Petición
Observaron como el hombre se levantaba y bajaba las escaleras con parsimonia. Los ojos eran oscuros, lujuriosos, llenos de un deseo ardiente que ella no pudo dejar de reconocer. Mila se estremeció con fuerza aunque no quería hacerlo, ambas seguían sentadas dentro del jacuzzi totalmente desnudas. Una vez que el esposo estuvo lo suficientemente cerca, su mirada se desvió hacia la impresionante erección que lucía en sus pantalones, era imposible no mirar, otro rayo impresionante de excitación la recorrió dejándola en evidencia cuando sus mejillas se ruborizaron con fuerza. Isadora se levantó con una sonrisa, tan desnuda como estaba y besó a su esposo en los labios con suavidad.
Entendía que entre dos personas que compartían un compromiso como el matrimonio no hubiera vergüenza, pero ella no estaba casada ni conocía a aquel hombre, además no entendía del todo como estaba tan en calma cuando ellas había estado gimiendo y tocándose hasta hace unos segundos atrás. Nunca se había enfrentado a una relación como esa, al menos no fuera de los libros que había llegado a leer.
-No sabía que habías llegado, cielo- le dijo Isadora con una sonrisa -¿por qué no dijiste nada?
-No quería interrumpir- explicó él con un tono oscuro -se notaba que se estaban divirtiendo, preferí esperar.
-No puedo decir que no lo agradezca- comentó Isadora con una suave risa.
Fue entonces que la pareja se volteó y le lanzó una mirada intensa que la estremeció hasta la médula.
-Creo que todavía no nos han presentado- comentó el hombre -soy Cameron Mckarrigan.
Fue como si esperaran que hiciera algo, solo se quedaron allí con los ojos fijos sobre su forma. Con un suspiro ella se llenó de valentía antes de levantarse, estaba desnuda y sentía la necesidad de cubrirse, pero mantuvo sus manos a los lados de su cuerpo. La mirada de Isadora la devoró con deseo mientras que la mirada de Cameron fue como un incendio forestal, sus ojos estaban llenos de un salvajismo que la excitó con tanta fuerza que se mojó en ese instante. Sus pasos dudaron un segundo antes de quedar frente a ambos.
-Mila Becker- dijo ella con una media sonrisa ofreciendo su mano.
-Un placer- afirmó él sin dejar de verla detenidamente a los ojos.
-El placer es mío- repitió ella como había hecho con Isadora.
Se quedaron allí unos segundos con una tensión creciendo entre ellos casi de forma tangible.
-Creo que las dejaré unos minutos para que puedan vestirse y ponerse cómodas- comentó Cameron -¿te quedarás a almorzar, Mila? Eres bienvenida.
-¿Te gustaría?- Preguntó Isadora con algo de emoción.
-Claro- aceptó ella con una sonrisa.
-Excelente- soltó Isadora con una sonrisa antes de ir por su traje de baño. Cameron solo las miró con esa misma oscuridad en sus ojos antes de asentir.
Ella solo siguió a Isadora hasta el jacuzzi, tomó su traje de baño y vio como la mujer se colocaba solo la parte de abajo que estaba bastante seca para ese momento. La parte superior de su bikini quedó descartado y por esa razón sintió que debía seguir el ejemplo, era como si pudiera ofender a Cameron que quisiera ocultarse de él luego de que había estado tocando a su esposa, como si se tratara de una joven en un club a la que había llevado a casa para pasar la noche. Así que ninguna de las dos mujeres se vistió del todo antes de regresar al dar donde Cameron servía nuevos tragos.
-Gracias- ofreció ella cuando un nuevo vaso fue puesto frente a sus manos.
-Si necesitas algo no dudes en pedirlo- le dijo Cameron antes de voltearse hacia su esposa y entregarle un nuevo vaso de la misma forma.
Los vio prodigarse suaves gestos de cariño antes de que los tres subieran al tercer piso donde la mesa estaba preparada. Se sentaron cerca uno del otro, pero con Isadora en el medio de ellos.
-Dejen que traiga el menú- ofreció Isadora levantándose -los olvidamos abajo.
La vieron alejarse y bajar las escaleras una vez más.
-Lamento si algo de esto resulta incómodo- soltó ella con honestidad -no sé qué acuerdos tengan entre ustedes, pero no quiero estarme metiendo en algo que no debería y mucho menos arruinar una relación. Jamás podría con el peso de consciencia.
Una pequeña molestia se soltó de su pecho luego de decir aquellas palabras.
-Tranquila, Mila- dijo Cameron con voz suave -nada es incómodo o fuera de los límites. Desde que mi esposa vio tú deseo al vernos en el club supe que algo como esto acabaría sucediendo, no me sorprendió que fuera a tu encuentro al verte en la piscina.
-¿Fuera a mi encuentro?- Preguntó ella sorprendida antes de sonreír -y yo que pensé que había sido una simple casualidad.
-Tal vez el hecho de verte de nuevo en la piscina, pero no que Isadora nadara tanto tiempo o que pidiera sentarse contigo- le explicó él -mi esposa no se queda lejos demasiado tiempo a menos que haya algo que le interese mucho. No la culpo ni un poco.
Los ojos masculinos bajaron una fracción de segundo a sus pechos que permanecían descubiertos y sus pezones se alzaron con rapidez haciendo que esa mirada se llenara de una oscuridad lujuriosa urgente que ella también sintió. Mila se ruborizó, pero nunca apartó sus ojos, era una conexión que no quería romper, la tensión creció una vez más y ella supo que algo sucedería antes de dejar aquel lugar.
-No creí que descartarías una parte de tu bikini como lo hizo mi esposa- comentó Cameron unos minutos más tarde -soy un extraño para ti y sin embargo me diste un gran pedazo de tu confianza con ese gesto.
-Tú también me cediste bastante de tu confianza cuando, sabiendo lo que sucedería, dejaste que viniéramos aquí- ofreció Mila con sinceridad -es una gran gesto de confianza con Isadora, pero también conmigo. Supuse que no tener la misma consideración sería bastante descortés y la verdad es que no me has hecho sentir incómoda.
Una sonrisa creció en los labios de Cameron con lentitud. Fue entonces que los pasos de Isadora sonaron en las escaleras quien regresaba con las manos vacías.
-Te tardaste bastante, cielo- le dijo Cameron a su esposa -y regresas sin nada.
-Eso es porque tuve que llamar al restaurante y esperar a que uno de los meseros que tiene permitido venir aquí estuviera disponible- explicó la mujer sentándose a la mesa -y luego pedirle que trajera los menús. Al parecer fueron retirados en la última limpieza, así que por razones que comprenderás tendrás que hacernos de mesero esta tarde, cielo.
Cameron sonrió con suavidad al pasar sus ojos deseosos por los pechos desnudos que se mostraban para él.
-Encantado que tener el privilegio- soltó él haciéndolas reír.
Unos minutos más tarde una puerta de acceso que ella no conocía sonó con los golpes de una mano y Cameron se levantó, lo vio cruzar por un pequeño pasillo para recibir algunas cosas en sus manos. Regresó una vez que el mesero fue despedido.
-Aquí tengo los tan solicitados menús- señaló el hombre -junto a las cosas de Mila que quedaron en la piscina.
-Gracias- ofreció ella recibiendo sus pertenencias.
Lo primero que hizo fue revisar su celular, estaba lleno con algunos mensajes de Sergio quien le avisaba que ya no quedaba mucho tiempo antes de que estuviera libre y que quería invitarla a una cena bajo las estrellas. Ella sonrió, estaba a punto de contestar el mensaje cuando una pregunta la interrumpió.
-¿Decidiste lo que quieres?- Preguntó Isadora.
-No, lo siento- negó ella tomando el menú y dejando el celular en la mesa para contestar luego de eso -déjame ver lo que hay aquí.
Abrió la carta y no se sorprendió al notar que las opciones eran mucho más permisivas y costosas de lo que serían en una noche cualquiera, pero estaba almorzando con los dueños del lugar, ellos podían costearlo. Buscó algo que le gustara bastante y la langosta llamó su atención, sintió que podía ser algo ostentoso, pero Isadora pidió una versión de esa misma comida así que lo dejó ir con una sonrisa.
Una conversación ligera se desató entre ellos, hablaron de temas variados hasta que Isadora tuvo que alejarse para hacer sus peticiones en una llamada. Cameron siguió hablando con ella en un ritmo agradable que la hizo relajarse hasta comenzar a reír con fuerza, Isadora regresó para unirse una vez más a la conversación de un modo natural que solo hizo que el ambiente continuara siendo agradable.
Unos minutos más tarde la puerta sonaba de nuevo y Cameron se levantó para dirigirse a recibir el almuerzo, la mesa se llenó con los platos. El aire se impregnó de los deliciosos aromas que hicieron que su boca se llenara de saliva, estaba hambrienta. Unos minutos más tarde comenzaron a comer entre risas y bromas. De verdad le gustaba estar con aquella pareja, no eran nada como solían ser las relaciones matrimoniales.
Unos golpes en la puerta sonaron de nuevo deteniendo la conversación.
-Eso es extraño- comentó Cameron -no creo haber olvidado nada y pedí específicamente que no fuéramos interrumpidos.
-Tal vez es una emergencia- ofreció Isadora con una mueca -o el hombre no captó tus indicaciones.
-Iré a revisar- afirmó el hombre levantándose una vez más.
Mila no se imaginaría que la tarde estaba a punto de volverse mucho más interesante y eso era decir mucho contemplando todo lo que había sucedido hasta el momento. Las sorpresas seguirían llegando.