Cap. 35

Mauricio recogía su equipo en una valija rodante en el local, dejando que sus pensamientos lo invadieran mientras que su cuerpo se mantenía en piloto automático, Walter y Carlos no se habían presentado a trabajar, ¿será qué…?, ellos eran siempre puntuales, ¿Qué habría podido pasarles para retrasarlos?, y a decir verdad no está demás en saber los motivos por el cual ellos no quisieran venir, por lo menos Carlos que aun seguía cabreado con él, pero… ¿Qué podía hacer?, él no tenía la culpa, había sido muy claro en pedirle a Daniela un plazo y antes de haber armado un drama, debió preguntar primero. Si… así era mejor, con ese tipo de inseguridades era mejor estar solo, esas fueron las palabras de ella, habían platicado casi toda la tarde desde que lo había llamado, aunque ese no había sido el tema por el cual lo había llamado, solo era para llegar a un acuerdo en visitar aquel campo santo una vez más, pero ésta vez con ella. ─ ¿Irá hoy al concierto? ─ se preguntó, pero al final apartó la idea porque no quería tener nada que ver con alguien tan infantil, pero… recordando la sesión de fotos con Daniela en el parque… el como había reído tanto le trajo cierta sensación de nostalgia, hacía mucho tiempo que no reía de ese modo, y la sonrisa de Daniela… ─ Pisa tierra, Mauricio ─ se reprendió cuando se dio cuenta que aun estaba allí parado como un idiota con cámara en mano, la misma cámara que había usado para tomarle fotos a Daniela. ─ ¿Todo listo? ─ fue la pregunta que lo hizo reaccionar, había sido Walter haciendo acto de presencia junto con Carlos que ya estaba tomando parte del equipo para llevarlo al coche, Mauricio le dio otra mirada a la cámara y asintió. ─ Si, todo listo ─ En marcha entonces ─ dijo Walter tomando por el asa el resto del equipo, y Mauricio, con morral al hombro, cerró con llave y se enfiló al concierto.

Durante todo el trayecto, se mantuvieron en silencio, y para Walter le resultaba bastante incómodo estar así, porque cada vez que los tres iban a cumplir un trabajo de estas magnitudes siempre conversaban de cualquier cosa y reían como idiotas, pero al ver a Mauricio tan distraído en sus pensamientos y a Carlos ignorándolo, le dieron muchas cosas en que pensar también. ─ ¿Acaso estará pensando en Daniela o la forma en como arreglar su situación? ─ se preguntó, no sabía como tomar la expresión de Mauricio, era totalmente ilegible, como cuando comenzó su vida solo, después de lo de Emily, todo se le iba en trabajar y en nada más, y desde luego sus únicos amigos que le apoyaban eran él y Carlos, pero al verle otra vez… ─ ¿Alguna idea para lo que nos espera? ─ preguntó para sacar a Mauricio de su ensoñación. ─ ¿Decías? ─ ¿Alguna idea? ─ ¿De qué? ─ Del tipo de trabajo que haremos ─ ¿Por qué la pregunta? ─ Hem… solo curiosidad ─ Lo usual, tomaremos fotografías en la rueda de prensa, en el momento de la entrada de Claudine en su presentación… Mm… saludando a un par de celebridades y algunos fans ─ contestó Mauricio, y aun así, a pesar de todo, Walter notó que su mente no estaba del todo acorde con su cuerpo. ─ ¿Ocurre algo? ─ ¿Ah? ─ ¿Estás bien? ─ Mm… si… si, estoy… bien ─ Si quieres…─ No podemos cancelar, Walter ─ No decía eso… lo que quería decir era que si querías podías regresarte a casa si no te sentías bien mientras que Carlos y yo nos hacemos cargo ─ No. Aunque suene tentadora la oferta, no puedo, ya me comprometí con Claudine ─ Entiendo ─ y esa fue toda la conversación, pero Walter quería hacer otra pregunta, pero si lo hacía, conociendo a Mauricio, lo negaría todo o simplemente desviaría la conversación.

Ya estando en el lugar, bajaron el equipo y se dispusieron a buscar sus respectivos lugares para empezar a organizar todo el material. ─ ¿Es usted Mauricio Montenegro? ─ preguntó un hombre alto con cara de pocos amigos, llevaba en su oído unos manos libres y una tabla con unos papeles. ─ Si, soy yo ─ contestó entregando su credencial, y mientras lo hacía, Mauricio se percató que en el carnet de aquel sujeto decía coordinación, el hombre revisó dicho documento y se lo entregó. ─ Sígame, lo están esperando en la cabina ─ ¿Perdón? ─ ¿No se lo dijeron? ─ ¿Decirme que? ─ Estará a cargo de la dirección de cámaras y escenografía ─ Pero no…─ Fueron las recomendaciones de Claudine ─ ¿Qué Claudine hizo que?, no importa ─ Mauricio suspiró profundamente y comenzó a recoger todo otra vez y se enfilaron con sus equipos, siendo guiados por aquel sujeto.

Daniela caminaba con Claudine junto a sus padres y el séquito de patrocinadores y organizadores, finiquitaban asuntos de última hora y Daniela estaba incluida en ellos, pero principalmente ella estaría a la cabeza en las entrevistas, la cual, se disponían hacer ahora mismo, y mientras conversaban, pasaban por las caravanas donde se encontraban los músicos preparando sus instrumentos aun enzarzada con Claudine en una conversación. Mauricio caminaba contemplando su alrededor, detallando todo el trabajo realizado por todo el stand de trabajo y pudo apreciar que se habían esmerado en la construcción, se habían enfocado en la época del siglo XIX, sin embargo, tenía sus detalles de la actualidad, las luces, la enorme pantalla detrás de la tarima entre otras cosas, inclusive hasta el vestuario.

Pasando por las caravanas donde se encontraban los músicos, muy distraído pudo notar, que allí, entre los músicos, se encontraba… ¿Armando?, Mauricio se detuvo para saludarlo y éste lo recibió muy sonriente con un fuerte abrazo, agradeciéndole por ésta gran oportunidad, aunque se veía entusiasmado y ansioso, sería su debut como músico y Mauricio lo motivó con unas buenas palabras de aliento y Armando le dio un gran abrazo agradeciéndole por todo lo que habían hecho nuevamente, obviamente Mauricio le restó importancia repitiéndole una vez más las palabras de aliento.

Prosiguiendo su camino, volvió a perderse en sus pensamiento, imaginándose por un segundo, él estando con Daniela allí mismo, observando toda la estructura, ¿Cómo que cosas preguntaría Daniela?, ¿se maravillaría al estar entre tanta gente?, esas eran las preguntas y… ¡no puede ser!, ¿acaso alucinaba?, ¿era un ángel o…?, no, definitivamente era Daniela y ella se veía… hermosa, mucho más que hermosa, sonriendo ampliamente parecía brillar con luz propia, y él allí, como un idiota viéndola acercarse y… ella se detuvo… revisó su bolso y… sacó su móvil. Daniela se disculpa dejando a sus padres con Claudine.

Daniela hablaba con sus padres, aclarándoles sobre la entrevista, de todas formas, Claudine ya había comentado que el área VIP ya estaba lista, y si querían podían disponer de ella de una vez y disfrutar de un par de bocadillos y champagne y a Daniela se le hizo agua la boca, se oía tentadora la oferta, pero ella debía trabajar. Daniela se detuvo en seco frunciendo el ceño, ¿Qué…?, se puso a revisar su bolso y era su móvil quien sonaba, era una llamada del trabajo, se disculpó un instante apartándose de todos para atender la llamada.

─ ¿Señor Montenegro? ─ llamó el sujeto para hacerle volver a la realidad, pero tanto Walter como Carlos se dieron cuenta de su reacción y tenía nombre y apellido, “Daniela Iriarte”, pero decidieron mantenerse al margen, en sus adentros, ambos se morían para que Mauricio tomara la iniciativa de acercarse y hablar con ella, inclusive se imaginaron darle de garrotazos y patadas para que tomara la decisión mientras que el otro levantaba pancartas y bambalinas para que Daniela lo viera, pero sabían que no lo haría, que no se acercaría, no cuando tenía trabajo de por medio, había vuelto a ser el Mauricio de antes, el reservado y silencioso Mauricio de hace tres años. Mauricio se disculpó reanudando la marcha, haciendo de tripas corazón para no llamarla, si ella se había ido era porque ya no lo necesitaba, total, ella había sido clara, solo fingirían una relación por un par de días, ¿Quién diría que ese fingir llegaría a significar tanto para Mauricio?

─ Disculpen, era del trabajo ─ se excusaba nuevamente Daniela volviendo al grupo, vio la hora en su reloj y… ─ ¿Estás lista para la entrevista? ─ preguntó y Claudine, con un gesto de su mano, le invitó a seguirla. ─ Papá. Mamá, no tardo, ¿Vale?, pueden ir a la zona VIP y disfrutar mientras empieza el concierto ─ ambas caminaron hacia el autobús que usaban para las giras y un guardia abrió la puerta para ambas. Daniela quedó fascinada por lo amplio, era como una casa dentro de un autobús y era solo para Claudine. ─ Si viajas en ésta cosa, ¿Para qué te hospedas en un hotel? ─ (risas), Es solo para las giras, por lo tanto no puedo disponer de él como quiera, esto es en dado caso de que los viajes sean muy largos ─ Daniela asintió contemplativamente. ─ ¿Te importaría si uso mi móvil para grabar la entrevista? ─ Adelante ─ Gracias ─ y Daniela comenzó a hurgar en su bolso. ─ Pensé que vendrías con Mauricio ─ el comentario la detuvo en seco, pero solo levantó la vista viéndose sorprendida, pero solo sonrió a cambio y siguió hurgando buscando su móvil. ─ Bueno… como él estará en otra parte, no creímos que fuera conveniente…─ ¿Algo pasó? ─ Daniela se volvió a detener y levantó la mirada. ─ Mm… no ─ (mirada plana) Daniela… eres mala mintiendo ─ ¡joder!, ¿Soy tan obvia?, he… bueno… si te soy sincera… yo… no… no pasó la gran cosa, es que como… tu sabes… los rumores cesaron… ─ Daniela, puedes confiar en mi ─ Si claro, eres la mejor amiga de Mauricio, bueno, a decir verdad… no… no sabría como empezar ─ Hagamos algo, después de la entrevista… ¿Qué tal si hablamos un poco? ─ Si, me parece perfecto ─ Bien… ¿Tienes todo? ─ Desde luego ─ y Daniela se puso a trabajar, sacó su móvil, lo puso a punto y lo encendió, claro, antes de empezar la entrevista, se lanzaron un par de fotos juntas. ─ Bien… hem… ¿Estás lista? ─ Si claro, puedes empezar cuando quieras ─.

La entrevista fue un rotundo éxito para Daniela, y más, cuando tocaban un tema que le recordaba a Mauricio, siempre trató de mantenerse profesional, manteniendo fuera todo comentario que lo relacione, aunque hubo un par de veces que le hicieron titubear entre sus preguntas, tenía que lanzar un par de veces una ojeada a sus pautas para retomar la situación, y una vez terminada la entrevista, Claudine le ofreció un poco de whisky para bajar un poco los nervios y relajarse, Claudine le entrega su vaso de whisky en las rocas a Daniela, ella se sirve uno y toma asiento, se cruza de piernas y… ─¿Y bien? ─ Daniela parpadea un par de veces algo despistada. ─ ¿Y bien qué? ─ ¿Qué pasó entre Mauricio y tu? ─ Hm… nada, simplemente, ─ Daniela carraspea. ─ simplemente…─ Daniela, se honesta conmigo, si te preocupa que salga corriendo a contarle a Mauricio… de todos modos él también se guarda cosas y no lo presiono por ello ─ Así que a ella también la engaña, ¿Quieres que sea… honesta completamente? ─ Si ─ Bueno… entre Mauricio y yo no ha pasado nada, todo fue tal cual como lo habíamos planeado ─ contestó y prácticamente había dicho la verdad, porque entre ella y Mauricio no había pasado nada, porque toda su relación era una farsa, una mentira para aplacar los chismes de las redes sociales, pero viéndolo por otro punto… solo fueron un par de besos, un par de momentos intensos y… ─ ¿Qué le pasó a tu yeso? ─ ¿Qué? ─ Claudine señaló el yeso pintado de Daniela con su vaso. ─ Eh… lo pinté, estaba muy sucio ─ contestó trazando con su dedo por donde había estado un dibujo alguna vez, pero Claudine no se comía mucho esa historia, demasiado tiempo tratando a Mauricio para darse cuenta cuando le ocultaban ciertos temas, y para Claudine, Mauricio disimulaba mejor, Daniela se veía un tanto… ¿ansiosa?, cuando le comentaban algo que tenía que ver con Mauricio tartamudeaba mucho, así que… no siguió insistiendo, en cambio solo comentó. ─ Tu y Mauricio son iguales ─ ¿Cómo que iguales? ─ Son iguales, se reservan muchas cosas, solo que uno finge mejor que el otro ─ Daniela parpadea asombrada, no se había esperado ese comentario por parte de Claudine, y debía tener mucho cuidado porque ella era muy observadora, pero por otra parte Daniela tenía que reconocer que era verdad, ella quería mantenerse reservada en sus cosas, y más cuando estaba en frente de la mejor amiga de Mauricio, y si comentaba algo que no le agradaba, posiblemente volvería a enemistarse con ella, y recordando aquella conversación tan incómoda en el hotel, le dio mucho en que pensar. ─ Si estoy o no enamorada de Mauricio no es asunto tuyo ─ y eso le hizo arder algo en su pecho, ¿desilusión tal vez?, sea lo que fuere no le agradaba, porque Claudine tenía más posibilidades de estar con Mauricio que ella. ─ ¿Pero en que coño estoy pensando? ─ se reprendió mentalmente con un par de bofetadas mentales, lo que hiciera Claudine de ahora en adelante con Mauricio ya no era su problema, y si Claudine se quería estrellar con el muro Emily… ─ Será mejor que me vaya ─ comentó Daniela poniéndose en pie, y Claudine, levantándose también, asintió y estrechó manos con Daniela. ─ Estaré con mis padres en la zona VIP ─ ¿Con tus padres? ─ Si ─ ¿No te lo han dicho? ─ ¿Qué debían decirme? ─ Que tanto tu como parte del equipo técnico y reporteros invitados como tu y Mauricio estarán en otra sección ─ Daniela quedó petrificada, tendría que disfrutar del concierto… ¿con Mauricio?, bueno, Daniela suponía que si había invitado a varios reporteros y otras personas más a esa sección, posiblemente, estaría llena de personas, y si es así, ella buscaría de estar lejos de él, ¿escondiéndose?, ¿Cómo una ladrona o si le debiera algo?, genial. ─ ¿Ocurre algo? ─ Hem… bueno… es… yo… tu sabes… es que… si ya está… todo arreglado ─ Si, ya todo está arreglado y le diré a uno de los coordinadores que te guíe ─ Vale ─ aceptó Daniela con una mueca tratando de ocultar su desacuerdo, ¿Por qué con Mauricio?, porque… posiblemente él estaría allí con ella y eso es lo menos que Daniela quería presenciar.

Llegando a la sala muy similar a la VIP, lo primero que hizo Daniela fue escanear el lugar, si, habían muchos reporteros de diferentes noticieros, tanto televisivos como de diarios y digitales, algunos publicistas y… nada de Mauricio, suspirando de alivio, buscó su lugar para disfrutar del concierto para cuando empezara, si la zona VIP donde se hallaban sus padres era similar a éste, no les envidiaba mucho, era una habitación acondicionada sobre una tarima y debía darle punto por la buena vista y los asientos, por lo visto Claudine y sus patrocinadores no escatimaban en ciertos gastos, así que se relajó un poco a esperar la rueda de prensa para el final del concierto.

Mauricio estaba muy atento a las cámaras que sobrevolaban por todo el escenario, y las que se hallaban cerca de la tarima, y obviamente las de seguridad estaban anexas a ellas, hablaba por los manos libres dirigiendo todo lo referente a los arreglos y detalles, probando conexiones y claridad de las imágenes entre otros puntos, desde luego, tanto Carlos como Walter eran sus asistentes y habían sido enviados a fotografiar el evento, las personas que habían asistido y a los artistas invitados de fama mundial, entre ellos, Ricky Martin, Julieta Venegas, Indila, Pablo Alboran y Ricardo Arjona, los cuales, compartirían escenario con Claudine, más orgulloso de su amiga no podía estar, era una cantante muy cotizada y tenía canciones tanto en francés como en español, Carlos y Walter no pudieron desaprovechar semejante oportunidad para, también, fotografiarse con las estrellas, lamentablemente no pudieron con la tentación, si los vieran sus amigos se morirían de la envidia, y Carlos casi se desmaya en los brazos de Pablo Alboran cuando Pablo lo rodeó con su brazo por el hombro a Carlos para tomarse una foto, y Walter optó no solo por fotos, sino en coleccionar algunos autógrafos, desde luego Mauricio estaba siendo testigo de ello y no pudo ocultar su sonrisa, se estaban divirtiendo a lo grande, aunque hablaría con ellos sobre el tema más adelante, ellos eran fotógrafos, la idea era fotografiar el evento, no fotografiarse con los clientes o los artistas.

Revisando el resto de los monitores y corrigiendo más detalles y enfoques, toda su atención se quedó en una pantalla en especial. ─ Enfoca la cámara 3 de la sección 6 ─ ¿Dónde están los reporteros? ─ Si, esa misma ─ el técnico hizo lo que pidió y le dio el mando de la cámara a Mauricio. ─ ¿Tiene audio? ─ Oye son cámaras, estás pidiendo demasiado ─ protestó el técnico volviendo a lo suyo y Mauricio solo hizo una mueca, haciendo un acercamiento quedó embelesado por su belleza, no parecía la loca histérica con la que siempre peleaba, y se moría por estar allí con ella, volver a sentir su cercanía, era Daniela, ¿con quién hablaba?, parecía muy interesante la conversación porque reía con esa otra persona, tal vez era un reportero como ella, pero al verle con tanta cercanía y confianza, Mauricio se sintió… territorial, aquel sujeto parecía querer ligar con ella y eso no le gustó para nada. ─ ¿Pero qué coño me pasa?... ella fue clara que fingir la relación era para calmar los chismes de las rede sociales… lo que ella haga no es problema mío ─ aunque por más que trataba de convencerse a sí mismo no desviaba la mirada, aun seguía allí plantado viendo como Daniela reía con ese idiota, y cuando vio a aquel sujeto intentar tocar la mano de Daniela, un bum hizo en su corazón y en su cerebro, no podía soportarlo más. ─ Cúbreme un momento… ya regreso ─ el ayudante de cabina solo asintió con un gruñido y Mauricio salió como una bala de la cabina.

Daniela reía con uno de los anécdotas de uno de los reporteros invitados, era uno de la competencia, y aunque ella mostraba una sonrisa y una actitud de demostrar estar interesada en la conversación, por dentro gritaba. ─ ¿Cuándo se piensa callar?, lo único que sabe hablar es de él y sus idioteces, ¿No sabe hablar de otra cosa?, ¡Dios!, parece un radio mal sintonizado… ¿Dónde está el interruptor para que cierre su puta boca?, ¿Qué le pasa éste imbécil?, ¿Por qué insiste en tomar mi mano?, ¡Dios!, por favor, envíame a alguien para que me quite éste baboso de encima ─ suplicaba y trataba de prestarle más atención a las botanas que al mundo entero, solo podía dar crédito por los buenos aperitivos que yacían en una pequeña mesa cerca de una de las paredes, y en el instante en que ella iba a opinar algo, tal vez cortarle su auto conversación del YO amablemente cuando… ─ Señorita Iriarte ─ Daniela reacciona ante su apellido buscando quien la había llamado, había dado gracias a Dios por ello, pero cuando vio quien la había llamado, todo se detuvo, todo perdió valor y sentido y su corazón se disparó. ─ Mauricio ─ farfulló aferrándose al yeso oculto bajo su blazer, tensándose completamente.

Allí estaban ambos, viéndose a las caras como par de idiotas, sin decir nada, Mauricio desde que había salido de la cabina de controles tenía pensado un sinfin de argumentos, pero cuando vio a Daniela allí de pie, derrochando toda aquella hermosura ante sus ojos, todo se le había olvidado, ¿Qué era lo que iba a decirle?, y Daniela, cuando se encontró con la mirada de Mauricio, todo se volvió un mar de conflictos, todo se le había venido encima, muchas preguntas sin responder se le agolparon en la cabeza y no sabía cual contestarse primero, ¿y aquel otro reportero?, estaba siendo totalmente ignorado saltando de un rostro a otro tratando de descifrar lo que había entre ellos. Daniela parpadea al oír a Mauricio carraspear, en cambio Mauricio, la única excusa que se le vino a la mente fue. ─ La necesitan en la cabina de control, ¿En la cabina de control?, ¿Qué mierdas estoy diciendo? ─ la única respuesta de Daniela fue un par de balbuceos hasta que asintió y se fue con él disculpándose con el otro reportero, la cual, se le había olvidado hasta el nombre.

─ ¿Qué haces aquí, Mauricio? ─ preguntaba Daniela algo impaciente, siguiendo a Mauricio a solo Dios sabía donde, unos grandes muros de lonas lo tapaban todo, dejándolos a ellos totalmente solos y la bulla de todo aquel equipo conectado y la gente aglomerándose en las afueras para el concierto, opacaban en cierta forma sus voces, habían salido de la zona VIP para reporteros, así lo bautizó Daniela, porque no le sabía como de otra forma llamarlo, sabía que lo de la cabina de control era una excusa para… ¿para que?, en fin, no importaba, ella solo quería alejarse de él y ya, y como no obtenía respuesta alguna, solo una vista de la amplia espalda de Mauricio… ─ Ya que no quieres hablar ─ se dio la media vuelta encogiéndose de hombros, pero una mano la sujeta por la muñeca impidiéndole marchar, y por la forma en que la había sujetado, el corazón de Daniela comenzó a latir desbocado, tragó con dificultad y… ─ Trabajo aquí al igual que tu, y hablando de eso… ¿No deberías estar cubriendo un reportaje? ─ ¿a qué venía esa actitud?, Daniela tomó una profunda respiración, se soltó de un tirón y se dio la vuelta para confrontar a Mauricio con una mirada furibunda. ─ ¿Y a ti qué te importa lo que yo haga? ─ ouch, golpe bajo, y con esa respuesta, Daniela trató de irse nuevamente, pero Mauricio la volvió a detener sujetándole por el codo, haciendo que su bolso cayera al suelo. ─ No es el hecho de que me importe, es Claudine quien debe estar esperando ─ primer strike. ─ Para tu información ya la entrevisté ─ replicó volviéndose a soltar, aferrándose al yeso con fuerza. ─ Entonces… ¿Qué haces hablando con él? ─ ¿Y a ti que te importa?, solo hablábamos ─ A mi me parecía mucho más que eso ─ segundo strike. Daniela estudió el rostro de Mauricio por un segundo en silencio, ¿acaso…? ─ (sonrisa arrogante) ¿Estás celoso?, y si así fuera ¿Qué? ─ Tus compañeros podrían pensar mal y creer que le estás vendiendo información a la competencia ─ (sonrisa irónica), ¿Y eso te preocupa?, porque te recuerdo que tu y yo no somos nada, que todo fue para fingir en las redes sociales y te recuerdo que tienes una “ex” que espera por ti, así que por favor…─ Mauricio, con cada palabra eran como bofetadas de desprecio de Daniela, porque eran verdades en las que habían acordado y se las estaba echando en cara, pero aun así no las aceptaba, porque algo muy en el fondo sabía que no eran ciertas. ─… quiero que te mantengas lejos de mi ─ O si no ¿Qué?, ¿Llamarás a un novio que no existe? ─.

Los ojos de Mauricio centellaban y eso derribaba todo escudo de Daniela, ella luchaba tanto para sostener su autoridad como en contra de la presencia de Mauricio, y ante su respuesta la había dejado sin habla, solo una se le ocurrió y fue de lo más obvia. ─ No, pero puedo gritar por ayuda… y decir que… que… que… que eres un acosador y… y… y… violador… y… y… y… ─ ¡Bah!, por favor Daniela ─ Mauricio, no… ¡Jhump! ─ y… ¡strike tres! ¡Fuera!, sus protestas fueron calladas, porque Mauricio enmarcó su rostro besándola con profunda pasión, haciendo que todo el cerebro de Daniela se volviera un caos, solo podía forcejear para apartarse de él, y cuando lo logró, una bofetada estalló en la mejilla de Mauricio. ─ (dientes apretados) Jamás… óyeme bien… jamás vuelvas a besarme así ─ advertía Daniela señalando hecha una furia, con sus ojos a punto de llorar, ¿Cómo pudo…?, Mauricio sobándose la mejilla pensaba, si hubiera sido boxeadora hubiera tenido futuro, la miró de reojo y sonrió con travesura y… ─ ¿Entonces así? ─ la tomó por la parte de atrás del cuello y tiró de ella por la cintura y la volvió a besar.

Daniela forcejeaba y ésta vez le costó un poco más liberarse, pero cuando pudo, volvió a soltar otra cachetada, pero Mauricio se adelantó para atajar el golpe y volverla a besar y por cada intento, Mauricio volvía y volvía a besarla, llevándola contra una de las paredes improvisadas, y eso fue, poco a poco, derritiendo toda barrera de Daniela, toda cordura, todo pensamiento, la suavidad de sus labios, su pasión, su locura la llevaban al borde, y cuando su lengua encontró la suya, todo dejó de importarle, dejándose llevar por el calor y la euforia de aquella pasión que derrochaban en ese beso, ni el licor más caro del mundo tenía tan buen sabor como los labios de Mauricio, todos aquellos hermosos e intensos, aunque pocos, momentos vividos, hicieron que sus rodillas se sintieran de gelatina, que tuvo que rodear el cuello de Mauricio con su brazo y el otro… el del yeso… no sabía que hacer con él, de todos modos era Mauricio quien la mantenía en pie mientras que su mano izquierda jugueteaba con su cabello y Mauricio cambió su agarre feroz por algo más gentil y sublime, pero fueron los aplausos de las personas quienes los hicieron volver, cortando el beso lentamente.

Cuando sus miradas se encontraron, algo conmocionó a Mauricio, Daniela estaba llorando, sus ojos brillaban por las lágrimas que de ella brotaban, y eso fue solo por un segundo, porque su expresión cambió a estar furiosa otra vez, apartándose de él al punto de que trastabilló, y sin decir una palabra, recogió su bolso y se fue casi a la carrera, dejando a Mauricio allí plantado como un idiota viendo como se alejaba… una vez más. Su cerebro gritaba que fuera tras ella, pero sus pies se quedaban allí, y cuando miró hacia el suelo, su blazer estaba sobre su bota, la tomó y el perfume que adornaba el blazer le llegó a las fosas nasales como una suave brisa de primavera mentolada, era Givenchi el perfume, tomó nota mental y se fue con el blazer colgando del brazo, dejando que su mente le embargaran las sensaciones de ese beso , el rostro de Daniela y cuan vulnerable se veía en esa fracción de segundo, y un mundo de sensaciones lo inundaron que no le dejaban pensar en nada más sino en Daniela.

Llegando a la cabina de control, aun su mente seguía en blanco… no, no seguía en blanco, todo su cerebro gritaba Daniela y el blazer que colgaba de su brazo no le ayudaba porque su aroma estaba en ella, así que antes de que todos notaran ese detalle, se rascó su ceño y guardó el blazer en su morral con cuidado de no estropearlo, respiró un par de veces profundamente para obligarse a pisar tierra y a calmar sus latidos y centrarse en el trabajo, lo que era inevitable es que lanzaba miradas a la sección donde se encontraba Daniela para verle aunque sea… de lejos, solo que aun no se mostraba su presencia ante las cámaras.

Daniela no podía entrar así en el salón VIP de los reporteros, no con ese estado tan alterado, pero… ¿Cómo hacerle frente a todo eso?, a Mauricio, a sus besos y todas aquellas interrogantes que la asfixiaban, su corazón latía tan fuerte que lo sentía retumbar en el cerebro, y la bulla de todas las conversaciones de la sección se sentían lejanas, tenía que tragar varias veces fuertemente para tratar de calmarse, porque si cerraba los ojos tratando de respirar calmadamente podía sentir los labios de Mauricio sobre los de ella y eso le perturbaba aun más. ─ Pedazo de imbécil ─ farfulló al borde del sollozo, y sintió como una lágrima volvió a recorrer su mejilla. Con el talón de la mano se limpió fuertemente y buscó en su bolso por un pañuelo, ¡que desastre!, todo se había vuelto un ocho dentro de su bolso y no encontraba el pañuelo por ningún lado, y por cada segundo que pasaba, su frustración crecía porque cada vez se sentía al borde de caer en llanto.

Encontrando por fin el pañuelo, se limpió el rostro y trató de buscar en el bolso su kits de maquillaje y retocarse prácticamente desde cero, gracias al cielo que tenía un pequeño espejo, enfocándose en su labor, su corazón se fue calmando muy lentamente, cuando terminó, se sintió un poco mejor, volvió a respirar profundamente acomodándose el cabello y entró a la sección, dispuesta a disfrutar de un buen concierto.