VISITA A MI LOBITA

Volvió donde estaba el desmayado Heracles, se vistió y asomo un balde de agua que le echo en el cuerpo y se despertó asustado, mirando a todos lados, le ardió la herida y recordó al ver sentado sonriente a Drácula y esa mirada malévola

—Ya despertaste Heracles, jajaja, bienvenido de nuevo al dolor

Heracles lo miraba asustado, sabía lo maldito que era, cuando lo vio levantarse cerro los ojos a esperar más dolor, más tortura, pero al no sentir nada volvió a abrir los ojos y no estaba frente a Él, trato de moverse para ver a otro lado y no podía, cuando sintió una brisa fría en su nuca y el dolor de nuevo cuando el vampiro volvió a morderlo lo hacía muy fuerte para hacerlo sufrir, saco sus colmillos y escuchaba los sollozos de su prisionero

—Te dolió, jajaja, vaya eso te dolió, pues tú torturaste a mi gran amigo hasta la muerte, pues yo voy a hacer lo mismo. ¿A ver que más se me ocurre?, oh, es cierto, ya regreso, jajajaja es una sorpresita

Desapareció, Heracles temblaba y se preguntaba que maldad que tortura será que planea con Él, cuando el vampiro regreso con dos hombres bajos parecían salvajes y les hablo en un idioma raro, los dos sonrieron y clavaron la vista al preso, se dijeron algo entre ellos, pusieron unos trapos en el suelo y sacaron unos cuchillos rudimentarios y empezó la tortura.

Las cadenas se enrollaron en todo el cuerpo y solo sus manos y pies quedaron a la intemperie y los salvajes hacían señas de agradecimiento al vampiro y empezaron a saltar riéndose. Se acercaron y Heracles sintió un horrible dolor en sus muñecas, estaban cortándoselas, y ese dolor era demasiado, contempló como le desmembraron y pusieron sus dos manos encima del trapo, la sangre chorreaba de las heridas de las muñecas, entonces Drácula les dijo algo en su dialecto y ambos salvajes le contestaron contentos.

Movió su mano y asomaron una docena más de esos salvajes, entre ellos unos niños, los primeros se levantaron y Drácula saco algunas cadenas para dejar las piernas libres, los salvajes le metían los cuchillos para despedazarlo y sacar alimento para sus familias que habían llegado, Heracles gritaba del dolor, sentirse cortado, despellejado, volvió a mover la mano y trajo a unos 20 más que al ver la comida gratis, siguieron cortándolo, entonces el vampiro asomo unos trapos grandes y soltó a Heracles al suelo y los salvajes le cayeron a seguir cortándolo para servir a los que llegaron, en una hora ya no había nada de Heracles, estaba en el estómago de los salvajes que al terminar los dos primeros en su dialecto agradecían a Drácula

Él le contesto algo, hizo un ademán y los regreso a su habitad, de Heracles solamente quedo la sangre derramada y una gran risotada de Drácula, se acordó del humano, fue a la cama y así dormido, lo abrazo y lo traslado a una de las habitaciones de palacio, lo acomodo bien seguía durmiendo, el vampiro se agachó a darle un beso en los labios y salió haciendo la protección para que no vea la puerta y no quiera escapar.

Salió de ahí, fue a su despacho a seguir revisando sus papeles y pensando como les diría lo que pensaba hacer con Luccer

Marietta, al otro día le dijo a Drácula que quería visitar a sus padres y Lucius quiso acompañarla y se fueron, entonces el rey fue a ver a su lobita

—Hola, lobita mía

Luccer estaba despierto y al escucharlo se hizo un rollo en la cama asustado y tembloroso.

—¿Me has extrañado?, jejeje, si debes haberme extrañado

Se acercó a toquetearlo y saltaba de susto, eso divertía a Drácula

—Ven acá

Lo jalo junto a Él y lo dejo desnudo con un gesto mágico se levantó y le dijo

—Mírame, no dejes de mirarme o te castigo

Drácula empezó muy despacio a sacarse la capa, después la chaqueta negra, siempre mirándolo, se sacó la camisa y quedo con el torso desnudo, Luccer lo miraba fijamente, admiraba ese torso musculoso ese abdomen bien trabajado.

Drácula se dio cuenta que emanaba excitación Luccer, sonreía observándolo, se sacó el cinturón y este voló a un perchero, hizo otro gesto y quedo desnudo al asombro de Luccer

—Ven conmigo—dijo Drácula llevándolo a bañarse.

Entraron al baño y lo puse frente a Él levitándolo para tener acceso a los pezones de Luccer, lo enjabono todo y al estar enjuagándolo, le beso los pezones, se los lamió y empezó a chupárselos, pero no le hacía daño, le estaba dando placer, eso le extraño a Luccer que empezó a gemir de gusto, luego subió al cuello a besarlo mientras se restregaba al cuerpo de Luccer.

Le lamía el cuello, bajo por todo el torso su lengua y eso le gustaba a Luccer que gemía más fuerte porque se estaba excitando, Drácula lo miraba que estaba con los ojos cerrados gozando lo que le hacía, llego a su pelvis con su mano le agarro la verga y empezó a chupársela haciéndolo temblar de gusto y gemía muy fuerte, estaba sintiendo tal gusto, pero entonces escucho cuando sentía venirse el orgasmo

—Te prohíbo que te corras

Abrió los ojos asustado, estaba ya a punto e hizo un tremendo esfuerzo para aguantarse y el rey lo observaba divertido la cara que ponía al aguantarse, como lo soltó fue más fácil aguantarse.

Lo bajo y le dijo que lo enjabone, empezó a hacer eso Luccer pero como estaba excitado cada vez que tocaba el cuerpazo del vampiro sentía un calorcillo fuerte de placer de tocarlo, termino de enjabonarlo y el agua empezó a sacarle el jabón al rey vampiro, lo agarro y lo levito de nuevo, pero lo puso de espaldas a Él y lo aplasto contra la pared entonces se acercó al oído

—Dime que eres mi lobita

—Soy su lobita

Drácula sonrió y de repente le clavo los colmillos en el cuello y Luccer sintió algo que entraba en su cuerpo un líquido caliente que no duro mucho, pero ese contacto hizo que sintiera placer y de nuevo hacía esfuerzos por aguantarse

Drácula soltó una carcajada, Él sabía muy bien que lo que hizo lo excitaría en un instante

—Jajajaja, mi lobita ¿te estás aguantando?, te prohibí correrte, ya sabes

—Si amo, me estoy aguan… tan…do

—Vamos

Salieron juntos se secaron con la magia del vampiro y se acostaron en la cama. Entonces Drácula le puso la vestimenta de cuero en el cuerpo, así acostado le dio la vuelta y le puso las manos para atrás amarradas con cinturones de cuero y lo hizo arrodillarse en la cama.

—Pídeme que te folle

—Fólleme amo, poséame, soy suyo

Drácula lo puso en 4 con la cara de Luccer pegada a la cama y las nalgas para arriba, lo empezó a acariciar de nuevo, le lamía la espalda, sentía gusto, pero a la vez temblaba porque esperaba que recibiría dolor intenso.

Sintió que le manoseaba el trasero, que le abría las nalgas y despacio le metió un dedo, pero no sintió dolor después le metió otro más y un tercero, sentía gusto no dolor

—¿Te diste cuenta?, no te duele, jajaja, por eso te inyecte mi esencia para que no te duela mi lobita.

Entonces sintió que lo penetro de una estocada, pero no le dolió solo sintió que le entraba muy apretado y le jalaba de las cuerdas de cuero para atrás, eso le ahogaba un poco, pero solo gemía de placer estaba sintiendo rico, ya que la verga de Drácula era inmensa y gruesa, le tocaba el punto donde sentía un placer tremendo pero volvió a escuchar

—No te corras, si lo haces te castigo

Ahora iba a ser peor, sentía demasiado placer con las embestidas y cuando sintió que lo soltó y le agarro la verga para masturbarlo lloro de susto, eso era ya un imposible no correrse, iba a reventar, ya no aguantaba.

—Amo, déjeme correrme, por fa… vor, no re… sisto, se me sa… le, por fa… vor.

—No quiero, te aguantas un poco más— lo embestía duro y con la otra mano le apretaba la punta del miembro de Luccer y lo ayudaba a aguantarse, pero las embestidas le tocaban ese delicioso punto de placer y otra vez lo empezó a masturbar y empezó a gritar

—Por favor amo, no a… guanto, deje…me correr... me, por favor