Cap. 39

A la mañana siguiente, desde muy temprano ya estaban en la búsqueda de la tumba, se dividieron en dos grupos de tres, el primer grupo era conformado por Youlin, Sebas y Renata, y el segundo por Darién Rosa y José, durante horas de quejas no pudieron dar con nada, solo una turba de arena metiéndose por los oídos y ropa; y Rosa acosando con preguntas a Darién del porqué Renata cargaba su abrigo o que cosas hablaron o pasó anoche, desde luego solo recibía evasivas por parte de Darién, evasivas a su manera.

Caminaron horas, encontrando ruinas sin nada que ofrecer, caminos y murallas derruidas, les hacía casi imposible creer, sobre todo para Youlin, que una civilización como Troya haya caído de una manera tan horrible, y si lo que dijo Darién era verdad, las cosas eran más graves de lo que decían los libros, y si la historia de Troya era una tapadera, ¿Qué otras cosas han cambiado en los libros para su conveniencia?, ¿Quién o quiénes son los responsables de ocultar tal información?, sea cuales fuesen las respuestas, ella quería saberlas, y Darién solo le mostró la caja de Pandora.

En la mansión, a todo el mundo Lenaya tomaba por sorpresa, inclusive visitó a las chicas de Flora. Con sonrisa satisfactoria y en aprobación, las felicitó no solo por sus avances en la magia, sino en sus vestimentas más apropiadas, solo tuvo que completar con una fina observación algunas costumbres que debían corregirse. Caroline aparece a su lado a paso solemne, erguida, iniciando la conversación. ─ Es mucho lo que haces con solo caminar por estos lugares ─ Debo infundir la moral de todas estas personas que creen no solo en este Reino, sino en mi ─ ¿Estás segura? ─ pregunta Caroline enarcando una delicada ceja con una sonrisa mordaz. ─ Que no se te suba a la cabeza, no te olvides de tus deberes ─ agregó. ─ No lo olvidaré, solo espero que los muchachos regresen a tiempo, sanos y salvo ─ ¿Es todo lo que deseas? ─ pregunta caroline con travesura. ─ Desde luego, pero ten en cuenta de que no se puede hacer nada si no regresan con el cuerpo a tiempo ─ Te sugiero que te lo tomes con calma, lo lograrán ─ ¿Cómo estás tan segura? ─ pregunta Lenaya frunciendo el ceño. ─ No te puedes dar el lujo como una Reina si dudas ─ Lo sé, es que… ─ Te preocupas, lo entiendo, vamos, comamos algo, tengo unas ideas que posiblemente podrían ser útiles ─ Lenaya y Caroline caminaron juntas por el jardín conversando sobre dichas ideas.

Caminaron durante horas por el amplio desierto de Troya, nada en absoluto, escondiéndose de guardias turcos que patrullaban dichas áreas, conseguir turistas husmeando en un patrimonio nacional no sería bien visto y si son fugitivos menos que menos. Volvió a caer el atardecer, ¿Qué tanto habían recorrido Troya?, Youlin, caminando una vez más el sendero que una vez surcó, encontró unas escaleras que conducían a un túnel subterráneo, tan oscuro como ver al cielo nocturno sin una estrella, intrigada llama a Darién, minutos después todos se reúnen en dicha entrada. ─ ¿Estás segura que es la misma ruta que exploraste? ─ pregunta Rosa contemplando la entrada. ─ Más que segura y te juro que esto era un cuarto grande vacío cuando pasamos por aquí ─ A mí me parece diferente ─ opina Sebas. Youlin lo fulmina con la mirada. ─ Es obvio que se ve diferente porque esta entrada no estaba aquí cuando pasamos… ─ escrutando la entrada con cuidado. ─ ¿Crees que haya sido explorado? ─ pregunta Youlin alumbrando con su linterna potente de bolsillo, ni la luz de la linterna alumbraba lo suficiente ante aquella oscuridad que se tragaba el pequeño haz de luz, para la joven arqueóloga sus sospechas parecían estar en lo correcto, ¿Por qué reflejar un acertijo con estrellas para buscar una tumba en plena luz del día?, Darién recorre con la mirada el umbral. ─ No lo creo ─ ¿Qué sección de Troya es ésta? ─ pregunta Renata mirando a su alrededor. ─ Según el mapa éste debe ser… ─ Youlin frunce el ceño, confundida. ─ ¿Los balnearios?, ¿Por qué ocultar una puerta en unos baños?, debe haber un error ─ Esperen aquí ─ ¡¿Estás loco?! ─ protesta Renata sujetándolo por el codo. ─ Hay que averiguar lo que hay allá abajo ─ Podría ser una trampa. ─ opina Sebas. Todos lo escrutan con una mirada sombría, en cambio éste nervioso levanta las manos en rendición. ─ Está bien, mejor me callo ─ Darién coloca una mano en el hombro de Renata para calmarla con una sonrisa arrogante. ─ Volveré, no puedo cobrar si muero ─ deslizando las manos para guiarse, Darién se enfila a la oscuridad total, engulléndolo por completo.

A la luz de la luna de la madrugada, Adara había sido mandada a llamar por Lenaya, la niña con expresión somnolienta, estaba siendo escoltada por la mismísima Flora, caminando por los oscuros senderos de un amplio jardín, debajo de un árbol se hallaba la reina iluminando el lugar con una luz brillante blanca, Flora entorna la mirada en Lenaya, en cambio Adara miraba fascinada lo que estaba haciendo, movía sus brazos haciendo círculos en el aire, era como una danza, sutil, suave, armoniosa, como una de esas artes de peleas chinas, pensó Flora, a pesar de no poseer orden alguno, tenía algo de majestuoso, las cosas se movían a su alrededor en armonía, hilos de agua se volvían hielo, después en vapor, seguido del fuego y por ultimo todo se volvía polvo, una y otra vez la secuencia, Lenaya danzaba bajo una armonía única. ─ He pensado sobre tu petición ─ dijo Lenaya sin dejar de danzar, Flora hizo una profunda reverencia y Adara la imitó. ─ ¿Cuál es su respuesta? ─ Puedes enseñarle a la niña y a tus chicas ─ Gracias por entenderme ─ Después de que termines tus tareas asignadas ─ (segundos de silencio) Así se hará ─ ¿Quieres aprender lo que hago? ─ pregunta Lenaya, en ningún momento había dejado de bailar. ─ ¿Qué hace? ─ pregunta Adara. ─ Simplemente estoy en sintonía a mi alrededor, la naturaleza me ayuda a estar en paz conmigo misma y con todo lo que me rodea, me ayuda a relajarme y ayudo a este cuerpo a adaptarse más a mi poder ─ por unos segundos, a Flora le pareció algo extraño en la forma de danzar de Lenaya, a pesar de estar concentrada en su baile, podía atender varias cosas a la vez y mantener la mirada fija en ella como si fuese un objetivo. La niña asiente con entusiasmo, Lenaya se detiene y la luz cesó. ─ Acérquense, esto te ayudará a ti también, Flora, a controlarte ─ Pero… ─ Si quieres ser mi sacerdotisa, tienes que aprender a vivir en armonía, puedes manejar tus poderes gracias a que mantienes tu mente fría por el odio que vive en ti desde hace más de mil años, tu frialdad congeló tu corazón o por lo menos una parte ─ ¿Y es eso malo?, he sobrevivido hasta ahora gracias a eso ─ opina Flora. ─ Si, cuando vives solo de eso. En el cuerpo debe haber un balance, Flora, y estás a un paso de perderte a ti misma, en volverte como el Dios que tanto nos quiere eliminar, solo porque no hicimos su voluntad y decidimos tener nuestra elección, ya no le somos útiles o nos rechaza y su elección es perseguirnos y borrarnos de su tedioso libro de la vida, aunque me intriga el cómo has sobrevivido hasta ahora, por favor cuéntame ─ Lenaya comienza a explicarle a la niña los pasos de su danza y el cómo debía canalizar sus emociones mientras escuchaba el relato de Flora.

Todos siguieron los pasos de Darién al escuchar la voz de que todo era seguro, los pasos en tropel hacían eco entre los oscuros y estrechos pasadizos, solo podían mantener un silencio expectante, no se podía ver más allá de la nariz, constantemente se tropezaban entre sí, produciendo incesantes quejas y protestas, Renata llama a Darién dubitativamente, una mano acalla la voz de Renata y Youlin apela por su linterna, la oscuridad era más brumosa de lo que se pensaba. ─ ¿Renata? ─ (silencio) ─ ¡Renata! ─ fue el turno de Rosa. Todos llamaron a Renata. ─ ¿Dónde está Sebas? ─ pregunta Youlin al no haber escuchado su voz llamar a Renata, ahora todos estaban nerviosos, Sebas y Renata desaparecidos, unos ojos rojos brillaron en la oscuridad, Rosa da un grito agudo al verlos. ─ Calla, idiota, soy yo ─ reprendió Darién en tono brusco rodando la mirada dejándola en blanco. ─ ¡Ay estúpido!, me asustaste. A propósito… idiota tu abuela ─ ¿Qué es esto? ─ pregunta Youlin ─ ¿Darién?, dime que es tu brazo ─ la voz quebradiza de Youlin resaltó el miedo. Unas antorchas se encendieron consecutivamente alumbrando un largo pasillo, sin puertas ni corredores adicionales, ¿Dónde están Sebas y Renata?, Youlin grita al tener entre sus manos lo que parecía ser el hueso de un brazo humano. ─ Tremenda arqueóloga resultaste ser ─ critica Darién. ─ ¡¿Qué quieres que haga?!, (gimoteo), es mi primera expedición y mi primer cadáver ─ Con suerte tendrás tu primer orgasmo cuando salgas de todo esto ─ ¡Estúpido!, ¡Te odio! ─ tirándole el hueso a Darién, Youlin se limpiaba las manos desesperadamente de sus vaqueros, éste esquiva el brazo con una suave risa.

Un grito desesperado llamando a Darién sonó al final del corredor, todos se vuelven entre alertas y asustados de donde provenía aquel grito. ─ ¡Renata! ─ grita Darién enfilándose a la carrera, José, Rosa y Youlin tratan de seguirle el paso, pero la silueta de Darién se pierde entre la distancia. Llegando a un umbral, se encuentran con unas largas e interminables escaleras en bajada, murciélagos iban y venían entre sus chillidos, un gran salón hasta mil veces más grande que el teatro Royal Hall de Londres o el estadio más grande del mundo, prácticamente era otra ciudad dentro de otra ciudad, ¿Cómo Lenaya pudo haber hecho tal cosa?, se preguntaban y miraban asombrados. Darién, con su buena vista pudo ver en la distancia a Renata siendo llevada a la fuerza por ¿Sebas?, ¿Cómo pudo haberse movido tan rápido? ─ ¡SEBAS! ─ grita Darién con cada fibra de su ser lleno en furia. Murciélagos chillaron en respuesta, José y Rosa no lo podían creer, ¿Sebas?, era imposible que un amigo de tantos años quisiera hacerle daño a Renata. ─ ¡Sebas no! ─ grita Rosa con su voz quebrándose en angustia.

Darién baja los escalones a grandes y precisos saltos llegando rápidamente a la base. Con la mirada fija en Sebas como una presa, calcula, considerando si matarlo o llevar su cabeza de regalo a su presuntuosa reina, quizás llevar su cabeza sería suficiente, Sebas se topa con una gran puerta de piedra, por más que trató de empujarla ésta no cedió en lo más mínimo, usando a Renata como escudo… ─ ¡No te acerques o le corto el cuello! ─ Hazlo, es humana ─. Renata no podía creer lo que escuchaba, Darién ofreciendo su cabeza y con sonrisa demencial en labios. ─ Dame el placer de tener un motivo más para llevar tu cabeza de trofeo ─ Tira tus armas ─ ¿Cuáles? ─ Darién muestra sus manos aparentando estar desarmado. ─ Sé que estás armado, llevas dos pistolas detrás ─ señala Sebas con la barbilla, Darién sonríe a cambio, Sebas estaba nervioso. ─ Hueles diferente, hueles a miedo, bendecido ─ ¿bendecido?, ¿Qué querría decir Darién con bendecido?, se pregunta Renata entre su pánico. ─ Yo no temo, Dios siempre estará conmigo y me dará la merecida recompensa, si estoy con Dios, nadie estará contra mi ─ ¿Acaso ves a Dios en alguna parte? ─ Darién extiende sus brazos ampliamente para expresar la envergadura del lugar y su punto. ─ Estás solo, bendecido, aquí tu Dios no está para salvarte y lo sabes ─.

Rosa llega angustiada llamando a Sebas, Darién interpone su brazo para evitar que se acercaran más, José reprende y exige motivos a su mejor amigo para lo que estaba haciendo. ─ Eres el primer religioso, José, y te dejaste llevar por estos pecadores ─ ¿José? ─ Pregunta Rosa desconcertada. ─ Es cierto, ¿Pero no es una de las enseñanzas de Jesús en amar a nuestros enemigos? ─ Estos no son enemigos, son aberraciones del pecado ─ Son lo que eligieron ser, y si, mis padres son católicos, pero ser fanático nubla la sensatez y la razón ─ ¡No soy un fanático!, ¡he sido tocado por Dios! ─ Si has sido tocado por Dios sabes que matar es pecado ─ No cuando son pecadores, herejes que van contra la voluntad de Dios ─ Ella es una creación de Dios, ¿Mancharás tus manos con lo que Él con tanto amor a creado? ─ Un pequeño músculo en su mandíbula se tensa, Darién se dio cuenta que por un segundo lo hizo dudar ─ ¿Cuándo has sido tocado? ─ pregunta Darién desdeñosamente. ─ (bufido) Pequeño idiota, desde mi bautizo ─ ahora o nunca, Darién mira a los ojos de Renata y asiente de manera imperceptible, ésta sujeta el brazo de Sebas lo muerde con fuerza y le da un codazo en las costillas, logrando así liberarse del agarre, Sebas asesta una puñalada en un costado de Renata, o por lo menos lo intentó, había fallado haciendo solo un corte ya que Darién lo azota contra la dura puerta de piedra y golpea contra la misma la mano donde sostenía el cuchillo, el abrigo absorbió parte de la estocada, Rosa ayuda a levantar a su hermana para apartarla del peligro. ─ No me hacen falta armas para matar a alguien y no permito que Nadie se interponga en mi trabajo ─ Darién aprieta con fuerza la muñeca de Sebas, éste gruñe en dolor. ─ (dientes apretados) Se te olvida, soy un bendecido ─ un fuerte rodillazo en el estómago de Darién le hizo aflojar su agarre, tuerce la muñeca con la que lo sostenía por el cuello y termina tirándolo al suelo con un codazo en la quijada, toma su cuchillo y se prepara para pelear. ─ Vamos a ver quién es el machito ahora, cabrón ─ Darién sonríe ampliamente.

Con la ayuda de Youlin, lograron vendar la herida de Renata. ─ ¡Sebas no! ─ suplica Rosa. ─ Si de verdad fuimos amigos o si convivir con nosotros significó algo para ti no lo hagas ─ Sebas recorre con la mirada a Rosa, luego a Darién varias veces aun con la guardia en alto, nervioso, hasta que solo le propina una patada en la cara. ─ Dale las gracias que te salvaron, maricón ─ Sebas sale corriendo huyendo del lugar, José sirve de apoyo para que Renata se mantuviera en pie. ─ ¿Puedes caminar? ─ pregunta José quedamente. ─ Creo que si ─ Rosa lo escruta con desconfianza. ─ (suspiro profundo) No es momento para mamadas ¿Okay?, si, mi familia es religiosa, pero yo no soy tan fanático como ellos, yo soy de los que piensan que si no trabajo no como ─ ¿Cómo podemos confiar en ti, José? ─ pregunta Rosa. ─ No he intentado matar a nadie, ¿No?, creo que con eso basta ─ Buen punto, cachorrito. Ahora la pregunta del millón, ¿Cómo coño vamos a entrar si esta puerta está sellada? ─ ¿Qué coño es eso de bendecido? ─ pregunta Youlin intrigada. ─ Son fanáticos religiosos, elegidos para hacer el trabajo sucio de Dios, son una espina en el culo ─ contesta Darién escrutando la puerta de arriba abajo apoyando una mano en ella. Con todas sus fuerzas Darién empuja, pero ésta brilla con runas antiguas.

Todos dieron un jadeo dando un paso atrás. ─ Creo que esa no es la forma de abrirla ─ comenta Rosa asustada. ─ Genial, tu reina nos mandó a un callejón sin salida ─ protesta Darién con una mueca. ─ Debe haber una manera de abrirla ─ opina Renata acercándose renqueando hasta la puerta. ─ ¿Y ese abrigo? ─ pregunta José entornando la mirada en Darién. ─ No es momento para tonterías, tenemos cosas más importantes de que preocuparnos ─ refuta Renata, Youlin vuelve a recorrer con la mirada aquel majestuoso lugar dando vueltas sobre sus pies, una ciudad dentro de otra ciudad, todo le era alucinante, una locura, pero fascinante. De pronto se enfoca en un agujero en lo alto de aquel lugar. ─ “La estrella de acuario es donde mora el rey Ganímedes que desde su trono protege la última tumba Eterna, no a su izquierda, no a su derecha, sino en el centro de su ojo para no perderla de vista” ─ Youlin sonríe con ironía. ─ No creo que sea tan obvio ─ todos la miran confundidos y curiosos por saber que cosas pasaban en su cabeza, incluyendo a Darién que la miraba con la cabeza ladeada. ─ ¿Qué es lo obvio, come libros? ─ Necesito subir ─ La idea es entrar, no volar ─. ¿Volar?, todos se miran a las caras más confundidos que nunca. ─ No estoy segura, pero quizás la puerta solo sea una distracción, además no estamos seguros si estamos en el lugar correcto, por eso necesito subir y mirar desde arriba ─ Estamos frente a una puerta ─ Es correcto, Darién, así como encontramos una puerta en los baños, ¿Qué otra cosa podría ser extraño?, además, presten atención, “en la estrella de acuario, acuario-baño igual a agua, donde mora el Rey Ganímedes, es la parte del acertijo que creo que descubrí, pero no lo sabré si no lo intento ─ También podría ser que está en los baños de la recamara del rey ─ Solo descansa esa linda cabecita, Renata, has pasado por mucho ─ Darién le alborota ligeramente el cabello, en cambio Renata lo fulmina con la mirada, le aparta la mano bruscamente y lo señala con dedo acusador, la cual, tal gesto Darién lo entendió, disimuladamente toma su mano y lo aprieta suavemente cruzándose de miradas en silencio, el dolor de la herida había desaparecido al perderse en sus ojos.

Una pregunta de Youlin los trae a la realidad. ─ ¿Están prestando atención? ─. Renata se sobresalta. ─ ¿Ustedes que se traen? ─ pregunta José. ─ Nada que te importe, cachorrito ─ José mira a Darién con aprensión. ─ ¿Cómo haremos para hacerte volar? ─ pregunta Rosa. ─ Ni idea ─ Creo saber cómo ─ Darién esboza una sonrisa traviesa y en un abrir y cerrar de ojos Darién sujeta por la cintura a Youlin. ─ No, Darién, ni lo ¡pienseeeeeees! ─ da un gran salto apoyándose de una saliente y así ganar más altura, la sensación de vértigo y vacío en su estómago le hizo sentir que vomitaría todo lo que se había comido en pleno vuelo, los gritos de pánico de Youlin hicieron eco por todo el recinto. ─ ¡Ya calla y mira! ─ Youlin rápidamente trato de mantener la compostura y contemplar lo maravilloso de la ciudad otra vez, solo fue cuestión de segundos la visión. Youlin vuelve a gritar en pleno descenso, Darién trata de caer lo más sutilmente posible, en cambio Youlin sentía las piernas como gelatina, totalmente pálida aforrándose a Darién lo más que podía para mantenerse en pie, más que su cabeza giraba como trompo. ─ ¿Y bien? ─ pregunta Rosa con mirada expectante, la respuesta de Youlin fue vomitar, todos hacen una mueca en desagrado y grima, acompañado de las protestas de Darién al ver sus botas adornadas con el vómito de Youlin, ─ ¡Hijo de puta! (vomitada) ─ ¿No viste nada? ─ Youlin hace un ademán con su mano, en gesto de espera mientras se recomponía de su malestar ante la pregunta de Rosa, mientras que con la otra un se apoyaba en Darién.

Con la respiración más estable al igual que su equilibrio, Youlin lo fulmina con la mirada, Darién le corresponde al sentimiento por la vomitada sobre su bota. ─ No. Al parecer estamos en el lugar correcto ─ con curioso interés, Youlin repara en el medallón de Renata. ─ ¿Qué es eso? ─ ¿Esto?, un medallón que me dio Caroline, es lindo, parece un ojo ─ ¿Un ojo?, ¿Puedo verlo? ─ Claro ─ Renata le hizo entrega del medallón, en efecto, era como un ojo. ─ Oigan, todos ─ llama José, todos le prestan atención acercándose a la gran puerta de piedra, unas marcas parecían estar talladas en ella. Youlin, con mucho cuidado limpia la superficie con sus dedos, todas parecían provenir de un solo punto, un patrón. ─ La estrella de acuario ─.

En la puerta, se hallaban grabados unos puntos, una serie de estrellas formando constelaciones y unas en particular formaban ranuras, pero eran demasiado pequeñas para el medallón, todos quedan fascinados. La estrella de acuario ─ Permíteme ─ solicita Darién extendiendo la mano, Youlin le hace entrega, Darién saca un gran cuchillo de su bota, Renata y Youlin protestan por la locura que pretendía hacer. Con el cuchillo forzó la piedra, sacándola del medallón, se enfocó en las constelaciones, escrutándolas con mucho cuidado. ─ La estrella de acuario es donde mora el rey Ganímedes ─. Buscando entre las constelaciones, pudo dar con la indicada. ─ Donde mora el rey Ganímedes ─. Coloca el ojo en la ranura, en el punto exacto donde está la estrella principal de la constelación, la puerta comienza a brillar con las runas antiguas, todos retroceden algo nerviosos y emocionados, las runas antiguas resplandecen con más fuerza iluminando sus rostros, Youlin aprovechó el momento para grabarlo con su celular, aunque sea solo un instante, ella quería estudiar las runas, la emoción, la sensación de los nervios le hizo erizar cada bello de su cuerpo, el sentir la gloria de haber hecho un hallazgo que ningún hombre o científico haya hecho en su vida jamás, la tumba de la reina Lenaya debajo de la ciudad de Troya, con el simple hecho de haber descubierto esa ciudad debajo de Troya fue un gran paso a la arqueología, no perdió ni un segundo de grabación.

La puerta se desliza a un lado pesadamente, brotando de sus hendiduras cierta cantidad de polvo y arena, una vez abierta la puerta, Darién toma el fragmento y se lo entrega a Youlin, ninguno detalle pasó desapercibido ante tan majestuoso lugar, llenándolos de fascinación, las grandes estatuas estilos nórdicas custodiando el corredor, tenían en sus trajes extrañas imágenes, grabados, letras antiguas, Youlin supuso que eran el dialecto de aquella época, pero los trazos que allí marcaban, no eran para nada similares al turco o al griego, estos eran totalmente diferentes, no dudó en tomar un par de fotos. Todos entran lentamente cruzando por el corto pasillo con mucho cuidado, todo parecía ser seguro encontrándose con otro cuarto, un gran salón circular aparentemente vacío. Al frente, un trono parecido al de Lenaya, y en el trono, el esqueleto de un rey sentado, lo supieron por la corona, obviamente, pero… ¿Dónde rayos estaba la tumba?, por más que miraron a todos lados no había tumba por ninguna parte, ni el rastro de haber algún sarcófago.

Una voz áspera y seca los sorprende, todos en alerta prestan atención, una anciana pequeña y encorvada arrastrando los pies, aparece delante de ellos desde las sombras con un vestido desgastado por los siglos, todos se asombran al ver aquel estado de aquella mujer, prácticamente era una momia andante, ojos amarillentos, casi lechosos, con la mirada fija en ningún lugar, el vestido era natural de la época de cuando Troya brillaba en su esplendor, la anciana solo habló en un idioma que solo Darién pudo entender. ─ Cinco vidas, siento cinco vidas… y tu… ¿Quién eres?, no eres Dragnan, tienes su fuerza… tal vez más ─ la anciana los escrutaba muy de cerca, palpando con sus finos y huesudos dedos que crujían con cada movimiento, se acerca de Darién oliéndolo y tocando su rostro ─ ¡Ah!, eres Darién, hijo de Dragnan, tienes su fuerza, muchacho, y la de tu madre ─ dijo la anciana con fascinación. ─ Estamos buscando la tumba de la Reina Lenaya ─ habló Darién en el mismo idioma, Youlin, aun grabando, trató de prestar la mayor atención posible a la conversación, a pesar de no entender nada, sacó la conclusión de que era una variante del idioma antiguo de Turquía, el idioma de Troya, o tal vez una del griego, debía estudiarlo.

Todos quedan atónitos ante Darién por la facilidad y el manejo del idioma, Youlin no tenía palabras, un millar de sensaciones invadieron su cuerpo, miedo, asombro, fascinación, euforia, nervios, todos mezclados en uno solo, nunca había visto nada igual, nadie creería lo que estaba viendo, ni lo que había descubierto. La anciana prosiguió hablando. ─ Creí que era tu padre ─ ¿Fue por eso que mostraste la entrada? ─ Si, sentí el llamado de su Majestad Lenaya y me pregunté, ¿Por qué hacer el llamado sin su cuerpo?, así que pensé que lo más apropiado era que había mandado a buscar su cuerpo con Dragnan y sentí su presencia en ti ─. La anciana gira en dirección a los cuatro humanos. ─ ¿Quiénes son tus acompañantes? ─ Los envía su majestad ─ la anciana hace algo similar a una sonrisa, luego vuelve a reparar en Darién. ─ ¿Qué día es hoy?, han pasado miles de lunas desde la última vez que hablé con alguien ─ (Darién sonríe) Puedo verlo ─. José mira sonreír a Darién. ─ Creo que la cosa va por buen camino ─ susurra José. ─ ¿Cómo lo sabes? ─ susurra Youlin en respuesta. ─ Está sonriendo y la anciana creo que sonrió ─ Él puede estar proponiéndonos como sacrificio para la vieja y mantener esa sonrisa a la vez ─ objeta rosa, Renata sisea para que guardaran silencio.