Gondor visita los mundos de Arcoluz

Gondor se comunicó por imágenes holográficas con la Reina Elentari para agradecerle por la inmensa ayuda brindada por haber atrapado a Thot, su primera esposa y las Fuerzas Delta.

Con este pretexto Elentari que en el fondo de su corazón anhelaba a Gondor le hizo una invitación a todos los mundos de Arcoluz, para pasearse juntos, conservar y compartir un momento de recreación. Gondor y Elentari estaban muy estresados por los acontecimientos sucedidos en los últimos años, especialmente por el inmenso poder de Azatoth que estuvo a punto de arrasar con todo.

-Mi Reina me siento tan agradecido y en nombre de mis padres y toda Aradia, serás nombrada por nosotros como la embajadora de nuestros reinos. El haber atrapado a esos criminales fue de mucho valor para nosotros.

-Tú sabes mi querido Gondor que la alianza que tengo con Luciel es eterna y que siempre estaremos gustosos de prestarles nuestra ayuda.

-Lo se mi querida Reina, esperamos que con tu corte real vengan al Reino de mi padre y seas honrada.

Elentari aceptó la invitación y con sus más altas dignidades élficas emprendió el viaje al Reino celestial donde todos aguardaban por ella. La ceremonia si dio y el esplendor de la hermosa Elfa llamaban la atención de todos los presentes incluso la de algunos dioses.

Luciel fue quien la nombró embajadora de los reinos celestiales y de los mundos de Luciel, además le entregó unas llaves de oro que simbológicamente significa que ella podrá disponer de todo lo que necesite o apetezca en el momento que quiera.

Igualmente aquellas elfas que atraparon a Thot y las Fuerzas Delta fueron condecorados con grandes galardones e igual que su Reina les fueron entregados a cada una unas llaves pero de plata.

Antes de acabarse la reunión solemne, Elentari invitó a Gondor para que pasase con ella por algunos días en su Reino algo que a Lúthien le molestó mucho, ella sabía de las intenciones de la Elfa para tener cerca Gondor a cualquier precio.

Sin embargo Gondor tuvo que aceptar la invitación como agradecimiento de la ayuda incondicional prestada. Luciel y Bryinhildr sabían del conflicto sentimental que existía entre la diosa del Abgal y la Reina Elfa.

Ambos decidieron que era lo correcto y justo que su hijo viaje con Elentari a sus mundos y pasen todo el tiempo que sea necesario. Lúthien no tuvo más remedio que aceptar pero estaría en silencio vigilando que la Elfa no se sobrepasase con su amado. Antes de viajar Lúthien dio un beso prolongado delante de Elentari y al mismo tiempo regresándola a ver con sus ojos. Era una advertencia de la diosa.

-Mi querido Gondor parece que tu esposa se ha puesto celosa, tú sabes que nada malo sucederá.

-Elentari tu sabes que Lúthien tiene esos celos solo cuando estás cerca de mí, ya que con Sharon nunca me celó a pesar de habernos paseado por los cinco mundos de Luciel.

-¿Tu hiciste eso con Sharon?

-Si fue una experiencia hermosa la que vivimos los dos, eso si ella manifestó sus sentimientos pero sabía que yo soy casado y que lo único que podía conseguir de mi es una amena y cálida amistad.

-Bueno Gondor haz lo mismo conmigo, vamos de recreación a los cuatros mundos de Arcoluz, seguro que nos hemos de divertir mucho.

Elentari a los contrario de Sharon, ocultaba sus sentimientos y no cabía duda que Lúthien tenía toda la razón de las intenciones del corazón de la Reina Elfa. Luego de haberse despedido de sus padres Gondor partió con Elentari a Arcoluz.

“DUMER”, así se llamaba el colosal palacio hecho de cristales adornados de zafiro, gemas rojas y violetas, diamantes, topacio, crisólito, esmeraldas y otras piedras preciosas donde llegarían los dos.

En sus magníficas puertas, cuatro enormes e imponentes Elfas con trajes de guerreras custodiaban la entrada. “Indir” la gran guerrera y sabia se iría directamente al trono donde preparaba la llegada de la sublime Reina rodeada por siete sabias Elfas.

El recibimiento fue de alto nivel, Gondor sería ubicado en el salón élfico mientras Elentari iría a ponerse su mejor traje, ella quería estar lo más bella posible para su añorado Gondor.

Describir la perfección de este ser, era para contemplarla eternamente. Su belleza sobrepasaba a la de todas las Elfas e incluso a las mortales de Aradia de todos los tiempos, a excepción de “Bryinhildr” la bella mortal que con su encanto, fuerza y hermosura enamoró a Luciel.

Ella salió al salón muy radiante, su hermoso semblante con sus ojos color amarillos, estaba vestida de rojo y sus cabellos eran plateados largos y brillantes; no había ningún signo de vejez en ella, su mirada era muy penetrante y profunda.

Gondor al verla admiró la belleza de la más hermosa de todas las Elfas, en verdad si él no hubiera contraído matrimonio con Lúthien hubiera pensado mucho con quien mismo estar, sin con la diosa, la Elfa o porque no con Sharon la princesa pleyadiana.

-Mi querido Gondor, ¿Te gusta como estoy vestida?

-Me dejas sin palabras mi Reina, eres extraordinariamente hermosa.

-Así voy a pasar todos los días mientras viajemos a los demás mundos y conozcas todas las maravillas que te tengo preparado.

-¡Tú eres hijo de un dios! Y de una poderosa guerrera mortal. Eres conocido por aquella hermosa pleyadiana de otra galaxia y la mismísima Lúthien la gran Diosa de Abgal es tu esposa.

¡Eres grande en los Reinos superiores!, me dejas asombrada y a la vez maravillada.

-Por eso no es de extrañar que siendo la Reina de las Elfas sienta tal atracción magnética por ti mi querido Gondor.

Fue a partir de aquel día que Elentari sentiría una atracción sentimental hacia Gondor pero Lúthien la impediría declararle sus sentimientos. Ella se estaba enamorando profundamente.

El paseo empezó, los dos junto con Indir irían a los mares de cristal para admirar a los delfines que merodeaban el lugar, los saltos fuera del agua de estas maravillosas criaturas era algo que las elfas valoraban mucho.

Todas las elfas eran amantes de la flora y fauna de sus mundos, otra de las maravillas que habitaban en los mares de cristal eran los peces azules que frecuentemente pasaban en manada para dirigirse a los lagos de agua dulce.

Elentari se acercó a los delfines y ellos reconociendo a la Reina le hicieron con su trompa un gesto de reverencia, ella tocaba sus frentes y los acariciaba. Indir hizo lo mismo y ambas cogieron a Gondor para acercar a los bebes delfines que con su dulzura besaban sus mejillas.

-¿No son todo amor estas preciosas criaturas mi queridos Gondor?, Dijo Elentari.

-Me agradan mucho estas criaturas, espero tener en mi mundo a algunos de ellos. Gondor le contestó.

-Antes que partas de regreso a Aradia llévate a una pareja en una de las grandes peceras.

-Te agradezco mucho Elentari, eres muy gentil de tu parte.

Elentari poco a poco quería ganar el corazón de Gondor, ella estaría dispuesta a donar todo lo que él le pidiese. Indir llamando un rato a su Reina dialogaron por unos momentos en voz baja mientras Gondor se seguía divirtiendo con los delfines bebes.

-Elentari, ¿crees que llegarás a conquistar a Gondor?

-Gondor está cerca de mí y Lúthien no, por eso debo sacar provecho de la situación y ser muy atenta.

-Se nota que estas dispuesta a hacer todo para arrebatarla de su lado.

-Reconozco que Lúthien es la más hermosa de todas pero yo tengo lo mío y soy Reina de todo un sistema estelar completo.

Gondor interrumpió la conversación de las dos y les indicó que miles de peces azules se acercaban a las orillas del mar a lo que Indir le respondió: que dejase que estos pequeños peces lo rodearan ya que sentiría un calor muy cálido con sus aleteos.

Gondor degustaba mucho y sacándose su ropa quedó en interiores para nadar al fondo de mar cristalino, a lo cual Elentari e Indir quedaron fascinadas al ver su cuerpo escultural. Él les invitó a los dos para que nadasen con él.

Toda la mañana y tarde pasaron en los mares de cristal, fue una experiencia inolvidable para los tres. Ahora de regreso al palacio élfico una melodía de fondo se escuchó, el coro de algunas elfas entonaban unos cánticos sublimes. Esto lo tenían preparado a petición de Elentari, ella quería dar lo mejor de su Reino y gente a Gondor.

Al siguiente día Elentari después de un gran desayuno, invitó a Gondor para ir a los parques de los perfumes, este lugar se situaba a una gran distancia del palacio por el cual se fueron en una de las naves reales. Esta vez no iría Indir porque entendía que Elentari quería estar a solas con Gondor.

Cuando llegaron al lugar, el aroma de las flores era muy dulce y agradable al olerlo. La flor que más emanaba su perfume era un especie que Elentari la trajo de su anterior y muy antiguo mundo en la Vía Láctea, como lo poco que pudo salvar de allá después del combate a muerte que tuvo con el poderoso Anunnaki Enlil.

Ellos seguían caminando hasta llegar al fondo del parque, ahí Elentari se sentó en una banca de madera mirando a los ojos de Gondor. Él empezaría a sentirse un poco incómodo porque su intuición le decía que la Reina Elfa le atrajo hasta aquí para declararle sus sentimientos.

Él para salir de los apuros en que se hallaba, pidió de favor que regresaran al palacio ya que tenía una pequeña reunión por proyección holográfica con los senescales de Aradia.

Elentari sabiendo los pensamientos de Gondor le dijo:

-Gondor, no huyas de mí que entiendo perfectamente que me evitas por causa de tu esposa, solo deseo que disfrutemos cada momento juntos, ser tu amiga como lo ha sido Sharon.

-Tu sabes Reina que mi amor por Lúthien es eterno y siempre le seré fiel.

Era tarde y ellos regresaron al palacio y una paloma blanca volaba encima de él, Elentari no entendía que un ave de esa especie se paseara por su Reino, Gondor sabía que era Lúthien ya que dos veces se presentó en forma de paloma hace mucho tiempo atrás cuando ella lo cortejaba.

Con mucha más razón Gondor se mantenía firme y anhelaba que los días de visita pasasen rápido para que termine este inconveniente amoroso. El hijo de Luciel sabía que la única persona con quien si cayera en la tentación sería con Elentari. En su interior agradecía a Lúthien que se presentara en forma de paloma blanca para evitar que la Reina Elfa le besara.