Cap. 42.1
Lunes por la mañana y Daniela se levanta muy temprano por un mensaje de Mauricio con los buenos días, eso le trajo una sonrisa altamente radiante y con los mejores ánimos de empezar un buen día, desde luego el domingo había sido un planear entre Mauricio, Daniela, Carlos y Walter, ellos aun conservaban y mantenían la idea de que Walter fuera el señuelo junto a Daniela, pero Daniela argumentó su punto de que Walter no sería el señuelo perfecto, había expuesto las mismas palabras que le había dicho a Lucía y por lo que pudo ver, fue bastante convincente, así que planteó otra persona, aunque a Mauricio no le gustó en lo más mínimo, pero debía darle el punto de confianza, tenía bastante solidez, pero a fin de cuentas, necesitaban personas que no estuvieran en sus círculos sociales, Daniela expuso su plan y todos quedaron de acuerdo.
Esa semana sería solo para cumplir el plan al pie de la letra, por lo tanto, Daniela tuvo que poner al tanto a sus amigas para que no estropearan todo, pero tuvo que sentarse con Laura y explicarle todo paso a paso, no fuera ser que se le saliera por algunas de sus indiscreciones mal calculadas, llamó a sus padres y los puso al tanto de todo, y sin una Claudine en la ciudad amenazando la relación entre Mauricio y Daniela… aunque ella sería más que perfecta para el plan, pero tomando en cuenta sus desafíos en público… en fin, por ahora debían jugar con las cartas que tenían y esperaban que fueran suficientes.
Tal como se había planeado, Lucía le presenta el chico del equipo de Rugby llamado Jason, y aquel joven, al conocer por fin a Daniela, el pobre idiota optaba por querer impresionar a Daniela con su físico y sus estúpidas proezas del equipo del Rugby, Jason era el típico chico fornido de piel bronceada y cabello oscuro, mentón cuadrado y el ego del que soy el mejor en todo, y esos eran los detalles que a Daniela le daban sueño, pero por mantener el plan en funcionamiento debía sonreír tal como lo hacían sus padres en aquellos eventos sociales de la embajada y parecer totalmente absorta en el tema, así fuera que en su cerebro estuviera cantando la canción de los elefantes, ¡Ey!, y en realidad funcionaba.
Por otra parte, Mauricio frecuentaba salidas con Catalina para finiquitar contratos y algunos trabajos, la cual, ella se encargaría de ahora en adelante, incluyendo el funcionamiento del foto estudio, ya que como él, junto con Claudia, comenzarían a prestar sus servicios en la empresa Ecology Systems como asesores publicitarios. Todo un plan de trabajo le exponía, y en su plan, ambos tratarían de verse lo suficientemente cercanos para llamar la atención del amarillista. Mauricio con Catalina y Daniela con Jason, pero para Daniela le resultaba casi vomitivo el tener que soportar al tal Jason, tanto así que Catalina se compadeció de ella, pero no podía hacer nada para tenderle la mano, porque si lo hacía existía la posibilidad de que todo se viniera abajo.
Cuarto día del plan y el amarillista aun no había caído, posiblemente era más listo de lo que se pensaba, así que Daniela, en unas de las salidas con Jason, trató de no salir corriendo, estaba contando, una vez más, aquella fiesta en su casa en la playa, que, en realidad, era la casa de los padres, pero a él no le importaba, con tal de impresionar a Daniela y convencerla para que asistiera a una de esas tontas fiestas… fiesta que le dio la idea del año, casi como una epifanía, sin embargo no pudo evitar sentir una total repulsión al mantener una conversación con Jason, porque tratando de distraer la mente, comenzó a detallar muchas cosas y lamentablemente sus ojos pararon en sus dientes, ¡que asco!, como que no tenía la costumbre de lavarse los dientes después de cada comida, ¡guacala!. Instintivamente, Daniela pasó su lengua por sus dientes haciendo de las veces que estaba considerando una de sus propuestas, cuyas propuestas, no le estaba prestando la más mínima atención. ─ ¿Me permites un segundo?, no quisiera perderme el resto de tus historias ─ comentó fingiendo sentir fascinación por sus estupideces. ─ Si necesitas ayuda…─ He… no ─ Daniela se levantó y caminó a pasos raudos, casi al punto de salir corriendo, pero del restaurante.
Sin perder tiempo llamó a Mauricio y… ─ ¿Mau?… hola… yo… si… (sonrisa de idiota), yo también te extraño… hemmm ─ Daniela carraspea. ─ Escucha, cambio de planes… si, si… solo presta atención… no… no ha intentado propasarse… si… no te preocupes… pero escucha… ¿Ves?, ¿Ves?, contigo no se puede, no me quieres escuchar… Okay… presta atención… el sábado, Jason hará una fiesta en su casa… si… desde luego que me invitó, pero he allí donde viene lo que te quiero decir… lo que se me ocurrió fue que te aparezcas allá junto con Catalina y me encuentres hablando con él y armes una escena de celos… claro… (risa tonta), idiota… claro eso llamará la atención del amarillista, lo más seguro es que esté allí… si, si… si es como tu dices que el amarillista me conoce, al saber que estaré en esa fiesta, y si te está siguiendo a ti, al vernos juntos y armando una grande no perderá la ocasión para… exacto… avísale a Walter… besos, muchos besos… adiós ─ colgando la llamada, se acercó al espejo, se retocó un poco, se cepilló el cabello y optó nuevamente por el papel diplomático plasmando aquella sonrisa y… ─ Que ridícula me siento ─ se dijo a sí mismas entre dientes con aquella sonrisa plasmada en su cara, respiró hondo y salió para proseguir con el plan.
Catalina no pudo evitar soltar una carcajada ante el plan de Daniela. ─ ¿De verdad quiere que armemos un escándalo? ─ preguntó entre risas. ─ Esa fue su idea ─ ¿Y por qué no dejan al amarillista hacer lo que se le venga en gana?, total, ustedes saben que es mentira ─ Eso sería una buena acción a tomar, pero ya han habido varias publicaciones donde perjudican no solo la imagen de ella, también arrastra a sus padres y ellos son personalidades diplomáticas ─ Y supongo que Daniela trata de…─ Apagar un fuego creando otro ─ Por lo que me has contado de ella, es buena haciendo eso ─ convino Catalina bebiendo de su café, pero era inevitable no reír por las ideas extravagantes de Daniela.
─ ¿Cuándo tomaré curso en la dirección del foto estudio? ─ Dentro de dos semanas ─ Entiendo…─ ¿No te crea inconvenientes con… tu sabes… tu vida en Italia? ─ A decir verdad, me gustaría establecerme un poco, y como allá solo estaba trabajando en una emisora de radio… supongo que un cambio de ambiente sería bueno ─ ¿Y tu novio? ─ Espero que lo entienda ─ Lamento haberte hecho ésta propuesta tan repentina, pero eres una de las personas de confianza más cercanas que tengo ─ ¿Y qué hay de Carlos y o Walter? ─ A parte de ellos me refiero, y diría que los tres harían un buen equipo, ellos te ayudarán poniéndote al día con todo. No creo que hayan problemas, ellos saben perfectamente como funciona la tienda así que puedes confiar en ellos y en sus consejos, y cuando estés bastante al día con el funcionamiento, ellos me ayudarán con los otros negocios, dejándote con dos ayudantes más, algún pasante que se quiera ganar el día ─ Entiendo. Solo es cuestión de acercarme en la embajada para actualizar mi visa ─ ¿Eso lo puedes hacer cuando? ─ La próxima semana, lunes para ser más exactos ─ Bien. Necesito dejar todo en orden para empezar con aquella empresa que te mencioné ─ Si, si, te entiendo perfectamente y haré mi mejor esfuerzo en el local ─ Ya sabes, cualquier inquietud, no dudes en consultar con ese par ─ Gracias ─ dijo Catalina y tomó la mano de Mauricio y la acaricio generosamente, Mauricio le devolvió el gesto. ─ Me siento miserable ─ dijo entre dientes manteniendo la sonrisa y Catalina contestó de igual forma. ─ Lo entiendo, yo igual, ¿Qué pensará mi novio si nos viera? ─.
Daniela llega muy temprano al foto estudio solo para encontrarse con la sorpresa de que Mauricio no se encontraba, había salido para cumplir con uno de esos encargos, ¡joder!, y ella quería darle una sorpresa ya que no tenía clases en la mañana. En su lugar, se encontró con dos chicos que la recibieron con los buenos días y una sonrisa, se veían ansiosos por querer ser buenos en su trabajo, con la esperanza de quedar contratados y…. ─ Hola, que sorpresa ─ ser recibida por Catalina detrás del mostrador. ─ Hola… creí…─ Es solo por el día de hoy, Walter no está por ahora y Carlos está con Mauricio cubriendo una boda, y solo por hoy estaré aquí con Walter ─ Y… ¿Dónde está Walter? ─ Comprando el desayuno ─ los jóvenes solo podían saltar de un rostro a otro, tal vez en espera de recibir una orden de hacer algo. ─ ¿Quieres café? ─ Si claro ─ Mientras esperamos ─ ¿Crees que tarde mucho? ─ ¿Mauricio? ─ No. Walter. Sé que Mauricio tarda en algunos eventos y no podré verle hoy, pero más tarde le llamaré para contarle que pasé hoy por acá ─ Catalina le dio una mirada al joven y éste entendió la orden de inmediato, no perdió un segundo en ponerse manos a la obra en preparar el café, solo Daniela deseaba que hiciera un buen café, en cambio el otro joven solo se dio la vuelta y se sentó en uno de los escritorios y fingir estar ocupado, tal vez más adelante le pedirían algo.
─ ¿Chicos nuevos? ─ He… si, Mauricio me contó que eran pasantes y están aquí para ayudar mientras que… reordenamos todo y como Mauricio comenzará con lo de Ecology ─ Si… estoy al tanto, mi amiga Claudia está igual de entusiasmada ─ Que bueno… ─ hubo una corta pausa un tanto extraña, Daniela no sabía si Catalina estaba algo incómoda al respecto, porque solo lanzaba varias miradas un tanto inquietas a varias direcciones, como esperando un tema de que hablar o hacer algo, así que… ─ ¿Vas a establecerte aquí en España? ─ ¿Perdón? ─ Mauricio me contó que eras de Italia y me preguntaba si te establecerías aquí en España ─ Mm… posiblemente ─ Mm… ─ Estuve hablando con mi novio allá en Italia y está de acuerdo, también me dijo que tal vez se motive y venga a quedarse ─ ¿Tienes mucho tiempo con él? ─ Un año y cuatro meses ─ la conversación se vio interrumpida por el tintinear de las campanillas del local y era Walter quien llegaba con unas viandas de comida de algún restaurante cercano. ─ Si hubiera sabido que tendríamos visitas hubiera traído algo más ─ Descuida, no hace mucho que desayuné en el cafetín de la universidad ─ ¿No tuviste clase hoy? ─ No. Tendré clase a última hora y de allí me voy para el trabajo. Y será mejor que me vaya o se me hará tarde ─ ¿No vas a esperar el café? ─ Cierto el café─.
Lastimosamente Daniela no pudo disfrutar del café, ni mucho menos de una buena conversación, el horario de sus clases le exigía puntualidad y tuvo que irse a toda prisa, y antes de irse, confirmó asistencia para el fin de semana, Lucía de igual forma no se perdería semejante show, y si llegaban a capturar al amarillista más bueno se pondría todo, típico de Lucía.
Durante el resto de los días, todo fue un mar de habitualidades, Daniela con sus clases y escondiéndose de Maximiliano, Jason detrás de ella con el ego de un pavo real, con su cara demostrando que Daniela ya era su chica, pero a veces Daniela se le escurría con alguna excusa de alguna reunión o entrevista de último momento, o a veces se escapaba con las chicas por alguna extraña emergencia, una de esas que solo a Daniela se le ocurría, como por ejemplo: ─ La tía de Laura tiene la peste de las vacas locas y es muy contagioso y la pobre de Laura nos necesita para acompañarla ─ o en su defecto: ─ No podré ir porque mis papás vienen de visita y tu sabes que como papá es enchapado a la antigua… solo quiere verme con un chico y que ese chico sea con el que me vaya a casar, así que, por ahora, quiero que mantengas la boca cerrada ─ pero la mejor de las excusas fue: ─ Voy a entrevistar al reverendo Matías, aun insiste en que me una a las hermanas de la consolación ─ en cambio Mauricio aprovechaba algunas ocasiones para escaparse y encontrarse con Daniela en algunos lugares pocos comunes, por ejemplo en algún bar de mala muerte, un taller o locales donde tengan coches de alquiler de segunda mano, una vez más que otra la pasaba buscando en coche y eso le causó una curiosidad enorme a Daniela en saber por qué Mauricio no usaba su propio coche, algún día se lo preguntaría, pero por ahora no sería el momento, aunque aprovechaba algunos momentos intensos en el coche con Mauricio, en algún mirador donde se apreciasen las luces nocturnas de la ciudad, sentándose a horcajadas sobre Mauricio con todas las intenciones de devorarlo a besos y arrancar la ropa, aunque moría por hacerlo con Mauricio en el coche, debía controlarse, no fuera que Carlos se cabreara con ambos por hacer semejante acto en su coche, y ella lo reiteraba las veces que se encontraba con Mauricio, sus besos eran un fuego intenso que la llamaban a querer pecar, le costaba mantener la cordura en esos momentos.
El sábado por la noche, tal y como habían quedado, Lucía y Daniela se visten divinas para pasar una buena noche, estaban para robar miradas y atenciones, una fiesta con motivo playero en la casa de Jason, una enorme casa estilo colonial en la zona alta de la ciudad, y aprovecharían de la fiesta para hacer correr sus planes y Jason porque sus padres no estaban, quería hacer una fiesta a lo grande para demostrarles a todos que no solo era la estrella del Rugby, sino que también, tenía a la mejor de las hembras en su poder, y la fiesta sería en honor a Daniela.
Llegando al lugar, ambas mujeres se quedan no asombradas, pero si llegaron a analizar todo aquel desastre de fiesta. Todo lo que presenciaban, no les daba cabida en sus mentes, la música retumbando por todo lo alto, coches aparcados hasta en el jardín con universitarios tomando sobre ellos, chicas casi desnudas caminando aquí y allá, algunos sobre el tejado con sus respectivas cajas de cerveza al lado, la algarabía dentro de la casa era aun mayor y la gente seguía llegando, ellas se miran a si mismas considerando si se habían equivocado de fiesta y no, no se habían equivocado, inclusive sus vestimentas estaban combinadas para una hawaiana, pero esto…. ─ ¿Estas segura de querer entrar? ─ preguntó Lucía escrutando aun la casa y toda aquella algarabía. ─ Para luego es tarde, y te recuerdo que tu querías noche de farra ─ consintió Daniela tirando de la mano de Lucía. ─ Pero esto es… demasiado ─ ¿Tu diciendo eso?, dime ahora que mañana serás monja ─ ¡Que te den! ─.
La música estaba tan alta que debían gritar para hacerse oír, algunos invitados bailaban con movimientos casi eróticos encimas de la otra, eso era gracias al reguetón, aunque en realidad la música no era el problema, era lo… pintoresco de la fiesta y sus invitados, habían hasta parejas de muchas diversidades, chicos con chicas, chicas con… ¿chicas?, ¡que asco!, ¡trío de chicos!, ¡esto era una orgía!, ambas estaban a punto de salir corriendo horrorizadas de allí, solo que… ─ ¡Daniela!, mi reina ha llegado… ¡apartaos todos! ─ gritaba Jason con un vaso lleno de cerveza mientras pateaba algunos invitado para apartarlos del camino. Cuando por fin la tuvo en frente, la rodeó con su musculoso brazo por los hombros. ─ Tengo una sorpresa para ti en privado ─ le susurró y Daniela casi se va en vómito cuando percibió aquel tufo a licor que desprendía su aliento y su… cuerpo, pero tuvo que hacer de tripas corazón para sonreír y caminar con él dejando a Lucía entre aquel mar de… personas, ¿Cuánto había bebido?
Daniela mira sobre su hombro y le afirma, era la señal para escribirle a Mauricio, y Lucía no perdió el tiempo. ─ Dentro de media hora, en la piscina, no más ni menos ─ fueron sus palabras en aquel mensaje. ─ Esto se pondrá bueno ─ pensó mientras apretaba el botón de enviar en la pantalla, y en efecto, Mauricio fue puntual y había entrado hecho un toro, y Lucía era de espectadora desde lejos y Catalina le pisaba los talones a Mauricio, escrutó a su alrededor y Walter merodeaba desde la parte superior y asintió cuando sus miradas se encontraron, así que supuso que Carlos estaría aguardando en el coche, solo esperaba que no estuviera en un lugar tan obvio para que el amarillista se diera cuenta y saliera corriendo antes de que el telón cayera.