CAPITULO 45

El ataque fue todo y nada de lo que esperaba. Primero vinieron en grupo de tres luego una docena de ellos nos atacaron mientras todavía lidiábamos con los primeros y en el tercer ataque apenas si podía contar su número. Sólo sabía que eran demasiados para nosotros y había enviado a Jordán, Shawn y Kaer para que arrastraran el cuerpo de los que habíamos atrapados hasta nuestra base. Eso hacía media hora y esperaba que regresarán bien.

Mientras tanto la lucha aquí adentro no hacía más que seguir, intentando que no subieran y atrajeran con el sonido a más.

Hacíamos un frente y los obligábamos a retroceder pero no importaba cuanto les disparábamos seguían cerrando la distancia de nosotros.

- ¡Mark no me queda balas! -gritó Valery por encima del escándalos de aullidos y balas.

Maldije para mí mismo y la oculté detrás de mí mientras seguía disparando. Era hora del fuego. Saqué de mi espalda el arma que por defecto llevaba a todas las misiones. Un mini lanzagranadas de 50 cartuchos. Mi seguro.

Le quite el seguro y la sujete con fuerzas mientras esta abatía al grupo disparando hojillas que los hacían volar en cuestión de segundos. Disparé al grupo entregándome con violencia a la masacre hasta que el último de ellos cayó.

Estuve tentado de caer de rodillas pero como líder no podía hacer eso. Negué tratando de relajar la tensión en mis músculos y el golpeteo en mi cabeza dando me la vuelta al grupo. Ambos estaban todavía conmocionados por el ataque pero erguidos y Alertas para lo que siguiera.

- Bien. Nos retiramos. Pero antes has lo tuyo Isak. Toma pruebas para la Scrott. Diez deben de servir. - Dije cambiando de municiones y quedándome arriba en las escaleras sobre la pila de masacrados viendo como avanzaban con cuidado y empezaba a tomar muestras de piel y sangre que luego investigarían.

Era impensable e ilógico que estas bestias a pesar de ser infectadas por el mismo virus tuvieran tantas aleaciones genéticas diferentes. Como si el virus se resistiera de manera diferente en cada cuerpo pero los síntomas eran los mismos: ceguera (o bien sensibilidad a la luz) hambre voraz, rapidez y fortaleza, y eso sólo a los que habían ingerido suficiente carne humana o contaminada para alimentarse bien y crecer. Mantenerse activos pero no consciente. Luego de 30 años de esto eran pocos los que no presentaba esas características y aún aquí en nueva York que estaba entre los lugares más peligrosos de América la masacre seguía y seguía sin decaer, más bien cada año el radio de expansión crecía. Ya no sólo podía hablarse de nueva York eran tres Estados alrededor los que cubría esta zona de cuarentena donde ahora estaban.

Salió de sus pensamientos abruptamente cuando Isak trastabillo tratando de alejarse y cayó sobre el cuerpo de un par de Rousker. Al mismo tiempo vi cómo se erguía uno que inimaginablemente había sobrevivido a la masacre y se alzaba sobre él con las fauces abierta goteando. No tuvo tiempo de gritar una advertencia cuando inconscientemente le disparé en la cabeza haciendo que más que herirlo lo evitará y concentrará su atención en mí.

¡Jesús! Era enorme. Media al menos dos metros y sus músculos aunque pequeños eran un ramaje de tendones y venas casi expuestas por su piel gris abultadas. Apenas si pude reaccionar cuando saltó donde estaba y me lancé a un lado antes de que me cayera encima y me arrastré sobre los cuerpo intentando poner distancia pero sentí sus dedos afilados atrapar mi bota y lo pateé para que me soltara. Arrastrándome para poner distancia.

- ¡Mark!- escuché gritar a Valery y saltar adelante blandiendo su arma para abatirlo pero con una fuerza descomunal la apartó a un lado haciendo que cayera a un par de metros y avanzando en cuatro patas por sobre los montones de cuerpo, inconscientemente mordiendo a uno de los Rousker quitándole la mitad del rostro y masticando conforme avanzaba.

Este no sería fácil de matar pero igual no pensaba hacerlo. Había encontrado a uno de primera generación.

Tenía que serlo. Ninguno de los que había matado se movía en la manera que este lo hacía. Como si fuera un Rey y yo sólo la presa que se comería.

- Valery ve por Isak y toma distancia. Pateé un cuerpo hacia él tomando impulso y poniéndome en cuclillas y saqué un par de cuerdas de mi cinturón. Más que cuerdas eran como un látigo de cuero que tensé entornando los ojos para verlo con la poca luz restante de mi linterna caí-da.

El Rousker saltó y pasé por debajo de él irguiéndome una vez caído y saltando sobre él pero en vez de tomarlo por sorpresa por atrás me lo encontré frente a frente. Clavó sus dos manos sobre mis hombros acercando su boca hacia mi cara pero puse la correa sobre nosotros empujándolo hacia atrás. El piso estaba resbaloso y sentía sus garras aferrarse y traspasar mi traje pero no cedió, forcejeamos por alrededor de un largo minuto antes de lanzarlo a un lado. Me puse de pie sintiendo el escozor de las heridas en mis hombros sin poder hacer nada al respecto al oírlo gritar. Unos aullidos que resonó en mi mente y embistió de nuevo.

Esta vez no me aparte, sería difícil tomarlo desprevenido así que intentaba tomarlo de costado sosteniendo su brazo izquierdo pero la sangre, el veneno, que traspiraba hacían que las cuerdas se resbalaran. Como resultado perdí el control y traté de apartarme cuando se vino directamente a mi cuello gritando enfurecido.

Resbalé y caí de espaldas en las vías golpeándome en la columna pero apenas tuve tiempo de reaccionar al dolor haciéndome a un lado antes de que me cayera encima. Me quité la máscara sintiéndome ahogado y una oleada de gas venenoso proviniendo del ambiente infectado y enclaustrado me ahogó haciéndome toser. Si antes no me mataba al Rousker lo haría este aire.

Solté los restos de la cuerda que no empezaba a deshilacharse a causa del veneno y saqué de mi bolsillo trasero una jeringa y una linterna pequeña de repuesto rogando al cielo de que la Scrott tuviera razón, respiré profundo yendo por él, teniendo poco éxito cuando se lanzó por mi brazo.

Me hice a un lado cuando lanzó su brazo hacia mí y encendí la linterna hacia sus ojos haciendo que apartara el rostro y dejará al descubierto su cuello largo y duro. Golpeé su pie instando a derribarlo y al mismo tiempo inyectando la aguja en su cuello que se rompió con un crack sin siquiera sobrepasarle.

Maldije a mis adentros mientras el Rousker me golpeaba en el pecho y me mandaba unos metros más allá sobre las vías.

Debía de pensar en un plan mejor. Aunque dudaba que hubiera fórmula alguna de capturar a bestias como esa. Saqué mi arma pero cayó encima de mí y forcejeó evitando que llegará a mi cara. Empuje con todo lo que tenía utilizando brazos y piernas sin poder pensar en algo que me sacará de esto cuando miré de reojo una figura caer a las vías y apuntarle a la bestia por lo que pareció un largo minuto antes de disparar a las vigas haciendo que resonar en un silbido agudo cuando la bala se resquebró ante el acero. Valery siguió provocando ese ruido hasta que el Rousker se apartó y avanzó en cuatro pies a velocidad inhumana hacia ella pero antes de que pudiera llegar a ella más balas llegaron a él haciendo que se revolviera hacia atrás chillando. Isak estaba desde arriba sin darle un respiro al Rousker manteniéndolo acorralado contra las vías mientras Valery seguía provocando ese ruido molesto.

Pero sabía que no funcionaría por mucho tiempo.

Isak gritó en mi dirección y lanzó algo que cayó a mis pies y con un poco de aplomo de fuerzas me levanté para ver el arnés protector.

Respire profundo reuniendo toda la fuerza posible y tomé el arnés yendo por la espalda del Rousker y clavando el punzón de metal con un duro golpe en el centro de su espalda haciendo que se tensara y gritara con fuerza. Lo empujé hacia abajo asegurando uno de sus brazos pero ni así se mantuvo quieto, lanzándome a un lado de la vía cuando intentaba asegurar su otro brazo. Perdí la visión de todo un segundo donde lo único que podía sentir era dolor en mi costado y cuando levanté la miraba hacia arriba Isak tenía una rodilla sobre el rostro del Rousker cerrando el ultimo seguro. Esa visión por un segundo aplacó el miedo dentro de mí, solo sentía un loco frenesí de capturarlo.

Me puse de pie y llegue a su lado ayudándolo a ejercer presión mientras empezábamos el proceso de extracción del veneno.

Lo tomé con la fuerza suficiente para que no se ahogara pero que no se liberada a pesar de que amenazaba con hacer esto último removiéndose violentamente y resbalándose por el daño a mis guantes y las cuerdas.

Un segundo después llegó Valery y en un arrebato de furia clavó una jeringa en su pecho, sobre el corazón haciendo que el rugido que soltó nos hiciera gritar a ambos del dolor. Valery cayó hacia atrás mientras forcejeada con el Rousker frenéticamente hasta que sentí un leve cambio en su temperatura natural y su pulso.

- No se va a calmar más que eso. Usa la cinta y empieza a embalarlo. - le grité esperando que me entendiera. Sentía La garganta seca y me estaba ahogando con su olor nauseabundo.

Valery e Isak trabajaron lo más rápido que pudieron asegurando sus piernas y brazos y le conectaron la bolsa donde empezó a drenarse poco a poco el veneno.

No sabía cuándo tiempo había tardado pero se sintió una eternidad ahogándome y guardando la respiración sin mucho éxito hasta lanzarlo a un lado y caer sobre las vigas tosiendo solo para ser atacado por las atenciones de una muy preocupada Valery.

- ¿Mark estas bien? -la aparte de un empujó recordando las heridas a cada lado de los hombros y lo peligroso que podía ser si tenía contacto.

- Estoy bien. Dame espacio. - hizo lo que pidió y me dejó sentarme buscando con cuidado en mis bolsillos y rogándole a Dios que no se hubiera roto. Alcance lo que buscaba en uno de los bolsillos de mi chaleco la jeringa que Mells nos había asignado a todos al saber que no podría venir. Dijo que lo utilizáramos como último recurso.

Así que aquí iba. Me apuñale con la aguja en la pierna y esperé con la cabeza hacia atrás levantando una pequeña oración para no convertirme. Para poder irme de aquí limpio y que el cosquilleo en mi cráneo y el vacío en mi estómago sea sólo por el dolor de la caída. Esperé un largo rato totalmente en silencio sólo siendo interrumpido por los gemidos de los Rousker hasta que respiré profundo y abrí los ojos.

No sabía si estaba fuera de peligro pero no podía hacerlos esperar por mí.

Levanté la miraba para ver el contorno de los dos rostros preocupados que me miraban.

- ¿Están bien ustedes?-los miré a ambos deteniéndome en Valery que tenía los ojos llorosos. Abrí la boca para preguntarle pero sólo se lanzó adelante golpeándome en el pecho con sus puños.

- ¡Maldita seas! No te atrevas a abandonar me aquí Mark. No te atrevas a dejarme sola.-gimió más que amenazó. La tomé de los hombros haciendo que se alejara un poco y atisbe lágrimas en mis ojos también.

- No lo haré. No lo haré.-le aseguré tratando de infundirle valor. Tragué el nudo de mi garganta y la sujeté firme.-¿estás bien?

Asintió tratando de recomponerse.

- El golpe rompió mi traje protector y creo que me astillo una costilla pero estoy bien.

Asintió con un apenas un hilo de voz. Podía sentir su miedo. No la podía culpar.

Miré a Isak todavía custodiando al Rousker y con un ojo sobre nosotros.

- ¿Tu estas bien?

Él bajó la miraba aprehensivo y tragó saliva.

- Creo que me mordió en el brazo. Traspasó el traje.

Abrí los ojos en par y me alejé de Valery arrastrándome hacia él. Lo tomé del brazo arrancándole la manga y vi tres finas líneas de sangre resbalarse al piso.

Maldije en voz baja sintiendo a Isak tensarse.

- ´- Valery llama a Jordán y Shaw. Ve si están cerca y dame tu jeringa. La que te dio Mells. Estire por una mano para recibirla y al no hacerlo me iré a verla haciendo que se sobresaltar y quitará la mirada de horror que tenía sobre Isak.

- ¡Ahora Valery! ¡con un demonio!

Ella bajó la mirada, poco efecto haciéndole, y con manos lentas y temblorosa sacó su inyección y me la dio.

Le quité la tapa con la boca y se la clavé en el brazo poco importándome si eso le molestaba.

- Ahora ve por refuerzos Valery. -dije mientras iba por mi bolso donde había empacado un par de gasas, un sellador y limpiador.

- Será mejor por tu bien que no llores Isak o te golpearé.-le quité la tapa al limpiador mientras Valery se iba y lo vertí sobre su piel haciendo que gimiera con los dientes apretados no atreviéndose a más por la miraba que le lancé.

Y aun así sabía lo mucho que le dolería. Ese limpiador era como un ácido y aún venía lo peor cuando tomé firme su brazo y pasé el sellador sobre sus heridas tratando de cerrarlas. Intenté sólo enfocarme en la estela azul. No en el olor a carne quemada o a la tensión de Isak o la mía propia. Sólo era como un tatuador haciéndole un diseño hasta que terminó y pudo vendársele.

Lo dejé ir y recogí mis cosas buscando a tientas donde coño había dejado mi máscara. Me di la vuelta hasta que la encontré y la asegure lo mejor que pude agradeciendo el aire bendito y limpio. Pero cuando me di la vuelta vi a Isak desplomado en las vigas con la expresión vacía en sus ojos y la piel notablemente más pálida. Se quitó la máscara y me observó con una mirada que me revolvió el estómago.

- Si hay que hacerlo tienes que ser tu Mark. Hazlo tú y no quiero que regreses mi cuerpo. Sólo...Dile a mamá que siento abandonarla.

Bajé la mirada sin querer hacerle frente a eso.

Ah Marta. Era una humana que había sobrevivido no a una sino a cuatro olas de infectados, luchando por la supervivencia de sus cuatros hijos, solo había podido salvar a uno. Cuando le entregó a Isak hace poco mas de un año le prometió que lo convertiría en algo mejor, que su vida valdría la pena. No podía rendirse ahora y dejar que él cayera aquí,

Se acercó y lo tomó del cuello de su traje.

- No me esforcé en ponerte eso para pegarte un tiro ahora así que dé pie. No has terminado aquí.

Le ofrecí mi mano y luego de un momento de vacilación se puso de pie e intentamos levantar al Rousker y dejarlo en el pasillo, costándonos el doble de trabajo subir nosotros.

Me empezaba a poner de pie cuando un par de linternas me tensaron los ojos y me los cubrí con una mano para escuchar pasos acercándose.

- Aquí está el resto. ¿Está bien Isak? – anunció Valery con una expresión fúnebre.

- Shawn hazme el favor de llevarte a ese bastardo junto con Kaer. Nos retiramos. Ya hemos tenido suficiente de cacería. – les anunció matando cualquier duda y desconfianza en los ojos del resto de su equipo a ver a Isak con su brazo vendado.

No tenía tiempo para preocuparse, o prepararse por sí tendría que sacrificarlo, primero prefería sacarlos a todos de aquí.

Y así hicieron, enfilaron la salida llevando al Rousker cargado entre Shawn y Kaer como si fuera un Dios Egipto y ellos su escolta personal.

Esperaba que valiera la mitad de eso.