CAPITULO 26
(***)
Regreso de mi viaje de trabajo a Nueva York, todo salió muy bien, a mi mente viene la llamada de Adam, fue agradable al menos escuchar su voz, pero hasta aquí, soy una mujer casada y no puedo permitirme de nuevo faltarle a Michael, le doy la orden a mi asistente y a Jeff que se vayan a sus respectivos hogares a descansar.
Subo en el ascensor y al llegar todo está en silencio, pongo las maletas en el piso y camino hasta la oficina de Michael, toco la puerta y abro frunzo el ceño ¡Que raro!, él que es tan adicto al trabajo.
Procedo a subir a la habitación, debe estar tomando una siesta, la puerta de la habitación está abierta termino de abrirla y nada la cama esta tendida, saco mi celular del bolsillo y marco su número.
(…)
- Hola amor
- Michael ¿Dónde estás? Acabo de llegar y pensé que te encontraría aquí a mi regreso
- Perdón cielo, salí a una reunión en food center, pero en cinco minutos salgo para estar contigo, porque no te pones algo lindo y salimos a comer algo rico.
- -Sonrío- De acuerdo te espero
Luego de colgar la llamada, entro al baño para darme una ducha y arreglarme antes de que venga Michael, opto por un vestido verde oscuro ajustado con tirantes y unos tacones color negro de aguja.
- ¿Amor? Llegué
- ¡Estoy acá arriba! –le grito metiendo el celular en el bolso
- ¡Wow! ¡Que bella esta mi esposa! –Se acerca y me da un gran beso- ¡Te extrañé mucho!
- Yo también –lo beso y lo abrazo-
- Bueno veo que estas lista, te llevaré a un lindo lugar
- Perfecto, ¿Cómo te has sentido?
- Bien amor, con un poco de dolor de cabeza pero Sanders. Me recetó unas pastillas
- -Lo observo incrédula- Ok pero…
- Amor estoy bien, no me trates como un enfermo, por favor, vamos la noche esta preciosa para comer afuera
No puedo evitar preocuparme por Michael, él se toma su enfermedad como algo simple y no lo es, ya sé que no quiere que lo traten como un moribundo pero debo cerciorarme de que está bien en la medida de lo posible, en ese tema es muy cerrado y no me permite apoyarlo o colaborar con él.
Fuimos a cenar a un bello restaurante que queda en una terraza, es muy elegante y muy lindo y la noche en verdad estaba hermosa.
- ¿Y cómo te fue en Australia? –Me dice sonriendo-
- Me fue bien, estaba muy nerviosa por la entrevista, sabes como soy no me gusta mucho la atención
- -Suelta una carcajada- Amor pero si te vieras, eres muy natural, te desenvuelves muy bien
- Sí pero no me gustan las cámaras, lo sabes
- Jeff me dijo que recibiste una llamada de un editor
- -Me sorprendo y abro mi boca formando una gran O- ¿Mandaste a espiarme?
- No lo tomes así, ahora eres una persona famosa, hay fans que pueden ser locos y más con la clase de libros que escribiste
- -Niego con la cabeza y lo miro con furia- ¡No! Lo mandaste para espiarme porque no confías en mí y creíste que lo vería a él
- Amor, por favor no fue mi inte…
- No, si fue tu intención Michael, no confías en mí y ¿sabes qué?, no fue un editor quien me llamo fue Adam, eres tan predecible que dio otro nombre para poder hablar conmigo y sí hable con él, pero le dije que no me llamara más porque ahora soy una mujer casada y debo respetarte, ahí está mi lealtad y mi respeto hacia ti –me levanto de la mesa enojada y lo dejo plantada alejándome-
No puedo creer sabía que había mandado a Jeff para que no viera a Adam, pero mandar a interceptar mis llamadas, quien se cree que es, es mi esposo sí, pero ambos debemos tener nuestra privacidad por individual.
Salgo del edificio y pido un taxi y decido hospedarme en un hotel no regresaré a casa, estoy extremadamente molesta. Escucho mi celular sonar una y otra vez así que decido atenderle para informarle que no iré a casa.
- ¿Qué quieres Michael?
- ¿Dónde estás Isabel?
- Esta noche no llegare a casa, me quedaré en un hotel, estoy muy enojada
- ¿Cómo que no volverás?
- ¡NO!, no volveré, espero que aprendas a respetarme y a confiar en mí.
Cuelgo la llamada y tiro el teléfono en la cama, más atrás me tumbo y me quedo observando el techo, pensando en toda la situación desde que estoy con Michael he dejado de ser yo misma, anteriormente jamás hubiese permitido que un hombre me hiciera algo así, pero esta vez es diferente, voy a imponer mi voluntad y mi carácter, yo he hecho lo humanamente posible por no faltarle pero por lo visto mi esfuerzo no ha valido nada.
Lo quiero mucho y es mi esposo y quiero apoyarlo pero no permitiré que siga desconfiando de mí.
(***)
Me enfurece saber que ese idiota se comunicó con mi mujer, estoy muerto de celos, pero debo calmarme, el que Isabel no haya venido a dormir significa que estoy perdiendo el control de ella y no puedo permitirme cometer más errores como este. Ella ha cumplido con su palabra ha sido una buena esposa, una buena compañera y ha ocultado sus sentimientos por Adam, al menos frente a mí.
A veces quisiera que lo de la enfermedad realmente fuera cierto así no viviría paranoico todo el tiempo porque mi esposa me sea infiel. Nunca me he preocupado por esas cosas en toda mi vida.
Miro el lado de la cama vacío y tomo su almohada y la abrazo fuertemente, el aroma de Isabel inunda mis fosas nasales, la extraño tanto, si no hubiese sido por mi estupidez ahorita estaría llenándola de placer, haciéndole el amor a ese cuerpo que me enloquece desde que la conocí.
Me quedo dormido abrazando su almohada.
A la mañana siguiente.-
Me levanto y noto que Isabel no ha llegado, me preparo y llamo a Jeff
- ¡Buen día señor!
- ¡Buen día Jeff!, aún Isabel no ha salido del hotel
- Según su localizador no señor
- De acuerdo, avísame cuando salga
Cuelgo y me doy cuenta que Isabel está realmente molesta, voy hasta mi gimnasio para sacar mi frustración y mi estrés este momento.
(***)
Salgo del hotel y me dirijo al penthouse para cambiarme de ropa, tomo un taxi y el camino, voy pensando en todo lo que debo decirle a Michael, debe cambiar su actitud hacia mí, de lo contrario me alejare de él. El taxista me saca de mis pensamientos avisándome que ya llegamos al destino, miro por la ventana y observo el gran edificio, me bajo del taxi y observo en la recepción a Jeff.
- ¡Buen día señora!
- ¡Buen día! –Le digo fulminándolo con la mirada- Me subo al ascensor y llego al piso
- ¡Buen día! –Observo a Michael sentado en la gran isla de la cocina, comiéndose una ensalada de frutas-
- -Se gira para observarme- ¡Buen día!
- Necesitamos hablar –Miro a la ama de llaves y ella comprende mi expresión y desaparece rápidamente-
- Amor quiero disculparme
- -Alzo la mano para interrumpirlo- Esto no se va a resolver con disculpas Michael, hasta los momentos yo te he demostrado ser una esposa fiel, leal, respetuosa, no es justo que sigas desconfiando de mí, desde que estoy contigo siento que ya no soy la misma Isabel de antes y me gustaba esa Isabel que no se dejaba intimidar por nadie, me he convertido prácticamente en tu sumisa y ya me cansé que todo se haga a tu manera y que tu decidas cada paso que doy en la vida y yo no soy así.
- -Se queda en silencio sorprendido- Solo intento protegerte
- No necesito tu protección, he cuidado de mi misma por muchos años y si en algún momento me gustaba que cuidaras pero ya te fuiste al extremo, al punto de mandar a espiar mis llamadas y hasta estoy segura que mi teléfono tiene activado el localizador y estas tan tranquilo porque sabes dónde me quede anoche, me harté
- -Se levanta de la silla y coloca el plato en el fregadero- ¿Y qué propones?
- Que dejes de tener el control de todo lo que me rodea, que confíes en mi por completo y de ahora en adelante, haré las cosas por mí misma, sin tu ayuda, sin que observes y decidas cada cosa
- Soy tu esposo Isabel, es normal que quiera involucrarme en cada aspecto de tu vida
- No de la manera en la que tú lo haces Michael, vigilándome esperando a que cometa un error ¿para qué? ¿para reprocharme?
- Tú no sabes lo que yo siento al saber que amas a otro hombre
- -Niego con la cabeza- No, tienes razón no sé lo que sientes, pero tampoco es fácil para mí, de alguna manera estoy enamorada de ambos y mi corazón está dividido, amo a Adam y no puedo evitarlo porque es algo más fuerte que yo, pero también es más fuerte que yo la conexión que tengo contigo, es muy confuso lo sé y hasta imposible me dirás, pero es así y necesito que vivamos este matrimonio tranquilo, que confíes en mí, si estoy contigo es porque quiero
- -Niega con la cabeza y extiende sus manos en la enorme isla- Estas conmigo porque estoy enfermo, de no ser así no hubieses regresado a mí –baja la mirada con tristeza-
- No lo sé, tal vez, pero no puedes negar que he colocado todo mi esfuerzo es complacerte, en hacerte feliz, en apoyarte pero veo que eso no tiene valor para ti y si no pones de tu parte esto no funcionará ahora te pregunto ¿Quieres pasar los últimos momentos de tu vida con discusiones, intranquilo, celoso por alguien que está al otro lado del mundo y que yo no he buscado? Piénsalo Michael porque no me case para esto.
Me doy media vuelta y subo las escaleras lentamente y me detiene su voz.
- Mañana saldré de viaje a España por trabajo, espero encontrarte cuando regreses
- Estaré aquí, pero espero que este viaje te sirva para meditar tu actitud conmigo y no quiero que me dejes a nadie vigilándome, porque si lo haces ahí si no me encontraras cuando regreses.
Queda atónito a la última oración, termino de subir para llegar hasta mi habitación y cierro la puerta con seguro, la verdad en estos momentos no quiero tenerlo cerca, me siento en el borde la cama y dejo caer mi rostro sobre las palmas de mis manos. La vida es tan complicada, extraño esos momentos en el que vivía sola, sin complicaciones, sin drama y todo fue porque me enamoré de Adam ahí fue donde toda mi vida comenzó a tambalearse por completo.
(…)
Amanece y reviso la hora en el reloj que está en la mesa de noche, salgo de la cama y me pongo la bata, me cepillo los dientes y lavo mi rostro, observo mi reflejo en el espejo tomo la toalla y lo seco y salgo de la habitación, no se oye nada dentro ese gran lugar, bajo las escaleras y echo un ojo hacia la estancia vacía, me giro para ir a la cocina y veo al ama de llaves que me ofrece una sonrisa.
- ¡Buenos días señora! ¿Le apetece desayunar?
- No, no te preocupes solo voy a tomar café por ahora no tengo hambre, ¿Viste salir al señor?
- Sí, señora solo dejo dicho que la llamara cuando llegue a su destino
- ¡Gracias!
Me siento aliviada de quedarme sola en este momento de tensión que tengo en mi matrimonio, dicen que el primer año es el más difícil, me acerco a la cafetera y la enciendo, tomo una taza del estante, me sirvo un poco y bebo un sorbo.
Espero que este distanciamiento haga que Michael cambie, de lo contrario esto no irá bien, porque ya me canse de ser más que su esposa, su sumisa Isabel Amaro no es así y no volverá a serlo nunca.
(***)
Luego de la conversación que tuve con mi padre decidí aceptar la propuesta de Adam, sé que le hará bien a nuestra hija y debo reconocer que voy a necesitar su ayuda al menos el primer año con la bebe.
Conversé con mi madre y le informe mi decisión de desistir de la idea de obligar a Adam a casarme conmigo, obviamente se puso histérica era de esperarse, está furiosa conmigo de hecho ya no me dirige la palabra y me retiró su ayuda, cosa que no me afecta, siempre he trabajado y los negocios que se han cerrado en nuestra empresa son gracias a mi hermano y a mí, decidí volver a mi apartamento porque ya no soportaba sus reproches. Lo único bueno de todo esto que siento que tengo una relación más estrecha con mi papá, él sigue brindándome todo su apoyo algo que agradezco mucho.
Cite a Adam para conversar con él.
- ¡Hola Adam! –Le sonrío-
- ¡Hola Jessica! ¿Cómo te has sentido?
- Bien, la bebe ya comenzó a patear –Noto como sus labios se ensanchan en una gran sonrisa-
- Me gustaría sentirla en algún momento –Su sonrisa se borra y su mirada refleja tristeza-
- Voy a aceptar tu propuesta Adam solo que con algunos cambios –Frunce el ceño y me mira incrédulo-
- Vamos a vivir juntos con todas tus condiciones, pero solo por los tres primeros años, voy a necesitar mucho tu ayuda con la bebe y aunque la amo y quiero disfrutar la experiencia, no pretendo sacrificar mi trabajo en mi empresa. Después de esos tres años cada quien vivirá su vida y cada quien tendrá su espacio, podrás estar con tu hija cuando quieras siempre y cuando nos planifiquemos, no voy a alejarte de ella, quiero que tenga contigo la relación que yo tengo mi padre.
- -Queda sorprendido- La verdad me sorprende, pensé que al no llamarme estos días era porque no te había convencido y me alegra mucho que la hayas aceptado
- Tuve una conversación bastante intensa con mi papa y… me quede pensando, no quiero vivir mi vida amargada o triste por tener el amor de alguien que no me corresponde, me di cuenta de muchas cosas y creo que por eso mi hermano se alejó de nosotros, él descubrió hace mucho lo que yo en mi vanidad e inmadurez no logré ver en muchos años.
- ¿Tu padre te contó su historia?
- -Asiento- ¡Sí! Y aunque me abrió los ojos, ahora me siento mal por lo infelices que son, que siempre han sido y no quiero eso para mi vida y para mi hija
- Entiendo bueno ¿Tenemos mucho que planificar? ¿Dónde vamos a vivir? Y tenemos que ir de compras
- -Sonrío- Bueno creo que deberíamos vivir en mi apartamento aunque es de un solo nivel es muy espacioso y es de tres habitaciones estaríamos muy cómodos –Me encojo de hombros-
- Es buena idea, estaría más cerca del Zoo
- Bueno estuve pensando en nombres para la bebe y hubo uno que me gustó mucho espero que te guste a ti también
- -Sonríe- ¿A ver cuál?
- Bueno en tu familia note que casi todos llevan la misma letra tu mama se llama Amelia, tu hermano Aarón y tu Adam y tu padre se llama Dante y tu hermana Danna
- Sí, así es mis padres se pusieron de acuerdo en eso
- ¿Bueno que te parece si le ponemos Alanna?, Alanna Dhorn Turner
- Me encanta me gusta mucho –Suelta una carcajada- Siento alivio pensé que me dirías el nombre de tu madre
- ¡Jajajaja! No –Negué con la cabeza- ella si esperaba que lo hiciera pero no y menos con lo que le hizo a papá… entonces ¿te parece bien?
- Si me encanta, nuestra hija se llamará Alanna.
- Adam, solo quiero darte un consejo, tú sabes toda la historia de mi padre, no quiero que te pase lo mismo a ti, la mujer que lo espero murió sola y no quiero ni imaginarme su sufrimiento por no haber estado con el hombre que amaba, busca tu felicidad, no te quedes esperando por Isabel.
Me siento tan feliz, por fin las cosas me salen bien, creo que la triste historia de su padre hizo madurar mucho a Jessica y la hizo entender que ninguno de los dos seriamos felices si seguía insistiendo en retenerme a su lado.
Mi hermosa princesa ya tiene nombre Alanna y gracias a tu madre tendrás un hogar lleno de amor y tus padres nos llevaremos muy bien para que te sienta feliz. Por fin me siento tranquilo como no lo sentía hace mucho tiempo.
Recuerdo las palabras de Jessica, el no quedarme esperando por Isabel para no acabar como la mujer que su padre amó.
Espero que eso no me pase.