UN FELIZ CUMPLEAÑOS

Se aproximaba el cumpleaños número Once, tanto de Margot, como de Berenice, así que Adelaida, ideo la forma de celebrárselos a ambas, sin que se enterara la Condesa. En el último año, ella, les había tomado cariño a las niñas, y poco a poco abría los ojos, ante la mala sangre que poseía su “damita”, quien les hacía la vida imposible a ellas dos. Invito, al jardinero, al chofer, al portero, y a la encargada de la cocina, para ese viernes, en la tarde, cuando nadie más estaría en casa. Sin embargo, Dari, lo pudo escuchar de labios de la cocinera, quien hacía un pedido especial por teléfono, sin que ésta supiera que estaba siendo escuchada. De esa forma, junto con sus amigas, se apresuro a detener el pedido, de la tienda, aduciendo que todo se debía a un error, y luego, harían todo lo posible para que las niñas no acudieran a la fiesta, para desairar a Adelaida, y al resto del personal.

Una de las amigas de Dari, llegó por Margot, quien era la más fácil de convencer, y le dijo que estaba enterada del cumpleaños de Berenice, y que deseaba le ayudara a escoger un buen regalo para ella. Margot, ante la sinceridad de la muchacha, acepto con buen agrado acompañarla para elegir el presente para su mejor amiga. Pero, como se le dijo que era un secreto no le aviso a Berenice. Luego, Dari, hizo su movida, y fue a encontrarse con Berenice, quien podaba unos arbustos en uno de los jardines.

Dari:- Berenice ¿Por qué no fuistes con Margot y Alejandra? – con un tono muy amigable

Berenice:- No sé de qué me habla, señorita – mientras continuaba podando

Dari:- Ay, perdón, pensé que tú y Margot, eran muy buenas amigas, y se contaban todo – le quitaba algunos pétalos a un rosal

Berenice:- Así es – puntualizo

Dari:- ¿Ah, sí? ¿Entonces, cómo no sabías que mi amiga Alejandra y ella se llevan tan bien, que Margot, aceptó irse a la ciudad a comer helado y queque con ella, sin que te tomaran en cuenta?

Aquello cayó como un balde de agua fría, y le afecto de tal forma, que trato que Dari, no se diera cuenta, que tanto le había impresionado la noticia, pero claro, que aquella lo supo, y sonreía ante su triunfo.

Dari:- Creo que no sería justo que mientras tú “mejor amiga” se anda divirtiendo, tú estés aquí haciendo también el trabajo de ella – se relamía los labios por cada palabra que expresaba – sé que tú y yo no hemos sido muy buenas amigas, pero eso no significa que no vea lo que está pasando aquí

Berenice:- No sé a qué se refiere, señorita – una lágrima salía de su ojo izquierdo

Dari:- Sé que hoy es tu cumpleaños, Berenice, y no quiero que creas que soy una persona insensible, así que por hoy vas a tomar un descanso y venir conmigo a ayudarme a comprar unos vestidos en la ciudad, y tal vez, pueda que luego, si te portas bien, vayamos a comer helado ¿Qué dices?

Aquella noticia, le sonó terriblemente increíble, pues, en todo el día, aquella chica, quien le había estado haciendo las cosas de cuadritos, era la única quien se acordaba de su cumpleaños, ni siquiera su mejor amiga Margot, quien según lo dicho por Dari, prefirió irse a comer helados y queque, en lugar de acompañarla en un día tan especial, así que no veía nada malo suspender las tareas de la casa, para celebrar su onomástico.

Berenice:- Bien. Acepto – dejo las tijeras a un lado y sonrió

Dari:- Perfecto. Mi novio nos espera afuera, así que vamos, muévete

Ella dejo las tijeras sobre una macetera, y corrió hacia el estacionamiento exterior, donde ya le esperaba dentro de un convertible, Dari y su novio Ricky. Luego, se dirigieron a un almacén, y donde todo el momento Berenice, estuvo de pie, observando como ella se probaba uno y otro vestido. A medida que pasaba el tiempo, Berenice, cargaba las grandes bolsas de las compras, mientras Dari, y su novio, abrazados recorrían los pasillos de los grandes centros comerciales. Cuando, de pronto, en una de las tiendas, encontró a Margot y a Alejandra. Berenice, la confronto molesta.

Berenice:- ¿Qué haces aquí?

Margot:- No te lo puedo decir, Berenice – honraba la promesa que le había hecho a Alejandra de no contarle sobre el regalo de cumpleaños

Berenice:- No hace falta, Margot, que ya lo sé todo – estaba decepcionada de su amiga

Margot:- ¿Quién te lo conto? – estaba confundida

Berenice:- ¿Eso importa acaso? – pensaba que la actitud de su amiga no era leal

Margot:- ¿Y si lo sabes, por qué te molestas tanto? – no sabía porque en lugar de que Berenice estuviera feliz, su voz era de alguien enojada, si se supone que ella sabía sobre su regalo de cumpleaños

Berenice:- Tienes razón, Margot, veo que tarde o temprano, sería difícil mantener una amistad por mucho tiempo – y dio media vuelta y se fue a buscar a Dari

Margot:- Berenice ¿Qué te pasa? – se fue detrás de ella, mientras Alejandra, sonreía y le hizo una seña a Dari, de satisfacción, quien a lo lejos miraba a las dos niñas discutiendo

Berenice:- Lo que me pasa es que…- no pudo continuar porque lanzo un grito y dejo caer los paquetes al suelo, y seguidamente se sostenía la mano derecha con su otra mano

Margot:- ¿Qué tienes, Berenice? – la miraba asustada

Berenice:- No lo sé, pero siento un gran calor en mis dedos – y no soltaba su mano derecha

Margot:- Déjame ver – le rogaba

Berenice:- No, mala amiga, vete con tu nueva amiga – comenzó a recoger nuevamente los paquetes

Margot:- ¿De qué hablas, Berenice? Yo vine con ella para comprar tu regalo de cumpleaños – alzo la voz, que dejo boquiabierta a Berenice

Berenice:- ¿Qué? – Volvió a ver a Alejandra, que no podía aguantar la risa, y luego volvió a ver a Dari, quien celebrara abrazada de su novio - ¿Tú estás aquí para comprarme un regalo de cumpleaños?

Margot:- Pues eso era lo que se suponía, pero ella no ha dejado de ver vestidos para ella, y nada con…- vio con suspicacia a Alejandra y luego a Dari - ¿Dime, qué te dijeron?

Berenice:- Que te habías venido con Alejandra, a comer helados y queque, pero ya veo que nos tomaron el pelo a las dos

Margot:- Creo que si

Berenice, notaba que habían sido víctimas de una mala broma de Dari, y sus amigos, así que no podía quedarse sin hacer nada, y asegurándose que no le vieran guiñándole el ojo a su amiga, continuó actuando el papel de la amiga “engañada”, y entre ambas comenzaron a gritarse mutuamente ante las risas de Dari, y sus amigos. Y en un momento, sin que nadie lo esperara, Berenice, saco uno de los vestidos de Dari, y se lo tiro a Margot, quien al agacharse, el mismo cayó sobre una fuente de agua en el primer piso. Margot, repitió la hazaña con una de las bolsas que le cargaba a Alejandra, ante el horror de ésta, al ver sus prendas que volaban por los aires. La misma reacción tuvo Dari, quien, corrió por el pasillo, seguido de Alejandra, y bajaron por las escaleras mecánicas, hasta el primer piso, a sacar sus ropas recién compradas de la fuente de agua. Las risas de las niñas, reinaba todo el segundo piso, como espectadores de lo que abajo sucedía.

El novio de Dari, bajaba torpemente enseguida ante los gritos desesperados de su novia, llamándolo para que le ayudara a rescatar sus pertenencias. Las dos niñas se abrazaron y Margot, le beso la mejilla a su amiga, deseándole feliz cumpleaños, y salieron del centro comercial. Por otro lado, Adelaida, se sentía defraudada porque las niñas habían abandonado las tareas del hogar, y no se habían reportado con ellas, así que guardo la torta de chocolate en el horno, y la piñata en una bodega, mientras el resto del personal regresaban a sus quehaceres. Las dos niñas, llegaron caminando hasta la gran casona, donde en la Sala los esperaba la Condesa y Dari, quien se le podía notar enteramente molesta con lo sucedido. Y en el suelo, los paquetes de compras, dentro de las cuales estaban las prendas completamente húmedas. La Condesa, las castigo sin derecho a cena, y debían compensar con trabajo, las pérdidas de las compras, y las envió a dormirse.

Adelaida, se había enterado absolutamente de todo lo que había ocurrido, y de la trama que había planificado Dari, y sus amigos, así que bajo al sótano con el queque de chocolate, y con unas velitas, y las tres celebraron los cumpleaños de Berenice y Margot, ésta última quien lo cumpliría al día siguiente. Las chicas, degustaron el delicioso pastel, mientras Adelaida, las dejo para que nadie se enterara de su ausencia. Las niñas volvieron a renovar su compromiso de amistad, luego de la experiencia que había vivido en el centro comercial. Esa noche, rieron mientras se contaban sus aventuras, al conocer por primera vez, grandes tiendas y los enormes almacenes en la ciudad. Su vida había transcurrido en las paredes del orfanatorio, aunque de vez en cuando, se organizaban paseos al campo, al río o a la montaña, pero jamás habían visitado la ciudad, a pesar que las monjas les hablaban sobre ella.

Margot, se deleitaba de cómo casi se cae en las escaleras mecánicas, al subir por donde realmente se bajan, y luego en la “caja de cristal” como le llamaba al ascensor, en donde cundió el pánico, al sentir que el suelo se movía y que parecía que el edificio se hundía mientras ella adentró atestiguaba como pasaba de un nivel a otro. Todo era nuevo para ella. Berenice, se agarraba el estomago ante tan graciosa historia, pero tampoco ella lo había pasado tan bien, pues, le confesó que igual experiencia vivió al acompañar a Dari y a su novio. Bajaron por un túnel oscuro, con pequeñas “estrellas” que iluminaban el lugar para dejar el vehículo, y luego subieron a una “caja mágica” llena de espejos, y con una luz blanca, que vibraba, para luego al abrirse la puerta, mirar que se encontraban en otro lugar, al cual tuvo el cuidado de salir despacio para observar todo a su alrededor. Margot, también se deleitaba ante la anécdota de su amiga. Ambas, se sentían contentas de que todo volviera a la normalidad, pues, se había puesto a prueba lo fuerte de su amistad.

Guardaron los restos de la torta en su caja, y la colocaron bien escondido en uno de los estantes del sótano. Aún, todavía tenían la sensación del delicioso sabor del chocolate en sus bocas, y evocaban los buenos momentos que habían vivido en el orfanatorio, preguntando por muchas de sus amigas, que ya no volverían a ver, así como de las monjas más entrañables de su paso por dicho lugar. Entre, ellas la hermana Carmela, quien a veces, fungía como la abogada defensora de las travesuras de las niñas ante la Madre Superiora, y de la hermana, “Fantasía”, quien les contaba cuentos e historias de hadas, antes de que fueran a dormir. Y Finalmente, de la hermana “Glotis”, como le decían a la única gordita de todas, encargada de la cocina, y quien, a escondidas de la Madre Superiora, preparaba deliciosos postres para ellas dos, mientras les explicaba las recetas de cómo prepararlos. Aquellos, fueron los mejores años para las chicas, que ahora añoraban con suspiros ante todo lo que les estaba ocurriendo en aquel nuevo hogar.

Aunque, ellas sabían que al día siguiente las cosas no cambiarían, con Dari, y sus amigos, deseaban atesorar lo que restaba de esa noche, por lo que juntaron sus camas, y abrazadas, felizmente, se durmieron a piernas cruzadas, mientras por la pequeña ventana del sótano, se iluminaba el oscuro cielo con el paso de lo que parecía un brillante cometa, que ellas no pudieron ver. Al amanecer les esperaría un gran aventura.