Capítulo 33

Destrozando y volviendo trizas todo lo que tocaba. Morghan se encontraba peleando gratamente al lado de Enzo. A pesar de hablar más de la cuenta y contar chistes tan malos, era un muy buen guerrero. Se le hacía fácil leer sus movimientos y coordinarse con armonía.

Si ella lanzaba una patada o golpeaba a cualquiera él le atinaba el tiro final y viceversa, él le lanzaba algunos y ella los quemaba o simplemente los destajaba. Ambos sentían que estaban en un juego de quién mataba más vampiros.

En uno de esos momentos sintió como Régis se comunicó con ella diciéndole que necesitaba que abriera todas las celdas de la parte subterránea. Morghan al pasar por allí pudo sentir bastantes criaturas, pero nunca se imaginó que Régis fuera tan bondadoso en liberarlas.

Incinerando los que la rodeaban en una onda de fuego dejó a Enzo sin contrincantes haciendo que le diera una mirada plana y ella le sonriera desapareciendo de su vista.

Se coló nuevamente entre las sombras sin dejar antes unos regalitos en el camino para quienes se atrevieran a tratar de escapar. Llegó al cuarto de control y ya había pura ceniza y cuerpos lánguidos en el suelo. Pasando por en medio de ellos se fijó en el tablero con miles de botones y pequeñas palancas que se imaginó que servirían para custodiar a los que estaban encerrados.

Guiándose por las imágenes en las pantallas presionó algunos botones y nada… hasta que encontró un gran botón verde con una palanca grande, sin pensarlo dos veces presiono el botón y bajó la palanca haciendo resonar el montón de celdas abiertas.

Al ver nuevamente las pantallas abrieron los ojos como platos ¿Qué demonios había hecho?, en ese lugar había hasta dragones y ahora estaban sueltos. Ella vio el lado positivo por lo menos eran pocos, pero aun así su poder era exuberante y si uno era imponente con cuatro superaban a todos los que se encontraban allí.

El edificio tembló haciendo que todos se alarmaran. Enzo supo al instante que algo grande se había desatado debajo y por lo que escucho en los comunicadores de los cazadores no era nada bonito.

—Buck ¿sentiste eso? —preguntó John cortando todo a su paso con espadas ovaladas en cada mano.

—Sí, esto se pondrá interesante no pensé que tal enemigo fuera tan peligroso —sacó su arma del cuerpo de un sirviente para llamar por su comunicador —A todos los escuadrones no se metan con los dragones, solo el vicedirector Smith y yo nos enfrentaremos a ellos si se muestran hostiles. Desplieguen un glamour en todo lo que abarque nuestra ubicación y más allá por si se les antoja despegar.

Luego de dar su orden todos obedecieron con un “sí comandante” para luego continuar con su trabajo.

Volando la cabeza de un vampiro. Enzo danzaba entre ellos corriendo de un lado a otro haciendo que se chocaran entre sí y asestándoles el golpe final. Lanzando un disparo a uno que trataba de huir pasó de largo ya que se convirtió en cenizas antes de si quiera tocarlo.

— ¡Morghan no me los arrebates así! —se quejó encarando a la mujer que apareció a su lado.

—No seas un niño, además se te iba a escapar.

—A estas nenas —señaló sus armas —No se les escapa nada.

Unos látigos casi les atinan, pero ellos los esquivaron retrocediendo.

— ¡Ja! Así que apareció “yo nunca me rindo” —dijo Enzo burlón al ver a Angela en su forma vampírica salir de las sombras.

Angela frunció su ceño al verlo y sonrió arrogante.

—Mira quién habla si eres un perro faldero que siempre anda detrás de su niñata para que le acaricien la panza.

— ¡Uy! Viniste con todo hoy, espero que me muestres algo nuevo porque estoy aburrido lindura.

Morghan observaba a Angela con recelo era la mano derecha de Crono y disfrutaría hacerla añicos. Los comentarios de Enzo le dieron igual. Ella estaba centrada en destrozar a quienes les arrebataron todo. Justo en el momento en que ella se abalanzaría con Enzo un frío intenso se sintió en todo el edificio.

Un hombre acomodando sus mangas salió desde los pasillos caminando con gran tranquilidad dejando un camino de hielo con cada paso, para fijar su dura e inexpresiva mirada en ambos.

—No me digas que este rastrero fue quien te ha estado dando tantos problemas ¿eh? Por favor tú eras más que eso.

Angela frunció su ceño y lucho con la costumbre de bajar su cabeza. Crono le dio un vistazo rápido y fijó su mirada en Morghan.

—Enzo.

— ¿Si?

—Déjame Crono a mí.

El tono de voz de Morghan era amenazante y sus ojos se tornaron rojos y su pedazo azul pálido refulgiendo en odio puro.

Enzo le hizo señas de que era todo suyo y Morghan no dudo ni un segundo para abalanzarse hacia el hombre con una velocidad que dejó sorprendido a Enzo. Ambos se debatían como dos criaturas completamente del mismo nivel luchando por quien era el que se postraría delante del otro o quien saldría vivo de aquel arrebato de furia.

—Bueno eso solo nos deja a nosotros —fijó su mirada en Angela — ¿Comenzamos o te doy segundos de ventaja?

Ella gruño ante su absurdo comentario y se desplazó en hilos de humo negro para enfrentarse en otro arduo enfrentamiento con Enzo.

Corriendo por los pasillos y evitando a los empleados que se mataban entre sí Charlotte y Vincent se dirigían a la oficina de Crono.

Charlotte odio la idea, pero concordó con Vincent que lo más probable sería el único lugar en el que guardaría un objeto tan peligroso. En algunos momentos tuvieron que deshacerse de algunas clases E que perdieron el control y se lanzaban hacia ellos como si fueran muestras de chocolates gratis.

Un retumbar que movió el edificio entero hizo que ambos perdieran el equilibrio y que Charlotte se desmayara al instante por tan abrumadora presencia. Vincent la tomó en brazos antes de que cayera al suelo y se la recostó en su hombro como un costal de papa continuando su camino al despacho de Crono.

Le preocupaba su estado, pero no era el lugar para dejarla tirada en el suelo y esperar a que reaccionara. Llegando por fin a la oficina la recostó en uno de los sillones y colocó su mano en su cabeza emanando una luz verde que hizo que se levantara de golpe casi que atinándole un puñetazo involuntario a Vincent.

—Wow cuidado soy yo —se defendió alzando sus manos al aire.

Charlotte espabiló por un segundo y se encogió de hombros apenada fue… por instinto. Dejando eso de lado comenzaron a registrar toda la habitación hasta que por fin encontraron su bolsa y guindándosela sacó su daga Kamna dejando impresionado a Vincent.

Ya teniendo en manos lo que buscaban salieron de allí para bajar nuevamente y dirigirse al estacionamiento.

Fácilmente Charlotte se deshizo de cualquiera que se le atravesara. Todos le habían colmado la paciencia y se sentía como cuando quería lanzarle un zapato a Enzo por el jardín de la torre, pero en esta ocasión si salían lastimados a quienes alcanzaba.

Llegando al elevador se recostaron nuevamente en las paredes con la respiración agitada. Presionaron el botón y aprovecharon el pequeño momento para tomar aire.

— (Jadeo) ¿Q-que (jadeo) fue esa cosa que h- hizo (jadeo) que me desmayara? —preguntó Charlotte mirando al techo del elevador.

Vincent tomó aire y se relajó un poco más.

— ¿No dijiste que los liberarías a todos?, pues también liberaron a los dragones.

La cara de Charlotte fue de caricatura. Sus ojos estaban completamente abiertos y su quijada casi llega al suelo.

— ¿Q-que? —titubeo espabilando sin creerse lo que escuchaba.

— ¿Crees que las celdas que estaban a nuestro alrededor eran las únicas? También había mazmorras subterráneas con ellos dentro.

— ¡Pero qué carbón!

Charlotte se sintió indignada de que tuviera a criaturas tan poderosas y sublimes enjauladas como atracciones de circo, menos mal que están sueltas.

Las luces del elevador comenzaron a fallar deteniéndose en seco y poniendo en alerta a ambos. Aún no habían terminado de bajar y la electricidad ya estaba fallando.

El techo del elevador se estaba abriendo como lata de encurtidos y con rapidez Charlotte y Vincent hicieron todo lo que pudieron para abrir la puerta y quedar entre el vacío de la caída y centímetros de la próxima parada.

Casi habían retirado por completo el techo y brazos se asomaban lanzando zarpazos sin control uno de ellos le atino un costado a Charlotte perforando su abdomen haciendo que esta gritara de dolor y Vincent arrancara el barandal de las paredes y lo incrustara en la criatura haciendo que se retirara. La herida fue profunda y si no hacía algo pronto se desangraría.

Colocó sus manos en el costado y emano la misma luz verde cerrando el tejido, pero no curándola por completo, necesitaba más tiempo sino la hemorragia interna sería fatal.

Más criaturas se juntaban en el techo y la desesperación crecía en el interior de Vincent. Todo se veía mal hasta que unas garras destajaron a las criaturas terminando de retirar el techo y dejándose ver a la luz de emergencia que iluminaba el oscuro lugar.

Era la criatura que tanto le llamaba la atención a Charlotte. Ella los observó y con sus fuertes patas se posicionó en el elevador desplegando sus alas impulsándolos hacia abajo para que llegaran a su destino.

Quedando en el piso al que debían llegar la criatura gritó y se enfilo a ascender destrozando todo lo que se atrevía a bajar por allí con sus garras y pico.

Vincent le agradeció en gran manera y tomó a Charlotte en brazos para salir corriendo de allí.

Se volvió a sentir otro temblor y esta vez el edificio si comenzó a caerse en pedazos. Enzo mientras luchaba o mejor dicho jugaba con Angela se alertó al olfatear la sangre de Charlotte. Su visión se cegó por completo y arremetió hacia Angela con total furia, no dejaba ni que la pobre mujer respirara, estaba que le hervía la sangre. Su desesperación y molestia nunca la había sentido de tal manera, era como si todo su interior ardiera en un fuego que no se podía extinguir.

Tomando a la mujer por el cuello sus ojos refulgían en oro puro y el agarre la estaba asfixiando. Ella luchaba rasguñándolo con sus garras, pero nada funcionaba hasta que un pequeño trozo de hielo filoso se clavó en su mano haciendo que la soltara y fijara su mirada en dirección de quien fue el causante.

Vio a Crono peleando con Morghan y sonrió triunfante lanzándose hacia la batalla.

Bump.

Régis sintió como cada milímetro de su cuerpo ardía al sentir el dolor de su elegida. Se apresuró y halo fervientemente de su vínculo para encontrarla. El edificio caía en ruinas mientras los dragones hacían acto de presencia y resurgían desde el interior del lugar, pero no le interesaba en lo más mínimo.

Él solo quería llegar hasta donde estaba ella y comprobar que se encontrara bien.

Emanando luz morada por todo su cuerpo nadie que se le acercara salía ileso, morían al instante, Régis no tenía compasión con nadie. Corriendo cerca del estacionamiento la esencia se volvió más fuerte y sintió como en su interior se calmaba aquel ardor.

Se desplazo con facilidad para encontrarse a un hombre corriendo llevándola en brazos. Régis se interpuso en su camino haciendo que el hombre diera unos pasos hacia atrás tragando grueso siendo penetrado por aquella mirada que casi lo calcinaba con solo verlo.

Al sentir las emociones de Régis, Charlotte lo vio en frente de ellos.

—N-no.

Charlotte hablo como pudo tosiendo un poco de sangre haciendo que Régis la ignorara y se acercara.

Vincent pudo ver como el hombre ignoró la negación de ella. Sabía que nada bueno saldría de esa respuesta y se apresuró para aclarar un poco la situación.

—Yo no le haré daño estoy con ella, fue lastimada y necesita ser atendida inmediatamente, pude cerrar el tejido, pero necesito más tiempo para restablecer los órganos internos. Puedo hacerlo tengo la capacidad para sanarla, pero si me matas aquí podría ser el fin de ella.

Régis observó a Charlotte lánguida en sus brazos, dudo del hombre. No quería que otro se encargara de ella, pero no tenían tiempo. El dolor de ella confirmaba su historia.

Suspirando en frustración Régis tomó al hombre por la nuca y en un parpadeo se encontraban en el Central Park. Acercándolo a un gran árbol le ordenó que la curara y que si intentaba hacerle algo su cabeza rodaría.

Vincent asintió serio y totalmente confiado en sus habilidades, para que Régis los ocultara dentro del árbol brindándoles protección y escondite. Volviendo al edificio de la misma manera realmente todo se había convertido en un caos.

Cuatro dragones salieron desplegando sus alas al cielo junto a muchas otras criaturas aladas esparciéndose y alejándose del lugar. Al igual que las terrestres, las cuales destrozaban con gusto a los que se les atravesaban para salir corriendo.

Régis se apresuró y busco a Enzo y Morghan.

Al encontrarlos estaban enfrentándose a Crono y entre los dos lo mantenían al margen. Era admirable ver como ambos congeniaban tanto en la pelea. Llegó un punto en que Crono los congelo en un pilar de hielo enfureciéndolos aún más, para tomar a una mujer del suelo y desaparecer de la escena en un torbellino de hielo dándole desagradable mirada a Régis.

Los cazadores tendrían bastante trabajo limpiando el lugar. Todo se había acabado. Buck y John ladraban órdenes para deshacerse del desastre y se sintieron triunfantes por haber destruido un nido de posibles peligros para la sociedad.

Morghan y Enzo salieron apoyándose el brazo en el hombro del otro sonriendo victoriosos como dos niños después de haber hecho una travesura.

— ¡Eso estuvo fantástico! —exclamó Enzo riendo como loco.

—Para ser un bocazas te destacas bien en la pelea y aunque no lo quiera admitir le dimos un buen golpe bajo a ese desgraciado gracias a ti.

Régis los observaba con una ceja enarcada sin creerse lo bien que ahora se la llevaban.

Buck y John se les acercaron también con sus ropas sucias y manchadas de sangre con polvillo en ellas.

—Bueno ya acabamos con nuestro objetivo señores, menos mal que los dragones solo se fueron porque si no, dudo que contáramos la historia —dijo Buck sonriente.

—Pero aun así tenemos bastante papeleo y trabajo de limpieza por hacer así que no cantes victoria —refuto John haciendo que Buck rodara los ojos e hiciera una mueca de flojera.

— (Suspiro) Sí, sí, tienes razón lo sé, pero… ¿Dónde está Charlotte?

Buck unió sus palmas mirando con ojitos de borrego a todos.

Los ojos de Enzo volvieron a brillar en oro puro y se enfilo en carrera limpia a por la esencia de Charlotte.

Régis lo intento detener, pero fue muy tarde cuando ya el hombre se había desvanecido de su vista.

—Eso sí que es eficacia —señaló Buck haciendo que John le diera una mirada plana — ¿Qué?

—Nada (suspiro), muy bien ¿Dónde está?

—El correcaminos ya nos dejó el rastro, sigámoslo.

Morghan observaba la calle por la que desapareció para que Régis les indicara el lugar y se teletransportaran con mayor rapidez y aunque la herida de Charlotte era algo que lo angustiaba ya podía sentir como se mejoraba, pero la reacción de Enzo ante el hombre que estaba con ella era lo que le preocupaba.

Deteniéndose al frente de un árbol en el Central Park. Enzo podía sentir como la esencia de Charlotte salía de allí, pero no la veía. Esto debía ser obra de Régis, pensó antes de dejar salir sus garras. Destajo la corteza rompiendo la barrera y dejando al descubierto a Charlotte en los brazos de un hombre que emanaba luz verde en su cuerpo.

Ambos se quedaron estupefactos al ver aquella imagen irradiando furia y confusión parada de pie mirándolos fijamente.

Charlotte supo al instante que se trataba de Enzo, pero antes de que pudiera decir algo ya tenía en sus manos el cuello de Vincent alzándolo unos cuantos centímetros del suelo.

Viendo sus claras intenciones. Charlotte se colocó de pie corriendo para tomar del brazo a Enzo y hacer que soltara a Vincent.

Un destello verde llegó al lugar y todos quedaron con los ojos como platos al ver la escena.

— ¡Enzo suéltalo! —gritaba Charlotte hamaqueándolo del brazo, pero parecía de piedra, ni se inmutaba.

Cada vez el agarre se tornaba más fuerte y el brillo en los ojos de Enzo se intensificaba.

— ¡Suéltalo lo vas a matar!

Charlotte estaba desesperada, por más que le gritaba el muy idiota no le hacía caso.

Gruñendo en frustración tomó su Kamna y se rasgó la palma de su mano dejando salir sangre y un quejido de dolor.

Al instante Enzo volcó su atención en ella soltando el agarre en Vincent y dejándolo caer al suelo. Se le acerco y tomo su mano con la respiración inestable. Tenía la mirada perdida.

Charlotte lo tomo del rostro haciendo que se fijara en ella.

—Enzo estoy bien, mírame por favor.

Enzo reaccionó y Charlotte le sonrió pasando su pulgar por la manchada mejilla de él. La tomó por su mano desprevenida abrazándola como si no la fuera a soltar nunca más.

Charlotte se quedó en shock no se esperaba en ningún momento tal reacción de su parte, pero como pudo le dio palmaditas y le repetía que todo estaba bien.

Un hombre corpulento con vestimenta de cuero negra se le acerco tocando su hombro y carraspeando haciendo que Enzo le gruñera.

—Calma hombre solo te vine a decir que no eres el único que le quiere dar un buen abrazo.

El comentario del hombre hizo que Enzo reaccionara y se fue despegando lentamente de ella dándole una última mirada confirmando que estaba bien. Sacudiendo su cabeza frunció un poco el ceño y se alejó a zancadas del lugar.

Charlotte se quedó observando cómo se alejaba totalmente sin saber que pensar, cuando volteo a ver al hombre que lo hizo reaccionar. Ella entrecerró sus ojos y ladeo un poco la cabeza mientras que él le sonreía expectante.

— ¿Buck? —Pregunto dudosa haciendo que el hombre expandiera su sonrisa— ¡Buck!

Se abalanzo a los brazos del hombre, el cual la atajo y le dio un buen estrujón despeinando su cabeza. Ella no se lo podía creer todos estaban allí, aunque… una mujer casi de su estatura con piel pálida cabello de un tono color naranja claro y ojos casi del mismo tono que su cabello, pero un poco más oscuros, de ropas negras, le resulto… intrigante.

Una tos hizo que recordara a Vincent y cayó de rodillas junto a él para asegurarse de que Enzo no lo había matado. Él le dio una dulce sonrisa y acaricio su mejilla.

—Somos libres…