Capítulo 108
Si al principio dudaba sobre aceptar lo que me ofrecía Darlene, ahora lo quiero todo. Al menos el primer contenedor tiene un sueño de chaquetas y jeans de diferentes estilos. Cuando acabo de decidir con qué ropa me quedaré, Darlene me pide que me coloque las chaquetas mientras ella marca con alfileres las partes que debe ajustar. Mientras ella hace lo suyo me pregunta algunas cosas que voy respondiendo a medida que pienso en ello. Así es al principio hasta que me siento lo bastante cómodo como para no analizar demasiado.
Preguntas relacionadas a mi familia no son un problema porque simplemente puedo decir que vivo con el amigo de mi madre, que ella murió hace mucho tiempo, y que en realidad nunca tuve un padre. Contándolo de esa forma me siento bastante bien debido a que al fin puedo ordenar mi pasado.
Como era de esperarse, la abuela de mi novio logró averiguar cada detalle que tal vez venía preguntándose desde que me vio en la entrada de su casa.
—No me digas que también sabes coser además de cocinar. —Ella sigue colocando alfileres en una chaqueta que necesita un retoque en las mangas—. ¿Tuviste que cuidarte solo la mayor parte del tiempo?
—Sí, por eso terminé de botar toda la sangre de mi cuerpo con cada pinchazo de aguja debido a mi torpeza para coser cuando recién estaba aprendiendo, y algo así con el resto de las cosas básicas.
Darlene ríe, pasando sus manos por mis hombros y luego contemplando el largo de las mangas.
—Me desmayo aquí mismo si me dices que sabes utilizar todo tipo de herramientas, arreglar autos y hasta cortes de luz.
—Más o menos. Puede que lo de arreglar cortes de luz no lo haya hecho en un tiempo, seguramente perdí la práctica, pero lo de arreglar autos fue un poco más simple de aprender porque Brody me enseñó.
—Un chico atento, maduro, hacendoso y guapo. —Darlene me da un suave apretón en las mejillas con sus palmas—. ¿Con cuántos chicos tuvo que luchar mi nieto para tenerte?
—En realidad, quien al principio estaba dudando de si Liam debía salir conmigo o no era su padre —digo, removiéndome en el lugar.
Ella enarca una ceja, cruzándose de brazos.
—Si mi nieto me traía un chico malcriado, egoísta, oportunista, maleducado e infantil por supuesto que no podría haberlos visto juntos. Dios me libre, eso hubiera sido como si una bomba cayera en mi casa. —Darlene me quita la chaqueta luego de marcar las partes que debe arreglar—. Liam es y fue muy mimado por sus padres, por supuesto que cuando el niño les presentó a un chico seguramente sintieron que su precioso bebé volvió a recordarles que ya está creciendo y muy rápido. Esa es la cuestión. Nuestro pequeño querubín creció y de un momento a otro se soltó de nuestras manos.
Darlene se acerca a mí y dobla mejor el cuello alto de mi sweater gris.
—Un día estábamos tomándole fotos por su cumpleaños número uno y al otro pensando qué hicimos mal cuando él… —Se queda pensando por un momento, luego sacude su cabeza—. Liam creció y es hora de aceptarlo.
La forma en la que la familia de mi novio habla de él no se iguala a cómo él piensa que lo ven, pero mi novio tiene sus razones aparte para seguir comportándose como un niño malcriado y malo, siendo que en la realidad no es nada de eso… o bueno, no tanto como aparenta serlo ahora.
Desde la perspectiva de su familia, solo están heridos porque de repente ya no tienen un niño sino un chico que toma sus propias decisiones, aunque estas solían ser malas.
—Si es que llegas a tener hijos, entenderás este sentimiento —continúa Darlene—. Si parecía que éramos poco receptivos con la idea de que ambos fueran pareja fue porque creí que el niño había elegido a alguien tan malcriado como él, pero vaya sorpresa me llevo al saber que eres un jovencito con los pies bien puestos en la tierra.
El sonido de pistones contra el piso me hace estirar la cabeza a un lado. El principito aparece detrás de su abuela, con el estuche de su violín en mano y una cara agria que no me atrevo a preguntar por qué es. Su abuela gira sobre sus talones y mira quien llegó.
—Terminé la tortura del día. —Liam estampa el estuche del violín en el sofá—. ¿Estás practicando magia negra en mi novio?
Darlene exhala, apartándose de mí y pellizcando la oreja de su nieto.
—Sigue con esas rabietas y agregaré un instrumento más para que toques. —Darlene alcanza el instrumento que Liam dejó—. Por cierto, cuéntame algún día la épica batalla que tuviste que librar para tener a Mason.
—¿Mi abuela estaba feliz? —Mi novio desliza sus manos por mis hombros—. ¿De qué hablaron?
Compartimos un beso y dejo que mis manos en la cintura del principito hasta tenerlo tan cerca de mí como es posible.
—Tengo su aprobación. —Sonrío con un poco de satisfacción—. Ella cree que tuviste que vencer a muchos jóvenes enamorados para llegar a mí.
—Oh, sí, pobres diablos. Nunca supieron qué los golpeó.
—¿Estás bien? ¿Tienes sueño?
Liam sacude la cabeza.
—Estuve bostezando durante toda la clase. Ojalá pudiera echarte la culpa por no dejarme dormir.
Abrazo a mi novio mientras pienso en lo que estuve hablando con la señora Hundson.
¿Liam alguna vez querrá hablar con sus abuelos para intentar arreglar lo que está roto?I
No puedo hacer mucho para convencerlo de algo porque solo veo la parte superficial del asunto, él es el único que sabe a ciencia cierta —y es el único que debe decidir— si puede y quiere dejar atrás todo lo que pasó. Además, si yo lo persuadiera para que hable con la pareja estaría entrometiéndome en sus problemas. Somos novios, pero sigue teniendo total libertad en el sentido de incluirme o no en esta clase de asuntos familiares y no me enojaría con él si decidiera guardar una parte de eso para sí mismo.