Isabela
Isabela
Estoy tallando el piso y sé que necesito ayuda, pero, no quiero pedirle a nadie que venga a rescatarme, solo sigo tallando el piso con el cepillo, paso el trapo y veo que finalmente lo he conseguido. Recojo todo y lo pongo en el cuarto de limpieza. Me acuesto en el sofá e intento que no se mueva ningún cojín, me quedo quita y escucho mi celular sonar de nuevo, es un mensaje de Sergio:
Isabela, necesito saber que estás con vida y cómo arreglar esto. Sé que me equivoqué, pero, tu vida y tu felicidad valen más. Llámame, por favor, solo necesito escuchar tu voz.
Veo las noticias y una llama mi atención
Próximo sábado reunión entre las primeras damas a la presidencia.
En el té con Doña Piedad, confirmaremos si la relación de Sergio e Isabela ha llegado a su fin o si habrá boda.
Maldita gente.
El teléfono de portería suena y no contesto desde el celular, llamo y les insisto a los de seguridad no dejar subir a nadie.
Roger, el de mi seguridad, se disculpa y me dice que la señorita Pieth está subiendo.
Suspiro y me quedo en el sofá, Milena aparece con bolsas de comida y unas botellas de vino. Se queda en la entrada, por lo que tomo asiento y le pregunto si todo va bien.
—¿Has... limpiado?
—Me relaja, déjame.
—Ya...
—Me caes tan mal cuando haces esas mierdas. “Ya”.
—¡Ya!—responde y procede a hacer un chasquido con la lengua, las dos nos miramos a los ojos. Ella sonríe y comienza a sacar comida sobre el comedor, trae dumplings, cantonés, papas fritas y una sopa perfecta, tomo la sopa y como dumpling mientras Mily hace lo mismo.
—¿Qué te pasa a ti con esta actitud tan mierda? Sabes quienes somos, somos milena Pieth e Isa Burwish, no nos sentamos a llorar o lamentarnos, nosotras nos comimos el mundo y ya chupamos lo peor, no podemos ir por la vida sintiendo lástima que es lo último que nos faltaba. Es más, si sientes lástima por ti mejor cava un hueco y te entierras.
—Qué perra eres —respondo.
Mi amiga me toma de la mano y me obliga a verle a los ojos, me recuerda que los dos nos hemos visto en los peones momentos, si nuestra amistad es tan sólida es porque nosotras hemos escuchado el llanto, la tristeza, la desolación de la otra y con ese mismo agarrón de manos nos hemos levantado la una a la otra de esos huecos.
—Yo sé que es una estupidez, pero, se siente como lo más grande del mundo. —Tienes expectativas muy altas y lastimosamente, Sergio es un hombre muy ocupado, Isa. No puedes seguirle el paso, si no puedes tomarle de la mano, necesitas dejarlo no por hacerle un favor, sino por hacértelo a ti.
La única niña que entendía lo que era que una mamá se cansara de uno era milena y yo era la única que entendía lo doloroso que resultaba, el que ellas tomaran sus cosas, se fueran y no las llevaran. Mily tenía a la tía O, yo no tenía una tía que decidiera tomar el papel de mamá. Mily entendió desde muy temprano que el amor tiene curvas como cuando se escribe Love para un letrero; no va en línea recta, va con curvas, es sexi, dulce, romántico, a veces sencillo y otras veces caótico. Mily fue la persona, que más sufrió el desamor de Octavio, el amor tan laboral de Max y la ruptura tan cruel con Drake. Yo, simplemente me rompí la cabeza con el mismo hombre que no paraba de mostrarme facetas y con Sergio se siente igual, mi cerebro me dice. Ya esto lo viviste, no vayas por ahí.
—¿Lo amas?—pregunta.
—¿Que si amo a tu hermano, a Sergio?
—Sí.
—Le amo.
—Entonces pelea con él y contra él cuando sea un estúpido. No te permitas llora ni caerte porque mi hermano es un imbécil patológico, lo que pasa es que en el amor se pelea.
—¿Tú alguna vez has peleado por amor?
—Diez años con Octavio, siete años con Drake como mil con Maximiliano, siempre peleo por lo que amo.
—Es diferente.
—Es diferente porque cuando termino con uno no lo comparo con el oto.
Las puertas de mi apartamento se abren y veo a mi papá acompañado por el tío Alonso y el tío Sebastian.
—¿Sergio les ha mandado?
—No nos ha pedido que no nos metamos —Los tres ríe y milena se les une
—Yo soy el jefe de estas familias —dice el tío Sebastian. —y si no se cansan tenemos que obligarlos, Cash y yo te veíamos más del tipo Pablo, con tatuajes y esa cara de infiel.
—Es mi hijo Sebastian.
—Sí y mi sobrino amado
—Lo que pasa es que Sergio te ama y creo que la campaña la puede perder él solito, pero a ti, eso sería el peor error de su vida.
—Sí y sus papás compraron una propiedad y están diseñando la mansión Caine Burwish —Mily y yo reímos. —No se puede perder todo ese dinero.
—Sí ¡¡y los nietos!! Los nietos que íbamos a tener.
—Que te llamen abue a ti, a mi tito Sebas —
—Mis hijos te llaman abuelo.
—Es diferente, esos son los hijos de Sergio, seguro yo voy a ir caminando y uno se queda trepado en un árbol y el otro leyendo un rótulo y el otro...
—Suficiente, no vas a tener tantos nietos de mi parte, no soy Mily no me embaraza el pensamiento.
—No, ya por lo menos un nieto tendría yo.
—Papá, qué necio eres —respondo y voy a abrir la caja que dejó tirada, les doy un beso y un abrazo a mis tíos y mi papá se da una vuelta por la casa, me pregunta cuanto llevo encerrada limpiando.
—Sebastian, ven aquí, para cagar tienes que quitar esa rosa. —El tío Alonso va y se asoma, luego revisan gaveta por gaveta.
—Ya, me están incomodando.
—¿Estás bien?
—Todo está ordenado, me ayuda a relajarme.
—Ustedes, qué saben de limpieza, tienen hijos locos y desordenados, esto es la casa de una mujer —Mily los comienza a distraer y yo.
Veo una nota escrita a mano por Sergio
Solo escúchame esta vez esta noche.
Te amo.