AVES
Una ruidosa alarma comenzó a sonar a altas horas de la mañana, retumbaba en toda la habitación y también en todo el piso donde estaba Dante, esa ruido provenía del celular del chico, quien estaba profundamente dormido y la persona que se levantó para poder apagarla fue Gus, quien estaba durmiendo en el sofá de la habitación. Esa noche él se quedó a cuidarlo para que Luvia y Tamara fueran a descansar en la casa, no tenía problema en quedarse ahí. Entre pasos torpes y los ojos ente cerrados se levantó acercándose al celular, el reloj marcaba las 7:00 AM.
"¿Por qué tiene alarmas tan temprano si no se levanta?" Susurro mientras cancelaba todas las próximas alarmas, eran muchas en realidad, cuando terminó todo volvió al inicio de pantalla y se quedó viendo el fondo de pantalla, era una foto de ambos cuando habían salido al observatorio de aves, comenzó a analizar la imagen llena de felicidad y alegría, el rostro de Dante se iluminaba ese día y en esa foto se podía notar que se sentía tan tranquilo y relajado junto a su lado. Gus se sintió como si alguien le hubiese clavado una estaca en el corazón, ver la imagen y luego verlo en esa camilla de hospital conectado a tantos cables que le controlaban el pulso, la respiración, etcétera. Suspiro nuevamente al ver la foto, sabía que a Dante no le gustaba verlo de esa forma, decaído y desanimado, para él era algo totalmente inevitable, quería abrazarlo y llenarlo de besos, pero por seguridad del chico no podía hacerlo.
"Cálmate, en cualquier momento va a despertar..." Se dijo a si mismo entre susurros bastante bajos, decidió sentarse en la silla del lado izquierdo y quedarse leyendo uno de los libros que yacía en la mesa de luz. "El resplandor" de Stephen King, por alguna extraña razón ese libro estaba ahí, Dante no leía ese tipo de género, pero se lo llevaron porque según él "quería experimentar otro género". La cafetería ya estaba abierta, pero quería esperar a que Dante despertara para poder ir, esa mañana estaba solo y las mujeres no llegarían hasta después de las nueve, en su mente pensaba que cualquier persona podrían entrar a la habitación y hacerle o decirle algo. Las enfermeras que cuidaban al chico no llegarían hasta las ocho, eso era para darle sus medicamentos y poder darle el desayuno, así que iba a aprovechar que estaban ellas para poder ir a tomar algo.
El chico ya había avanzado mucho con la lectura, junto a la tranquilidad y paz que daba la habitación pudo leer mucho, aún que de la nada sintió como una delgada mano se depositaba en su cabeza haciendole un poco de cariño en el cabello.
—¿No te daban miedo los libros de suspenso?–preguntó el chico con una voz dormida y cansada también con una pequeña risa burlesca, su mirada estaba dirigida a los ojos de Gus, y su mano bajo para poder agarrar su botella de agua que estaba a un lado.
—Solo un poco–respondió también con una pequeña risa, cerró el libro dejandolo a un costado y se dió vuelta para verlo–Son las siente y cincuenta, ¿No quiere dormir un poco más? Aún no vienen las enfermeras.
—No, estoy bien así–respondió limpiándose las lagañas de los ojos y sentándose para poder estirarse un poco–¿A qué hora te despertaste?.
—A las siete porque alguien tiene miles de alarma para cada media hora–le respondió en tono irónico haciendo que el chico se diera cuenta y ría un poco–¿Por qué tienes tantas alarmas? Nunca te despiertas, pareces que tienes sueño profundo.
—Es que, antes no podía despertar temprano entonces me torturaba con alarmas, ahora las volví a activar–dijo tomando el celular mostrándole que los nombres de las alarmas eran "Despierta".
—Tienes que desactivarlas por completo, cariño, se escuchan en todo el piso–dijo entre pocas risas, en ese momento no tenía su cubre bocas porque le molestaba un poco dormir con el puesto, así que se acercó para poder darle un beso en la mejilla al chico–¿No tienes frío? Tienes la cara fría y tus manos están igual.
—Un poco, no te preocupes–respondió mientra se tocaba la cara para comprobar que tan fría estaba.
—Le diré a tu mamá que te traiga unos guantes, y ponte el cubre bocas para no tener tanto frío–dijo levantándose de su silla para buscar su cubre bocas porque en cualquier momento las enfermeras llegarían–Cuando vengan las enfermeras iré a comprar algo, ¿Quieres algo?.
—No, tranquilo, de seguro me traen el desayuno junto a los medicamentos–dijo viendo al chico sentarse nuevamente a su lado.
Luego de eso solo pasaron unos veinte minutos hablando sobre otras cosas, después de tanto tiempo llegaron dos enfermeras disculpándose por la tardanza, y explicando que estaban en una reunión de personal, estás se quedaron en la habitación mientra el chico bajaba a la cafetería. Usualmente ellas se quedaban con el chico, habían recibido órdenes directas de que cuando alguien familiar saliera de la habitación, ellas debían de permanecer ahí por seguridad del chico, así que, Gus se quedó tranquilo.
—Buenos días, me gustaría un café negro junto a unas galletas de vainilla, por favor
–dijo el peli negro mientras se acomodaba un poco el pelo.
—Buenos días, claro ahora se lo preparo–respondió el mismo chico del día anterior, era el único que estaba atendiendo y a pesar de no tener tantos clientes por la mañana, parecía estar algo exhausto–Aquí tiene, serían seis euros.
—Ten, muchas gracias–respondió entregando el dinero, agarro sus cosas y se fueron directamente al ascensor.
Mientra subía fue tomando el café, no estaba hirviendo, pero estaba en el punto fijo para poder tomarlo tranquilamente sin quemarse. Cuando llegó a la habitación vio que aún seguían las enfermeras hablando, a simple vista se notaba que Dante la estaba pasando bien charlando, en su mente se sentía tan bien verlo feliz a pesar de todo lo que estaba pasando.
—Bueno, ya nos tenemos que ir, cualquier cosa sabes que nos puedes llamar–dijo una de las enfermeras al notar la presencia del otro chico, ambas salieron despidiéndose de los dos chicos.
—¿Qué desayunas?–preguntó Gus sentándose a su lado para poder analizar los alimentos, el primer día que llegaron en el hospital le habían dado nueces y el chico es mortalmente alérgico, así que si no se daba cuenta su madre aún tendría la cara con manchas rojas–Ojalá se hayan acordado de tus alergias.
—Solo fue una vez, y no me pasó nada–respondió defensivamente–Emm, fruta, con tostadas y té de chai.
—Como fue una vez, se pueden olvidar–dijo tomando un sorbo de café, era una persona muy rencorosa y le quedó marcado lo que había pasado.
—No seas rencoroso, estoy bien eso es lo bueno–siguio hablando haciendo que el chico se olvidará del tema.
Ambos se quedaron hablando de otras cosas mientra desayunaban para poder matar el tiempo, ese día iba a ser como cualquier otro día que ya habían pasado en los últimos cuatro días, sabía que cuando llegaran a las otras mujeres se tendría que ir para poder darse un baño.
"Hola cariño, ¿Cómo están? iremos un poco tarde, se dañó el auto de Tamara"
"Hola Luvi, estamos bien, Dante ya está desayunando y no se preocupen, ahora le diré a mi mamá que las vaya a buscar"
—Tu mamá me envió un mensaje diciendo que llegarían algo tarde, voy a llamar a mi mamá para que las vaya a buscar–dijo el chico después de enviar el mensaje.
—Esta bien–respondió terminando de comer y tomando su celular para ver los mensajes que había recibido.
Gus salió de la habitación para poder hablar mejor, se quedó en la puerta para que nadie entrara.
—¿Hola, mamá? ¿Cómo dormiste?–preguntó el chico al escuchar una respuesta por parte de su madre.
—Hola cariño, sí dormí bien, ¿y tú? ¿Pasó algo?–respondió con un tono de preocupación.
—Yo también, y te quería preguntar ¿si podrías pasar a buscar a Luvia y Tamara? Se le daño el auto a Tamara–dijo viendo como un grupo de chicas se acercaba a él con algunas flores y libros en mano, reconoció a una y supo que eran de la cafetería.
—Obvio, ahora mismo estaba saliendo para ir al hospital, ahora paso por ellas, nos vemos allí amor–dijo la mujer algo apurada por llegar a tiempo.
Gus no se dió cuenta cuando las chicas entraron a la habitación, él en realidad nunca las conoció como tal porque cuando ellas llegaban al hospital, él estaba afuera haciendo algún que otro mandado, por lo tanto solo la conocía por vista. Al entrar a la habitación todas se lo quedaron viendo con cara de susto.
—¿Quién eres tú?, No puedes entrar a la habitación al menos que seas conocido–le dijo Victoria con un tono algo dominante, Gus parecía algo confundido ante la situación y se quedó viendo a Dante que se estaba muriendo de la risa por dentro.
—Eh...–murmuró viendo como en cualquier momento la chica le lanzaba un libro por la cabeza–Soy el novio de Dante.
Todas voltearon a ver al chico que estaba aguantando la risa, él sabía que en cualquier momento se iban a conocer, pero nunca se esa forma tan...vergonzosa.
—Ah...lo siento, no sabía nada, soy Victoria–dijo Victoria con la cara completamente roja, se estaba muriendo de la vergüenza en ese momento y sus compañeras no ayudaban mucho ya que estaban riendo junto a Dante.
—No te preocupes, soy Gustau–dijo acercándose para estrechar las manos con ellas–Tampoco las conocía, solo las he visto unas dos o tres veces.
—¡Ah sí! Ya me acordé de tí, eras el chico lindo que se llevó a Dante la última vez–dijo Luvia sin darse cuenta de lo que decía, cayó en cuenta cuando la chica de lado le dió un codazo–Lo siento, lo de lindo no era, o sea, si eres lindo, pero es con respeto...emmm soy Luvia–empezo a decir pateando sus palabras tratando de explicarse, sus expresiones faciales y manos se movían mucho, estaba algo ruborizada. Cuando vio reír al chico se dió cuenta que no estaba en problemas.
—Tranquila, y gracias–dijo entre risas tomando su mano para poder saludarla–Te llamas igual que la madre de Dante, parece que Luvia es un nombre algo popular–dijo y siguió saludando a las chicas que estaban algo ruborizadas, Dante no decía nada solo se reía antes la situación tan bochornosa.
La tensión de la habitación se fue aliviando cuando las chicas empezaron a hablar sobre varias cosas distintas, la joven de diecisiete años empezó a contarle al chico que había sido seleccionada para una obra que anhelaba poder entrar, todas las miradas se dirigieron a ella que estaba contando sobre de que se trataba dicha obra y que papel interpretaría. Estuvieron un gran tiempo hablando de eso, la muchacha era muy imperativa y extrovertida por lo que no le costó tanto entrar en confianza con Gus, las demás chicas seguían un poco avergonzadas por lo sucedido, aún que Gus ya se hubiese olvidado de eso.
—Casi se me olvida–dijo Victoria tomando su mochila y sacando un libro de distintas especies de pájaros–Hace un tiempo nos dijiste que no lo conseguías, y nosotras lo logramos conseguir, así que ten, es un regalo de cumpleaños adelantado–dijo entregando el libro que aún tenía un fil transparente indicando que no se ha abierto, Dante quedó algo boquiabierto, ya había olvidado que quería leerlo y al ver que ellas lo pudieron conseguir se sorprendió hasta casi querer llorar.
"Pájaros singulares: Todas las especies de aves y sus caracteristicas De Clara Svetoslava Staykova" leyó en su mente el título mientra pasaba su mano sobre él, parecía algo irreal que lo hayan conseguido porque no había tantas ediciones en Español.
—Esto es...–dijo en voz algo media baja aún viendo que uno de sus pocos sueños se habían vuelto realidad.
—¿Increíble, maravilloso, estupendo?–Luvia continuo la frase del chico algo exaltada, se encontraba a los pies de la cama y empezó a moverse los pies para que pudiese reaccionar.
—Sí, es todo eso–siguió hablando riendo un poco–De verdad, muchas gracias–continuo para luego dejar el libro a un lado y poder darle un abrazo a todas al mismo tiempo, eran las únicas amigas que tenía el chico, todos sus amigos desaparecieron a medida del tiempo.
—Sabes que te queremos mucho–dijo Samantha una vez que el abrazo grupal se disolvió, vio al chico que estaba con los ojos medio cristalinos y conociendo las expresiones del chico, sabía que se sentía muy amado—Es hora de que nos vayamos, ya sabes que empezamos a abrir la cafetería a eso de las nueve y media...–siguió hablando mientra intentaba no llorar–Pero obvio que vendremos todos los días, y te seguiremos impregnando amor y cariño.
—Es cierto jefesito, vendremos todos los días y no podrá detenernos–continuo hablando Luvia aún en los pies de la cama.
—De acuerdo, vayan con cuidado y por favor avísenme cuando lleguen–respondió Dante entre unas pequeñas risas viendo a la chica que aún movía sus piernas.
—Nos vemos mañana, ah y Gus nuevamente lo siento por lo de hace rato, fue un gusto conocerte–dijo Victoria saludando con la mano un poco avergonzada.
—Fue un gusto conocerlas a todas ustedes, parecen ser unas chicas bastante buenas y muy lindas también–exclamó el chico poniéndose de pie para poder despedirlas también y voltear a ver a Luvia en sus últimas tres palabras generando que está se ruborizara un poco de vergüenza.
Todas las chicas se terminaron de despedir de ambos y salieron de la habitación haciendo que nuevamente se encontrarán ambos viéndose fijamente, Dante seguía riendo un poco por el momento algo incómodo que había pasado Gus, el otro chico lo veía con una expresión algo avergonzada.
—Casi muero cuando me habló esa chica, parece que tiene mucho carácter, me dió miedo–dijo dando un gran respiro haciendo que el otro riera más.
—Lo siento, nunca tuve la oportunidad de decirles sobre tí–explico con una sonrisa media burlesca–Ven–dijo estirando un poco los brazos indicando que quería que estuviera más cerca de él.
Gus acercó su silla más a su lado para poder darle el abrazo que Dante estaba pidiendo, el chico rodeo sus brazos al cuello del otro, además de que el peli negro se quitó el cubre bocas para poder llenarlo de besos en toda la cara generando un poco de risas y cosquilleos al chico. Después de unos segundos, se separaron para poder ver el gran libro que le habían dado las chicas.
—Siempre quise este libro, me siento realizado–dijo mientra pasaba las páginas y dándose cuenta del olor a libro nuevo–Escucha la descripción.
"Las aves, por su claro simbolismo hacia la libertad y el deseo de ascensión espiritual, han fascinado desde siempre al ser humano. Nos sigue asombrando la belleza del cisne, la grandeza del águila real, la perfección del colibrí o la misteriosa sabiduría del búhoà Existen Más de 10.000 especies de aves conocidas en el mundo, de las cuales, una cuidada selección se presenta en este libro de preciosas láminas históricas ordenadas por familias." ¹
—¿Colibrí? Es mi ave preferida–dijo el otro chico al terminar de escuchar a Dante leer la descripción del libro.
—¿De verdad? El mío igual–dijo algo (muy) entusiasmado.
Durante otros minutos se puso a leer sobre las primeras especies de aves que había, la forma que tenía Dante para leer era muy corrida y linda, no le costaba nada. Por otro lado, Gus lo escuchaba igual de emocionado, le encantaba verlo feliz y emocionado por algo, analizaba detalladamente toda las expresiones que tenía el chico por cada palabra que leía. Estuvieron así hasta las 10:21 AM que fueron interrumpidos por las tres mujeres, se las veía algo agitadas y exaltadas, como si hubiesen corrido desde la casa.
—¿Qué pasó? ¿Están bien? Parece que corrieron toda una maratón–preguntó Gus levantándose de su asiento para que se sentarán una en cada asiento que había.
—Estamos bien, no nos sucedió nada...solo es que, me avisaron la fecha para el juicio...–dijo Aurora viendo específicamente a Gus, Dante era quien más nervioso estaba por eso–Es el cinco de septiembre...
Como se había dicho antes el cumpleaños de Gus era el cuatro de septiembre, no estaba interfiriendo en los planes que tenía el chico para poder celebrarlo junto a Dante, pero el problema era que se tenía que ver con su padre un día después de que el hombre haya recibido la mitad de la herencia, no tenía ni idea de cómo iba a terminar las cosas, pero si sabía que iban a terminar realmente mal.
¹: Es la descripción que se encuentra en el libro "Pájaros singulares: Todas las especies de aves y sus caracteristicas De Clara Svetoslava Staykova" que ya se nombró con anterioridad.