XVIII
-¿Hola?
- Heather, gracias a Dios que contestaste, estamos muy preocupados ¿has visto a Shana?
- Señora Becker, si ella estaba en el evento de aniversario...
- Lo sé, lo sé ¿Dónde está ahora? ¿Está contigo?
- Eh... sí, claro me dijo para quedarse a dormir, pero está en el baño.
- Okey, entonces voy por ella a tu casa.
- No, no... Estamos en la casa de una amiga.
- ¿Una nueva amiga? no la conozco... pero envíame la ubicación para ir a por ella.
- Es que... no sé exactamente dónde es... además, realmente quisiéramos compartir con Shana, tenemos mucho tiempo sin verla ¿puede quedarse?
- Sabes lo que pienso de eso... es más, no tengo porque darte explicaciones, pon a Shana al teléfono.
- Ya le dije, se está bañando.
- Heather, me estoy impacientando, quiero hablar con mi hija, dile que conteste el teléfono.
- Lo que sucede es que se le descargó la batería...
- Ya deja de mentirme ¿Dónde está mi hija? -la voz quebradiza de la señora Becker dejaba ver lo desesperada que realmente estaba-.
- No se preocupe... la llevaré a casa -dijo Heather con un tono de voz triste mientras colgaba el teléfono-.
- ¿Y qué haremos? -preguntó Amber-.
- Hay que buscarlos, no atienden sus teléfonos y no los vimos salir del evento... así que deben seguir por ahí o se fueron por alguna salida alterna... A esta hora no hay muchos sitios abiertos.
- Ya sé... revisa la ubicación de Shana, así te encontré yo la otra vez.
- Buena idea Amber, pero ya lo hice y está desactivada.
- Tú la conoces... ¿tenía algún sitio a donde le gustaba ir sin que la encontraran?
- Pues... como le tenían prohibido apagar su ubicación no podía ir a ningún lado... Pero en ocasiones, para sentir que se rebelaba se iba a las áreas verdes del centro de rehabilitación, así su ubicación seguía en el mismo lugar...
- ¡Allí deben estar!
- ¿Tú crees?
- Por lo menos hay que intentar... llamemos a Etan para que nos lleve.
Etan con mucho cariño, tal como un abuelo permisivo, las llevó y se estacionó afuera para esperarlas, eran ya las 12 am, el lugar estaba cerrado, así que tuvieron que trepar una cerca y cayeron en el terreno boscoso, comenzaron a caminar, hacía mucho frío porque el invierno estaba acechando, la brisa se colaba entre los árboles y eventualmente silbaba, se sentía muy tenebroso, tenían las linternas de sus teléfonos encendidas y llamaban a Shana y a Steven no demasiado alto como para que escuchasen los vigilantes.
Después de una hora y veinte llamadas de la señora Becker que fueron rechazadas, Amber y Heather encontraron acostados en la grama a Shana y Steven, abrazados y profundamente dormidos bajo un reconfortante pino.
- Steven, Shana -los llamó Amber tocándoles el hombro-.
Steven se despertó sobresaltado y con los ojos hinchados;
- ¿Qué pasó? ¿Qué hora es?
- Stev, son la 1 de la mañana y la mamá de Shana está muy preocupada -dijo Heather con mucha lástima-.
- Demonios... Shana... ¿Shana?.. ¡Shana! -la llamó Steven sacudiéndola-.
- ¿Qué pasa? -preguntó preocupada Amber-.
- No despierta -respondió Steven en pánico-.
Heather se acercó para tomarle el pulso, era débil y era claro que tenía una fiebre demasiado alta.
- Necesita un médico... -anunció alarmada Heather-.
Steven la cargó, y corrieron varios kilómetros hasta la salida, el vigilante, al ver la situación, no hizo preguntas y solo se limitó a abrir la puerta, subieron al carro de Etan y se dirigieron al hospital más cercano. Shana seguía inconsciente cuando llegó a urgencias y Heather llamó a la señora Becker, que llegó lo más rápido que pudo. Eran ya las tres de la mañana y todos estaban sentados en la sala de espera, el señor Etan dormía y Steven no dejaba de pasearse y de vez en cuando se asomaba hacia el pasillo de urgencias, Amber y Heather estaban sentadas juntas, Heather rompió el silencio;
- Hay algo que debo decirte...
- ¿Qué pasa? -levantó la mirada Amber-.
- Hablé con mi hermano sobre lo de la otra vez...
- No tenemos que hablar de eso ahorita.
- Yo si necesito hablarlo... Él me dijo que estaba apoyando una de las ramas de la investigación y no conocía casi nada del proyecto, pero que iba a renunciar porque le indignó lo que le conté y que yo estuviese incluida en eso... además...
- Está bien.
- ¿Qué pasa?
- Es que... ¿y si no fueras tú? ¿Estaría bien? ¿Él estudió esa carrera y de verdad crees que en el futuro no va a hacer lo mismo con otras personas?
- Estás hablando de mi hermano. Tú no lo conoces.
- ¿Y tú sí? siendo que está en escocia y te abandonó aquí para que mueras mientras el termina su preciada carrera que puede afectar a otras personas.
Heather la abofeteó. Se miraron molestas por un instante hasta que la señora Becker salió de emergencias e interrumpió con sus reclamos;
- Miren lo que le han hecho a mi hija, ustedes que se hacen llamar sus amigos, no puedo creerlo, se va a morir y va a ser culpa de ustedes, quién sabe qué estaría haciendo...
- ¿Cómo está ella?- preguntó muy preocupado Steven-.
- Tú eres el vagabundo responsable, estoy segura, como te atreves a acercarte a mi hija, yo sé que ella andaba contigo, tú la raptaste y ustedes dos, par de alcahuetas lo permitieron, no pudieron cuidarla mejor...
- Señora Becker -interrumpió el doctor- por favor no grite, estabilizamos a su hija pero la fiebre no baja y sus órganos están colapsados... yo... le aconsejo que llame a su esposo y vengan a hablar con ella...
- ¿Eso qué significa? -dijo la señora Becker con el terror en sus ojos-.
El doctor agachó la cabeza y dijo muy lamentado;
- Lo siento mucho.
La mamá de Shana cayó de rodillas en el piso mientras que Steven corría hacia la habitación de Shana, Heather y Amber fueron detrás de él para encontrarse con una Shana un poco despierta, con una cánula y mucha dificultad para respirar delirando un poco.
- Shana por favor no nos hagas esto -dijo Heather llorando-.
Shana tomó con su mano izquierda la de Heather y con su mano derecha la de Steven y los miró con unos ojos tranquilos que decían "estoy en paz".
- He...ath... -balbuceó Shana- te... quiero... mejor amiga.
Heather se puso a llorar y no dejaba de repetir mientras lloraba;
- Y yo a ti, te quiero mucho... Debí ser yo... yo era la que se iba primero.
- Stev... te amo... -dijo acercando la mano de él a su pecho-.
Steven rompió a llorar mientras le decía cuánto la amaba también.
- Am… ber... -susurró y cuando sus ojos se encontraron con los ojos llorosos de Amber, le mostró su lengua para burlarse de ella, a lo que nadie pudo contener una risa melancólica.
Steven se quedó dormido sentado en el piso con la cabeza apoyada en la camilla y cuando despertó la madre de Shana estaba sentada al otro lado de la camilla.
- Me alegra que amara a alguien como tú... te has quedado en sus momentos más difíciles -señaló ella más calmada, mientras veía a Shana dormida-.
- ¿Necesita algo señora Becker?
- A decir verdad, mi esposo ya viene en camino de su trabajo y creo que sería algo incómodo explicarle todo en esta situación... está algo molesto con las chicas y conmigo por permitir lo que ocurrió y encima que se entere de que su hija andaba con un chico... así que considero que lo más prudente es que vayan a casa, descansen un poco, se duchen, me traigan algo de desayunar y una muda de ropa si es posible. Yo les llamaré en cuanto él se vaya o si la envían a casa.
- No me quiero ir... -dijo con miedo Steven-
- No te preocupes cariño, estaremos aquí, ella está ya estable y tranquila, seguro la envían a casa.
Steven se levantó y besó la frente de Shana la miró y soltó su mano. Etan los llevó a todos a casa de Heather donde se ducharon y se quedaron dormidos en el sofá mientras aguardaban la llamada de la señora Becker.
Amber se levantó sobresaltada ante tanto silencio, miró el reloj, eran las 10 am, habían pasado cinco horas desde que habían regresado a casa. De pronto, el teléfono de Heather comenzó a sonar y tanto ella como Steven se despertaron rápido.
- ¿Vamos para allá o la dieron de alta?- preguntó Heather, a lo que escuchó un llanto terrible, Heather sintió el impacto adelantado en el pecho, de lo que estaba por venir- ¿Bélgica? -se quedó un momento petrificada con los ojos muy abiertos, las manos comenzaron a temblarle, arrojó el teléfono al suelo y gritó ¡NO! mientras comenzaba a llorar desconsoladamente- ¿Por qué? ¡Eres una cobarde Shana! ¡Eso eres!- gritó mientras lloraba-.
- ¿Qué ocurre? -preguntó horrorizada Amber-.
- Su última voluntad era ir a Bélgica a hacerse la eutanasia -dijo muy molesta Heather mientras lloraba-.
Steven se tomó un momento para procesar lo que acababa de escuchar, vino a su mente el momento en que la mamá de Shana lo engañó para que se fuera y ese último momento que tuvo con Shana que él no imaginaba que sería el último, ya no podía cambiarlo, ese sería para siempre su último momento con Shana y ella ni siquiera estaba despierta, Steven comenzó a sentir que el aire le faltaba... Shana había decidido morir y no le había dicho nada en absoluto... Lloró a más no poder hasta quedarse dormido.
~•~
Todos estaban sentados, vestidos de negro, mientras escuchaban el funeral de Shana, sus cenizas carecían de su esencia encerradas en un jarrón lujoso. De pronto, anunciaron;
- Un amigo de Shana, Steven, dirá unas palabras.
Él se puso de pie y se acercó al jarrón;
- Para aclarar, no éramos amigos, tampoco novios, teníamos gravedad y solo espero que algún día alguno de ustedes pueda sentir gravedad con alguien más...-hizo una pausa- Ahora mi gravedad se ha ido, y me he quedado flotando sin sentido. No sé si lo saben pero, existe un procedimiento para convertir estas cenizas en carbón y a su vez comprimirlas hasta obtener un diamante -la gente comenzó a ofenderse- lo que podría darnos a todos una idea de que, incluso, después de nuestra muerte, somos más valiosos de lo que creemos, pero ni siquiera eso puede igualar lo valiosa que Shana era, porque realmente ella era más que un diamante valioso, con su espontaneidad y carisma... con su alegría, carácter y determinación... y con su voz, que aún resuena en nuestros oídos cuando la recordamos cantar. Shana para mí es un diamante que llevo conmigo y que jamás voy a olvidar.
Steven se retiró, y sus palabras dieron la sensación de enojo y superfluidad, casi como una recriminación a la vida, de la injusticia de arrebatarle un amor tan joven y con él, todo su progreso emocional, Steven estaba quebrado por dentro, muy rencoroso con los padres de Shana y con ella misma.
- Amber... -llamó Heather mientras algunos familiares seguían diciendo sus palabras-
- Dime…
- Hay algo que debo decirte...
Amber volteó a ver a los ojos a Heather.
- Me voy a escocia con mi hermano.
Amber sostuvo su mirada y luego cerró sus ojos mientras apretaba los labios, hizo una mueca de dolor y dijo;
- ¿Tú también me vas a dejar?
- Te dejaré algo para que me recuerdes -dijo extendiendo una llavecita.
-¿Qué es?
- Encontrarás todos los libros... Mi hermano no merece todo eso.
~•~
Heather se fue al día siguiente y Amber no podía evitar pensar en lo vacía que estaba ahora su vida, sabía que no volvería a ver a su amiga y que su partida dolería menos que su muerte. Llegó a la casa que por tanto tiempo había compartido con Heather, debía mudarse de nuevo a su pieza original, pero ¿Cómo podría dejar atrás todo lo que por tanto tiempo había sido su mundo? Había descubierto por sí misma que ayudar a alguien más redunda en más felicidad que concentrarse en sí misma. Pero aquí estaba, de nuevo, escuchando sus propios pensamientos tormentosos, que le repetían una y otra vez lo patética que era, lo vacía que estaba, lo sola que se sentía.
La casa parecía perder el color, la luz era tenue y molesta, a esta hora en un día común Heather estaría dormida y Amber se levantaría una que otra vez para revisar su temperatura. Era muy claro que ya no sería lo mismo, Shana ya no estaba, ya no estaría nunca más, y Heather solo esperaba tener el mismo destino, aunque esta vez mucho más destrozada, porque una de las personas que ella pensaba dejar extrañándola… la dejó a ella sin su compañía.
Amber no podía conciliar el sueño, así como no podía cesar su llanto, se levantó de la cama en plena penumbra, sacó su teléfono del bolsillo para revisar si tenía un mensaje de Heather, nada. Pero en lo que volvió a devolver el teléfono a su lugar sintió algo, la llave que Heather le había entregado.
No tenía mucho sentido, Todas esas cartas iban dirigidas al hermano de Heather ¿En qué momento las había cambiado? Comenzó a buscar el supuesto baúl o cofre, revisó en el cuarto de Heather, en el suyo, en la sala y hasta en el patio delantero sin tener éxito. Ya después de varias horas, estaba dispuesta a rendirse, se sentía muy frustrada y abandonada.
Entró de nuevo a la casa y de camino a la despensa notó algo interesante en un escaparate con un espejo, siempre le había parecido absurdo que dicho mueble ocupara tanto espacio, e imaginaba que contenía recuerdos o cosas antiguas de los padres de Heather. Pero se fijó en el cerrojo, era lo suficientemente pequeño para que entrara la llave que tenía… Quizá nunca estuvo buscando un cofre…
Se acercó al imponente estante de mármol, tan elegante con los acabados dorados y los espejos que parecía de la misma creación del Arco del Triunfo, introdujo la llave y el mueble entero se corrió a un lado muy al estilo de los escondites en las casas antiguos. Terminó de empujar el mueble y se abrió paso a una habitación pequeña, con un acabado rústico en los bloques color terracota y minada completamente del piso al techo de libros.
En una esquina, se encontraba un pequeño espacio de estudio, con un escritorio de caoba, una silla muy cómoda, una lámpara encendida, una maceta con una planta, portalápices llenos de bolígrafos sin tinta y un libro cuidadosamente servido sobre el escritorio.
Amber tomó con cuidado el libro, era Moby Dick, uno de los libros más grandes y pesados que había visto, abanicó las hojas y miró todas las notas en los márgenes, se sorprendió mucho de que Heather en verdad haya leído ese enorme libro completo. Buscó la carta oculta en la contraportada y la abrió;
“Mi querida Amber, espero que te encuentres bien, estimo que para cuando hayas terminado de leer Moby Dick yo quizá esté muerta. A mí me tomó más de un mes, y eso que tengo un ritmo de lectura muy veloz. Lamento haber tenido que irme de improviso, pero pienso que eso quizá te ayude a sobrellevar progresivamente el sentimiento de pérdida.
Tomé esa decisión luego de experimentar en carne propia lo terrible que puede llegar a ser perder a un amigo de una manera tan trágica y lo mucho que afecta una separación abrupta y mucho más cuando no lo esperas.
Algo me dice que estás leyendo esto sin haber leído el libro, mi plan era que te distrajeras lo suficiente hasta que te sintieras lo suficientemente fuerte, pero si necesitabas escucharme… o leerme, en este caso, no tengo ningún inconveniente.
Decidí dejarte todos estos libros, todos con cartas en ellos, en principio porque te considero más mi hermana que a mi propio hermano de sangre, pero me hiciste reflexionar mucho cuando conversamos en el hospital esperando a Shana, es verdad, yo no conozco todo sobre mi hermano y por causa de ese error, pensé que apreciaría todo mi esfuerzo por ayudarlo, no significa que no lo quiera y que él no me quiera, pero seamos honestos, tal como me dijiste aquella vez, le dio más prioridad a su carrera que a mí mientras yo vivía mi enfermedad ¿realmente va a prestarme atención después de mi muerte? ¿Va a tomarse el tiempo de leer todo el libro para después leer una carta? Si mientras estudiaba no pudo atenderme… ¿cambiará algo mientras esté trabajando? En todo caso no apoyo en lo absoluto su causa, así como nos afectó a nosotros, quién sabe cuánto más pueda afectar a cualquier otra persona. Lamento mucho haberte abofeteado aquel día. Estaba muy molesta. Pero no contigo, estaba molesta con la vida, con Shana, con Steven, con la señora Becker, con mi hermano y conmigo misma. Evidentemente no tuve tiempo suficiente de reemplazar las cartas por unas nuevas, pero si me tomé un momento para cambiar los nombres y algunas cosas. Al final, esas cartas eran para el concepto que yo tenía de mi hermano en mi mente, concepto que tú no solo igualaste, sino que superaste.
Haciendo a un lado este tema, quisiera enseñarte algo que alguna vez escuché por allí. Era una especie de monólogo que sonaba en la radio, dónde planteaban la siguiente pregunta… Si realmente crees que amas a alguien responde qué prefieres ¿morir tú o que la otra persona muera?
Me gustaría que reflexionaras un momento en lo que esto implica. Muchas personas piensan que la respuesta correcta es sacrificarse uno y dejar a la otra persona viva, cierto, eso es noble, aunque también es la salida fácil, porque el sufrimiento termina con la muerte. Lo que pocos entienden es lo que significa vivir después de que has perdido a la persona que amas. El verdadero sacrificio es elegir que la otra persona muera y resignarse a continuar una vida sin ella, con el dolor de su ausencia, con el desconsuelo de su partida y ahorrarle esa amargura a la otra persona.
En este caso, lamentablemente, no tenemos elección, yo soy la que debe morir, y tú, querida hermana, debes ser fuerte para afrontar el infierno que te espera, ya he estado allí, y no te mentiré, no es nada fácil.
Pero lo que si te puedo asegurar es que la vida carece de todo significado cuando nadie te rodea, y que las personas, empiezan a cobrar valor en cuanto entiendes que las puedes perder. Incluso la vida misma se vuelve para mejor distinta cuando descubres que algún día, cualquier día, puedes ya no estar aquí.
Con esto no ignoro el hecho de que hayas atentado contra tu vida, solo quiero mostrarte el antes y el después, el cambio que has experimentado y en el que he tenido el privilegio de presenciar y participar. No creo que la nueva Amber tenga deseos de terminar de nuevo con su vida y te puede ayudar mucho pensar que quizá encuentres por allí alguna persona parecida a la vieja Amber con mucho potencial a la que puedas ayudar.
Las personas mejoran o empeoran personas, eso es un hecho innegable. Espero que este libro te ayude, su trasfondo es, en esencia, como experimentamos la ira y la venganza, como esta nos lleva al rencor y como este a su vez nos consume, a veces incluso contra cosas tontas, sin consciencia o carentes de sentido y la manera en que esto puede hundirnos y a los que nos rodean.
Para terminar, quiero decirte que eres muy valiente y que eres de las personas que más amo en este universo, agradezco que hayamos coincidido.
Con amor, tu hermana Heather”.