Lúthien hace retroceder a Cutulu
Planeta de los Vendor, las titánicas ciudades una vez reconstruidas después del mortífero ataque de Mordor hace décadas atrás, el luto se sentía aún en todos lados, los Vendor no olvidaban la masacre que sufrieron sus hembras e hijos. Nada ha vuelto a ser igual desde aquel entonces, aquellas veces que ellas esperaban a sus esposos en sus casas con sus mejores platos, sus niños aprendiendo de los maestros todo tipo de sabiduría y conocimiento. Las celebraciones, sus cumpleaños, sus bodas, sus aniversarios.
Cuanta nostalgia se veía en el rostro de todos los Vendor. Para ahondar más la pena, el vidente Ariel reunió a los ancianos en su morada para decirles que una nueva invasión de las Criaturas de las Tinieblas se llevaría a cabo, esta vez no sería Mordor con Phantom solamente sino que el Emperador Azatoth se alzaría con toda su malignidad.
Una profecía muy antigua se estaba llevando a cabo, Ariel no podía quedarse con los brazos cruzados y se dirigió a los sabios ancianos con estas palabras:
-Hermanos míos sintiendo siempre la pena que nos embarga por la pedida de nuestras queridas mujeres y niños por las manos del malvado Mordor, les tengo que alertar de un inminente ataque de nuestros enemigos, las Criaturas de las Tinieblas.
-Esta vez no será Mordor quien iniciará su ataque, sino un mal mucho mayor y más poderoso, es el abominable Azatoth, el Emperador del Caos.
Los ancianos Vendor se perturbaron por las palabras de Ariel y uno de ellos interfirió:
-Venerable Ariel no es posible que nuevamente el mal quiera lastimarnos, ¿no fue suficiente con el profundo daño que nos ocasionaron al asesinar a nuestras mujeres y niños?
-Mi hermano, el mal no descansa y está dispuesto a devorar todo rastro de luz que si interponga en su camino, toda la galaxia está seriamente amenazada, esta próxima guerra no será igual que las anteriores que aunque fueron terribles y hubo muchas pérdidas por ambos lados, no tendrá comparación.
-Será la primera vez en la galaxia que Azatoth desatará toda su omnipotencia que solo es comparable con la de Lúthien la gran diosa del Abgal.
El anciano volvió a hablar diciendo:
-Ariel tú nos das a entender que no podremos hacer nada frente a él, que nuestras esperanzas de sobrevivir son escasas.
-Así es hermano mío pero gracias a la dimensión donde todo se ve lo tengo todo provisto, debemos escondernos en uno de los planetas de la Constelación donde solo hay vida vegetal, ahí hay muy poca luz y no existe sol alguno. Las Criaturas de las Tinieblas no se dirigirán a un sistema solar donde no haya luz al cual opacar.
La decisión fue tomada y todos en el consejo aprobaron los consejos de Ariel. Ese mismo día los Vendor partirían en sus naves de transporte al planeta donde el vidente les indicó.
Ariel junto con los dos sabios ancianos se quedaron unos momentos más, el vidente iba a dar aviso a su gran amigo Luciel y también a Elentari para que se preparasen para enfrentar a un poder jamás visto.
La noticia llegó a ellos y una turbación hubo en el interior de la Reina de las Elfas, por otros lado Luciel con mayor tranquilidad llamó a Lúthien para hablar acerca del asunto.
Luciel ascendió al Abgal volando en su gran águila blanca, al llegar las inmensas puertas se abrieron, las diosas centinelas se dieron cuenta de inmediato que se trataba del Rey de los dioses. El diálogo fue telepático y lo llevaron a uno de los majestuosos campos de mil colores para que dejasen a solas con la divina Diosa.
-Lúthien he venido directamente a hablar contigo a cerca de una antigua profecía que se está cumpliendo antes nuestros propios ojos.
-Luciel ¿de qué profecía nueva me estás hablando?
-Es una que Ariel me lo dijo hace unos días atrás, es acerca del poder absoluto de Azatoth que se manifestará muy pronto.
Lúthien con su gran poder telepático se comunicó con Ariel para que le dé detalles más específicos a cerca del poder de Azatoth.
-Ariel soy Lúthien, ¿Qué tan potente es Azatoth cuando despliegue toda su fuerza?
-Señora del Abgal, el poder del Gran Antiguo solo es comparado con el tuyo, por eso con mi gente nos hemos escondido en un lugar donde no nos encontrará.
-No es que estamos huyendo pero somos realistas, cuando la señal en el cosmos se dé y los soles de los sistemas estelares de Luciel, Arcoluz y del nuestro se alinee con el sol central de la galaxia, la OMNIPOTENCIA del Emperador de las Tinieblas estará en su máximo poder.
-Sé que puedes detenerlo mientras dure su fuerza ya que es solo por un tiempo, pero soltará al Sumo Sacerdote de las Criaturas de las Tinieblas el Gran Cutulu para recuperar fuerzas y finalmente destruir toda luz existente en Andrómeda.
-Las intenciones de Azatoth es que todo vuelva como fue al principio donde reinaba la oscuridad antes que Luciel creara los primeros soles en esta galaxia.
-Ariel con el poder de las principales diosas de mi mundo los podremos frenar pero lamentablemente por las leyes de “NO INTERFERENCIA”, no podré contar con su ayuda.
-Lúthien, hay una piedra de brillantes y un diamante negro en su interior escondida en uno de los mundos donde no hay vida, en el sistema oscuro de Esmeralda, ahí si la encuentras podrás hacer retroceder a Cutulu y pierda sus poderes por un largo tiempo.
-Soló tú mi gran diosa podrás ir allá ya que el calor existente no lo soportaría ningún dios ni mortal alguno. Esta es la esperanza que les doy luego de tu enfrentamiento con Azatoth, sé que estarás muy debilitada y es por eso que con un poco de tu fuerza, arrojarás esa piedra en la frente de Cutulu y la galaxia se salvará.
Lúthien haría todo lo posible para ir a ese lugar donde la oscuridad, la muerte y el insoportable calor se hallaba aquella misteriosa piedra. Luciel se enteró de la misión de la diosa y le acompañó hasta los límites del planeta. El Rey de los dioses quiso entrar a la atmósfera de aquel mundo y era cierto lo que Ariel advirtió, solo un ser divino del Abgal podría soportar aquel incomparable calor. Luciel quien habría creado los primeros soles con una bola de fuego que la tiene guardada en el lugar más sagrado de su Reino, su calor era cinco veces menor al que sentía en aquel oscuro mundo.
Él se quedó en las afueras y bendijo a Lúthien para que buscase lo más pronto posible la piedra brillante.
El mal seguía trabajando en espera de la gran señal en la galaxia, mientras los soles se alineaban la oscuridad iba tomando poder al otro lado de la galaxia, este era el momento de despertar nuevamente al gran Cutulu.
Los tres dioses/demonios del Caos invocaron su nombre y el Gran Antiguo se despertó, ¡Qué terror era ver a aquella colosal criatura!, yo me moría de espanto al verlo al igual que los demonios y los solados de las sombras.
Los rugidos del siniestro dios retumbaba el Caos por entero, los techos del palacio negro de Nazgul se rasgaron, la morada pantanosa donde reposaba Therion temblaba.
Las señales en los cielos se dieron, los soles se alinearon y Alción tomó forma, ahora era el turno del Emperador de las Tinieblas Azatoth, su tamaño se incrementó, su fauces se unían en una sola y unas ochos alas surgieron de sus espaldas. El grito atronador fue aún mayor que la del mismísimo Cutulu, todo el Caos fue arremetido por un gran terremoto; Nazgul, Therion, Mordor, Phantom, Azam y los generales draconianos guardaban silencio. Shub-Niggurath y Yog-Sothoth se postraron ante el Emperador, las miles de criaturas que habían salido de sus entrañas le seguirían al partir. Por último, la voz omnipotente de Azatoth se escuchó:
-YO SOY LA MALDAD ABSOLUTA
-YO SOY EL EMPERADOR DE LAS TINIEBLAS
-YO EL OMNIPOTENTE AZATOTH
Azatoth emprendió camino y una humareda negra se esparcía a su alrededor, sus hijos iban detrás de él y Cutulu lo resguardaba. Poco a poco las luces se fueron extinguiendo; mundos, satélites y pequeñas estrellas se teñían de negro luego del paso de Azatoth.
Lúthien al fin encontró la piedra brillante, esta era muy grande y con el poder de la telequinesis la sacó del lugar y Luciel que la esperaba en los límites de la atmósfera la ayudó para que llevasen juntos. Azatoth se acercaba al sistema estelar de Arcoluz, Elentari se sentía impotente ya que el poder descomunal de aquel dios era muy superior a todas sus armas, poderes y gente que tenía.
Desde lejos la Elfa miraba como todas las luces se extinguían y un humo negro las tragaba, parecía que era el final de su civilización y justo en ese momento Lúthien llegó con Luciel, la piedra de brillante la escondieron en un lugar cercano para sacarla cuando fuera el momento.
Lúthien al abrir su manto azabache una luz se veía en su corazón, esta empezó a expandirse poco a poco hasta chocar con la humareda de Azatoth, el poder de ambos eres igual, por mucho tiempo permanecieron así y ambos se agotaron, ahí fue el momento en que Cutulu se hizo presente y con imponente presencia se acercó a Lúthien, más Luciel con sus truenos y relámpagos lo detuvo por unos momentos sin embargo el poder del Rey de los dioses disminuía, el colosal Cutulu con sus 4.000 metros de altura se hallaba tan cerca de Luciel que él no tuvo la oportunidad de escapar.
Fue el momento del cual Lúthien con sus poderes mentales atrajo la piedra brillante y lo arrojó al medio de la frente de Cutulu, aquella pequeña piedra negra salió y entró al interior del Titán. Repentinamente Cutulu retrocedió dando alaridos hasta perderse en el negro espacio. De igual manera Azatoth una vez que su omnipotencia se agotó, se replegó con sus miles de hijos y poco a poco la humareda negra que opacó toda luz desapareció.
Lúthien cayó al vació por la pérdida de mucho de su poder, Luciel cabalgando su gran águila blanca fue a su rescate. Una vez que la agarró la llevó a su palacio real para que reposara todo el tiempo necesario hasta que se recuperase.
Lord Nazgul desde el palacio negro se reía a carcajadas viendo que ni siquiera el omnipotente Azatoth ni su guarda espaldas Cutulu lograron cumplir con su mal. Therion admirado por el poder de Lúthien solo hizo una mueca arrojando fuego de sus fauces y se sentó.
Una vez más el bien ha retenido al mal. ¿Ahora qué sucederá? ¿Pareciera que esta guerra nunca llegará a su fin? ¿Luciel finalmente librará a su creación de las Criaturas de las Tinieblas?