XXVI
Sector Kazar
Si Zammara Larg había tenido sus dudas en ejecutar las órdenes más crueles emanadas de la Corte Imperial, Korok Yorgos no tuvo ese problema, sino más bien las disfrutaba. Usó la nave que comandaba para jugar tiro al blanco con siete naves civiles que cargaban refugiados androides escapando de la guerra y había destruido cinco sin piedad alguna.
—Señor, los capitanes de las naves que quedan continúan enviando mensajes de rendición —le informó su navegante.
—Sigan disparando —ordenó Yorgos.
Un agujero de gusano se formó en el espacio y de él emergió la nave confederada de La Libertad, comandada por Ta’u que le disparó inmediatamente. Ambas naves espaciales se enfrascaron así en una lucha encarnizada.
—Capitán Ta’u —le dijo Cheng leyendo la información de las consolas— la nave de Yorgos está mucho mejor armada que la nuestra.
—Usaremos la estrategia que aplicamos en la Guerra de Regulus contra los Anaki —le dijo Ta’u desde su silla entre las sacudidas que producían los ataques enemigos. —Desgastar al enemigo hasta que continuar la lucha resulte impráctico. Continúen atacando, no podemos ganarles pero llegará un punto en que se cansarán.
—¿No perdimos la Guerra de Regulus? —le preguntó Cheng mientras apuntaba las armas y disparaba como le fue ordenado.
—Señor —le informó Max 22— nuevos agujeros de gusano se forman en la cercanía.
—¿Amigos o enemigos?
—Anaki… señor… dos naves de guerra.
Ta’u se acarició el mentón pensando en sus opciones.
—Podríamos retirarnos, señor —le dijo Cheng— pero las naves de refugiados están demasiado dañadas para saltar al hiperespacio.
—Señor —le dijo Cheng— mensaje de parte de Yorgos. Dice que si nos rendimos será benevolente.
—Hemos sido prisioneros antes de ese psicópata —le dijo Ta’u— y creo que es preferible morir a ser capturados. Pero deberíamos llevarnos a unos cuantos de estos malditos con nosotros.
—¿Estrellamos la nave en la de Yorgos? —preguntó Cheng.
Ta’u sonrió.
—Eso la destruiría, sin duda. Que todo el personal no esencial evacúe la nave en las cápsulas de escape y fije curso de choque con…
Pero la orden de Ta’u no tuvo que ser ejecutada. Tan sorpresivamente como surgieron del hiperespacio las naves Anaki emergieron tres naves Drosh que dispararon contra los Anaki.
—Nos saludan desde la nave insignia Drosh, señor.
—En pantalla.
—Hola chicos —les dijo Zelara desde el otro lado de la pantalla, aunque la imagen se cortaba con interferencia por efecto de los disparos.
—¡Zelara! ¡Qué gusto verte! Pensé que te habías olvidado de nosotros.
—Pasaba por el Sector y recibí su llamada de auxilio. No les importará que un viejo aliado de la Confederación les ayude ¿cierto?
Ahora la batalla estaba más equitativa. Las tres naves Anaki y las cuatro de la alianza Confederada y Drosh se enfrentaban mutuamente en una cruel refriega. Una nave Drosh explotó y poco después una Anaki hizo lo mismo. La Libertad enfocó su fuego en otra nave Anaki que estaba ya dispersando una humarasca y ésta estalló también. La nave de Yorgos logró destruir otra de las naves Drosh pero fue incapacitada en el proceso.
—Ha terminado, Yorgos —le dijo Ta’u por medio del sistema de comunicación— tu nave ha perdido los sistemas de defensa, soporte de vida y navegación. Están indefensos. Te arrestaremos y enjuiciaremos por tus crímenes, maldito genocida…
Pero Ta’u no pudo terminar la frase. La nave de Yorgos se autodestruyó estallando en el espacio.
—Sabía que Yorgos no dejaría que lo atraparan vivo —comentó Max— aunque ello implicara matar a toda su tripulación.
—Bueno no celebren mucho —dijo Zelara— ¿no les está llegando el mismo mensaje que a mí?
—Sí —reconoció Ta’u— todas las naves Confederadas y Drosh deben dirigirse hacia el Sistema Abraxas, justo en la frontera del Sector Kazar para interceptar la flota de guerra del Imperio Anaki que se aproxima.
—Si los informes de Inteligencia son ciertos —comentó Zelara— el grueso del ejército Anaki viene en camino. No podremos frenarlo tan fácilmente. La Galaxia estallará en guerra.
Sistema Abraxas, dos días después
Cientos de naves Confederadas, Drosh y de la recién fundada República Androide de Kazar salían continuamente del hiperespacio y se formaban en orden de acuerdo a los lineamientos militares. Fueron poco a poco creando una enorme red, un poderoso batallón que asemejaba un gran muro espacial.
Y dentro de las naves había miles de soldados esperando tristemente la hora de la confrontación final. La llegada inevitable de una fuerza enemiga igual o superior. La incertidumbre de la próxima muerte, de no saber cuál de todos sobreviviría a la conflagración por venir.
—Señor —le dijo Cheng— tenemos un mensaje de… esto debe ser un error…
—¿Qué pasa, Cheng?
—Un mensaje del Primer Ministro… pero viene directamente de uno de los acorazados.
—¿El Primer Ministro está aquí? ¡Eso es imposible!
—El mensaje está siendo enviado a todas las naves al mismo tiempo, incluyendo las Drosh y las androides.
—En pantalla.
—Saludos a todos. Sé que a muchos les sorprenderá verme aquí, justo en el frente de batalla. Sé que no es normal y mi estimado ministro de defensa se opuso por todos los medios posibles, ni hablar de mi esposa. Sí, la primera dama Alara no está contenta, a pesar de que ella misma es militar y se encuentra sirviendo es una de estas naves de acuerdo a su rango, pues ambos decidimos que no debía darle a ella un trato preferencial.
“Sé que mi presencia aquí es riesgosa, pero necesaria. Cuando la flota Anaki llegue me comunicaré con ellos y les suplicaré que negociemos una paz duradera y mutuamente beneficiosa para todos los bandos involucrados pero, sobre todo, para los androides. No obstante, si mi llamado a la paz es ignorado, me temo que no tendremos más remedio que combatir. En el proceso muchos de ustedes morirán, y también muchos Anaki. Hombres y mujeres valiosos cuyas vidas son irremplazables, todos luchando por lo que creen es correcto.
“Los androides han sido por siglos el grupo más marginado de la Galaxia. La clase esclava en casi todas las sociedades. Hoy luchan por la emancipación como nación, por su libertad y dignidad como pueblo. Siéntanse orgullosos de ayudarles en tan noble causa. Indistintamente del resultado de esta operación militar debo decir que estoy muy orgulloso de todos ustedes, tanto de los Confederados como de nuestros aliados Drosh. Con sus vidas estarán ayudando a salvar millones de vidas civiles inocentes y peleando por el derecho sagrado que todo ser inteligente tiene a la libertad. Les doy las gracias por honrarme con ser el comandante en jefe de un ejército tan heroico.
Richard terminó su discurso y sus palabras subieron la moral de los soldados. La mayoría se mostró ahora firme y decidido, orgullosos de sí mismos y de su misión.
Cientos de agujeros de gusano se abrieron frente al batallón Drosh-Confederado y de ellas emergieron miles de naves de guerra Anaki, incluyendo varios colosales acorazados e incontables cazas. La armada Anaki era una fuerza equitativa al batallón de defensa… un enfrentamiento sería una carnicería…
—Señor Primer Ministro —dijo el ministro de defensa a Richard en el puente del acorazado donde viajaba— recibimos una comunicación desde el acorazado insignia Anaki.
—En pantalla.
Frente a Richard apareció la imagen de Osthar Larg, quien vestía el uniforme de guerra imperial.
—Soy el Emperador Osthar , gobernante supremo del Imperio Anaki.
—¿Emperador? —preguntó Richard extrañado.
—Sí. Mi antecesor ha sido derrocado por actos contrarios a las leyes y tradiciones del Imperio y he sido electo como su sucesor por las Casas Nobles y la Guardia Imperial.
—Bien, pues… en ese caso… Majestad, me permito solicitarle un alto al fuego formal y que iniciemos negociaciones de inmediato para ponerle fin a todo este derramamiento de sangre.
—No tiene que decirlo dos veces, señor Primer Ministro. A eso he venido yo también —sonrió Osthar.
De pronto Richard respiró más tranquilo.
Sistema Abraxas, dos semanas después
—Tras dos semanas de intensas negociaciones —reportaban Sashimi del Noticiero Galáctico mostrando imágenes televisadas de Richard Sevilla, Osthar y Exxil 93 firmando un tratado ante la prensa— el Primer Ministro de la Confederación, el Emperador del Imperio Anaki y la presidenta de la República Androide de Kazar han logrado firmar el primer tratado de paz que pone fin a las hostilidades y evita una nueva guerra entre los signatarios. Para muchos analistas el Tratado de Abraxas representa un hecho histórico de gran importancia para la Galaxia.
—Sabía que algún día te volvería a ver, Exxil —le dijo Osthar a la ex concubina androide con mirada nostálgica y una sonrisa, como quien hablaba con una vieja amiga. —¡Mírate! Ahora eres toda una jefa de estado. ¡Líder de tu pueblo!
—No está mal para una ex prostituta ¿verdad? —le dijo ella.
—Sabes bien que siempre fuiste mucho más que eso.
—Tú eres un hombre bueno, Osthar, un hombre justo y gentil. Estoy segura que serás un gran emperador.
Exxil quiso acariciarle la mejilla, pero se retuvo. Las dos esposas de Osthar estaban cerca así como periodistas, asesores, cuerpos de seguridad y diplomáticos de más de una docena de mundos. No era apropiado. Su antiguo romance era ahora más imposible que nunca.
Esa noche hubo una recepción para celebrar los acuerdos de paz. Se realizó en el auditorio de la Universidad de Abraxas y fue auspiciada por la rectora de dicho lugar, la Dra. Zum, quien era la mejor amiga de Richard y que hablaba con él y con Alara mientras se servían algo de la comida del bufet.
Richard vestía un smoking negro y Alara su uniforme militar de gala, mientras Zum estaba ataviada con un traje de color azul muy discreto y que asemejaba más una túnica.
—Has hecho una excelente labor, Richard —le dijo Zum— bien podrías haber sido el arquitecto de la más duradera paz en la Galaxia por muchas generaciones.
—Osthar tiene buena parte de ese crédito también —reconoció Richard— en realidad el tratado fue complejo, pero todos fuimos muy razonables. El Imperio Anaki reconocerá a la República Androide como ya lo hicimos Confederados, Drosh y otros gobiernos y aceptará la secesión del 60% del territorio Kazar. Los androides querían el 100% pero aceptaron reducir sus pretensiones, además de que le darán al Imperio Anaki el 15% de su producción anual de oricalum por 20 años. Creo que todos ganaron. Miles de androides de todas partes de la Galaxia están dirigiéndose hacia Kazar. Según me dijo Exxil todo androide tendrá la nacionalidad automática. No volverán a ser esclavos.
No muy lejos de ellos Exxil 93 —que vestía un provocativo traje negro escotado— hablaba con la ministra Sai’lin, quien también estaba ataviada con un vestido que resaltaba su bella figura. Exxil miró a Richard y le sonrió.
—¡Hey! —le reclamó Alara— no sé si deba ponerme celosa por todo el tiempo que pasas con la presidenta Exxil.
—¡Ay amor! Son cosas de trabajo, ya lo sabes. Ah, mira, allí viene el Emperador Osthar —dijo Richard como deseoso de cambiar el tema. Osthar y sus dos esposas llegaron hasta el bufet. Linnath vestía un elegante traje de gala y Zammara el uniforme correspondiente al de comandante de la Guardia Imperial, el máximo cargo militar en el Imperio. No muy lejos de ellos se encontraba Kaval quien había sido nombrado por Osthar consejero en la Corte Imperial, primer Kurg en la historia en serlo.
—¿Disfruta la fiesta, Alteza? —le preguntó Richard.
—Puede decirme Osthar en privado, Señor Primer Ministro.
—Entonces usted puede decirme Richard.
—Esta fiesta es muy agradable, pero no se compara con las que hacemos en Orión . Si nuestro tratado de paz prospera, recuérdeme invitarlo a la celebración de cumpleaños de mi esposa la Emperatriz —dijo señalando a Linnath.
—Entonces me aseguraré de que prospere —dijo Richard.
Epílogo
La histórica firma del Tratado de Abraxas no sólo permitió la fundación de la República Androide, sino que llevó a la cimentación del Tratado de Paz Confederado-Anaki firmado un año después. Ambas potencias acordaron un completo cese de hostilidades, un intercambio comercial beneficioso para ambos y una enorme zona desmilitarizada en la frontera. Pero quizás el aspecto más relevante del acuerdo fue que la Confederación se comprometía a dejar de apoyar cualquier grupo separatista Anaki así como el Imperio Anaki se comprometía a hacer lo mismo respecto a los grupos radicales Confederados como Defensa Orgánica. En todo caso, Osthar reprimió completamente a los Escuadrones de la Muerte, abolió la esclavitud dentro del Imperio y permitió a todo androide que así lo deseara irse a vivir a Kazar.
La Confederación también logró convencer a sus aliados Sarcones para que levantaran el embargo de oricalcum que mantenían contra sus antiguos conquistadores Anaki, si bien ayudó a que el gobierno Anaki emitiera una disculpa oficial por la invasión. Poco después Sarconia ingresó a la Confederación.
Osthar además iniciaría una serie de reformas importantes, creando una Constitución, un parlamento y un poder judicial independiente, aunque retuvo en el trono el poder ejecutivo y el mando sobre el ejército, entre otras prerrogativas, sería recordado como uno de los emperadores más populares, especialmente entre las clases pobres, gracias a muchas de sus medidas a favor del pueblo. La mayoría de las cuales las realizó gracias a la asesoría de quien sería su amigo por muchos años y embajador de la Confederación ante el Imperio Anaki una vez terminado su período de ocho años como Primer Ministro; Richard Sevilla.
Incluso el suegro de Richard lo reconoció una vez, pero sólo una vez: Richard resultó ser un buen partido para su hija.