TE AMO

Algo en el interior del peli negro le decía que estaba por suceder algo, como si fuese un aviso del universo o algo por el estilo, mientra más pasos daba fuera del hospital más intensas se volvían esas sensaciones.

—¿Estás bien?–preguntó la dulce voz que lo acompañaba a su costado, Aurora noto la cara de preocupación del chico.

—Sí...es que siento que alguien me dice que no vaya–respondió mirando a todos lados, estaban en la calle afuera del hospital, las personas pasaban ignorando por completo al chico–Olvídalo, llegaremos tarde.

—De acuerdo...¿Quieres que conduzca?–preguntó nuevamente al ver que el chico parecía muy desconcertado, perdido y nervioso, no recibió una respuesta, únicamente un movimiento de cabeza aceptando.

El lugar a donde debían asistir era la Audiencia Provincial de Sevilla, bueno, en realidad era el lugar donde todos los casos judiciales se llevaban a cabo, estuvieron conduciendo al rededor de veinticinco largos minutos, Gus se dió cuenta que no era tan lejos como él creía y hasta pasó algunas veces por ese lugar, casi no le prestó atención, pero si lo había llegado a ver. Mientra viajaba comenzaron a llegar esos mensajes prometidos, algunos eran imágenes de animales en sus primeros meses de vida (sabía que eso lo hacía tranquilizar) y otros eran mensajes escritos.

"Mira eso, hará que no te sientas tan nervioso.

Cuando prendí el televisor de la habitación estaba dando una película de acción, John Wick creo, tal vez tú la conozcas.

Porque yo no veo muchas películas, de todas formas, está muy buena.

En fin, te amo" Eran algunos de los mensajes que los (casi) noventa que le había enviado, no le importaba el bombardeo de mensajes, lo hacían sentir muy bien y tranquilo.

Ya eran las 8:45 AM, tenían que entrar al lugar para esperar a que los llamen a entrar, Gus no tenía ni idea de como funcionaba eso, el solo pensaba en un juicio como las películas o algo por el estilo, la cosa podría ser realmente diferente de todo por eso mantuvo su cabeza en blanco durante todo el trayecto a la puerta del edificio.

—Ayúdame a bajar estas cosas–dijo la mujer pasándole una caja negra con manijas que contenía algunos archivos de documentos, no estaba pesada mi tampoco estaba tan repleta, pero lo que si llamo la atención fue la carpeta que había visto hace un mes más o menos, la carpeta de Dante.

—¿Esto es algo así como evidencia?–preguntó inocentemente mientra levantaba un poco la tapa de la dichosa carpeta.

—Sí, debemos dárselo de la jueza para que lo vaya revisando mientras tanto–respondió tomando su bolso que estaba en la parte de atrás–Vamos, cariño.

Al parecer decidieron que esta audiencia sería a puertas cerradas, es decir, que ningún tercero podría estar en la sala. Al bajar del auto se dirigieron directamente a la puerta sin ver para atrás, no tenían ni idea si el hombre ya estaría dentro o aún no llegaba al lugar.

"Esto es muy...woow" pensó el chico al ver toda la estructura del lugar, era muy bonita, por cada paso que daba se quedaba admirando todo. Mientra se quedaba viendo un punto fijo, al parecer era una hermosa pintura, sintió como una mano lo arrastró a un cuarto, casi sale corriendo del miedo, pero se dió cuenta que era su madre y se quedó más tranquilo al respecto, en ese momento, cualquier tipo de internación con alguna persona le iba a asustar un poco, sus nerviosos sobrepasaban los límites.

En ese momento que se soltó, vio como todo eso estaba pasando tan rápido, no llegaba a analizar nada, vio como algunas cosas si parecían de películas que había visto, pero otras no. Estuvieron esperando los quince minutos para que empezará la audiencia, parecían minutos infernales, aún que el chico se entretenía enviándole mensajes a Dante, no la paso tan mal en esos minutos, hasta que sintió entrar a alguien con una vibra demasiado pesada tanto que lleno de mala vibra el lugar, al voltear no era nadie más que Sebastián. Se veía horrible, tenía ojeras gigantes y sus ojos estaban rojos, ni siquiera se había vestido adecuadamente, físicamente estaba horrible y su carácter seguía igual, a penas vio al chico se acercó con intenciones de hacerle algo y se podía ver en sus ojos, eran completamente maldad, pero afortunadamente un policía lo detuvo para llevarlo a su lugar, eso sí, en ningún momento lo dejo de mirar, parecía sofocar a ambos. Después de otros minutos, comenzaron la audiencia.

[TRES HORAS DESPUÉS]

Si nos vamos a otra parte, nos podemos encontrar al chico en su camilla como era costumbre, seguía viendo la película que le había nombrado a Gus, únicamente que está era la tercera parte de la película fue un tipo maratón, mientra tenía su celular en la mano esperando algún otro mensaje del chico. Había pasado mucho tiempo, pero confiaba en que todo saldría bien, la mayoría de sus pensamientos eran sobre Gus.

El chico estaba solo en la habitación, mientra las dos otras mujeres estaban en la cafetería comprando, recordó que le había pedido unas galletas porque tenía algo de hambre, pero de un momento a otro se empezó a sentir mal, comenzó a tener un dolor horrible en el estómago y continuando con tos muy seca, expulsó sangre, era mucha sangre, su cuerpo estaba completamente temblando no sabía que estaba pasando y estaba muy asustado.

—¡A...Ayuda!–comenzó a gritar con toda la fuerza, su cuerpo se empezó a debilitar mucho más, su pulso estaba bajo y respiración disminuía. Los gritos se auxilio llegaron a la enfermera más cercana y al acercarse a la ventanilla de la habitación, entró sin pensarlo dos veces, ella comenzó a gritar también para que más personal se acercarán a ayudar, el chico cerraba los ojo poco a poco, escuchaba los gritos y un montón de manos tocarle la cara para poder reanimarlo, otros comenzaron a llamar doctores.

"Emergencia en el piso tres, habitación quince, se requiere a todo el personal posible" dijo una voz bastante exaltada por el megafono del hospital, llegó a todos los pasillos, cuando las mujeres escucharon el número de la habitación soltaron todo que tenían en mano para ir corriendo a dónde se encontraba el chico, eventualmente subieron todas las escaleras porque el ascensor se tardaba una eternidad. Cuando llegaron pudieron notar todo el personal estaba en la habitación, y hasta algunos pacientes se acercaban para observar, quisieron entrar para ver que estaba sucediendo, no las dejaron.

—¡Que mierda, soy su madre, déjenme ver a mi hijo!–gritó la mujer entré el llanto quebrado, su tono de voz era muy alto, temblaba sin parar, y un enfermero la sostenía para no que no entrara.

—Por favor tranquilícese, estamos haciendo todo lo posible–dijo el chico cubriendo la entrada.

Tamara también intentaba calmarla, ella se sentía demasiado impotente por no quedarse ahí con él, al levantar levemente la vista buscando al chico entre tanto enfermero y doctor, lo vio con los ojos entre abiertos, su boca tenía sangre y su torso estaba repleto de sangre también, sus ojos se llenaron de lágrimas y sentía su corazón en la garganta, nunca antes tuvo tanto miedo como en ese momento. Cuando lo vio a la cara vio como conectaron las miradas, el chico estaba tratando de decirle algo, comenzó a modular una sola palabra, "Gus".

—¿G...gus?–dijo en voz baja aún perdida en la mirada del chico, él seguía repitiendo hasta que comprendió todo.

Uno de los doctores salió para poder controlar la situación, era quien trataba al chico, parecía algo nervioso y afligido. Mientra el tratada de alejar a Luvia de la puerta, unos doctores junto a los enfermeros comenzaron a sacar la camilla de la habitación, algunos aún sostenían la cara de Dante para reanimarlo con respiradores de boca y nariz, el chico tenía los ojos aún entre cerrados, cuando vio como su madre intentaba acercarse a él comenzó a lagrimear, la mujer colapso en el piso al verlo alejarse.

Tamara estaba paralizada en el lugar aún repitiéndose una y otra vez la palabra que el chico le módulo, no lo pensó tanto y comenzó a llamar y enviarle mensajes al chico, estaba completamente desesperada.

Gus estaba escuchando a su madre hacerles unas preguntas a Sebastián respecto a la carpeta, cuando su celular empezó a vibrar con mucha desesperación, pensó que era Dante contandole algo, pero instantáneamente recordó que el chico se demoraba un poco para enviar otro mensaje, tomó el celular y vio al rededor de treinta llamadas perdidas de Tamara y más de cien mensajes diciéndole "Dante", el miedo que sus ojos reflejaron en ese momento fue notorio que hasta la jueza lo notó.

—Señor Flores, ¿Se encuentra bien?–preguntó María mientra lo veía temblar y pararse de la silla torpemente.

—No, no lo está...–respondió aún viendo entraba otra llamada, sus ojos se dirigieron a su madre que estaba algo confundida y asustada–Es Dante...–terminó de decir para dejar todos con muchas preguntas, estaba completamente decidido a llegar al hospital como sea, no tenía ni las llaves del auto.

Todas las personas que estaban en el tribunal se quedaron viendo al chico irse, Aurora lo siguió mientra gritaba su nombre con toda la fuerza, el chico corría muy rápido. El hospital por lo que sabemos no estaba tan lejos, se fue corriendo sin pensar dos veces nada, en su mente estaba pensando en otra cosa, bueno en alguien, Dante. El chico estaba cegado con llegar rápido al lugar que no se dió cuenta que cruzo la calle en rojo, y tampoco escucho la bocina de un enorme camión, mismo cambios que terminó estrellándose contra el chico. Los gritos comenzaron cuando vieron el cuerpo desplomado en el piso, la camisa blanca se volvió roja, tenía la cara completamente arañada por los rasguños que se dió al caer, el chico estaba completamente inconsciente y todos los autos pararon inmediatamente para socorrerlo, era una multitud gigantesca, el hombre del camión estaba en shock, sus manos temblaban al ver como el chico no estaba reaccionando y con el miedo encima de él, tomó su celular para comenzar a llamar a una ambulancia urgentemente.

Aurora se dió cuenta de la multitud y se acercó para saber que había pasado, la mayoría de los autos se quedaron en medio solo para ver la escena, al primer momento que reconoció el cuerpo en el piso, empezó a empujar a todo aquel que estaba en el camino.

—No no no no no–comenzó a decir mientra se acercaba más, en su mente no creía que fuese su hijo, cuando llegó al cuerpo se desplomo en el piso mientra lo intentaba despertar–¡Gustau por favor! ¡Despierta!–los gritos y el llanto desesperado comenzaron a aparecer, la mujer vio la cantidad de sangre y empezó a buscarle el pulso, era débil.

Una sirena de ambulancia se hizo presente justo al mismo tiempo, fue muy rápido eso, subieron al chico y la mujer se subió casi a la fuerza porque no le creían que era su hijo. Vio como le estaban poniendo una mascarilla de oxígeno para que pudiese despertar al menos, según lo que escuchaba, sus costillas se rompieron haciéndole daño a los pulmones, estaban intentando hacer lo que más pudieran para que al menos llegará al hospital con algo de pulso. Al llegar al edificio, Tamara estaba afuera esperando a Gus, pero cuando vio bajar a Aurora de la ambulancia comenzó a darse cuenta de que la razón por la que el chico no respondía y una vez que bajaron la camilla con el chico completamente inconsciente, casi se desmaya.

—¡Aurora!–gritó la chica intentando llamar la atención de la mujer, su voz estaba rota y corrió a dónde estaba ella.

—Tamara...mi niño...–respondió entre cortado mientra seguía la camilla junta a la chica, sus pasos eran torpes y su mirada llena de dolor solo estaba dirigida a su hijo.

Subieron al ascensor junto a los enfermos, fueron al quinto piso y viendo el cartel de "Terapia Intensiva", el estado de Gus estaba mucho peor a medida que pasaban los segundos.

—No pueden entrar, lo siento–dijo uno de los enfermeros mientra las detenía en la entrada de la puerta.

Aurora se quedó viendo como intentaban reanimar a Gus y este no respondía, en su mente se sentía muy impotente, no podía creer que algo así estuviera pasando. La mujer se quedó viendo a Tamara, cayó en sus brazos intentando buscar un poco de calma, la chica se encontraba igual de rota por dentro porque en esa sala no solo estaba Gus, si no que también estaba Dante. Llevo a la mujer junto a Luvia que veía la situación desde muy lejos, ambas mujeres estaban muy tristes y desesperadas, su ansiedad comenzó por morderse las uñas, mover las piernas y a tronarse los dedos.

[UNA HORA DESPUÉS]

Dante estaba en terapia intensiva porque algo comenzó a atacar mucho más fuerte en su sistema, él seguía repitiendo el nombre de Gus una y otra vez mientra las lágrimas caían sin parar, estaba imaginando que moriría sin ver al amor de su vida. No se dió cuenta que había un cuerpo a su izquierda, al voltear a verlo reconoció las pequeñas orejas y la nariz en punta, su respiración se aceleró al verlo, comenzó a respirar muy mal intentando tomar la mano del chico de su lado.

"Gus...por favor no...despierta mi amor...despierta..." decía en voz baja con una entre cortada voz. Estaba llorando desesperadamente, en su mente se quería acercar solo para tomarle la mano por última vez, sabía que en cualquier segundo daría el último suspiro, pero el chico nunca alcanzo su mano.

"Lo siento mucho...te amo Gustau..." Terminó de decir mientra cerraba los cristalinos ojos, su mano cayó y su corazón se terminó deteniendo, el monitor comenzó a sonar indicando que ya no habían latidos. Dante terminó falleciendo por una infección pulmonar causada por una minúscula bacteria.

A los pocos minutos de la muerte del chico, al otro chico en la camilla también se le detuvo el corazón, las costillas rotas terminaron de perforar todas las vías respiratorias y lo lograron salvarlo, todos los doctores que estaban en la habitación sabían que era muy poco probable que pudiese salvarse, pero aún así lo intentaron...Gustau terminó falleciendo en un silencio doloroso en dónde no pudo decirle un último adiós a su amado.

La noticia se le dió a conocer a las mujeres después de unos segundos, los gritos que se escucharon eran desgarradores, llanto por todo el lugar intentando calmarlas, pero era algo inevitable, ambas madres perdieron a su hijo, Tamara perdió a sus niños y el mundo perdió a dos vidas que lo único que querían es poder estar juntos.

El amor es algo caprichoso, pero también algo bonito, nadie decide a quien amar y más si esa persona es a quien destinaron a tu vida. Estas dos almas estuvieron juntos durante unos meses, meses dónde tuvieron que pasar antibajos, meses de llanto y confusión, meses de separación, pero ellos nunca dejaron de luchar por lo que más querían, estuvieron juntos amándose incondicionalmente. El destino les puso la misión de estar hasta en el último suspiro del otro y ellos la cumplieron...Se suponía que ese final sería luego de muchos años, no ahora y tampoco tan doloroso...

"Vengan conmigo, estarán bien..." dije mientra me acercaba con una tranquilidad a ambas almas tomadas de la mano viendo la dolorosa escena de sus madres llorando, estaban asustados al verme, estuvieron otros minutos observando a las mujeres, pero ya se acababa el tiempo...me terminaron siguiendo con algo de tristeza por dejar todo lo que tardaron en construir, lo único que los logro calmar fue que por fin estaban juntos.

"También te amo Dante"