Chapter 19: LA ESPERANZA
Gus estaba fuera de sus casillas, dentro suyo sintió como ese peso de conciencia empezó a dar vueltas y estaba bastante decidido de ir a verlo, tomó su maleta, llaves y se las llevo, afortunadamente no tenía citas para ese día, así que no hizo más que salir del lugar como un petardo.
—¿Quieres que te lleve?–pregunto, sus manos temblaban y la voz le escuchaba rota con entre cortes por palabra.
—Primero escúchame, no puedes llevar como si nada, él se encuentra muy mal y más sabiendo que no has estado por mucho tiempo, decayó mucho...–dijo tratando de calmarlo, las orejas del chicos estaban totalmente rojas y comprendió la tensión que estaba teniendo en ese momento–...te voy a llevar, pero no te puedes quedar mucho tiempo, podría afectarlo mucho–termino de decirle dejándole al gato e indicándole dónde estaba su auto, se subió y salieron disparados a la casa.
Llegaron y el chico no tardó en captar que toda la armonía de tranquilidad y paz que había la última vez que estuvo, desaparecio convirtiéndose en un aura frío y tenso, estaba bastante impaciente por verlo y poder hablarle, sentía como sus ojos se comenzaron a cristalizar, por su mente pasaban las preguntas "¿esto es real?" Y "¿esta sucediendo de verdad?", De pronto todo desapareció al ver el jardín mal cuidado, la última vez que lo vio al menos tenía esperanzas de que en un mes hayan una flor creciendo (él realmente no sabía nada de jardinería, pero se entiende lo que pensaba).
—Esperame aquí, veré si ya despertó–dijo la chica entrando a casa suavemente sin hacer ningún ruido fuerte, desde afuera Gus pudo ver el interior de la casa, estaba bastante limpio y cuidado, pero le faltaba color a todo–Sigue durmiendo, entra–dijo la chica casi a susurros, la razón por la cual no querían hacer mucho ruido es porque a Dante le comenzó a irritar los ruidos fuertes y pesados, tanto que comenzó con ataques de pánico y estrés, le recomendaron que intentarán no hacer tanto ruido, pero aún así, todo era tan apagado y triste. Gus entró y se sacó los zapatos como le había indicado el chico un mes y días atrás, la mujer se lo quedó viendo intrigada aún así se quedó callada y no dijo nada al respecto.
Gus fue directo a la habitación, se apoyo sobre el marco de la puerta viendo el frágil y sensible cuerpo recostado en la cama, vio sus ojeras, su piel pálida y la tristeza que el rostro demostraba, estaba abrigado de torso para abajo dejando en descubierto sus manos y rostro, logró ver que lo estaba dejando luchar completamente solo sin ayuda...su corazón se rompió y lágrimas cayeron al pensar la posibilidad que el chico fallezca, se sentía roto por dentro y fuera, se sentó en cuclillas frente la puerta cubriéndose la cara mojada de lágrimas y roja de rabia, se sentía tan imponente, más de una vez en ese momento prefirió ser él quien estuviera en esa situación y no el amor de su vida. La figura femenina lo veía al final del pasillo, le destrozaba ver a sus dos niños sufriendo y que no pudiera hacer nada para ayudar, se acercó a Gus despacio y le tocó el hombro, recordó la última vez que lloro el chico y sintió un frío escalofrío.
—Gus, ven por favor–los susurros se hicieron presente en el oído, se levantó y la mujer cerró la puerta de la habitación una vez que el gato hubiera entrado para volver a acostarse. Lo llevo al sofá para que se sentará un rato y fue a la cocina para prepararle un té, el chico fue recordando lo feliz que lo había visto por última vez y no dejaba de culparse una y otra vez, sus pensamientos fueron interrumpidos por una taza de té que se le interpuso enfrente, habían pasado unos diez minutos.
—Mira, yo y su madre somos quienes lo cuida desde el día que se enteró, no hay nadie más que se la pase día y noche aquí, nadie lo ha venido a visitar ni le ha hablado para preguntarle como esta o cualquier cosa...–dijo la mujer quien lo veía con preocupación por lo rojizo de su rostro, al chico le creció un poco más el peso de conciencia recordando como él tampoco preguntó por él y le mintió que nunca lo dejaría ir–...no habla ni para pedir agua, cuando va a sus citas y quimioterapias ignora toda charla para que se sienta seguro, se la pasa durmiendo...se apagó completamente y ya no sabemos como hacer que pase este proceso más tranquilo y relajado...–dijo cruzando las manos nerviosamente viendo la puerta de la habitación–...eres la última esperanza...–termino de decir sin ningún filtro encima tomando por sorpresa completamente a Gus, se la quedó viendo confundido y afligido.
—¿Última esperanza?–dijo entre susurros viendo hacia el piso–Yo creo que él ni siquiera quiera verme después de...–permanecio callado antes de decir lo que quería.
—¿Después de qué?–pregunto la chica confundida, el chico saco un gran suspiro de su interior, y comenzó a contarle lo que había pasado con Gisel y él, su voz temblaba y se cortaba cada tanto contando la historia.–Espera ¿Gisel trabaja en la cafetería de Dante?, Pero si las chicas de la cafetería sabían de esto...no te dijo nada...–termino de decir viendo la cara del chico llena de confusión, enojo y tristeza, su hermana no sabía la razón exacta de porque Dante dejo de ir a trabajar, pero si sabía que no estaba yendo por problemas de salud (De ahí venía el ojos de Samantha y Victoria), sabía todo el tiempo y prefiero quedarse callada viendo como el bienestar emocional de su hermano estaba siendo destrozado por mantenerse callada. No dijo nada ante eso, solo decidió terminar el té y quedarse pensando porque de un momento a otro, la única familia en la que confiaba plenamente, decidió mentirle.
"Nunca nos ocultabamos nada..." recordó las palabras de su hermana y le hizo un hueco en el corazón, hoy fue un día bastante agitado y recién iban a ser las 11 AM.
—No recuerdo mucho de lo que era mi infancia, pero si recuerdo que me habías dicho que cuidabas a Dante, pero...¿Por qué desapareciste de mi vida?–pregunto cambiando completamente de tema haciendo que la chica se pusiera nerviosa recordando ese día.
—Gus, nunca me quise ir, es más, siempre estuve atenta a tí...yo era quien te mandaba obsequios, descubrí a dónde te habían mandado y nunca deje de estar al tanto, pero nunca fui capaz de hacerme presente físicamente hasta hoy por...–dijo antes de que recordara las palabras de Sebastián–...tu padre. Él dijo que me demandaría y millones de cosas más, siempre estuve a un perfil bajo, lo siento.–termino de decir y vio como el chico le tomo sus manos.
—Gracias por volver–dijo sonriendo, era una sonrisa tierna y a la vez relajante, se sentía a salvó.
Por unos cuantos minutos siguieron hablando sobre que iban a hacer para que el chico se recuperará emocionalmente, pero antes Gus tenía que recuperar su confianza, sabía lo difícil que iba a hacer y dentro de si mismo sentía la fuerza emocional suficiente para eso.
—Vendre más tarde, debo hacer algo ahora–dijo el chico levantándose y dirigiéndose a la puerta, se puso los zapatos, saludo a la mujer y se fue, ya era la hora de la comida y sabía que su hermana iba a estar en casa para esa hora.
Llegó a su casa bastante rápido, no sabía si era por sus años en el gimnasio o por el enojo que le consumía todo su cuerpo, al entrar a la casa, fue directamente a la habitación de la chica porque sentía que había algo malo en todo esto y quería descubrir todo. Reviso su armario, la mesa de luz, debajo de la cama, hasta de las sábanas...pero no encontró nada, dejo todo como estaba y volvió a la sala para esperarla. Paso unas dos horas para que la chica llegara, se la veía como si fuera un día normal, únicamente que se la veía un poco más felíz al ver a su hermano.
—Gus, holaa–dijo de un tono bastante animado y emocional, pero vio con claridad la cara del chico y se le borro la sonrisa de la cara.
—Gisel...¿Por qué me mentiste? No eras tú la que me dijiste "Nunca nos ocultabamos nada"–dijo el chico viendola desde el sofá, recordó cuando era ella quien lo esperaba ahí. La cara de la chica se volvió roja, estaba nerviosa y tensa.
—No se de que me estás hablando, Gus...–dijo haciéndose la confundida.
—Nunca me dijiste la razón por la que Dante dejo de ir a trabajar, tu me habías dicho que si me contabas como él estaba, tu y yo podríamos volver a ser los mismos hermanos de antes...no me dijiste que estaba fuera por problemas de salud–dijo ya de pie, veía a la chica como intentaba decir/explicar algo, pero en todas las veces tartamudeaba y terminaba quedándose callada.–...te pareces a papá.
—Por favor, perdóname, no quería que te volvieras a involucrar con ese, por él estamos así–dijo la chica ya con la voz más temblorosa, y la piel se le volvió pálida.
—¿Ese?–dijo ya con un tono grave y enojado–La única culpable aquí eres tú, comprende que ya no eres una niñita para hacer esos tipos de berrinches y terminar consiguiendo lo que quieres–dijo con la paciencia al punto de estallar, estaba frente a frente...llevaban un mes conviviendo y él pudo ver que al pasar de los años su hermana no era quien esperaba ser, se había convertido en una versión femenina de su padre, pero no tan agresiva.–Quiero que te vayas de aquí, fue un error volver a involucrarme con cualquier familiar, saldré ahora y al volver no quiero ver tus cosas aquí.–termino de decir viendo como su hermana seguía en la misma posición de prepotencia, abrió la puerta y se fue, recordó que había dejado su auto en la clínica, así que en lo que lo iba a buscar paso para comprar unas cosas para Dante, lo había perdido dos veces ya, pero ya no quería hacerlo. Sintió como se quitaba un peso encima.
Gisel se quedó viendo el piso llorando del enojo, no podía hacer nada más que empacar e irse con sus padres nuevamente, arruinó todo con Gus.
Dante despertó tras sentir las inmensas ganas de ir al baño, se levantó de la cama lo más rápido que pudo y fue casi corriendo; al terminar de hacer sus necesidades, sé quedó viendo su reflejo en el espejo, sus ojeras negras y su piel pálida no era algo que le gustará por completo, intento lavarse la cara sacándose las lagañas.
"Que aparecía tan desagradable" pensó antes de salir del baño y dirigirse nuevamente a su habitación, tomó su libreta y un lápiz, así comenzó a escribir para desahogarse un poco de todo lo que sentía. En eso alguien tocó la puerta de la habitación, era Tamara, le estaba llevando el almuerzo que era carne al horno con patatas y ensalada de zanahoria con tomate, el chico comió despacio (estaba batallando bastante, ya que, no tenía tanta hambre) mientra la mujer se quedaba a un lado de la cama para poder verlo comer, debían de hacer eso porque tenían miedo de que lo dejara de hacer.
"Me siento tan inservible, no puedo cuidarme solo" volvió a pensar algo triste, siguió comiendo y afortunadamente, terminó todo. La mujer se levantó bastante feliz y lo felicito, él sonrió levemente y se volvió a recostar para escribir, ella se llevó la bandeja a la cocina dejandolo descansar...Así eran todos los días desde ese domingo.
Llamaron a la puerta con tres golpes, Tamara fue quien abrió y era Gus con algunas bolsas, tenían medicamentos y víveres, la chica le abrió el paso, el chico dejo las bolsas en la mesa de la cocina.
—Fui a buscar unas cosas a dónde trabajo, mi amigo me ayudó a guiarme con lo que necesit...–dijo antes de ser interrumpido por el delgado chico que estaba parado al lado del sofá.
—¿Qué haces aquí?–la suave y quebrada voz se hizo presente retumbando los vidrios de toda la casa, después de mucho tiempo, Dante había hablado. Todos se quedaron petrificados viéndose unos a los otros, los ojos de Gus estaban dirigidos únicamente a Dante, se lo veía tan afligido, quería correr para abrazarlo y besarlo, pero los ojos molestos del pelicastaño no querían lo mismo–Vete ahora mismo.–dijo yéndose molesto a su habitación, tenía los ojos llorosos y la voz bastante quebrada.
Tamara lo acompaño nuevamente a la puerta, la mujer estaba algo nerviosa por lo que pasaría después, pero escucharlo hablar la hizo sentir bien.
—Lo siento Gus...comprendo si no quieres volver después de esto....–dijo la mujer algo triste.
—No digas eso, voy a volver hasta recuperar la confianza... él estaba lastimado y eso es entendible, no me voy a rendir...al fin de cuentas, soy la única esperanza, ¿no?–termino se decir el chico antes de salir, saludar a la mujer, subirse a su auto e ir a su casa la cual no había nadie más que él, se sintió bien...se sintió feliz al verlo otra vez.