CAPITULO 46

Jack no necesitó enseñarme a fingir debilidad, según ella toda mi vida temprana fui de constitución débil. Solo me había rescatado por que repudiaba cuan débil era. Pudo haber tenido piedad y librarse de mi pero en vez de ellos extirpó cada gramo de debilidad en mí con los años. No hay ningún tipo de dolor o malestar que no me hiciese pasar y aun así…No había logrado llevárselo todo. No había logrado hacerme sentir nada.

En cambio obligó a sus científicos a hacer todo lo contrario,

No quería que utilizara mis ojos para que el mundo me engañara o para desmotivarme con lo que quedaba de lo que una vez llamamos “sociedad”. Quería que sintiera al mundo de todas formas, con cada parte de mí ser. Si lo sentía, entonces podría algún día comprenderlo y entonces podría cambiarlo.

En eso pensaba mientras el ascensor se abría. No me molesté en ponerme de pie, solo me quedé allí como una muñeca a la que le hubieran arrancado la vida.

No necesitaba los ojos para saber que estaba oscuro, que todo alrededor lo estaba, bien podría esperar un rato más y empezar a moverme de todas formas. Intentar llevar a cabo el plan que había estado soñando noche tras noche. Encontrar algo en las bóveda Smooker que me hiciera recuperar un poco de fuerzas y escapar por alguno de los canales que habían dentro de la zona 2.0 hacia la civilización, esos pasajes que solo utilizaban los ladrones expertos o los guardianes Smooker que la compañía de Jack mantenía para transportar los insumos que traían.

Sería tan fácil, a Nick y Scar le costaría seguirme si es que se atrevían, y Lykar estaría muy lejos para hacerme daño pero igual no podía moverme.

Pasos resonaron hasta acercarse al ascensor y no necesité desenfundar mi arma, olía a humano.

- Has tenido mejores días ¿eh? – escuché la voz de Xoé decir.

- ¿Qué quieres? – le pregunté levantando el rostro hacia ella aunque tenía los ojos cerrados.

La oí suspirar y la escuché entrar en el ascensor y dejarse caer a mi lado.

- ¿Aquí es donde pensabas abandonarnos? Nick y Scar estarán muy ocupados con el tesoro que le has mostrado y Lykar está muy lejos para hacerte daño. – preguntó haciéndome sonreír. Olfateé su olor a humano, a sudor y los restos de la crema protectora que se ponía en el rostro para cuidárselo de la contaminación.

- Eres una chica inteligente Xoé. Más de lo que creía al principio, más de lo que creeré al final.

- Esto no es el final. – dijo ignorando mi cumplido. – bien, entiendo por qué quieres irte. Yo más que nadie sé lo que se tiene que soportar aquí pero… Desearías que no lo hicieras. No solo por mí.

- ¿Entonces por qué? – pregunté luego de que guardara silencio algunos minutos.

- Por qué queremos que así lo quieras. – escuché la voz de Ferz decir. Levanté la miraba y abrí los ojos pero además de varios puntos de dolor todavía no había recuperado la vista.- te hemos jodido bastante y seguro que lo mejor que podemos hacer por ti es dejarte ir pero…No te vendría mal una familia, al menos amigos que se preocupan por ti desinteresadamente y que te cubren.

Lo sentí hincarse de pie hasta estar a la misma altura e hizo hincapié de tomarme la mano pero se retiró.

- ¿Y eso eres? – pregunté luego de un rato. – no me conocen, no me cubrirías si supieras lo que he hecho, lo que soy. Solo me quieres aquí porque he sido algo nuevo que los ha emocionado y por qué…Son prácticos. Sabes lo mucho que pueden ganar, avanzar conmigo. Más de lo que lo permitiría, Mark.

Esperé que alguno de los dos refutara pero ninguno lo hizo, solo guardaron silencio dándome la razón.

- También hay algo más por lo que quiero que te quedes. – dijo Ferz.

Me gire a verlo hasta que pude enfocar los ojos en su difuso rostro, parecía estar recuperando la sensibilidad pero había poca luz para saberlo a ciencia cierta.

- ¿Qué es?

- Esperanza. Si tus estas aquí es por qué crees que podemos cambiar, que todavía hay futuro aunque esto nos cueste. ¿Recuerdas la conversación que tuvimos sobre si valía la pena dirigir tantos esfuerzos a Nueva york? – asentí distraídamente. – yo sigo creyendo que sí, es mejor que la opción de no hacer nada y dejar que una bomba atómica destruya todo. Es la salida fácil pero aun entonces... La solución no nos dejaran expiar los pecados que tenemos. Es aquí en donde podemos entregar nuestras vidas porque no le tememos perderla, tememos desperdiciar toda la energía, todas estas nuevas súper oportunidades que tenemos. No evolucionamos para sentarnos detrás de un escritorio o para vernos bien en las revistas, y ni siquiera estamos cerca de saber por qué lo hicimos.

- Yo sé que tienes pecados que no nos quieres decir, y no te presionaré por ello pero no eres la única, sé que eres demasiado fuerte para intentar huir, tan fuerte que no quieres vivir escondida en los callejones dejando que todos los que están arriban sigan proporcionándonos caos y desorden, que vayan a su antojo. Eres demasiado Fuerte, Maia para seguir huyendo.

Me tomó de los hombros agregándole ímpetu a sus palabras, como si en verdad lo creyera, en verdad intentara hacérmelo creer a mí también.

- Es por eso que me voy Ferz… Porque soy demasiado fuerte y a la vez, si me atrapan, si consiguen hacerse de mí antes de que yo salve a Vidra nada de este pequeño lapso de libertad habrá valido la pena. Los colgaran a todos… Me harán hacer cosas por las que seguiré arrepintiéndome toda la vida. – le contesté con la voz hueca, más que sentir dolor era solo un hecho.

Si no llegaba a Vidra dentro de 5 días, todo se perdería.

Lo vi negar con la cabeza.

- No temas por mí, yo no le temo a morir. Temo no haber causado nada. Toda la vida he escuchado que no puedo luchar para hacer mejor el mundo, que cuando intento levantar a una persona diez más caerán pero aun así sigo adelante porque no es mi peor opción. ¿Cuál es tu peor opción Maia? ¿Somos nosotros? Si somos nosotros entonces no impediré que te vayas.

Respiré profundo y cerré los ojos con más fuerzas echando la cabeza hacia atrás. Me sentía presionada por sus palabras pero al mismo tiempo…Era un sentimiento extraño de que alguien me detuviera y al mismo tiempo me diera opción.

Sabia, intuía, que esto no era más que un salto de fe de Ferz, que tal vez al principio no se lo creyera del todo pero lo hacía porque quería comprobarlo en el futuro.

Era eso lo que me dejaba con muchas menos alternativas para contratacar. Podía llamarlo tonto y mentiroso… ¿pero tan malo era creerle? Después de todo solo había creído una sola cosa la mayor parte de mi vida. La religión de Jack; sangre y destrucción.

Me merecía descubrir si lo que prometía Vidra y Ferz era verdad. Si podía expiar mis pecados y forzar a este maldito mundo a dejar de presionar su zapato sobre nuestras gargantas.

Tomé sus manos en mis hombros y las envolví sobre las mías sintiendo lo suave de su piel, lo extraño que era tener a alguien luchara por una versión mejor de mí que yo misma desconocía.

Supo que le correspondía y se aprisiono sobre mí infundiéndome en un abrazo que hizo mi corazón saltar por dos razones: Era el primer abrazo verdadero que recibía desde hace mucho tiempo, y al mismo tiempo estaba presionando demasiado fuerte.

Gemí en voz baja alejándolo un poco y el entendió el mensaje, no podía verlo pero si podía sentirlo sonreír, la calidez de la felicidad en él. Me ayudó a ponerme en pie y salimos del ascensor permitiendo al fin que se cerrara las puertas y nos guio por un pasillo oscuro que terminaba siendo iluminado por algo de luz natural proveniente de un gran panel descubierto de la sección de la pared que mostraba por varios cientos de metros la terraza de algunos edificios.

- ¿Qué tan lejos estamos del almacén? – le pregunté, empezando a divisar figuras más firmes.

- Un par de calles, esto es como especie de un observatorio, del otro lado podemos ob-ervar el almacén así como unos canales que se extiendes a unos 5 kilómetros.

Mi salida. Bueno, lo era hasta unos segundos.

Suspiré, apoyando el peso en un pie y me gire a verlo.

- ¿Que encontraron dentro de esos edificios que los asustaron tanto? – les pregunté.

- Pues… como dije, un montón de Rousker enormes, violentos pero extrañamente en un estado casi de internación. Primero se veía como la cosa más rara del mundo parecían una secta alrededor de esos tubos rojos de calor, pero al verlos de cerca notamos que el calor no era solo lo que los atraía, esos tubos funcionaban como expendedores de comida, habían trozos inimaginables de carne humana y otras cosas desconocidas a su alrededor.

Ferz se pasó una mano por el cabello todavía conmocionado y asqueado por lo que podía sentir.

- Eran granjas, granjas para Rousker. Los alimentan, los proveen de calor y los encierran para que no se pierdan. ¿Por qué harían algo así? – dijo Xoé negando con la cabeza.

- No lo sé, esperemos que Nick y Scar puedan averiguarlo.

****

Llevamos al menos cinco minutos mirando fijamente hacia adelante, todavía sin poder darle crédito a lo que nuestros ojos veían, lo que tan celosamente esos guardianes intentaban proteger. Se habían llevado dos de las capsulas pero una de ellas se había quedado atrás, enorme de tres metros burbujeando en liquido azul y dentro el Rousker más impactante que cualquiera de los dos hubiera visto.

La mayoría de ellos tenía piel desde un marrón opaco (los más jóvenes) a grisáceos lo más antiguos, ojos amarillos y las manos gruesas con dedos largos y uñas largas que transportaban un veneno amarillo pero este… Tal vez fuera por el efecto del encierro pero media al menos dos metros y un palmo de ancho, era hombre y tenía una piel más bien plateada y dura, como si fuera una capa externa. No tenía labios solo una boca de donde sobresalía una hilera anormal de dientes y podía jurar que hasta sus ojos eran de un color distintos pero no podía saberlo a ciencia cierta porque tenía los ojos cerrados. Varios tubos sobresalían de sus brazos y espalda tal vez para mantenerlo anestesiado.

- ¿Qué crees que sea esto?- le preguntó Scar.

- Nada bueno te lo aseguro. Nunca he visto a ninguno como este. ¿Crees que sea de otro lugar o que sea de primera generación?

- Apuesto a lo primero.

- ¿Si quieren experimentar con él por qué tomarse las molestias de hacer todo este circo aquí?

Registré con la miraba el interior del laboratorio donde se encontraba pero los frascos llenos de líquidos, el material médico y los muebles no le daban suficiente pistas, habían tenido la precaución de llevarse todas las computadoras por los cables sueltos alrededor del piso.

- Tengo… ¿una idea alocada? – dijo Scar todavía con la miraba clavada sobre “eso”. Me di la vuelta para verle y no me gusto la miraba en sus ojos. – vinimos a este lugar por un Rousker y…

- Ni lo pienses, ni siquiera se te ocurra sugerirlo.

- ¿Que? Puede que ni siguiera este vivo. Podemos arriesgarnos. No tenemos que llevarlo entero. Algunas muestras deben de bastar. – dijo encogiéndose de hombros.

Fruncí el ceño ignorando por completo su comentario y me puse a registrar los pocos papeles que habían dejado intentado descubrir alguna pista.

- Vamos Nick, no es la idea más alocada que hemos recibido en el día.

- Ni se atrevan. – ambos nos giramos hacia la entrada donde un hombre vestido de bata blanca y ojos oscuro nos apuntaba con un arma en una de sus manos y en la otra sostenía una granada sin el seguro. La amenaza era seria.

Scar y yo bajamos las manos lentamente.

- Ni se les ocurra liberarlo, los matara en cuestión de segundo. – nos advirtió. No debía de tener más de cincuenta y por la miraba en sus ojos sabía que no estaba jugando, retrocedió hasta una de las mesas en la esquina lentamente. – nos volaré a todos antes de que intenten disparar se los advierto.

- ¿Qué es esa cosa? – le pregunte señalando hacia la criatura con un dedo. El hombre ni se veía presionado por mi pregunta ni por el tono de voz. Solo siguió avanzando. – solo dinos.

- No saldrán vivos de todas formas. Ellos los detendrán siguiera antes de que pongan un pie fuera de este complejo.

- Entonces al menos danos el privilegio de morir con algunas respuestas. – le pidió Scar encogiéndose de hombros y en un movimiento repentino donde el científico dudó, clavó la hoja de su espada contra el vidrio que retenía al monstruo haciendo que lo sobrepasara y por centímetros se clavara en su piel.

- Prefiero que me mate una bestia que está totalmente a la altura que a un maldito suicida, ¿qué dices? – le preguntó despreocupada. El hombre palideció enormemente pero un segundo después observé como sus emociones se encendía cuando el Rousker en la capsula se removió inconscientemente. Intenté aplacarlo solo ligeramente para que Scar no lo notara y a la vez hiciera lo que pensaba que hacer.

- Tú… Maldita. – farfulló tratando de resistirse, pensando que era Scar la que le causaba eso.

- Respuestas. No cumplidos. – le pidió sonriéndole forzadamente. Presioné más fuerte sintiendo como mi visión empezaba a emborrarse hasta que el hombre respiró profundo y a orden mía habló.

- Es un experimento.

- No me digas, pensé que lo tenías en conserva por diversión. – se burló Scar antes de fulminarlo con la miraba con lo que presioné más fuerte haciendo que jadeara y se doblara un poco por la mitad. – ¿para que lo quieren?

- Depredador. - Soltó el hombre dejando de resistirse y hablando por cuenta propia. – de-predador para los demás Rousker. Más rápidos, más fuertes, más hambrientos. Hicimos un par más, pueden atacar y comerse a varios Rousker diariamente sin propagar más el virus, ellos lo consumen para sobrevivir. Podrían, acabar a todos los Rousker peligrosos e infecciosos del área en cuestión de meses, los escogen por cuan más letales sean y los devoran primero.

Ambos, Scar y yo palidecimos mientras el hombre se veía más relajado por lo que había soltado, así que disminuí la presión en su cabeza.

Esto no podía ser verdad. Miré por el rabillo del ojo a Scar quien miraba al hombre sin dar crédito antes de echarse a reír.

- Ustedes maldito…. –se rio más fuerte como si le hubieran contado un buen chiste, algo raro ya que hace tiempo que no la escuchaba reír, y menos de la manera aterradoramente profunda en que lo hacía. – ¿creen que la solución a todo estos es creando a estos malditos depredadores para devorarlo todo? ¿que pasara cuando se les acabe la comida y pasen las murallas? ¿Qué pasa cuando se topan con los exploradores de aquí?

- Ellos nunca llegaran a las ciudades, tenemos nuestro propio seguro. – le gritó de la misma manera en que ella le gritaba, exigía, por respuestas. Scar negó con la cabeza insatisfecha. – ha funcionado, seguirá funcionando.

- ¿Porque estas tan seguro? – le pregunté. El científico, en una posición incómoda como si tuviera los brazos demasiado rígidos para moverlos giró su cabeza hacia mí. No mostraba el odio inicial, solo regocijo. Se limitó a sonreírme, haciendo que presionara más fuerte en su mente.

- Dilo. – le advertí presionando demasiado fuerte haciendo que emitiera un grito que nos hizo sobresaltar a todos. Scar se giró a verme pero ignoré sus ojos sobre mí mientras seguía presionando hasta que el hombre cayó de rodillas con las dos armas bien sujeta y los brazos rígidos como si fuera una marioneta que alguien más dirigía. Me acerqué a él y le quité la bomba y luego el arma dejándolo con cuidado en la mesa a unos metros.

- No tengo toda la noche, ¿quieres hablar con nosotros o con él? – le sugirió Scar señalando con un dedo hacia la figura oscura dormida.

Esto tal vez pareció aplacarlo un poco pero no hizo pie a volver a hablar.

Me puse de rodillas a pocos centímetros de él mientras se sostenía los brazos como si le dolieran y lo miré a los ojos.

- Sabes que has hablado de más y de que de una manera u otra no vivirás más allá de esta noche, así que no sé qué es lo que ancla tu lealtad con las personas que crearon a algo como eso pero lo que sí sé es que no valdrá la pena que eso te lleve a la tumba. Así que escoge como quieres irte, dame cualquier cosa para saber lo que pasa aquí y te dejaré ir. – le prometí sin tratar de aplacarlo o causarle dolor. Todavía era humano, tenía que tomar su propia decisión.

Me mantuvo la miraba un largo segundo antes de levantar el mentón orgulloso.

- Allí, en la pared. 305 -476 hay una caja fuerte, esa es la clave. – dijo todavía despectiva-mente.

Asentí satisfecho y lo dejé atrás mientras me acercaba a donde había señalado, el pedazo de pared estaba cubierto por un panel falso y lo retiré con algo de esfuerzo para observar la caja dentro. Introduje los números que me había dado y con un clic esta se abrió revelando una caja plateada y una Tablet no más grande que un teléfono. Tomé ambas cosas y me di la vuelta para verle.

- ¿Qué es esto? – le pregunté sopesando el peso de la caja, estaba fría y pesada. El hombre solo se limitó a sonreír de nuevo.

- Lo que ustedes los Lighters quieren con tanta desesperación. La cura. – dijo con burla, fruncí el ceño y abrir la boca para preguntarle más pero se movió más rápido lo que pude predecir y se lanzó hacia la mesa y tomó la granada lanzándola hacia la capsula.

Apenas si tuve tiempo de reacción y observé todo a cámara lenta como Scar se hacía a un lado cuando la capsula explotó esparciendo pedazos de vidrio y metal alrededor. Me doblé a la mitad protegiéndome hasta que la explosión menguo y dejé las cosas en el piso corriendo a donde había caído Scar.

La arrastré fuera de los pedazos de vidrios y le di la vuelta para verle toser y maldecir intentando erguirse con la mano todavía en la cuchilla restante.

- ¿Estás bien? – asintió precariamente con la frente brillante de sangre y levanté la miraba para ver al hombre apuntarnos con el arma a ambos. Me quedé congelado sabiendo que no podía evitar esa bala pero cambio de dirección y apuntó a donde había caído la bestia y ahora se encontraba intentando levantarse del suelo con sus brazos.

Le disparó cuatro veces, dos impactando en el cráneo pero esto solo hizo más que enfurecerlo, levantó la miraba y por primera vez pude ver sus ojos, ojos tan negros como la noche misma.

- Tenemos que irnos Scar.- Me empujé para ponerme de pie yendo a recoger las cosas recuperadas de la caja mientras la bestia gruñía e intentaba ponerse de pie mientras el hombre seguía disparándole sin éxito. Scar corrió a mi lado y ambos nos movimos con cuidado a la salida sabiendo que la atención de esa bestia estaba entre nosotros.

El arma del hombre se trancó y la bestia se giró a verlo con una expresión que difundía el más absoluto terror para quienes lo recibían. Vi un atisbo de ellos cuando la bestia saltó inhumanamente hasta el hombre quien daba gritos de auxilio y dolor y corrimos hacia la salida todo lo que podíamos entre los cuerpos restantes en el camino. Llegamos al ascensor y llamamos por él sintiendo la presión de lo que nos venían. El hombre había dejado de gritar hacia unos buenos dos minutos, tal vez el depredador se entretuviera un poco con los cuerpos en el pasillo pero igual no era más que apremiante salir de allí ahora.

El ascensor vino y entramos ambos antes siguiera de que se hubiera abierto completo y fue Scar quien marco para subir mientras desenfundamos las armas y esperábamos a que apareciera. Las puertas empezaron a cerrarse, demasiado lentamente para nuestro gusto y escuchamos un rugido como ninguno de los que habíamos escuchado antes, como si las paredes mismas temblaran.

Las puertas por fin se cerraron llevándonos hasta arriba dejándonos con el caos solo en nuestra mente por lo que habíamos presenciado.

Guardé ambas cosas recuperadas en mi bolso, lo más seguro que tenía ahora y respiré profundo intentando calmarme.

- ¿Crees que nos siga? – preguntó Scar con la miraba perdida en algún punto de la puerta.

- No lo sé, y no nos quedaremos lo suficiente para averiguarlo.