Distracciones
Mila se había quedado en su habitación hasta tarde. La noche anterior, luego de la breve conversación que había tenido con Sergio, los besos habían sido el siguiente paso con el que lograron comunicarse, las palabras sobraban en ese segundo y la oscuridad les permitía conservar sus secretos. Cuando el placer los cubrió la calma se abrió paso en la habitación, se quedaron acostados en la cama recuperando la respiración y aunque ella sabía que era el momento perfecto para irse, no lo hizo. Sergio no dijo una sola palabra al respecto, por lo que se quedaron dormidos desnudos en la habitación que no era la de ella.
Se despertó acurrucada a un cuerpo cálido y sonrió cuando vio a Sergio cómodamente dormido sin soltarla ni siquiera en ese estado de calma. Se movió con cuidado para no despertarlo, tomó lo que quedaba de su ropa, se vistió colocándose una camisa robada para poder cubrirse y salió de la habitación unos segundos más tarde. Tuvo la suerte de que nadie la encontrara en el ascensor porque aquella caminata de la vergüenza hubiera sido demasiado. Al entrar en su habitación tomó un baño rápido antes de tumbarse en la cama para quedarse dormida casi inmediatamente.
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Abrió sus ojos con lentitud, la luz del día había avanzado bastante para cuando por fin se sintió con la suficiente energía como para levantarse completamente, pidió algo para comer ya que era demasiado tarde como para ordenar el desayuno. Esperó a que su comida llegara antes de tomar su celular para darle la revisión que le daba todos los días, no esperaba tener tantos mensajes aguardando por ella.
Mamá: Cielo, estamos bien. Mañana regresamos de nuestro viaje, ¿pasamos a visitarte un rato luego de que regreses del trabajo?
Por alguna razón no había querido confesarle a su madre que la primera vez que tomaba vacaciones en seis años no había deseado compartirlas con ellos, se imaginaba el drama que armaría su madre y se negaba a hacerlo, podría dilatar un poco más el asunto. Dejó el mensaje para contestar más tarde y revisó los demás.
Sergio: Me dejaste durmiendo solo, ¿por qué te fuiste? Nunca insinué que no te quería aquí.
Aquel mensaje había sido enviado unos diez minutos después de que ella dejara la habitación.
Sergio: ¿Qué te parece si nos vemos más tarde? Tal vez pueda convencerte para que te quedes una noche completa de nuevo y no para dormir, preciosa.
Ella sonrió imaginándose su respuesta hasta que leyó el siguiente mensaje.
Sergio: Cambio de planes, estaré ocupado desde hoy hasta mañana. Cosas del trabajo que no puedo dejar pasar, lo siento. ¿Te parece dejarlo para mañana en la noche?
Sonrió con algo de decepción antes de contestar.
Mila: Por supuesto, me encantaría. Lo único que lamento es no poder verte hoy, termina pronto.
Sergio: Lo intentaré, preciosa. Nos vemos.
Dejó por fin esos mensajes para revisar los que quedaban y se sorprendió al ver el remitente de aquellos que había dejado para el final.
Cameron: Mila, espero que no te parezca extraño que te escriba tan pronto, pero escuché hace unos minutos que Sergio estaría ocupado hoy. Así que pensé en invitarte a un almuerzo tardío, asumiendo que no tienes algún otro compromiso.
El mensaje había tenía unos veinte minutos de haber llegado a su celular. Ella frunció el ceño y se imaginó que Isadora tenía algo ver con aquella invitación y aunque quería decir que no, la idea de ver a la pareja la atraía bastante. Por lo que luego de pensarlo durante unos segundos supo cuál sería su respuesta.
Mila: ¿En el mismo lugar de ayer?
Cameron: No, pensé en invitarte a nuestra habitación. Es un sitio igual de privado.
Mila: De acuerdo, nos vemos en unas horas.
Aprovechó el tiempo para descansar un poco más y luego se levantó de la cama para darse un largo baño, disfrutó del agua cálida hasta que se sintió renovada. Se vistió con uno de sus vestidos veraniegos que eran bonitos, cómodos y tan llamativos como le gustaba, se peinó con sencillez y prácticamente no se colocó maquillaje más allá de usar un poco de labial para darle un color rojo suave a sus labios.
Salió de su habitación y subió en el ascensor hasta el último piso, al salir se encontró con el mismo lugar del que había salido en la mañana. Caminó entonces a una habitación distinta y al llegar tocó la puerta con cuidado. Cameron le abrió con una sonrisa dejándola pasar, ella entró correspondiendo la sonrisa solo para observar el lugar. Era exactamente igual que la habitación de Sergio, los mismos lujos y la misma distribución, salvo por las vistas. Las de aquel lugar eran mucho mejores porque daban directamente al mar, era algo impresionante.
-¿Dónde está Isadora?- Preguntó ella de pronto notando el silencio.
Cameron se acercó a ella con una copa que le entregó.
-Mi esposa no nos acompañará esta tarde- le explicó él -supuse que mientras ella salía a distraerse, yo podía hacer lo mismo.
-¿Y no le molesta que yo esté aquí?- Quiso saber ella con curiosidad genuina.
-Ni un poco- negó él tomando de otra copa que había servido -ella sabe que estás aquí, me dijo que esperaba que la pasáramos muy bien.
-Bien, eso es algo que vas a tener que explicarme mejor- pidió Mila.
-Tal vez con el almuerzo- comentó él antes de sentarse en la mesa ofreciéndole un menú.
Ordenaron lo que mejor les pareció y esperaron a que la comida estuviera servida. Era tan íntimo estar en aquella habitación con la única compañía de Cameron para distraerla.
-¿Cómo es que a tu esposa no le molesta que esté aquí cuando claramente existe deseo entre nosotros?- Preguntó ella al dar el primer bocado.
Cameron soltó una risa suave.
-No podías esperar más, ¿verdad?- Comentó él con diversión -bien, te diré que Isadora está muy bien sabiendo que deseo a otras mujeres, además de ella. Así como yo sé que desea a otros hombres, no es algo que nos afecte.
-Pero algo muy distinto es saberlo y otra cosa es verlo- insistió ella -como ayer por ejemplo.
-También es algo con lo que estamos de acuerdo- asintió él.
-Pero, ¿cómo funciona?- Inquirió Mila -¿nunca sientes celos?
Recordó la tensión del día anterior y se arrepintió de haber soltado la pregunta.
-Creo que ambos los hemos sentido en algún momento- aceptó Cameron -en momentos como ese hacemos una pausa y discutimos lo que nos incomoda.
-Suena como una relación bastante sana- admitió ella con asombro -la mitad de las personas que conozco estarían horrorizadas con lo que me estás diciendo.
-Eso siempre sucede- explicó él -y no te equivoques, no es tan sencillo como suena al decirlo. Mi relación con Isadora lleva tanto trabajo como lo sería llevar la compañía, pero hemos hecho que funcione porque es lo que queremos.
-Quisiera que alguien dijera algo así de mí alguna vez- comentó ella con una sonrisa dulce.
-Lo tendrás- afirmó Cameron con seguridad.
Comieron en silencio unos segundos antes de que ella volviera al ataque, tenía tantas preguntas.
-¿Siempre fue así?- Siguió ella -me refiero a su relación.
Él la miró con un poco más de seriedad.
-No, al inicio éramos tan tradicionales como cualquier otra pareja- explicó él -pero eso cambió luego de nuestros primeros tres años de matrimonio.
-¿Qué pasó?- Musitó ella sin estar segura de que escucharía la respuesta.
Parecía que Cameron luchaba por seguir hablando.
-Isadora se acostó con alguien más- dijo finalmente él -me lo confesó al día siguiente de que sucediera y eso lo agradezco. Sentí que mi mundo terminaba, me sentí traicionado y luego ella por fin habló conmigo de sus deseos. Fue como una revelación para ambos, luego de que las responsabilidades laborales nos tragaran vivos, comenzamos a conocernos de nuevo. Fue por esa razón que decidí perdonar lo que había sucedido y seguir adelante con nuestra vida, pero a veces puede ser complicado…
El silencio que siguió fue bastante esclarecedor.
-Se acostó con Sergio- afirmó ella, no había pregunta allí -o tal vez con Jack.
-Sergio- admitió él con algo de recelo.
-Por eso la tensión ayer- concluyó Mila -lamento que estuvieras incómodo.
-No es tu culpa- dijo él restándole importancia - a veces es difícil ver a esa persona con la que ella decidió engañarme, pero trabajamos juntos, estamos obligados a vernos. Prefiero saber lo que sucede.
Ella solo sonrió.
-Así que cuando dijiste que Isadora había salido a distraerse…- comentó ella -te referías a…
Cameron sonrió con esa oscuridad que tanto le gustaba.
-Sí- afirmó él.
-Por lo tanto, no me trajiste aquí para hablar- afirmó ella con una sonrisa.
-No era exactamente la idea, no.
Ellos se miraron, se retaban con tanta fuerza como era posible. Su cuerpo se excitó en segundos, podía sentir como sus pezones se alzaban y se humedecía cada vez más. Unos segundos más tarde el reto se rompió y Cameron fue por ella, la levantó de la silla tomándola del brazo, la arrinconó contra la pared más cercana antes de que su lengua lamiera su cuello en una caricia sutil que la hizo gemir. Con ímpetu y rapidez él arrancó la ropa interior de su cuerpo antes de levantarla.
-Sostente de mis hombros y rodéame con tus piernas- ordenó él bajándose el pantalón como pudo -¿estás lista y mojada para mí?
-Sí- gimió ella haciendo lo que le pedía.
-¿Qué tanto?- Retó él como el día anterior -dime qué tanto lo deseas.
-Muchísimo- admitió ella con la voz ronca -te deseo profundamente en mi interior.
-Y lo tendrás- afirmó él, hundiéndose de una estocada que la hizo gritar.
Las embestidas eran duras y salvajes, podía sentir como sus caderas chocaban creando un fricción deliciosa que la hizo estremecerse, estaba acercándose demasiado rápido al orgasmo. La respiración de Cameron se mezclaba con la suya, podía sentir su miembro abrirse espacio en su interior dándole una sensación de deleite que la tenía en las nubes, pero fue en el segundo en el que él la sostuvo por el cuello con la presión suficiente como para impedir que se moviera. Se corrió con un grito desgarrador mientras los espasmos de placer la dejaban sin pensamientos coherentes, escuchó a Cameron gruñir antes de que su miembro palpitara y se corriera en su interior llenándola de la calidez.
Se quedaron allí sin mucha energía hasta que se movieron a la cama.
-Sigo sin comprender como siempre quiero más- afirmó ella a media voz -¿podemos?
Cameron sonrió con placer y satisfacción, esa oscuridad brillando en sus ojos.
-Por supuesto que sí, preciosa- aceptó él.
Había ocupado su tarde en algo bastante entretenido y cuando la noche iniciaba supo que sabía era momento de irse, Isadora regresaría y no quería estar allí, sentirá que estaba irrumpiendo en su espacio. Se despidió de Cameron con una sonrisa, pensando en la cena que se aproximaba, de algo estaba segura: sería bastante interesante.