Chapter 18: Acompañante para la cena

Y no se había equivocado. Mila estaba sonriente aquella mañana, luego de aquel almuerzo junto a Cameron, en el cual se había divertido bastante, había salido en varias ocasiones con Sergio. No podía decir que tuviera una decisión real sobre con quien le gustaba pasar su tiempo porque ambos hombres eran divertidos e interesantes, pero luego de todas las cosas que habían pasado era como si Sergio quisiera demostrarle de alguna forma que ella era realmente especial y la había llevado a todos los restaurantes cercanos al hotel, habían estado juntos bajo las estrellas e incluso la había llevado en su yate a diferentes payas impresionantes. El hombre era tan atento que no podía negarle nada.

Era por eso mismo que no podían alejar sus manos del otro, cuando estaban juntos todo se volvía buenos momentos que generalmente terminaban con ellos dos desnudos en cualquier lugar que estuvieran. No podía quejarse de eso porque estar con Sergio le gustaba demasiado, había pasado bastante tiempo desde que le había atraído alguien de ese modo, pero tal vez se trataba de lo mucho que se habían conocido. Eso se debía a las constantes invitaciones que él le ofrecía, por lo que en los momentos en los que estaban acostados y desnudos piezas de información eran compartidas. Partes de sus vidas que no tenían que ver con esas vacaciones.

-¿Estás emocionada por la cena de esta noche?- Le preguntó Sergio mientras almorzaban juntos.

-Bastante- admitió ella con una sonrisa -creo que me gusta la idea de la aventura, tal y como siempre me recuerdas.

-Eso no lo dudo- comentó él con una media sonrisa que se veía fingida.

Las manos masculinas estaban en puños y ella pudo notar la tensión de inmediato.

-Quien no parece demasiado entusiasmado eres tú- argumentó ella -hasta estado tenso desde ayer.

-No puedo evitarlo, lo lamento- se excusó él -mis relaciones con Cameron, Isadora y Jack son bastantes delicadas.

-Cameron… me explicó un poco de eso- le dijo ella con una mueca -ese día que almorzamos juntos, me dijo lo que había sucedido con Isadora y contigo.

Su expresión cambió y se levantó de la mesa. Sergio caminó hasta el balcón de su habitación que era el lugar en el que estaban.

-Fue una época complicada para mí- musitó él dándole la espalda -aunque sabía que Isadora era la mujer con la que menos debía involucrarme, por Cameron y el trabajo, no pude evitar que mi mente se acercara a ella. Había tenido tantos malos encuentros en las relaciones, estaba cansado de las decepciones y ella era una persona que tenía la estabilidad que yo buscaba.

-¿Qué pasó?- Preguntó ella algo intrigada.

-Estar conmigo cambió todo lo que Isadora representaba, por irónico que suene- le dijo él con algo de culpa en la voz -ya no pude ver todas esas cosas que me habían atraído a ella, lo único en lo que podía pensar cuando estábamos juntos era en lo que había pasado con Cameron, el modo en el que lo habíamos lastimado. La rompí para que mis decepciones no fueran tan grandes y luego la rechacé por las decisiones que la hice tomar.

El silencio que siguió fue denso. Mila se levantó de la silla y se acercó a él.

-Comprendo que la culpa todavía sea algo que te persiga- comentó ella con sinceridad -pero ambos tomaron decisiones que pensaban que los haría feliz y luego se arrepintieron de eso. A todos puede sucedernos alguna vez.

-No debería sucederte con alguien como Isadora- insistió Sergio -lo que le hicimos a Cameron fue imperdonable. Nuestra relación nunca volverá a ser la misma y lo entiendo completamente.

-Aunque ella parece no tener problemas para estar cerca de ti- argumentó ella recordando el día de la piscina.

-Ahora- afirmó él -pero Cameron no se sintió cómodo con que estuviéramos cerca durante mucho tiempo, primero necesitó sanar y luego desarrollar la confianza necesaria una vez más. Incluso en los momentos en los que nos vemos siento que para él es más un ejercicio de voluntad que disfrutar la de compañía.

-¿Y por qué te quedaste?- Preguntó ella confundida.

-Porque tú estabas allí- afirmó él con firmeza -y no quería irme.

Aquella sinceridad simple, la hizo sonreír. Ella se recostó del brazo masculino en un gesto de confort que pretendía ser suave, fue entonces que Sergio la miró de nuevo.

-Entendería que te sintieras incómoda con mis decisiones y lo que sucedió- intentó él -no te culparía si cambia la imagen que tienes de mí, sobre todo considerando que me pediste que te acompañara esta noche.

-No sería justo que me sintiera de ningún modo- argumentó ella con la misma sinceridad -no puedo juzgarte por el pasado, no nos conocíamos cuando eso sucedió. En lo que a mí respecta, lo único que cuenta es lo que he visto de ti cuando estamos juntos.

Él la miró con tanto en sus ojos que ella solo pudo sonreír. Unos minutos más tarde regresaban a la mesa para terminar su almuerzo.

-Gracias por eso- musitó Sergio antes de cambiar de tema.

La conversación decantó en diversos temas ligeros y aunque tenía bastante curiosidad sobre el lugar a que irían no quiso hacer ninguna pegunta. Por alguna razón le parecía mucho más emocionante esperar y solo procesar con lo que se encontraría. Luego del almuerzo ella regresó a su habitación para vestirse, Sergio le había dicho que usara lo más formal que tuviera en su maleta, que no era mucho, pero al parecer el restaurante tenía cierta etiqueta que había que cumplir.

Agradeció que hubiera contemplado una situación como esa en su vestuario aunque se imaginó que se pondría aquella ropa para algo en el hotel, nunca para salir de allí. Se bañó con rapidez, se arregló el pelo y se maquilló un poco más de lo que había estado haciendo esos días, se vistió con su vestido negro. Tenía un descote en la parte frontal junto a la espalda descubierta, era más largo ya que llegaba más debajo de sus rodillas, pero tenía una abertura del lado derecho que era tan profunda y alta que debía tener cuidado para no mostrar más de la cuenta. Su vestuario terminó con unos zapatos de color rojo intenso, no muy altos, pero con el color era suficiente.

Sergio fue hasta su puerta para buscarla y al verla sus ojos se encendieron con deseo. Ella sonrió satisfecha con su reacción.

-Estás hermosa- le aseguró él dándole un vistazo que la hizo temblar.

-Gracias- ofreció ella con una sonrisa mientras sus pezones se alzaban.

Él jugó con ellos un segundo para hacerle saber que comprendía su excitación antes de tomarla del brazo para bajar hasta el lobby. Salieron juntos para dirigirse al auto, Sergio condujo por las calles a una velocidad calmada hasta que se detuvo frente a un establecimiento que se veía lujoso solo desde su exterior. Se bajaron juntos y él le ofreció su brazo una vez más para caminar hasta la entrada. Un mesero amable los recibió en la entrada.

-Mckarrigan- le dijo Sergio al hombre -nos están esperando.

-Por supuesto- ofreció el hombre con rapidez al escuchar el nombre -síganme, por favor.

Caminaron detrás del hombre lentamente.

-Supongo que ustedes son famosos por aquí- comentó ella con una sonrisa -nunca vi a alguien reaccionar así, ni siquiera en el hotel.

-Se podría decir- admitió él -hubo un tiempo en el que este fue como un segundo hogar.

Mila quiso hacer muchas preguntas más, pero ya habían llegado a la mesa por lo que Isadora y Cameron les sonreían allí. Ambos los saludaron con entusiasmo aunque la alegría en los ojos de la mujer era mucho más notoria. Ellos se sentaron frente a la pareja y luego de una charla ligera tomaron el menú para ordenar, aquello se parecía mucho a otras salidas a las que había asistido por lo que en ningún momento sintió nervios.

Comieron con relativa calma hasta que solo quedaba el vino en la mesa y la energía de Isadora casi salía por sus poros.

-¿Qué les parece si bajamos ahora?- Ofreció Cameron viendo a su esposa con una mirada divertida.

-¿Bajamos?- Inquirió ella algo asombrada.

-Tranquila, es allí donde siempre planearon llevarte- le susurró Sergio -estoy bastante seguro de que te gustará.

Ella asintió sintiendo la emoción en su pecho. Se levantaron de la mesa y ni siquiera supo si la cuenta fue cancelada, Sergio la tomó del brazo para seguir a Cameron junto a Isadora que caminaban de la mano. Llegaron a la parte trasera del restaurante, todo parecía parte del mismo lugar, no había señales de algo distinto hasta que una puerta de color negro llamó su atención. La pareja se dirigió con seguridad a esa puerta y luego de que Isadora colocara una clave un pequeño sonido anunció que se había abierto. Mila nunca imaginó que el cambio de ambiente sería tan drástico.

La sorpresa llenó su pecho al igual que la emoción, los rostros de Cameron e Isadora se veían sonrientes y pudo notar la satisfacción cuando corroboraron que ella no estaba asustada. La siguiente parte de la noche trajo muchas sorpresas más.