Nazgul y Mordor son arrojados al abismo
-Hijo mío si este es nuestro final abrázame con todas las fuerzas del corazón. De seguro en la próxima vida nos reuniremos con tu padre y ni la muerte nos podrá separar.
-Si mi madre si ha llegado nuestra hora partamos con dignidad y batallando hasta el último instante por amor a nuestro pueblo. Luciel siempre se sentirá orgulloso de nosotros al haber sido dignos de su grandeza y bondad.
Nazgul y Phantom se alistaban para dar el golpe final y de repente vino la ayuda, Elentari en su poderosa nave “estrella Arcoluz”, envió torpedos de rayos gama y derribó la nave de Phantom. Nazgul exclamó al ver a la Reina de las Elfas rescatando a su amado Gondor.
-¡Maldición!, ¡Maldición!, no puede ser que esta tediosa Elfa tenga que venir justo en el momento de mi victoria.
Acabando de pronunciar estas palabras, Nazgul retrocedió con su nave imperial y se escudó detrás de la nave nodriza del comandante Azam. Elentari envió una nave a la casi destruida nave de Gondor. Tanto él como su madre fueron rescatados y llegaron a la nave de la Reina Elfa.
Cuando Gondor la vio, se echó a los brazos de ella y sin darse cuenta le dio un beso en sus labios. Elentari se sintió sorprendida pero a la vez una felicidad jamás experimentada sintió.
-¡Gracias mi Reina!, nunca podré agradecerte por salvarnos la vida.
-Elentari una vez más estamos en deuda contigo, dijo Bryinhildr.
-Todo esto lo hago por amor y por la salvación de nuestros reinos, dijo Elentari.
Aprovechando esta situación, Luciel con los ánimos en lo alto acorraló con las águilas blancas a las naves de los reptilianos y arrojando centellas de rayos los fulminó a todos.
Nazgul desde su puesto de comando palideció y con su rostro lleno de asombro, se dio cuenta que la aparente victoria que tenía en sus manos se le estaba esfumando. Su deseo de gobernar la galaxia entera comenzaba a decaer.
Pero en su arrogancia no se daría por vendido y pensando que vencería a la Luz, salió de su nave y trepándose en uno de los dragones negros fue a enfrentar a Luciel.
Una vez más los dioses se veían cara a cara, por unos instantes permanecieron en silencio hasta que Nazgul atacó. El choque de la espada de Nazgul con la lanza de Luciel fue tan potente que se partieron en pedazos.
Ahora ambos sacarían las dagas mata dioses, las maniobras eran extraordinarias ninguno se dejaba ni siquiera rosar sus armaduras. Esta batalla fue superior a la anterior donde ambos quedaron quebrados, Luciel por el ataque mortal de Therion y Nazgul por el contra-ataque del gran águila blanca que perforó la carne de hierro del dragón.
El enfrentamiento continuaba mientras Mordor en la nave imperial contra-atacó a Elentari disparando desde sus cañones a quema ropa. Afortunadamente la nave de la Reina se tornó invisible a la vista de todos.
De la misma manera hicieron las otras naves nodrizas de las elfas sorprendiendo a todas las naves que quedaban de sus enemigos, destruyéndolas por completo. Los Vendor agradecieron haciendo un gesto desde sus naves y todos irían detrás de Azam.
Él ante la inminente derrota escapó en una de sus naves de emergencia junto con los tres comandantes planetarios. Su nave nodriza fue despedazada por toda la artillería de las elfas. La victoria de la Luz al fin había llegado, después de tantos años de intento y desesperanza Luciel, Elentari, Gondor, Bryinhildr y los demás aliados derrotaron a todos sus enemigos.
La nave de Phantom cayó de pique a un planeta pequeño lleno de cráteres, para suerte de él la nave no explotó. Él muy mal herido se escondió en un lugar donde nadie lo encontraría, hasta cuando se recuperara y después de mucho pero mucho tiempo emergería como el Ave Fénix.
-Me recuperaré aunque estoy mal herido, todos pensarán que he perecido pero resurgiré y mi venganza no tardará en darse.
Solo quedaba la nave imperial donde Mordor esperó a su padre a que regresara después del fracaso de no poder doblegar a Luciel. Él llegó para huir desesperadamente a una de las estrellas cercanas.
Ellos huyeron y Elentari como Luciel iban tras de ellos, no pudieron alcanzarlos y una Luz con el esplendor del Gran sol central de la galaxia, iluminó todo el lugar y una fuerza descomunal salió del centro de aquella Luz, era Lúthien que se manifestó para detener la huida de los archí-criminales.
Su nave cayó precipitadamente a un mundo muy oscuro y sin vida, Nazgul con un poder especial se protegió mientras la nave explotaba en mil pedazos, Mordor quedó herido gravemente y se arrastraba por los suelos.
Gondor una vez recuperado fue a aquel planeta en una de las naves de camuflaje de las elfas para dar con Nazgul y Mordor, solo pudo encontrar a Mordor arrastrándose por el suelo y con la legendaria espada Tenseiga, cercenó los brazos y pies del dios caído.
Lúthien y Luciel fueron a atrapar a Lord Nazgul y lo lograron y en una combinación de poderes, abrieron un gran abismo donde formaron dos grandes celdas, en la una celda arrojaron a Nazgul amarrándolo con una gran cadena y en la otra hicieron lo mismo con Mordor pero antes de eso, Lúthien lanzó un hechizo sobre él y la mitad de su cuerpo que ya estaba mutilado lo convirtió en un horrible dragón.
Los alaridos de los señores de la oscuridad hacían eco en todo el abismo, aquel que quería usurpar el GRAN TRONO BLANCO había quedado completamente humillado, su codicia por el poder lo llevó a su total perdición.
Luciel en sus adentros sentía tristeza de ver a su querido hermano en esas condiciones, pero no tenía otra alternativa que quebrarlo.
Finalmente Luciel puso un sello arcano para que no volvieran nunca más a ocasionar caos a la paz de la Galaxia y sobre todo a su amada creación.
“Hecho está dijo el Rey”.
“AHORA HA LLEGADO EL PODER, LA VICTORIA Y LA JUSTICIA, EL REY DE LOS DIOSES Y SU HIJO HAN DERROTADO AL MAL ABSOLUTO”.
“TODA LÁGRIMA DE SUS OJOS NO SERÁ MÁS, NO HABRÁ MÁS MUERTE, NI HABRÁ MAS LLANTO, NI DOLOR, NI CLAMOR, PORQUE LAS PRIMERAS COSAS PASARON”.
Y el Rey que estaba en lo alto dijo:
-¡HE AQUÍ YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS!
En todos los mundos y los reinos de Andrómeda no había más que jubilo, juegos pirotécnicos en todas partes, las danzas y los abrazos se hacían presente en todos los pueblos.
Ha sido derrotado el gran traidor y sus aliados, Aradia será gobernado con paz y justicia bajo la soberanía de la Reina Bryinhildr.
Reino Celestial, EL GRAN TRONO BLANCO
El Rey de los dioses se encontraba en medio de todas las deidades que vestían de blanco para coronar a Gondor como el más grande héroe de la galaxia, Lúthien con lágrimas en los ojos abrazó a su amado, Elentari veía de lejos aquella escena pero aquel beso que Gondor le dio al momento de darle las gracias por haber salvado su vida y la de su madre, mantuvo en secreto una pequeña esperanza que algún día ella tendría un retoño de la simiente del semidiós.
Ariel y los ancianos Vendor magnificaban al hijo del Rey, este era el momento más glorioso de Gondor tras haber derrotado por completo a Mordor. Su padre Luciel lo había coronado como Virrey de toda la creación.
La ceremonia había llegado a su fin y todos volvieron a sus respectivos mundos sabiendo con certeza que nunca más el mal se volvería al levantar; la destrucción de los gigantes Scorp, la caída de Cutulu, la derrota de las Criaturas de las Tinieblas, el deceso de Therion y el encerramiento en las celdas del abismo de Nazgul y Mordor, ya no existía peligro alguno que fuera una amenaza.
Más nadie se percataría que el mago negro Phantom y el comandante Azam con los comandos planetarios, silenciarían por un largo tiempo hasta que recobraran fuerzas y en el momento oportuno una profecía daría su cumplido:
Cuando ciertas señales en el cosmos se cumplan, el mal absoluto volverá a resurgir pero esta vez serán aniquilados definitivamente por el resto de las eternidades.
Yo el semidiós y mensajero principal de la corte real de los grandes dioses, por un designio muy inexplicable justo antes de que llegue mi hora de morir en la Gran Guerra, una esencia extraña sacó mi espíritu de mi cuerpo inmortal y vine a un mundo poco evolucionado llamado Tierra, nací siendo un bebé de una familia desconocida. He crecido en este mundo y a los 23 años de edad, tuve un sin número de visiones de aquel remoto pasado del cual lo he relatado con punto y coma.
¡Cuánto me arrepiento de haber seguido a aquel rebelde dios!, ¡cuánto daño causó!, ¡cuántas muertes!, ¡cuánto derramamiento de sangre! ¡Cuántos inocentes perecieron bajo su maldad!
Merezco el justo castigo de haber sido convertido en un simple mortal, ahora estoy pagando las nefastas consecuencias, verme en un cuerpo de carne y hueso, débil, frágil y que al pasar los años se desgasta es para volverme loco.
Más tuve que aceptar este aprendizaje Kármico y espero en esta vida de la cual estoy viviendo hoy, tenga un final feliz y vuelva a ser tan hermoso, alegre y feliz como fui alguna vez en presencia de los dioses celestiales.
Esta es aquella antigua historia de la galaxia de Andrómeda que la he relatado desde mi punto de vista, los dos últimos capítulos narraré la conversión de Gondor en un simple mortal como yo y de las visiones futuras que el gran profeta Ariel vaticinó.
Continuará………………..