Capítulo 123
Al fin encontramos a los padres de mi novio hablando, despreocupados, con Darlene y Emerson.
—Mason, Liam —nos saluda el señor Hundson—. Me gusta su combinación de colores.
—Hola, señor Hundson, a usted le queda bien ese traje color marfil; ha de ser porque todos los días debe usarlos.
Él estrecha mi mano, riendo y ambos observamos a madre e hijo admirándose la ropa como si no creyeran lo bien que se ven.
—Mason, te ves precioso. —Aria se acerca a mí—. Emerson me contó lo bien que bailas ahora. Liam y tú estuvieron practicando para esta noche, ¿verdad?
—Ah… Algo así—digo, observando a mi novio quien sube y baja sus cejas con una línea en los labios en vez de una sonrisa.
—Liam, espero te comportes esta noche —advierte su abuela, quien tiene un delicado vestido de color durazno con brillos por toda la tela —. Me esforcé porque todo esté como lo ves ahora.
Mi novio hace un gesto de desinterés con la mano.
—Abuelitaaaaaa, cuándo yo he osado entorpecer vuestro baile. —Ríe —. Os prometo a ti y a tu honorable esposo que mi única misión esta noche es disfrutar de la tertulia.
—Liam deja de hablar así —reclama Emerson apenas se acerca a su esposa—. No nos tomas para broma.
Por el resto del tiempo estamos al lado de Aria y Connor, comemos todo lo que cae en nuestras manos y Liam toma tantas fotos como puede. En algún momento de la noche el principito me lleva hasta donde está Theo que para la ocasión decidió usar un traje de color zafiro con detalles plateados en la mangas y solapas.
—Se ven geniales —nos dice apenas estamos a su lado—. Bueno, ya no me sorprende en realidad.
—Theeeooo, ¿ya viste con quien bailarás esta vez? —Mi novio empuja a su amigo hasta casi hacerlo balancearse a un lado—. No estuve atento a mi alrededor por obvias razones, pero si no quedan caballeros que te gusten puedes usar a Ansel.
—Liam —protesto, pero en realidad me estoy aguantando la risa—. Estás filoso esta noche, ¿verdad?
De repente la música cambia y las parejas van hacia el centro de la pista. Theo huye apenas puede a pesar de que Liam quiso retenerlo. Me coloco frente a mi novio, y ya que estamos en ambiente, hago algo ridículamente romántico por él.
—¿Me concede esta pieza, bello príncipe?
Él se sonroja hasta las orejas, aceptando mi petición.
He bailado con el principito un par de veces, pero ninguna de esas ocasiones podría decirse fue igual que la anterior. La primera vez la idea de comenzar a sentir atracción por él llegó a convertirse en una alarma para salir corriendo de su lado. Luego, en la fiesta de Nora, me dejé llevar por el simple placer de disfrutar lo que tenía en frente. Ahora, cuando siento que somos los únicos en este mundo y veo su mirada iluminada no solo por las luces del salón, sino de felicidad y cariño; sé que al fin todo en mi vida está más que bien y progresa para convertirse en algo mejor.
—Ey, ¿vas a llorar? —susurra él, besándome con dulzura.
—Podría, al fin soy el que te lleva no el que se deja llevar.
El principito ríe mientras me permite que lo guie, esquivando a las demás parejas, haciéndolo girar de vez en cuando y volviendo a atraerlo a mí.
—¡Es solo un baile, Ansel! ¡Es todo lo que te pido!
En un instante todos dejamos de sentir que estamos bailando en un castillo y caemos en la realidad: Ansel y Lena están discutiendo a un lado de todos los invitados.
—Comienza la verdadera fiesta —susurra mi novio.
—No quiero bailar. —Ansel se aleja de la que supongo es su novia—. Lena, por favor, no hagas una escena.
—¡¿Por qué no quieres hacer nada conmigo?! —Lejos de acabarse, la pelea parece recién estar empezando—. ¡Ya no lo soporto! Todo el tiempo que te pido que hagamos algo juntos, me rechazas.
—¡¿Qué es lo que sucede ahora?! —Darlene aparece entre los invitados como si fuera una reina enfurecida y lista para cortar cabezas—. Ansel, Lena, si hay algún problema que deban resolver lo hacen en otro momento.
Ansel intenta apartarse, pero su madre y Leonore llegan justo a tiempo para impedirle el escape tan deseado. Cuando dijo que acabaría con su imagen de niño bueno e inalcanzable no creí que fuera de esta forma tan dramática.
—¡Ansel! ¿por qué rechazas a Lena? —La madre del chico realmente tiene un potente tono de voz—. ¡Discúlpate ahora mismo!
Miro a Liam quien también me devuelve una mirada preocupada.
—¡Ansel! —Leonore se acera a él, pero Darlene es la que se pone en su camino y comienza a reclamarle.
—¡Deja de comportarte como un demonio! —El que asumo es el padre del vampiro lo agarra de un brazo y casi lo sacude como una pandereta —¡Lena es una chica preciosa, no merece ser tratada así!
Todos comienzan a hablar a la vez. Se desata el caos. Ansel está rodeado de personas que intentan decirle qué es lo que debe hacer. Sus padres lo acorralan y regañan soltando varias cosas que estoy seguro a él han de dolerle más que una golpiza, sobre todo cuando están tan empeñados en culparlo por avergonzarlos así en frente de todo el vecindario. Algunas mujeres consuelan a Lena que llora sin parar porque no entiende nada de lo que está pasando.
—Iré por el infeliz —anuncia el principito, saliéndose de entre mis brazos—. ¡Theo ven conmigo!
Intento alcanzar a mi novio antes de que haga algo que le cueste más que un perdón hacia todos, pero ya es tarde, él está en frente de Ansel tratando de arrancarlo de las garras de Leonore. Me sorprende lo fácil que Ansel se deja llevar por mi novio cuando logra salir del lado de su abuela. También, presiento que no es la primera vez que Liam hace algo como esto.
—¡Mason síguenos! —demanda Theo, corriendo hacia Liam que arrastra a Ansel lejos de la multitud.