La Gran Guerra
Palacio de Cristal, Reino de Arcoluz
La reina se paseaba en los jardines del palacio meditando sobre el futuro de su reino y si alguna vez existiría un ser digno de ella para convertirlo en Rey de toda Arcoluz.
Por más que pensaba no hallaba respuesta alguna, Gondor es, era y seguirá siendo el gran amor de su vida. Con respecto al futuro de su pueblo, ella lo defendería a como diera lugar y estaría dispuesta a construir más fortalezas en los cincos mundos de Arcoluz y fabricar algunas naves de camuflaje invisible.
Sus planes eran completamente independientes y autónomos de los demás reinos y mundos de Andrómeda, por lo tanto la Reina empezaría a realizar esto lo más pronto posible.
Indir y las demás princesas de los cinco mundos de Arcoluz, se reunieron con Elentari para llevar a cabo sus planes y convertir al Reino de las Elfas en el más poderoso Imperio de toda la galaxia incluso si fuera posible, superando a los ejércitos de elfos, hombres y minotauros de Luciel.
Luciel sin perder las esperanzas y contra todo pronóstico, visitaría de sorpresa a Elentari para tratarla de convencer y se uniese a su causa. Cuando llegó a Arcoluz las elfas guardianas se sorprendieron de ver al Rey llegando sin previo aviso.
-¡Salve Luciel!, es una inesperada visita de tu parte, dijo una de las elfas centinelas.
-He venido a conversar de suma urgencia con su Reina mis querida elfas. Deseo que ella se una a nosotros en la Gran Guerra que está por darse.
-Ella y sus ejércitos nos es de mucha ayuda y estoy casi completamente seguro, que uniendo nuestras fuerzas derrotaremos a los dioses rebeldes.
Las elfas le cedieron el paso y lo acompañaron hasta el palacio de cristal donde la Reina estaba descansando. Luciel entró al palacio y llamó a Elentari a lo que ella se sorprendió al verlo.
-¡Luciel! no esperaba que vinieras sin previo aviso, debe ser algo muy importante que has venido a decirme.
-Lo es Elentari y es necesario dialogar contigo sobre un tema muy delicado referente al futuro bienestar de nuestros reinos y mundos de toda Andrómeda.
-¿Quieres que me una a ti para derrotar a tu hermano Nazgul?
-Si Elentari, tu ayuda será muy importante para liberar a la galaxia del peligro de Nazgul y sus confederados.
-Tú sabes Luciel que te ayudaría con todo gusto pero no me es posible y tú conoces perfectamente la razón.
-Es mi hijo ¿verdad?
-Conoces mis sentimientos sobre Gondor y al verlo me hago daño a mí misma, más aún cuando Lúthien delante de mí lo besa como dándome a entender que es de propiedad suya.
-Elentari tú conoces que ellos se casaron ante mi presencia y se juraron amor eterno, es imposible que Gondor se fijara en otra mujer.
-Lo tengo entendido Luciel y es por eso que no quiero estar cerca de ellos dos y lamentablemente ni yo ni mi gente iremos a la guerra. Estoy construyendo un Imperio muy poderoso del cual ni Nazgul ni ninguna otra amenaza galáctica podrá doblegarnos.
Luciel seguía insistiendo pero sus intentos fueron en vano y no le quedaría otro remedio que ir a la guerra con todo lo que tenía en su poder. El Rey fue de regreso a su Reino y Elentari le deseo lo mejor.
Indir entró una vez que la reunión terminó para decirle que Ariel envió un mensaje agradeciéndole una vez más por toda la ayuda tecnológica espacial que le fueron donadas.
Reino Celestial, EL GRAN TRONO BLANCO
Luciel después del fracaso en persuadir a Elentari para que participara en la Gran Guerra, llamó a Gondor, Bryinhildr, los cuatro soberanos planetarios y a los tres ancianos Vendor reuniéndolos en la que sería la más grande batalla de todos los tiempos.
Todos los ejércitos se reunirían en los límites del Sistema Estelar de Luciel, empezando desde las águilas blancas con Luciel a la cabeza, le seguirían su hijo Gondor y su esposa Bryinhildr con todas sus legiones de elfos, minotauros y hombres, y finalmente los Vendor en algunas naves de combate. Lúthien intervendría casi al final de la batalla.
Palacio negro, constelación del Caos
Nazgul al recibir el mensaje que Luciel había reunido a todos sus ejércitos, hizo lo mismo y llamando a Mordor, Phantom, Azam y a los cuatro generales draconianos para que unieran a todas sus legiones.
Dragones negros, draconianos, Trolls-mor, Trolls, reptilianos, Octopus, soldados de las sombras, miles de naves de combate y diez naves nodrizas aguardaban en las afueras de la constelación del Caos.
Lord Nazgul fue el último en partir en su imponente nave imperial. Todo estaba listo para la Gran Guerra.
Palacio de Cristal, Reino de Arcoluz
Mientras Elentari e Indir con algunas de las elfas que entregaron tecnología espacial a los Vendor comían en la mesa real, la Reina comentaba de la no participación en la guerra y sus razones.
Una de las elfas se acordó que Ariel el vidente pronunció una profecía acerca del futuro de la Reina, a lo cual Elentari tuvo curiosidad de saber aquella profecía.
La Elfa habló y dijo:
-“La Reina Elentari además de su belleza semejante a las diosas del Abgal, tiene una nobleza y una pureza raramente vista. De aquel amor no correspondido tendrá su propia simiente que será su más grande consuelo”.
Elentari sorprendida por esta profecía, se puso a meditar por un largo rato y llegó a la conclusión que se refería a Gondor que era su gran amor, pero se preguntaba:
-¿Cómo es posible que yo llegase a tener un hijo con Gondor si él está desposado con Lúthien?
-¡Será imposible que ellos dos se separen!
Pero por otro lado no podía negar aquella profecía ya que venía directamente de la boca del profeta más grande de la galaxia entera. Muchas de las premoniciones de Ariel se habían cumplido y esta no sería la excepción.
Motivada por esta revelación y teniendo la certeza que de cualquier manera iba a tener un retoño de la simiente de Gondor, decidió entrar a la Gran Guerra e iría casi a la mitad de esta.
Varias naves de camuflaje se alistaron, la nave “estrella Arcoluz” donde Elentari iría con Indir y las elfas de élite, y miles de naves de combate saldrían a la batalla. Una nueva y formidable arma llevarían consigo, misiles proto-atómicos que eran capaz de destruir a una nave nodriza con uno solo de ellos.
El gran espacio, el centro de Andrómeda
Las legiones de Luciel y Nazgul se vieron frente a frente, el momento había llegado y la Gran Guerra daría comienzo. Antes de confrontamiento un cruce de palabras hubo entre los dos dioses.
-Ha llegado tu momento de someterte a mi Luciel después de tu inminente derrota.
-Siempre has soñado con derrocarme y hasta el día de hoy no lo has logrado Nazgul, tu soberbia te ha segado por completo.
-¡TE DERROTARÉ LUCIEL! tenlo por seguro.
-Que empiece el combate hermano mío.
A una orden de los dos dioses, todas las razas de la galaxia se enfrentaron entre sí, las fuerzas del bien contra las fuerzas del mal. Miles de miles de naves disparaban rayos láser, gama e hipersónicos. La masacre era por ambos bandos, muchas naves caían al vacío espacial.
Horas de horas de combate y nadie cedía la derrota, era el momento que se enfrentaran las águilas blancas y los dragones negros. El resultado fue el mismo que las naves espaciales, el balance era equilibrado.
La nave imperial de Lord Nazgul atacaría a las dos naves nodrizas donde se encontraban Gondor y Bryinhildr. Los cañones de la nave imperial apuntaron a la nave de Gondor y dispararon, Gondor activó su campo de protección y aguantó los golpes. Lo mismo hizo Bryinhildr al recibir los disparos de los cañones.
El general Phantom que era un especialista en los combates espaciales, ordenó fuego a quema ropa y la nave de Gondor perdía poder y su campo de protección se iba desvaneciendo. Era el momento de actuar de los Vendor, estos con tres de sus gigantes naves defendieron a Gondor y Phantom tuvo que retroceder hasta protegerse detrás de la nave imperial.
Ambos dioses miraban como sus ejércitos se mataban entre sí y que nadie se daría por vencido. Una vez más ellos cruzarían unas palabras:
-¡Date por vencido de una vez por todas Luciel!, pronto el balance de esta guerra se tornará a mi favor.
-Por nada del mundo voy a cederte la victoria Nazgul, de aquí o salgo vencedor o dejo de llamarte el Rey de todos los dioses.
-Tú ya no eres mi Rey, ahora yo soy el Rey de las tinieblas y no hay nadie fuera de mí.
Phantom haría un nuevo ataque en su nave pero esta vez lo haría a Bryinhildr, misiles nucleares fueron lanzados y el campo de protección no resistió mucho y la reciente elegida Reina de Aradia, huyó en una pequeña nave dirigiéndose a su hijo.
La nave explotó en mil pedazos y el balance de la guerra se inclinaría a favor de Nazgul, las palabras que él le dijo a Luciel se estaban cumpliendo. Una sonrisa siniestra se vio en el rostro del Maligno.
-Jaja, jaja, jaja, estás perdiendo Luciel, no falta mucho para tu definitiva caída. ¿Si vez hijo mío como nuestra victoria está a las puertas?
-Si padre pronto venceremos a nuestros enemigos, por fin me vengaré de Luciel por haber sido el culpable de la muerte de mi amada esposa y mi retoño. Dijo Mordor.
Para dificultar las cosas a Luciel, las naves de combate de los draconianos estaban doblegando a los Vendor y estos retrocedieron. Luciel en un momento de desesperación entró al combate para ayudar a los Vendor, con rayos centellantes derribó varias naves draconianas.
Nazgul se seguía riendo y decía:
-¡Pobre de Luciel!, esta tan desesperado que ha entrado directamente a la guerra, tu tiempo se acaba derrotado dios. Jaja, jaja, jaja.
La nave imperial con la nave nodriza de Phantom unió fuerzas para destruir la nave de Gondor donde su madre se había refugiado, el ataque se dio y cientos de disparos diluían el campo de protección, luego dos bombas hipersónicas lo destruyeron por completo.
Gondor y Bryinhildr quedaron a la intemperie de los señores de la oscuridad.
¿Será el fin del Reinado de Luciel?
¿Su esposa e hijo serán aniquilados por Nazgul?
¿Qué pasó que Elentari ha tardado tanto tiempo para acudir en su ayuda?
Continuará………………..