Capitulo XXXI DE REGRESO A CASA
La peor de las noticias para Miguel y su gente, fue la verdadera historia que tanto Marbelly, como Manuel, le comentaron sobre la relación de Cheng y el Tuerto, con el Decatlón, para fines de obtener beneficios económicos, a través de las apuestas, y que todo lo relacionado a un “amigo enfermo”, no fue más que una excusa para involucrar a Miguel, primeramente en peleas callejeras, y luego en el Decatlón, para conservar un programa de televisión. Si no fuera porque el propietario de los Morados de Salcedo, se interesó en el sueño de Miguel, éste jamás hubiera logrado llevarlo a cabo. Aunque el gerente del Hotel Miramar, se complacía en tenerlos como huéspedes de honor, ya ellos deseaban regresar nuevamente a la Isla Orión. Sin embargo, Miguel, había decidido entregar el premio obtenido en el Decatlón, en forma íntegra, a varias fundaciones que administraban hogares para huérfanos.
Muchas empresas televisivas, deseaban contar con el isleño, en sus respectivos programas de entrevistas, ya que todo el mundo deseaba saber un poco más sobre este singular personaje, que acaparo la atención de millones de televidentes, a lo largo y ancho del globo terráqueo, convirtiéndose en una gran inspiración para chicos y grandes; para hombres y mujeres, que vieron en aquella persona, un buen ejemplo de motivación y coraje para llevar a cabo todo lo que uno desea proponerse. Pero, por más dinero que se le ofreció, Miguel, rechazo cada una de las propuestas, y simplemente, les contestaba, que así como él, habían muchos semejantes en el mundo entero, pero que aún todavía ellos no sabían de lo que podrían ser capaces de hacer, hasta que algo les ocurriera, que les obligaría a despertarse, llámese necesidad o destino. Sus palabras fueron publicadas en revistas y periódicos, ante el asombro de muchos que estaban convencidos que aquel peculiar individuo, aún en sus orígenes humildes, poseía una vasta sabiduría, que valía la pena conocer.
El señor Witzmore, por medio de una rueda de prensa, anunciaba el cierre de los Estudios, y el sometimiento de sus empresas a una intervención y auditoria del gobierno, para inmediatamente proceder a un proceso judicial de quiebra, y de esa forma, pagar a los acreedores, y honrar las deudas por medio de la venta de los bienes y activos del patrimonio de las compañías. Su semblante era sombrío, sin el característico temperamento, muy conocido por sus empleados y ejecutivos, que proyectaba seguridad, orgullo y arrogancia. Su voz, de vez en cuando se entrecortaba, producto de la difícil decisión que estaba tomando, viendo como años de trabajo arduo y esfuerzo, se esfumaban, en una vil jugada del destino. Su programa premier, catalogado por muchos como la sensación del siglo, lo llevo a la muerte empresarial, al convertir un concurso de juegos, en objeto de comercialización, a través de cuantificar la capacidad y destreza humana, en números y probabilidades. Reduciendo el entrenamiento y desempeño de un atleta, a un simple valor monetario, y no a un reconocimiento de la trascendencia que constituye, la disciplina, el empeño y la perseverancia, que conlleva al disfrute y gozo de obtener resultados óptimos en la capacidad del propio individuo.
La última transmisión de la señal Witzmore, termino con un agradecimiento de su presidente a todos y cada uno de sus colaboradores que lo acompañaron a lo largo de tantos años, con la finalidad de entretener a niños y grandes, y que confiaba en el Altísimo, que nada de lo realizado quedaría en el olvido, esperando que en el futuro las nuevas generaciones, continuaran por el camino que él había emprendido al fundar la televisora. Y de hecho sus palabras fueron proféticas, ya que una de las empresas rivales, habían comprado los derechos del Decatlón, pero por respeto a lo que ocurría en Witzmore sociedad anónima, lo mantendrían en total secreto, hasta el momento que fuera necesario para impulsarlo como el renacimiento de uno de los programas más excitantes en la historia de la televisión. Y esto, era algo que se manejaba entre el señor Witzmore, y los ejecutivos de los nuevos dueños del Decatlón. Ellos sabían, que la primera incursión, había sido un total y rotundo éxito, por lo que continuarían sobre el mismo camino, cada vez, creando nuevos retos; invitando nuevos candidatos, incluso, de diferentes edades, sin limitación alguna, y con hombres y mujeres, de diferentes países, no necesariamente locales, y de ser el caso, crear una franquicia, donde el Decatlón, se realizara en diferentes lugares del mundo, aprovechando el recurso humano, escondido en los cinco continentes del mundo, tal y como Miguel, lo afirmó a los medios de comunicación.
En la última reunión, en el restaurante del Hotel Miramar, Miguel y todo el grupo, almorzaba, bajo el auspicio de muchas empresas, que deseaban que él, vistiera, calzara, o definitivamente fuera la imagen de sus marcas, por lo a que la habitación de él, llegaban más y más regalos, de todos ellos, esperando que aceptara, realizar algún spot comercial. Pero, Miguel, ya deseaba ser él mismo, así que solo utilizaba una pantaloneta, pero de mejor material. Sus amigos hicieron lo mismo. Las mujeres con sus kipits y tus tipits, y Michael y Marbelly, se amoldaron a las mismas costumbres, por lo que aquella escena en la larga mesa, era captada por los flashes de los camarógrafos apostados alrededor de ellos, mientras comían.
Katia:- La familia se ha ampliado desde nuestra llegada – miraba con alegría a Michael y Marbelly
Marbelly:- Les agradezco la oportunidad que me ofrecen a mí y a mi hija, para formar parte de ustedes
Jade:- Tranquila, amiga, realmente me encanta esa idea de que tú y Miriam, vayan a vivir con nosotros
Andrés:- Pero debes estar bien clara y convencida de esto, Marbelly, porque tal vez nuestras tradiciones sean muy dura para ti y para tu hijita
Marbelly:- Ya las chicas me han puesto al tanto de sus tradiciones y por ello es que me he decidido a darle una mejor oportunidad a mi hija de que crezca en un mundo más abierto, sin hipocresía, ni injusticias, donde ella pueda ser ella misma, como ser humano y como mujer
Luna:- Bien dicho, amiga, y no hay mejor lugar que Orión
Miguel:- Allá encontrara gente que la quiera y la proteja
Andrés:- Y tú alguien que te cuide y te quiera, Marbelly – comía afanosamente una costilla de res
Estela:- ¿Y tú amor, estás seguro de vivir conmigo allá? – le tomo de la mano
Michael:- Me parece extraño estar solo con una pantaloneta, y sin ropa interior, pero realmente deseo estar contigo, y no importa lo que tenga que hacer para lograrlo
Ruth:- Pues, no vayas a considerar que todo estará bien, Michael, ya que apenas regresemos, no sabremos que nos espera como castigo – se sentía aún nerviosa por el futuro incierto que les esperaba en la Isla
Michael:- Ahí estaré contigo, pase lo que pase, amor – le beso tiernamente la mano, y ella correspondió besándolo en los labios
Manuel:- Pues, creo que Estela, ha aprendido más en estos días de sus errores, que en todos los años en la Isla
Katia:- ¿Y eso qué significa? – esperaba que existiera una moraleja en lo afirmado por Manuel
Manuel:- Que ella ha aprovechado esta aventura para definir sus prioridades – miro a Estela y luego a Luna – que la amistad es importante y que sus raíces son relevantes. Y qué si dañas a alguien, siempre serás sujeto de un castigo
Estela:- Eso lo sé, ahora, y no tengo miedo a recibir mi castigo, luego de haber conocido a alguien tan especial como Michael, solo por esa sencilla razón, no me importa lo que luego me suceda
Michael:- No hables así amor, que veras que juntos lograremos sobrellevar hasta el peor de los castigos – la miro con compasión
Miguel:- Bien, ahora debemos pensar como irnos de aquí
Manuel:- Ya todo está arreglado, compre los boletos para todos, en el barco de esta tarde – anuncio sonriendo mientras enseñaba los tiquetes del barco – así que hoy mismo volvemos a casa
Todos celebraron, con un “hurra” y un “zorongondongo” a Manuel.
Michael:- ¿Qué es eso de Zorongon, pues eso? – le preguntó quedamente a Estela
Estela:- Es una forma de decir que eres genial, un excelente amigo
Michael:-Y si quiero decirle que eres lo peor, que eres un desgraciado
Ruth:- Entonces, le dices, “chungatuca zirimbimbimbi” – y se bebió un poco de jugo de naranja
Michael:- ¡Qué largo! Para mi es mejor decirle hijo de Perra - y se rió a carcajadas
Estela, lo miraba apaciblemente, sorprendida de su ataque repentino de risas, por lo que él optó por suspender sus risas y permanecer serio, porque era obvio que ella no había captado su chiste.
Andrés:- Bueno, es hora de que nos vayamos a preparar
Manuel:- Así es, así que todos nos veremos en una hora
Katia:- Tiempo suficiente para hacer algo último – Puso su mano sobre una de la piernas de Andrés
Luna:- Tienes toda la razón – le sonrió a Miguel
Ruth:- Pues, vamos, corriendo – levanto de la silla a Manuel, ante la risa de todos los presentes
Estela:- ¿Me acompañas? – le preguntó seductoramente a Michael
Marbelly:- Yo iré a mi cuarto, para traer todas mis cosas, así que los veré en una hora – le dio un beso a Jade y a Luna, tomo a su hija en sus brazos y se dispuso a marcharse. Jade, la alcanzó y le dijo algo al oído, y luego le dijo a su madre que ya regresaría, y se fue con ella.
Todos, rieron y saludaron a las cámaras de televisión y fotográficas que los veían retirarse a sus recamaras. Cada pareja, tenía su propia habitación. Andrés y Katia; Miguel y Luna; Michael y Estela, así como Ruth y Manuel. Jade, le había solicitado a Marbelly, pasar un buen rato con su amiga en la intimidad, aprovechando que la pequeña Miriam, ya cansada de tanta aventura, se durmió al llegar al cuarto de Marbelly.
Zahiro, solicitó el divorcio del Tuerto, y gracias que la casa de ambos, estaba a nombre de la primera, pudo evitar que se la quitaran, por las deudas que mantenía su marido. Lo mismo ocurrió con Cheng, y su mujer, así como con el patrimonio de aquel, que fue decomisado para cancelar las obligaciones que él tenía con muchos acreedores. Ambos, estaban en quiebra, y les esperaban un juicio penal, con penas hasta de 30 años, por secuestro extorsivo. Mientras, ambos fueron conducidos a la prisión estatal a la espera de dicho proceso, sin fianza alguna. La otra noticia que salió a la luz pública, fue el secuestro de Luna, por parte de los marineros de la fuerza armada, pues el tercer marinero, días atrás decidió denunciar la situación a sus superiores. William, tomo cartas en el asunto, y ordenó la detención de los tres, y su envío a una base naval, donde estarían prisioneros a espera de una corte marcial, por el delito y conducta impropia. Al tratarse de un asunto en que estaba involucrada la compañera del campeón del Decatlón y quien fuera la sensación de los Morados de Salcedo, fue una noticia que dominó los titulares en todo el mundo. Todos llegaron a comprender como el secuestro de Luna, motivo a que Miguel y Andrés, salieran de la isla en su búsqueda, aquello parecía una historia romántica, salida de los cuentos de hadas.
Ya todos sabían, por los medios de comunicación, que esa misma tarde, el grupo zarpaba de Tierra Firme, hacia la Isla Orión, por lo que nadie quería perderse el momento en ver por última vez, a Miguel, el hombre sensación. De todas partes de la ciudad, y sus alrededores, viajaron a lograr el mejor lugar para obtener una imagen, un autógrafo o un beso de aquel maravilloso hombre, venido del mar para conquistar al mundo entero. La policía tuvo que intervenir para permitir el acceso de los vehículos, y que no se bloquearan las calles ni las avenidas, pero era algo difícil de lograr con esa marea de gente, apertrechándose por todos lados, incluso con sillas y mesas, parecían hasta que llegaban a acampar, sin importar el incandescente sol cuyos rayos caían perpendicularmente en las cabezas de todos ellos. Las autoridades locales, se hicieron presente para despedir como una persona importante a Miguel y a su grupo, así que hasta grupos musicales fueron invitados para amenizar a lo largo de las calles y en el puerto. Los que no fueron al muelle se apostaron en las afueras del hotel, y los demás a lo largo del trayecto que debían utilizar los isleños, como con cariño se referían todos, incluso, en la calle se podía mirar al grupo de escépticos y quienes criticaron a Miguel, durante la contienda del Decatlón, vistiendo camisetas alusivas a su nombre o mostrando su rostro, como muestra no solo de arrepentimiento sino de admiración por aquel hombre.
Tony, al igual que los trabajadores de Witzmore, había perdido su empleo, y más que ello, el respeto de sus familiares, quienes obtuvieron nada por las apuestas a favor de Alejandro. Él, se retiro junto a su esposa y sus dos pequeños hijos, lejos de la farándula y la pantalla, y se alejo a una granja, que había adquirido años antes, en las afueras, para dedicarse a la agricultura y la ganadería, pero ese día deseaba mirar la despedida de quien en algún momento no contaba con su simpatía ni tampoco con las probabilidades de vencer a los mejores jóvenes de la tierra. Su esposa se sentó a su lado, mientras le acariciaba el cabello.
Tony:- Un boleto – miraba fijamente la pantalla, mientras exhaló muy despacio – esa fue la diferencia, un maldito boleto. Algo tan pequeño puede cambiarte la vida irremediablemente
En ese momento, mientras Miguel, salía de la mano con Luna, un periodista le hizo una pregunta acerca de las personas que habían perdido su dinero por las apuestas, y él viendo a la cámara, y como si estuviera hablando con Tony, con un rostro apacible, tomo una rápida pausa, para luego contestar.
Miguel:- Se tratan de decisiones que se debe tomar en la vida. Si decides correctamente, obtienes el premio, es todo – y luego miro a Luna, y la beso cálidamente mientras el público enloquecía
Tony:- Debí decidir por ese tipo – unas lágrimas recorrían su mejilla mientras su esposa le apretaba la mano como consuelo y apoyo
El grupo, subió el microbús que el mismo Hotel Miramar, había conseguido para ellos, como una cortesía, pues en todo caso la publicidad gratuita era muy favorable para ellos. El vehículo iba muy despacio pues todos deseaban una oportunidad para mirarlos, enviarles besos al aire, tomarles unas fotografías y pasarle tarjetas, cartas, lapiceros por las ventanas, como recuerdos, incluyendo postales de la ciudad. Una muchacha, le lanzo un sostén colorado, y otras unas rosas, a Miguel, quien las tomo y las sostenía en el aire, como muestra de su gratitud por la admiración y honor que le proporcionaban. Helicópteros con periodistas sobrevolaban la zona para recoger buenas imágenes de la multitudinaria asistencia a lo largo del camino hacia el puerto. En el automotor, había lágrimas y risas, por los acontecimientos que todos habían vivido en su primera visita a Tierra Firme. Cheng, y el Tuerto, tuvieron el privilegio de mirar todo aquello, desde uno de los salones de juegos de los detenidos, incluyendo en la base naval, donde el tercer marinero, se sentía contento mirando a Luna, de manos de Miguel, y viendo como su rostro irradiaba alegría y felicidad; sabía que ahora si ella iba a ser totalmente feliz.
Al llegar a las oficinas centrales, tanto el Alcalde como el Gobernador, recibieron con los honores de jefe de estado a Miguel y a su grupo. Marbelly, fue quien se estrecho en un fuerte abrazo con el Gobernador, pues había sido su salvador, en el mejor momento que lo necesito, para escapar de las garras de la “patrona” en el Buen Descanso. Éste, le aseguro que limpiaría las calles de jovencitas desamparadas y les ayudaría a localizar un trabajo respetable y a otorgarles becas de estudios para que se pudieran superar y salir avante en sus vidas. Eso, hizo estallar en llanto a Marbelly, pues era lo que ella necesitaba en su vida, cuando tuvo que vagar por las calles, sin alimento ni hogar. Todos posaron para las cámaras, en la improvisada tarima, donde la música sobre un “hasta luego” invadía el lugar.
Periodista #3:- Miguel, Miguel – llamaba la atención del héroe del momento - ¿Se siente feliz de haber salido triunfador del Decatlón?
Miguel:- Estoy feliz de estar con las personas que quieren estar conmigo
Periodista #2: - ¿Piensa que las pruebas fueron difíciles? – Aún insistían en el tema, ante los rumores de que el programa exigía un esfuerzo físico más allá de lo aceptable
Periodista #3: - ¿Cuál fue para usted la prueba más difícil de vencer?- Otro lanzo seguido la pregunta, para así esperar de Miguel, una sola respuesta.
Miguel:- ¿Pruebas? ¿Vencer? - cambio su postura, los miro fijamente, hizo una pausa, y como si había encontrado una sola respuesta a ambas preguntas, suspiro y agrego – Salí de mi hogar; de una pequeña isla, como dicen ustedes, por primera vez, atravesé el gran océano, el bote se hundió, estuvimos en una balsa esperando la muerte, rodeado de tiburones, llegamos a una tierra desconocida por nosotros; había perdido a una persona que me importaba muchísimo, conocí lo que es la traición, las mentiras y los engaños, que hace que unos se enfrenten a otros, hasta perder todo lo que poseen. Si a eso le pudiéramos llamar “pruebas”, entonces, puedo decirle que gané mi propio Decatlón. ¿Cuántos decatlones, las personas enfrentamos a diario?
Periodista #1:- Dice ¿Qué el decatlón es más que un juego? ¿Qué se trata sobre la competencia que debemos vencer en nuestras vidas?
Miguel:- ¿Qué cree que es más fácil, señor, participar de unos simples juegos ó vencer las pruebas, que sin avisarnos, nos brinda la vida?
No hubo una respuesta inmediata a esa pregunta, al menos no verbalmente, pero todos quedaron impávidos ante la respuesta, que no hubo mayor cuestionamiento sobre el tema. Cada uno fue abordando el navío, al que habían bautizado, El VENCEDOR, en honor al distinguido pasajero que había vencido los peores obstáculos para regresar nuevamente a su hogar. El silbato del barco, mientras se alejaba del muelle, anunciaba el inicio del regreso a casa. En el puente, Miguel y el resto, se despedían de todos aquellos que habían llegado a verlos. Ya la noche iba cubriendo con su velo toda aquella escena, hasta que finalmente solo el agua rodeaba el navío. La ciudad ya no iba a ser la misma, luego de la visita de los isleños. Pronto saldría una nueva edición del Decatlón. Y aunque todo pronto volvería a la normalidad, las huellas dejadas por el grupo de personas originarias de Orión, permanecería por mucho tiempo.
En el barco, todo era alegría y fiesta, muchas personas decidieron comprar el boleto para conocer la Isla Orión, así que la experiencia de Miguel, y su grupo, había abierto la posibilidad de una ruta turística a la Isla, entre ellos, varios periodistas, que deseaban cubrir el regreso de Miguel, en todos sus detalles. A cada pareja se le asigno, una cabina separada. Manuel, deseaba formalizar su relación con Ruth, lo cual era del agrado del resto del grupo, pero ahora debía hablar con don Pepe y doña Georgina. Miguel, y Luna, no podían tener mucha privacidad, ya que por donde caminaban, eran seguidos por los periodistas, que deseaban captar hasta el más mínimo detalle para la curiosidad de sus lectores y televidentes. Eso los hacía reír, porque no estaban acostumbrados a ese tipo de trato, y más bien, les hacían las cosas más fáciles para que ellos pudieran realizar su trabajo, ya que eran conscientes de que ellos deseaban simplemente trabajar para ayudar a sus hogares.
Jade, Marbelly, Ruth, Katia, Estela, así como Luna, pasaban, asoleándose alrededor de la piscina, mientras que Andrés, Miguel, Manuel y Michael, hacían ejercicios en el gimnasio, y luego, pasaban en el bar, bebiendo, cocteles, aunque lo que más le llamaba la atención a Miguel, era la leche con chocolate, sea en batido o caliente. Pero en la noche, la discoteca era el centro de atracción de todos. Llego la última noche, ya que a la mañana siguiente llegarían a la Isla, por lo que habían sentimientos encontrados entre todos ellos, por una parte Michael y Marbelly, no sabían que esperar de su nueva vida, pues dejaron atrás la cotidianidad de la vida en la ciudad. Y los isleños, con la alegría de volver a los suyos, y la habitualidad del quehacer diario. Estela y Ruth, se sentían nerviosa ante lo que les esperaba por sus acciones indignas, así como la repercusión en contra de sus padres, por haberlas apoyado a huir de las leyes de la Isla. Con estos pensamientos, todos se fueron a sus respectivos camarotes a descansar y conciliar el sueño.
El barco, navegaba sobre el pacifico océano, y una hermosa y blanca luna, era testigo de su travesía. La estela que iba dejando el enorme navío, imitaba el pasado que se iba quedando atrás para cada uno de los residentes que regresaban a su hogar.
El día era hermoso, el sol esplendoroso, y una fresca brisa acariciaba el rostro de cada uno del grupo, quienes luego del desayuno habían subido a cubierta para observar como se iban lentamente aproximando a su isla querida. Desde lejos se podían escuchar los tambores, que anunciaban la alegría de los isleños, ante la llegada de los suyos. Una enorme emoción inundaba los corazones de Miguel, Andrés, Katia, Luna, Jade, Ruth, Estela, Manuel, Michael y Marbelly, quien cargaba a su pequeña hija Miriam. De pronto, ya en las cercanías, observaron como cientos de pequeños botes, se habían organizado sobre el mar, para realizar el mejor recibimiento a quien consideraban eran dos héroes, que tal y como se habían comprometido, lograron rescatar a Luna. Con grandes conchas sonaban al aire, un himno encantador. Las mujeres, lanzaban pétalos sobre el agua, para formar una alfombra por donde pasaría el navío.
Ellos aplaudían y saludaban, al ir identificando a cada uno de los ocupantes de los botes, llamándolos por sus nombres. Y aquellos, les decían, “Pao Pao” ó “Zorongondongo”, todos los saludos regionales, para manifestar su alegría en verlos llegar. Finalmente, a pocos metros de la playa, en el largo muelle, el barco se detuvo. Poco a poco fueron bajando todos ellos, y una algarabía los esperaba, pues el Jefe Bungala, su esposa, Saturnino, y sus hermanos, así como el Prefecto, don Pepe y su esposa, se fundieron en abrazos con sus seres queridos. Todos estaban felices de volver a verse. Los instrumentos musicales de la Isla, todos de madera, cuerda y viento, así como pequeñas campanas, y gritos de la población, vitoreaban el nombre de Miguel y de Andrés, sus héroes. Se les coloco a cada uno de ellos una guirnalda de flores silvestres, por parte de lindas jóvenes, quienes lo besaron en la nariz, como muestra de admiración a los dos hombres. Todos fueron llevados al Oro Negro, pues, todos querían escuchar la gran odisea y aventura de los dos hombres.