Capítulo 28

Luego de sufrir una crisis extremadamente dolorosa. Charlotte no pudo aguantar más el dolor y cayó desmayada en el suelo. Los enfermeros llegaron corriendo alarmados por su salud. Se había arrancado la vía que estaba en su mano dejando salir sangre de ella, acción que no favorecía a su estado actual. Le aplicaron calmantes recostándola nuevamente en la cama. Retiraron los líquidos, temían que se lastimara a sí misma tratando de apaciguar el dolor.

Charlotte sintió como todo su interior quemaba por dentro, era como si fuera ingerido lava hirviendo derritiendo todo a su paso. Incluso las lágrimas que caían por su rostro las sentía arder contra sus mejillas. Lo único que pudo musitar antes de caer de la cama al suelo, fue el nombre de Régis al ver sus profundos ojos azules por medio del vínculo.

Se sentía entumecida debajo de las sábanas. Había despertado, pero aún no abría sus ojos, todo su cuerpo dolía. Lágrimas corrían a los lados de su rostro. Pudo sentir a su guardián, la tristeza, el dolor, la impotencia todo se mezcló en ese preciso momento como un torbellino de emociones martillando en su mente y su cuerpo.

Él la encontraría, no dudaba que lo haría pudo sentir cómo la buscaba por medio de la conexión. No le intereso para nada las consecuencias, fue horrible, sí, pero ninguno de los dos era culpable. Crono era el responsable. Él sabe cuán doloroso es la relación entre su vínculo y se aprovecha para darle una lección a ambos.

Gimoteando en la cama, escuchó como sufrían también los demás. Extrañada abrió sus hinchados y cristalinos ojos, los limpio con el dorso de su mano y se acercó cuidadosamente a las barras para quedar sentada en uno de los costados reposando su espalda en la pared. El cansancio no le permitía estar de pie por mucho tiempo.

La criatura de cuatro patas respingaba en un rincón. Charlotte sintió pena por la criatura. A pesar de ser tan grande era encarcelada y tratada como un pequeño ratón. Colocando su cabeza contra la pared cerró sus ojos tratando de tomar aliento, debía ser positiva.

—Come, tu cuerpo lo necesita.

Una voz masculina hizo que abriera sus ojos y volteara a ver. El hombre de la celda de al frente, sentado en el suelo continuaba jugando con la misma pelota.

—Lo más probable colocaron vitaminas para ayudar con tu recuperación, come.

Señaló con la mirada la bandeja a los pies de Charlotte.

Ella lo observó por unos segundos y luego a la bandeja. Retiro la tapa y el olor fue todo para que su estómago pidiera comida. El que siguiera manteniendo el apetito la aliviaba.

Mientras comía no dejaba de observar al hombre.

— ¿Cómo sabes que colocan vitaminas en mis comidas?

El hombre no le respondió solo continúo lanzando su pelota.

Charlotte al ver que no encontraría una respuesta de su parte lo iba a dejar pasar hasta que hablo.

—También estuve en un momento donde me encontraba débil… gracias a la comida pude recuperarme más rápido.

Terminando de alimentarse. Charlotte cubrió la bandeja y se comenzó a preguntar cuánto tiempo llevaría ese hombre aquí y que habría hecho para ser encerrado ¿un rebelde tal vez?, no lo sabía a ciencia cierta, pero tampoco sería tan imprudente como para preguntar algo como eso, Enzo ya sabría hasta el número de su hermana si es que tiene, pensó y al solo recordarlo frunció el ceño ¿Por qué tendría que pensar en él? De seguro habrá dejado a Régis buscándola solo mientras él solo piensa en divertirse y ganar dinero. Sacudiendo su cabeza se centró en otras cosas.

— ¿Crono ha venido?

—Si… mientras estabas inconsciente venía con mucha constancia. Es inusual que haga algo como eso solo por ti.

Charlotte se sintió un poco ofendida, pero no le dio mucha importancia. Tampoco es que anhelaba ser la atención de ese desquiciado, aunque lamentablemente lo era.

— (Suspiro) ¿No te aburre estar encerrado en este lugar?

El hombre le dio un pequeño recorrido a su celda y arrugó la nariz.

—No es mi lugar favorito, pero me dejan estar tranquilo.

—Uh…

Ella concordaba que no era un lugar al cual le encantaría vacacionar, pero lo de estar tranquila lo dudaba.

—Lamento no haberme presentado correctamente soy Charlotte Wembley ¿y tú…?

—Vincent…

—Un placer conocerte Vincent espero seamos buenos compañeros de celda —dijo sonriente y él la observó fijamente para luego mirar a otro lado.

—Es bueno que por lo menos mantengas una actitud positiva con todo lo que estás pasando… me agrada.

Charlotte se sentía cómoda con Vincent, por lo menos no era de esos presos malhumorados territoriales. Dedujo que él no era un vampiro sino su piel sería más pálida, aunque en el baile pudo convivir con algunos vampiros que pasarían desapercibidos con gran facilidad. Régis le había explicado que si se mantienen bien alimentados su cuerpo retiene cierto calor corporal y su piel toma más color.

Detallándolo mejor Vincent era un tipo bastante atractivo, la distancia no le ayudaba mucho, pero pudo visualizar sus rasgos. Tenía una mandíbula firme con una barba incipiente de varios días, su nariz recta y perfilada, sus ojos parecían ser de un tono verde claro. Recordó mucho a los gemelos solo que los ojos de ellos eran mucho más intensos y un tanto intrigantes, así como los de un gato.

Él la atrapó observándolo y esbozo una media sonrisa por la comisura de sus labios. Charlotte apenada desvió la mirada con cierto sonrojo. Este tipo de situaciones le ocurrían de vez en cuando mientras iba al trabajo o en secundaria con los chicos lindos.

Rascando su nuca “disimuladamente” noto que sus brazos ya no dolían para nada. Los medicamentos hicieron su efecto. Se colocó de pie y se observó en el pequeño lavabo ya ni sabía cuándo fue la última vez que se miró en un espejo.

Abrió el chorro y lavó su rostro, cuando se vio estaba horrorosa. Tenía bolsas en los ojos, siempre las ha tenido, pero ahora eran más pronunciadas. Su cara se veía un poco demacrada. Ella no se sentía como si misma, su cabello era un desastre. Sin poder seguir observándose volteo la mirada. Afortunadamente al lado del lavabo un pequeño banquillo tenía ropa limpia.

La tomo y agradeció que no fuera otro camisón blanco. Sabía que era por sus heridas, pero igual no le gustaban. También se encontraba una toalla y un pequeño kit para que ella misma hiciera el cambio de vendajes.

Suspirando en alivio tomó la caja de metal, la colocó en la cama para abrirla y sacar lo que necesitaría. No quería que siguieran manoseando su cuerpo.

Se dispuso a entrar en el incómodo baño de la celda, dándose una refrescante ducha. Sintió cómo su cuerpo volvía a la vida. El agua corría por su cuerpo relajándola. Tocó las heridas de sus hombros y en esta ocasión sí tenía pequeñas cicatrices, cuando Fabio la lastimo Enzo se encargó de sanarla. No quedó rastro alguno. Los pequeños rosetones de su ataque desaparecieron como si nada.

Medito en los últimos meses de su vida y nunca imaginó dar un vuelco tan drástico. Todo era fascinante y nuevo, encantador y muy peligroso. Amaba aprender, incluso saber que ella tampoco es quien creía que era. No es una simple humana, era un Kyel, una sangre pura; por su mente no se fuera asomado que algo como eso existiera y que ella lo fuera.

Ni siquiera ella sabía cómo tenía la fuerza para procesar todo lo que se había enterado y experimentado, es que por favor ¿Charlotte Wembley resistir correr largas distancias? ¿O incluso saber manipular un arma?, ni en preparatoria soportaba el entrenamiento físico y ahora era una mujer completamente diferente.

En cierta manera le gustaba su nuevo cambio, se sentía más fuerte. Su abuela fuera estado feliz de saber todos los cambios que ha logrado gracias a los nuevos integrantes en su vida. Ella la extrañaba un montón, pero seguiría adelante no se dejaría intimidar por nadie.

Aplico una crema en los rosetones y los cubrió nuevamente. Se coloco unos pantalones de mezclilla igual que siempre y esta vez tenía una camiseta negra que se ajustaba muy bien a su cuerpo, no le agradaba la idea de estar descalza en el frío suelo, pero no le quedaba de otra. Secó su cabello y aunque fuera extraño y tonto aplicó la misma técnica que la sirenita de peinarse con un tenedor, el cual lavó para pasarlo con cuidado en su abundante cabellera.

Unas risas llamaron su atención haciendo que volteara.

— ¿En serio aplicaras la estrategia de Ariel? —preguntó con cierta gracia.

—En este lugar no hay ni siquiera un desdichado cepillo para el cabello.

Señaló la celda.

—Tienes razón…

Vincent se colocó de pie y fue a su lavabo, para luego estar más cerca de las barras y arrojar algo por el liso suelo.

—Esto funcionara. Lo utilizo para darme algunos retoques.

Peino con sus dedos su cabello rebelde. Charlotte se le quedó mirando como tonta y luego fijo su vista en el objeto que quedo cerca de su celda. Al acercarse y tomarlo era un pequeño peine de cerdas duras. Lo observo y él le sonrió mostrando su perfecta dentadura.

—Luego me lo devuelves en estos momentos lo necesitas más que yo.

Charlotte asintió agradecida y se colocó en el espejo para peinarse mejor. Luego de terminar le devolvió el pequeño peine a Vincent.

—Muchas gracias…

—Un caballero siempre ayuda a una damisela si se encuentra en problemas y con el hermoso cabello que tienes, es obvio que necesita un buen cuidado —dijo tomando el peine y colocándolo en su lavabo.

Su comentario hizo que Charlotte se dejara llevar por la curiosidad.

—Em… ¿puedo hacerte una pregunta?

—Claro ¿Qué es?

—No te vayas a ofender ni nada por el estilo, no quiero sonar irrespetuosa de verdad —dijo alzando sus manos —Has sido amable conmigo y lo agradezco, pero… acaso ¿eres gay?

La pregunta de ella tomó a Vincent por sorpresa, no se esperó que le preguntara tal cosa.

― ¿Eso te parezco?

Charlotte estaba un poco avergonzada, pero aun así asintió.

Vincent riendo sin poder evitarlo le sonrió pasando sus dedos por su cabellera.

—No Charlotte, no soy gay —negó sonriente.

La reacción de Charlotte fue más graciosa aún. Ella abrió mucho sus ojos y musitó un “ups” desviando la mirada.

— ¿Por qué creíste algo como eso? —pregunto alzando una ceja.

—Y-yo…

Charlotte tuvo la pequeña suposición porque normalmente las veces que hombres se referían hacia ella de una manera tan linda, los confundía y al final resultaba que era belleza desperdiciada.

—Olvídalo fue algo tonto de mi parte, lo siento debió ser incómodo.

—Bueno… a decir verdad me pareció gracioso y es lo más entretenido que me han dicho en un largo tiempo.

Al escuchar eso Charlotte no se sintió tan mal por haber preguntado, más bien le resultó chistoso ahora que lo pensaba.

—Muy bien eso significa que eres curiosa, no lo niego todos lo somos en cierta manera… —se quedó meditabundo unos segundos —Ya que ninguno de los dos tenemos absolutamente nada que hacer ¿te gustaría conversar un rato?

— ¿Seguro que no deseas hacer el desempate con la pared?

Señaló con la mirada la pared sacándole una sonrisa a Vincent.

—No… ya me las cobrare con ella más tarde.

Observó la pared entrecerrando los ojos.

Charlotte rio un poco y aceptó su oferta sentándose en posición de indio al frente de él.

Durante horas hablaron de cosas triviales. Algunas veces él preguntaba aspectos de su vida y ella respondía recordando sus tranquilos días como una simple ciudadana de Londres. Vincent le contó que provenía de Noruega era huérfano, pero pudo vivir bien con la ayuda de sus amistades. Al crecer trabajo como cualquier hombreen el campo. En una de las redadas que hizo Darius fue capturado como posible esclavo, como era de esperarse lucho para rehusarse y al ver su capacidad física le pusieron el ojo encima haciendo que Crono se encargara de mantenerlo prisionero, obligándolo a realizar trabajos para ellos, si no cumplía era castigado y por eso sabía muy bien lo que era recuperarse en esa celda.

Charlotte no se sorprendía de que ellos fueran unos bárbaros ¿pero manipular a un humano para sus trabajos sucios? Eso si era degradante. Él también le explicó que antes tuvo una vida muy plena y agradable en unos prados hermosos junto a la cabaña de quienes formaron parte de su familia, pero, aunque haya pasado por cosas tan malas seguía manteniendo una actitud positiva. Él pensaba que no le serviría de nada tener una actitud patética que le terminara de empeorar el panorama.

Su forma de pensar le agrado a Charlotte, sentía cierta empatía con la situación de Vincent. También perdió seres queridos y fue privado de su libertad para usos sucios, pero mantenía una postura fuerte, esa puede ser la razón de mantenerlo allí.

Podía hablar fácilmente con él, por lo menos tenía alguien con quien pasar el tiempo en esta prisión.