Cap. 32
─ Mauricio ¿Qué haces? ─ preguntó Daniela entre respiraciones lentas y profundas, y la razón era que Mauricio deslizaba sus labios sobre el cuello de Daniela, entre cortos besos y caricias con los labios que la electrizaban por todo el cuerpo de una manera agradable, excitante, haciendo que se mordiese los labios para no gemir, y aunque Daniela decía que no suspirando, le daba acceso para sentir más de él clavando las uñas en su brazo. ─ Creo que aun tienes salsa en el cuello ─ contestó, y sentir el calor del aliento de Mauricio, mas sus besos y caricias con los labios, casi le había hecho perder el control, y mas que su mano, jugando en su espalda por debajo de la blusa no ayudaba, haciendo que Daniela arqueara más su cuerpo aferrándose más a Mauricio. ─ Mis papás ─ jadeó tratando de encontrar un poco de cordura, pero era casi imposible con las manos de Mauricio y sus labios rozando su piel. ─ Están abajo ─ ¿Quién?, (jadeo) ─ Tus papás ─ Mau ─ ¿Mm? ─ Si, (beso), me sigues, (beso), besando, (beso), así, (beso), no respondo ─ Explícate, (beso) ─ Con ternura, (beso)… yo…─ No quiero que respondas, (beso apasionado) ─.
Daniela, sin pensar, dejó que sus manos pasearan por los hombros, brazos y el torso de Mauricio, y buscó de hurgar y dejar que sus manos vagaran por debajo de su playera manga larga, pero el mero intento y saber que solo su brazo izquierdo tenía más libertad, eso le frustró un poco, ¡maldito yeso!, pero eso no le impediría su cometido, y eso, ese simple hecho, cortó todo el momento de una manera tajante y fría, porque Mauricio sostuvo la mano de Daniela rápidamente evitando que eso sucediera, y aunque trató de evitarlo, su rostro se ensombreció, Daniela vio claramente que no se había enfadado, sino entristecido o tal vez estaba apenado. ─ Lo… lamento yo no…─ quiso decir Daniela, pero Mauricio trató de forzar una sonrisa que ni siquiera llegó a una mueca. ─ Lo siento, no quería… no sé si sea el momento o tal vez no estoy listo ─ ¿No estás listo?, a mi me parecía que estabas más que listo ─ Quiero decir… es por…─ ¿Es por tu ex? ─ ¿Ex? ─ Si. Tu ex ─ (segundos pensativo) No tengo ex ─ Si no es tu ex…─ Tampoco tengo novia si es lo quieres decir ─ Eso lo sé, ya me lo habías dicho. Entonces estás casado ─ No, pero estuve comprometido una vez ─ wow, esto si que se estaba torciendo.
Volviendo a la realidad, Daniela y Mauricio tratan de tomar tierra nuevamente buscando dos sillas donde esperar a que la euforia bajara, tal vez no era la idea ¿o si?, aunque su intención era preguntarle muchas cosas a Mauricio, pero todo se desvió al punto de terminar besándose y eso no lo tenía previsto, aunque haya sido estupendo, no era la idea o… más que estupendo porque ella quería seguir, pero el cortar el momento de aquella manera tampoco era la idea, en fin, nada de lo que había pasado era la idea deseada. ─ Todo parece tener sentido, pero algo no encaja. Déjame ver si entendí, no tienes ex, pero tampoco tienes novia, ¿Correcto? ─ Aja ─ Bien. No tienes novia, pero estuviste comprometido, eso quiere decir que Deberías tener una ex por ley y lógica, pero resulta que no la tienes ─ Así es ─ ¿Cómo pudiste estar comprometido sin tener novia?, no tiene sentido… uno de esos puntos tiene que ser mentira ─ No. Todo es verdad ─ Daniela se rasca la cabeza y se peina el cabello con los dedos, respira profundamente para tratar de centrar su mente, tanto el enigma y la frustración de arruinar el momento de los besos hacía que su cerebro estuviese a punto de convulsionar y la paciencia ya la tenía del grueso de una hebra de cabello, ¡Dios!, ¿Por qué se tuvo que arruinar el momento de los besos?, era perfecto, sus besos eran perfectos, sus caricias eran perfectas, ¡¿Por qué?! ─ Calma, Dani, calma, no es momento de perder la cabeza ─.
A lo mejor estaba usando el enfoque equivocado. ─ Usa tus habilidades de reportera ─ y si eso le permitiría desentrañar aquel enigma, ¿Qué mejor forma que interrogar con suma cautela a su mejor fuente de información?, solo tenía que hacer de tripas corazón para guardar en un rincón de su mente aquellos besos, pero resulta que eran como los tatuajes. Indelebles. ¿Los tatuajes son indelebles?, lo que sea, no importaba en estos momentos. Así que se acomodó en su silla, se volvió a humedecer los labios y… ─ ¿Me podrías explicar ese detalle? ─ ¿Cuál? ─ (segundos pensativa), Todos. Escucha, todos tenemos un ex. Lucía tiene un ex, estoy más que segura que Carlos tiene un ex, Yo tengo un ex, y en lo personal, es una espina en el culo ─ (risas) ─ (media sonrisa), De verdad, tienes que conocerlo, aunque no te lo recomiendo, y no te rías, que estoy hablando en serio ─ Mauricio carraspea. ─ Lo siento ─ Lo que quiero decir es…─ Claro que he tenido novias, en la secundaria, de chaval ─ Pero eso no cuenta para que estés comprometido, y si al caso vamos, (media sonrisa irónica), eso fue hace mucho tiempo y tu reacción es de algo casi reciente ─ Mauricio estuvo a punto de replicar al respecto, pero Daniela se le adelantó acallándolo, levantando la mano, no estaba dispuesta a aceptar evasivas vagas. ─ Hagamos algo… te propongo que un día, solo un día y será cuando tu decidas hablarme de ella, aquí estaré, y ese día te contaré de mi, ¿Ves?, ¿Ves?, es sencillo, tu me cuentas, yo te cuento… ¿Qué dices? ─ He…─ Tampoco me respondas, tómate tu tiempo, solo espero que para ese entonces no sea demasiado tarde ─ con esas palabras tanto dichas como calladas, Daniela se levantó y se fue, dejando a Mauricio en un silencio reflexivo.
Mauricio se daba de bofetadas mentales, aquellas palabras que Daniela le había soltado fueron tan contundentes que lo habían hecho reaccionar, o por lo menos que pensara en todo aquello que no había querido aceptar, inclusive, decir, le estaba dando la opción de desahogarse y… tratar de superarlo… juntos, y él allí como un idiota cerrando toda posibilidad de volver a empezar y volver a vivir, porque tuvo que reconocer que Daniela no solo le había volteado el mundo, sino que le había enseñado nuevas formas de ver las cosas y aceptarlas, y ella… se había ido. ─ ¿Qué haces allí sentado mamón?, ¡ve a por ella! ─ Pero ella no…─ Deja de hacerte el idiota, aunque sea discúlpate ─ ¿Cómo? ─ Serás cabrón, solo habla con ella, dile que pensarás en ello o que solo te de tiempo… solo tu sabes que decirle ─ No quiero arruinarlo, no quiero hacerle daño ─ Ya la cagaste arruinando el momento, y si no vas tras ella…─ ¿Y si no quiere verme? ─ Pedazo de imbécil… ¡quiere que vayas tras ella! ─ Y si espero hasta mañana…─ ¿Cuánto tiempo estarás así?, lamentándote, lo que haya pasado entre tu y Emily solo fue un accidente, Carlos tiene razón, no-tuviste-la culpa ─ Pero aun así… fue…─ Escucha, Daniela no te está dando las llaves de arreglar un pasado, es de arreglarte tu y volver a empezar… ¿Lo entiendes?, volver a empezar… grábate eso, así levanta ese culo y ve a por ella. Un hombre tiene que ser un hombre ─ y tomando el valor, Mauricio se dio palmadas en las rodillas y fue tras Daniela.
─ ¡Hola, hola! ─ saludó Daniela con una radiante sonrisa a todos los presentes y realmente todos estaban allí, no quería demostrar cuan infructuosa había sudo aquella conversación con Mauricio, y tal vez cambiando de ambiente le ayudaría a bajar la tensión, como era de esperarse, sus caras tenían interrogantes plasmadas en ella, muchas interrogantes en realidad. ─ ¿Cómo la están pasando? ─ todos sonrieron levantando sus bebidas y contestando lo magnifico del momento y como había sido todo. ─ Me alegró que…─ ¿Daniela? ─ ¿Por qué la vida es tan injusta?
Rodando la mirada y colocando su mejor expresión de aburrimiento, Daniela resopla. ─ ¿Qué, Mauricio? ─ preguntó dándose media vuelta, y… ─ Ho, Ho, ese tono no me gusta ─ murmuró Carlos al oído de Walter. ─ Eso, en la escalada del uno a Daniela es: no me busques que estoy cabreada ─ murmuró Lucía al oído de Amed, en cambio sus padres sus sonrisas se les fue desvaneciendo poco a poco. ─ ¿Otra vez peleados? ─ se preguntaron ambos mentalmente viéndose a las caras, y debido a ello, ninguno tenía los ánimos de ver un berrinche más de Daniela. ─ ¿Podemos...? ─ (suspiro profundo), Mauricio… ya lo que tenía que decirte, ya te lo dije y creo que fu…─ Daniela no pudo terminar de expresar sus argumentos porque, Mauricio, acercándose a zancadas, tomó a Daniela desprevenida enmarcando su rostro y la besó con profunda pasión, causándole a Daniela un colapso mental, borrando todo argumento y replique alguno de su cerebro, y ella tuvo que aferrarse a Mauricio para no perder el equilibrio, porque la intensidad de aquel beso hizo que sus piernas se volvieran de gelatina, ni siquiera le importó que los invitados, incluyendo sus padres, fueran testigo de semejante muestra de amor, era un beso que sabía a verano y primavera juntos.
─ ¡Hu!... así se hace ─ aplaudió Lucía, ¿y sus padres?… digamos que se regocijaron en muchos aspectos, que Mauricio encontró la forma de callar a Daniela y no armara uno de sus escándalos y que se hubieran reconciliado al instante, en cambio Carlos y Walter se sintieron felices por Mauricio y agradecidos por Daniela en abrirle los ojos… de alguna forma. ─ Solo dame algo de tiempo, solo eso ─ propuso Mauricio susurrando en los labios de Daniela, en cambio ella solo podía asentir con una cara de idiota somnolienta, procesando el momento y sus palabras, y a decir verdad, por aquel beso, le resultaba complicado. ─ ¿Puedes?, necesito organizar algunas cosas en mi y en mi vida, ¿Puedes darme un corto plazo? ─ No depende de mi, si no de ti ─ murmuró. ─ Con eso me es suficiente ─ contestó Mauricio y la volvió a besar, pero éste beso fue corto, pero intenso, y la abrazó con fuerza y Daniela se sintió volar.
Listo, la reconciliación se había hecho y Mauricio la abrazó con fuerza encontrando la mirada de los padres de Daniela, Mauricio sonrió en agradecimiento a sus padres, y Arno levantó su cerveza asintiendo en un gesto de brindis y Laura solo sonrió maternalmente, en cambio Carlos, con una sonrisa de oreja a oreja, levantaba ambos pulgares en un gesto emocionado de aprobación, por otra parte, Lucía se acurrucó un poco con Amed sintiéndose tranquila por su amiga, pensando en que por fin ella sería feliz, pero Daniela… a ella aun le costaba procesar aquel beso tan apasionado que la dejó sin aliento y sin neuronas activas.
La reunión no pudo haber terminado mejor, todos siendo testigos de una reconciliación y una buena conversación y juegos de adivinanzas en familia, el juego favorito de Daniela y su familia. Mímica.
Ya para las nueve, todos se habían retirado a sus casas, desde luego habían bajado el refrigerador a la casa porque ya era muy tarde y se asegurarían al día siguiente de llevarla por la mañana al local, quedando Daniela con Mauricio y sus padres manteniendo una simple conversación tranquila, se relajaban escuchando una música instrumental suave, una de esas canciones que se oyen en los elevadores y en los subterráneos, y dada a lo tanto que habían comido, no fue necesario hacer cena y… ─ Nos vamos a la cama, hija ─ anunció Laura llevándose a Arno.
Ya estando por fin solos y acurrucados, sus miradas se encontraron y aunque querían decirse algo, sentían que no había nada que decir, que… si uno abría la boca el otro respondería de inmediato, así que dejaron que sus miradas hablaran por ellos y disfrutar de la compañía del otro, Mauricio tomó su mano y besó sus nudillos y Daniela no despegó mirada de su rostro. ─ ¿Te llevó a tu habitación? ─ preguntó. ─ ¿Mi habitación? ─ Si, mientras estés aquí, es tu habitación ─ Pero, también, es tuya ─ Pero eres mi invitada y mi… ─ (sonrisa traviesa) Dilo ─ Mi…─ (sonrisa traviesa) Dilo ─ ¿Mi novia? ─ Todos nos ven así ─ ¿Y eso es… bueno o malo? ─ ¿Te soy sincera?, no lo sé, supongo que… bueno, los rumores cesaron, que era lo importante ─ Mauricio acarició su mejilla y ella inclinó su cabeza para no dejar de sentir el calor de la mano de Mauricio, lo miró a los ojos y… ─ Ven, te llevaré ─ ¿Por qué no la compartimos? ─ propuso Daniela interrumpiendo a Mauricio, y esto si que lo tomó desprevenido. ─ (baja risa) No tenemos que hacer nada, solo nos haremos compañía… como anoche ─ Mm… ¿Estás segura? ─ Completamente ─.
Tomando de la mano de Mauricio, Daniela lo instó a levantarse y él se dejó llevar por ella, pero no logró dar ni tres pasos cuando Mauricio la tomó entre sus brazos y la cargó repentinamente, Daniela dio un gritillo muerta de la risa. Estar con Mauricio y compartir cosas como esas, le hacían olvidar la verdadera razón que los había empujado a estar juntos, y solo disfrutar de vivir el momento.
Encerrados en la oscuridad de la habitación, dejando que solo la tenue y taciturna luz que se colaba por las ventanillas, fuera su única iluminación, y cómo música, el silencio y como acompañante la profundidad de un beso que los unía en pensamientos, alma y corazón, así es, Mauricio y Daniela se fundían en un beso profundo, quedo y suave, no tenían prisa en nada, total, sus padres se habían ido a la cama y tenían toda la noche para… ¿besarse?, o por lo menos degustar algo de un tiempo a solas, y eso era lo que deseaba Daniela sin siquiera pensarlo, ella deseaba un momento a solas con Mauricio y él con ella, tal vez para arreglar las cosas y vaya que si las habían arreglado. ─ Prometimos que no haríamos nada ─ recordó Daniela cortando el beso y dándole unos toques en la nariz a Mauricio, él solo sonrió en la oscuridad con travesura y esa sonrisa para Daniela fue lo más hermoso que había visto jamás, porque era su verdadera sonrisa, sin máscaras, solo él en sus brazos. ─ No dijimos que los besos estaban incluidos ─ Eres un tramposo ─ replicó y se volvieron a fundir en un beso lento, como en un vals, fueron llevándose a la cama, en eso Daniela cortó el beso y… ─ ¿Estás intentado…? ─ No ─ A mi me parece que si ─ Solo nos acostaremos y nos miraremos el uno al otro, tu misma lo dijiste, hacernos compañía ─ ¿Solo eso? ─ Y haremos el amor ─ ¿Qué? ─ parecía asombrada, pero una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios. ─ No tendremos que desnudarnos, si eso es lo que te preocupa ─ la mera idea le pareció una locura, pero conociendo a Mauricio… ─ Explíqueme señor mago, ¿Cómo haríamos el amor sin desnudarnos? ─ Solo cierra los ojos. Confía en mi ─.
Cerrando los ojos, Mauricio comenzó a acariciar con las yemas de sus dedos, la curvatura de su cuello, sus brazos, el centro de su espalda y formando el contorno de los labios de ella con el meñique, inclusive, Daniela descubrió que sus manos, también, eran erógenas gracias a las caricias de Mauricio, mientras que con la otra mano la rodeaba por la cintura. Por un instante a Daniela le pareció una locura ya que le había robado una risilla, pero con cada trazo de los dedos de Mauricio, se fue convirtiendo en algo nuevo, íntimo y excitante, un escalofrío divino y electrizante que le erizó la piel, un viaje descubriendo nuevas formas de sentir y aun más por la tela fina de la blusa, que por todos los medios, trató de no gemir, inclusive mordiéndose los labios, y cuando Mauricio, muy lentamente se detuvo, Daniela abrió los ojos encontrando los de él y sonrió con ternura, como una niña, se sentó en la cama y tiró de él, y acostándose en la cama solo se abrazaron y en silencio disfrutaron de la compañía del otro, un silencio tan cálido que le dolió en el corazón, porque no sabía como llegar a él y entender que era lo que lo estaba torturando tanto, aunque sabía su causa, pero no sabía que era exactamente lo que había pasado y deseó con todas sus fuerzas saberlo y así poder sacarlo de allí, y si en un futuro se llegasen a separar sus caminos… por un momento Daniela se lo imaginó, y no le agradó en lo más mínimo, porque se imaginó estar sin él, y aun estando a su lado, se sintió un vacío enorme, un abismo que la consumiría, y con sus ojos cerrados se aferró a Mauricio con fuerza. ─ (voz ronca) Dani─ ¿Mm? ─ (voz ronca) Me estás ahorcando ─ Lo… lo siento ─ (Mauricio carraspea) ¿Te ocurre algo?, ¿Quieres hablarlo? ─ Daniela negó en silencio y comenzó a dibujar círculos en el pecho de Mauricio. ─ Lo único que quiero es entenderte ─ Solo dame un corto plazo ─ Lo sé ─ No es fácil ─ ¿Tan duro fue? ─ Como no tienes idea ─ Hm ─.
Lo curioso de aquella pausa es que a Mauricio le extrañó que Daniela no preguntara o insistiera en saber, y entendió que ella respetaría su plazo y que dejaría que él, poco a poco, se abriera a ella. ─ Gracias ─ No me las des, solo esperaré a que te decidas ─ y con esas palabras se volvieron a quedar en silencio hasta quedarse dormidos, y aunque cumplieron su promesa en no hacer nada, para Daniela fue lo mejor en su vida, intimo, hermoso, práctico, romántico, no como los típicos hombres que a la primera ya quieren llevarse a una mujer a la cama, en cambio Mauricio respetó esa parte de su acuerdo, y a decir verdad, ella tampoco estaba muy lista que se diga, no solo por algunos dolores físicos que la aquejaban, aunque eran pocos, sería una molestia al fin, y lo otro porque no sabría que hacer en ese momento, inclusive, después de lo acontecido con Maximiliano.
A la mañana siguiente, Laura llamaba a Daniela para indicarle que el desayuno ya estaba servido, pero el sueño que tenía Daniela era de categorías astronómicas, anoche no pudo dormir bien, bueno en realidad si, pero algo había sucedido anoche que la espantó a mediados de la madrugada que la desvelaron, y aun más la llenaron de intrigas y temores, y ahora si que lo discutiría con Carlos o Walter, por lo menos para que le explicasen ese detalle, aunque se sintió maravilloso estar con Mauricio, ese “detalle” la dejó muy pensativa y algo angustiada, Mauricio tuvo una clase de pesadilla con la tal Emily, y fueron sus susurros y siseos lo que lo calmaron y siguió durmiendo, y de allí consideró otras cosas, y tal vez fue una osadía de su parte, tal vez fue algo que no debió hacer, pero tenía que saberlo, la curiosidad de saber por qué Mauricio siempre cargaba puras playeras o camisas y camisetas manga larga.
El horror llenó su rostro cuando muy delicadamente y con sumo cuidado, levantó solo un poco su playera para encontrar un abdomen lleno de cicatrices, cortadas y quemadas que una vez fueron profundas y graves, y esa fue la otra razón que no la había dejado dormir. Tratando de no despertarlo, volvió a dejar su playera como estaba, aunque se moría por bajarla rápido, el panorama era de verdad horrendo. Cuando dejó todo como estaba, escrutó el rostro de Mauricio, y con delicadeza, deslizó un dedo por su mejilla. ─ ¿Qué te pasó?, ¿Qué te hicieron? ─ se preguntó y no pudo evitar soltar un par de lágrimas, ya que las preguntas no cabían en su cabeza, ¿Qué tanto ocultaba Mauricio?, y fue cuando vinieron las palabras de Maximiliano. ─ Él te oculta cosas. No es quien dice ser ─ y si eso era verdad, ella lo descubriría tarde o temprano.
─ Dani, hija… ¡virgen santa!, tu desayuno se enfría ─ reprendía su madre desde la parte baja mientras Daniela se estrujaba los ojos y desviaba la mirada para contemplar los rayos del sol de la mañana que se colaban por la ventana, vio a su lado y no, no estaba Mauricio, ¿se habría dado cuenta? ─ ¡Dani! ─ Vo… vo… voy bajando ─ hoy sería el día, hoy preguntaría sobre la pesadilla, esperaba que Carlos o Walter tuvieran la gentileza de contarle esa parte.
Carlos y Walter asentían ante la explicación de Mauricio y la razón de la llegada de aquella mujer, porque sabiendo la historia de Mauricio, era obvio que él podía contarles o por lo menos darle un parte de la aclaratoria, porque a decir verdad, a Carlos le dio un infarto al verla entrar al estudio. ─ Es por eso que ella está aquí ─ Entonces ella…─ No, Carlos, todo fue un mal entendido ─ tanto Carlos como Walter respiran aliviados en saber la verdad. ─ Deberías hablar con ella y decir que no se aparezca de esa forma, casi me mata ─ Hablaré con ella ─ las campanillas suenan y la puerta del estudio se abre para dejar entrar a esa persona, Mauricio la recibe con una sonrisa un tanto compungida, y más por los recuerdos, pero si quería arreglar las cosas con Daniela sería hora de ponerle fin y cerrar página, cerrar capítulo con Emily y todo lo que se relacione con ella. ─ Que bueno que llegas ─ Recibí tu mensaje… ¿Cómo están chicos? ─ contestó y luego agregó. ─ Tu y yo tenemos que hablar, hay que aclarar algunas cosas ─ fueron sus palabras y Mauricio frunció ligeramente el ceño, no se esperaba que ella llegara de esa forma, tanto Carlos como Walter cruzan miradas, pero se mantuvieron al margen… y si…
Daniela no podía estarse quieta, en su mente seguían bailando aquellas preguntas que formularía una vez estando en el foto estudio, y con lo que había descubierto anoche con Mauricio, menos que menos podía concentrarse en nada, ¿Qué le había pasado?, ¿había sido Emily?, si fuera así, posiblemente estaría delante de un psicópata, es mejor andarse con cuidado, tampoco había razón para arriesgarse tanto y mucho menos si Mauricio se encontraba de por medio. ─ ¿Hija? ─ preguntó su madre trayendo a Daniela de su meditar. ─ ¿Si, mamá? ─ ¿Te ocurre algo?, no has comido casi nada ─ Es que… (suspiro), es que necesito ver a Mau ─ Arno niega con una sonrisa cómplice. ─ Estos jóvenes de hoy en día, siempre tan impacientes ─ Ya déjala, Arno, tu y yo éramos iguales ─ ¿Éramos? ─ Si, éramos, porque le recuerdo señor D`Jard, que tanto usted como yo no podíamos vivir sin hacernos una llamada ─ Arno ríe recordando aquellos tiempos y tomó la mano de su esposa, y con mirada dulce le dedicó toda su atención a su hija. ─ Dani, si quieres ve al estudio, nosotros estaremos bien ─ ¿Segura mamá? ─ Claro, hija, tu padre y yo estaremos aquí, por si necesitas algo ─ Daniela no se resistió y tampoco se hizo de rogar, se levantó como un resorte y abrazó a ambos padres colmándolos de besos. ─ Los amo ─ dijo y salió de la cocina, por lo menos su entusiasmo le ayudaba a caminar mejor.
Daniela subió a la habitación y buscó entre sus cosas, algo que sirviera para verse bien, el hecho de que Mauricio tuviera su trabajo al lado no significaba que saldría sin arreglarse primero, debía lucir hermosa si se reuniría con Mauricio. Para no volver a subir se llevó la muda de ropa para el baño. Tomando la ducha, aun pensaba en como entrar en materia cuando apenas cruzase las puertas del local, tal vez con una sonrisa y un saludo ameno pueda ser que funcione, un poco de protocolo y… ─ Es cierto… te ves muy profesional y todo, pero no eres tu ─ las palabras de Claudine se le colaron en la mente, y desde luego le dio razón en ello, pero esto era un asunto delicado y debía manejarse con mucho cuidado.