Chapter 44.

Nuevos comienzos

Nos encontrábamos en una situación bastante incómoda y a la vez, muy cómica. Nos encontrábamos en la casa de mis padres, tan sólo un día después de que regresé. Era domingo, le dije a mamá que vendríamos los tres, por ende, cocinó muchísimo y cómo siempre, estaban mis tíos y mis abuelos, pero ellos estaban afuera. Nos encontrábamos Mateo y yo sentados junto a ellos en la sala, Helena jugaba con la hija de una de mis primas y mis padres, vaya que no miraban nada bien a Mateo, en especial papá, temía que se le diera por sacar su escopeta.

Ahora que había decidido retomar las cosas con Mateo y hacer una vida juntos, era lógico que debía decirles a mis padres, no soy buena mintiéndoles, ellos sabían todo lo que pasó con Johann, también anteriormente con Mateo y es por eso que lo miraban de esa forma.

-Esto lo veíamos venir.-Dijo mamá, pero ambos no me miraban, veían fijamente a Mateo y él, me miraba entre veces de reojo, muy incómodo y yo aguantaba como podía las ganas de reír.

-Me agradas mucho menos que el pelucas, y eso es mucho decir con el historial que tiene el sinvergüenza ese.-Dijo papá y Mateo lo miró confundido.

-Se refiere a Johann.-Le dije al oído.

-No te lo digo en broma muchacho, hace años te busqué por mucho tiempo y no con buenas intenciones, planeaba dejarte como colador, es que el vaciarte la escopeta sería poco para lo que planeaba hacerte, sabandija. Menos mal no te encontré.

La expresión de Mateo no tenía precio, miraba a papá con los ojos muy abiertos, se veía completamente intimidado y es que, ¿quién no lo estaría al escuchar las amenazas de mi padre? Él es un hombre genial, buena gente, pero vaya que debo admitir que cuando se trata de venganza, papá se lleva la bandera en alto, puede ser la persona más rencorosa que he conocido y más cuando se trata de asuntos relacionados a mi persona. Papá me ama y es por eso, que no tolera que nadie me lastime.

-Si quiere puede dispararme, si considera que lo merezco.-Dijo y lo fulminé con la mirada de inmediato.

-¿Tienes idea de cómo es un disparo de escopeta?-Pregunté y encogió los hombros.-Te volaría la cabeza.

-No me emociones muchacho, que ganas no me faltan.

-¡Papá!

-Es broma, Valeria.-Lo escuché reírse, papá tiene una risa muy particular, suena muy fuerte y es muy chistosa de ver porque él tiene un diente de oro, lo cual me parece demasiado cutroso, pero él lo ama tanto o más que a su escopeta.-Si hubiese querido dispararte, lo habría hecho cuando te vi en la fiesta de mi nieta. Ya Valeria nos contó un poco sobre los asuntos relacionados a ti, conocemos tus problemas de salud y la tontería que hiciste en el 2020, el motivo de la ruptura. Fue algo estúpido e inútil, podría abofetearte al menos por eso y no dispararte, pero entiendo un poco porqué lo hiciste, no puedo decir que habría hecho lo mismo, pero puedo entenderlo.

-Entiendo que desconfíen de mí, es lo más lógico y lo entiendo ahora más por Helena, no sé si toleraría que le hicieran algo así, pero… amo a Ari, no desde hace un mes ni dos ni un año, la amo desde el primer momento en que la vi, en el hospital, seis años atrás. No pienso echarlo todo a perder de nuevo, no puedo ni pensarlo, no hay vida para mí si no es con ella.

Lo miré, conmovida, al escucharlo decir esas palabras. Papá me miró de reojo y luego, lo miró de nuevo. Sonrió levemente.

-Está bien muchacho, tienes mi aprobación. Eres el papá de mi única nieta y debo aceptarte, a pesar de esa… ropa horrible que tienes y ese… corte de cabello tan poco varonil o bonito...-Mateo lo miró desconcertado y vaya que esta vez si no tenía precio su mirada. Escuché la risa de papá.-Deberías considerar un corte más atractivo, como el mío. Te vendría como anillo al dedo.

-Mmm.

Papá siguió hablando de bobadas de ese estilo, siempre le ha gustado mucho molestar a Mateo, tal vez por eso se lleva tan bien con Simón, pero luego, miré a mamá, quién no había dicho ni una sola palabra desde que me vio llegar con él y su expresión no se veía nada feliz. Interrumpió a papá y le hizo señas a Mateo de que la siguiera hacia la cocina.

No sé de qué le habló mamá, pero tardó varios minutos y papá no dejaba de reírse, tal vez sería porque estaba un poco ebrio, pero cuando regresaron, al fin, mamá ya había dejado de fruncir el ceño y Mateo, se sentó a mi lado y besó mi mejilla.

Más tarde, nos fuimos cuando empezó a oscurecer en el auto de Mateo. Veía a Helena detrás, en el asiento trasero, no dejaba de jugar con el balero de madera que encontró en mi antigua habitación. No recuerdo que fuera mío, creo que era tal vez de mi primo Osnaider, quién está ahora mismo en la cárcel por nada menos que jíbaro.

-¿De qué te habló mamá?-Le pregunté.

-Te quiere mucho, ¿lo sabes?

-¿Te amenazó también?

-Mmm, algo así.-Sonrió y agarró mi pierna.-Me hizo prometerle que no te lastimaría.

-¿De verdad?

-Sí, pero… no tienen de qué preocuparse Ari, no pienso alejarme de ti.-Me sonrojé por completo al escucharlo.-Quiero estar el resto de mi vida contigo. Es lo único que quiero.

-¿Y yo? ¿conmigo no? ¿planeas regalarme?-Preguntó Helena, preocupada y no pudimos evitar reír.

-Con ustedes dos.-Corrigió y reímos.