Isabela
Isabela
Joseph Standley es un antiguo profesor que tras muchos años de trabajo se dio cuenta de que el cambio no está realmente en las aulas, tuvo un ascenso rápido en el Ministerio de Educación y trabajó demasiado duro por cada uno de los cambios que se han hecho hasta ahora, el problema empezó cuando dos de sus estudiantes más cercanas y queridas desaparecieron, luego fueron brutalmente asesinadas, mismo método, con una diferencia de ocho meses y sus padres encontraron como única persona en común a Joe.
Lo único con lo que todos coinciden es que Joe tiene un carácter de mierda y por eso y por la acusación de los padres fueron ajuicio.
—No las maté. Sus papás y yo estudiamos juntos, fuimos amigos, mis hijas eran amigas de estas dos niñas, yo tengo un mal carácter, pero, ninguno de mis tres hijos o esposa pueden decir que les he hecho daño en ningún momento de sus vidas. Pagué una indemnización a las familias porque sé que todo el proceso los dejó mal económicamente, pero, no fui yo.
—Mi apellido se siente menos a un problema que su historia.—Comenta Elise a la persona que tiene a su lado. — ¿Quién más tenía acceso a las niñas? Usted las llevaba y traía, las conocía.
—Su mamá fue la fiscal a caso, uno de sus tíos el juez y todos estaban de acuerdo que era un caso circunstancial, así como podía haber sido, yo podía haber sido alguno de los padres, la diferencia es que ninguno de mis hijos murió.
La sala se queda en silencio y yo veo a mi prometido, la cual ve a Joe y después de unos minutos las miradas están sobre él.
—Creo en tu plan de modernización de la educación. Hay miles de padres de familia que aseguran que eres una persona confiable, estoy dándote una oportunidad enorme, no quiero errores, ni tuyos ni de nadie. —Sergio se pone en pie. —Voy a seguir trabajando. Les guste o no van a tener que trabajar con Elise Mary Westborn Hamilton de Pieth, hombro con hombro, así que, adórenla, es una mujer tremendamente inteligente y estamos abriéndole el camino a la primera mujer presidenta de Mainvillage. Westborn y con la bandera de mi partido —Le guiña un ojo y todos en la sala ríen.
Sergio realmente es adorable.
Los siguientes días son de demasiadas notas del periódico sobre nosotros, por ejemplo. Sergio y Sebastian se reúnen todos los días en el parque para ir a correr, se ven con Milo en el gym para hacer pesas. Sergio trabajando en la sede de campaña. Él y yo almorzando. El análisis semanal de nuestros estilos, apenas tenemos descanso, pero, eso siempre es bueno.
La política es sobre alianzas correctas, se necesita con urgencia tener un buen equipo porque la gente que realmente estudia nuestro plan de gobierno y el estilo de dirección que tendremos, desde estudiantes, periodistas y hasta las familias, verán caras, familias y las ofertas que pongamos sobre la mesa, por lo que le pido a Sergio dedicar unos días a trabajar con tres economistas para hacer la propuesta para presentar a las familias más ricas del país, aquellos que tengan mayor potencial de contratación y están deseosos de crecer su negocio, pero, sobre todo están fuertemente consolidados, a quienes tendremos que pedirle espacio a dentro de sus empresas para hacer campaña. Van tres días de trabajo y Sergio no me permite ir cerca de la propuesta.
—Necesito revisarlo —le advierto.
—Es mi plan.
—Sergio, este es mi nombre. Yo hago llamadas y yo camelo a gente rica. He llamado a mi papá, he llamado a los Luthor, los Pieth. Max ha invitado a tu padre y al suyo, el tío Alonso y Lucrecia vienen exclusivamente a la reunión, no voy a presentarles mierda.
—Isabela, entonces cancélalo. Yo no voy a cobrar favores más adelante.
—No se trata de cobrar. Se trata de trabajar en conjunto, solo no llegarás a la silla.
—Lo sé, pero, no planeo trabajar para un grupo social.
—No puedes eliminar uno y hacer amigos.
Sergio es un hombre totalmente difícil para conciliar, se pone metas impresionantemente complicadas, es una persona ambiciosa e inteligente, pero, no sabe escuchar. Voy a mi oficina y tomo mis cosas. Salgo con el computador y él me sigue.
—Voy a trabajar desde casa.
—Isabela, no estoy llevándote la contraria.
—Sí, lo estás haciendo. Hay sindicalistas en esa sala Sergio y los sindicalistas hacen huelgas no ganan candidaturas. Te estás hundiendo y la vida te va a dar una cachetada.
Yo tengo una imagen que preservar, no estoy hablando sino de la imagen física y divina que represento sino una laborar y no hay forma de que Sergio escuche o veo lo que le estoy diciendo sin llevarse esos golpes. Lo que más me importa es que no se los lleve en público o que no sean irreversibles.
Así que en el salón de belleza estoy reunida con la mujer que le dio vida a Sergio Smith, la hermana que fue prometida de un político y las dos mujeres que trabajan con sus esposos.
—¿Qué tan horroroso puede ser?—pregunta la tía Lu y me da un abrazo.,
—Llevamos menos de un mes de campaña y Sergio tergiversa todo lo que le pido y o convierte en una locura. Sergio haz un plan para la gente rica, él no sabe que compartimos el mimo plan de office, leí el plan y siento ganas de pegarle, asfixiarle—Todas me miran y yo veo a Olivia.
—No te cortes por mí, llevo 25 años hablando con el culo de mi hijo. Lo único malo es que creo que te estás dando cuenta de lo mal apuntada que estás en niveles de terquedad.
—Nunca había trabajado con alguien que me dice que me ama y me irrespeta laboralmente.
—Ya te iba a recordar yo —murmura Mily, que solo ve lo perfecto en su hermano.
—Sergio reúnete con el escritor de discursos. —Todas se quedan en espera de la respuesta. —Despídelo, no le necesito. ¿Sergio tomemos una foto familiar? Llama a tu mamá, ¿No podemos ser tú y yo, para qué molestar a la familia? Sergio por qué no te reúnes con el dueño de los bancos y conversan a ver cuáles son las dificultades de pago de la gente, qué tipo de necesidades financieras están ahogando a la gente haces sentir a tu papá importante y vas alimentándote de sus contactos. No quiero pedirle nada a mi papá.
¿¡Él de verdad cree que puede hacerlo todo solo!?
Todas las mujeres ríen y Priscila me da una copa de vino antes de pedirme que tome asiento y escuche. Esto es como una sesión de lo que callamos las mujeres versión Mainvillage. Yo solamente sé que si mi novio sigue desautorizándome necesitará un nuevo jefe de campaña y casi una nueva prometida, todas en la sala ríen cuando hago este último comentario, pero yo sé que algo malo va a pasar si él sigue molestándome.
Esa noche llego a casa y hay un despliegue de rosas por todo en lugar, Sergio está preparando la cena, me mira con una sonrisa y se acerca.
—Hola.
—Estás guapísima, muy guapa mi amor, ¿te relajaste con las chicas?—pregunta y se acerca a darme un beso
—He tomado mucho vino.
—Blanco.
—Rosa, muy rico estaba.
—Te da para otra copa.
—Necesito que hagas caso Sergio, no eres mi hijo, eres mi cliente.
—Estado—Dice Sergio.
—Iglesia y soy celestial, yo gano esta vez, mi amor, tienes un margen de errores que puedes cometer que es muy corta—Sergio se acerca y me toma de la cintura.
—Entiendo lo que dices, pero, creo que tenemos ideas diferentes sobre el tipo de presidente que quiero ser.
—Okay, mañana temprano te escucho, ahora déjame, comamos caliente y vamos a dormir, que nos quedan seis horas de sueño, los dos nos miramos y Sergio me abraza. Es increíblemente cuando se lo propone.
—Llamé a mi mamá, vamos a hacer una sesión familiar en casa Caine y una sesión de compromiso, para cuando anunciemos la fecha de matrimonio.
—Si sigues haciendo lo que te da la gana, renuncio a todo—Sergio se ríe y me toma de las mejillas antes de casarme.
—Solo tenme un poco de paciencia.