NO QUIERO DECIDIR

—Por favor amo, no a… guanto, deje…me correr.. me, por favor suplicaba Luccer

—No quiero—le dijo mientras más rápido lo masturbaba y sucedió lo que quería Drácula, Luccer ya no pudo aguantarse y el rey vampiro sintió el semen caliente en su mano. Sonrió, pero se hizo el enojado, lo volteo y vio que estaba casi sin aire, pero igual quería castigarlo

—Te corriste sin mi permiso

—Lo… si…en… to… amo… no.. . pude

—Era una orden debiste cumplirla, bien eso merece un castigo y Luccer puso cara de asustado, pero Drácula le alzo las piernas y lo volvió a penetrar, le embestía duro que de nuevo Luccer sintió tal placer que empezó a gemir fuerte y Drácula tuvo un orgasmo que rugió fuerte, pero no dejaba de embestirlo, sintió que le apretaba la cavidad a su verga, otra vez estaba a punto y el muy maldito sonrió y lo volvió a masturbar fuerte

—No te corras porque ya verás lo que te pasa

Luccer cerro los ojos pensó en otras cosas para aguantarse, pero sentir las embestidas tocando el punto delicioso y la masturbación era ya un suplicio, pero se aguantó.

Drácula otra vez sintió que le venía un orgasmo y dijo

—Correte conmigo mi lobita

Y Luccer se corrió llenando su abdomen de semen caliente y sintió como Drácula se corrió dentro de Él rugiendo en forma estruendosa.

Así con la verga metida dentro de Luccer, lo miro siguió embistiéndolo despacio, lo empezó a besar gimiendo en cada movimiento de lengua. Se acercó de nuevo al cuello de Luccer y volvió a morderlo susurrando en otro idioma «mio,solo mio»,lo hizo para que jamas lo traicione y sea su esclavo.

Se salió de Luccer, pero no lo desamarro, lo jalo más a la mitad de la cama y se montó encima de Él y se arrodilló encima de la cara de Luccer, le metió la verga en la boca y empezó a embestirlo con fuerza, Luccer se ahogaba sintiendo que la verga de Drácula le llenaba demasiado, le daba arcadas y hubo un momento en que se estaba ahogando, se quedaba sin aire, el vampiro se dio cuenta, pero siguió y en un momento se la saco y Luccer cogió aire asustado de que se estaba ahogando, pero no dijo nada y otra vez se la volvió a meter hasta que los movimientos era más rápido y se corrió en la boca de Luccer que tuvo que tragársela y al sacársela volvió a respirar, lo hacía en forma rápida y asustado

Drácula se acostó y ahora si lo desamarro viéndolo llorar del susto y dijo

—Ese fue tu castigo, por correrte sin mi permiso

—Si.. a… mo, si—dijo jadeando y llorando.

Lo agarro y lo acuno en sus brazos diciéndole

—Ya paso, ya paso.

Pero Luccer lloraba despacio para no molestarlo, el sentir la muerte tan cerca lo asusto, lo monto encima de su pecho y dijo

—Abrázame y duérmete

Luccer abrazo ese pecho musculoso que ya le gustaba y del cansancio se durmió rápidamente y Drácula lo abrazaba viéndolo ya dormido y con las lágrimas rodar por las mejillas del Lycan.

—Todo esto te pasa por lo que hiciste, tú tienes la culpa de sufrir mi venganza.

Drácula cerro los ojos y también se durmió, Luccer despertó un momento y se contempló encima del pecho del vampiro, le acariciaba el pecho besándoselo muy despacio, pero parece que lo sintió, porque se movió, pero después lo escucho roncar y se tranquilizó, siguió acariciándolo.

Estaba de nuevo ya dormitado Luccer cuando sintió que lo agarraron y lo acostaron al lado en el brazo del Rey vampiro que le puso la cabeza en su pecho y siguió durmiendo, Luccer aprovecho acariciándole el cabello y dándole pequeños besos en la frente y se acomodó para seguir durmiendo.

Drácula soñaba que estaba caminando por un desierto y observó algo a alguien que caminaba hacia Él, no obstante al casi acercarse a una distancia para ver se empezó a esfumar y despertó.

Se dio cuenta de que estaba recostado en el pecho de Luccer dormido, alzo la cabeza y le beso los labios. Se levantó, se estiró y empezó a vestirse, se dio la vuelta y pensó que ahora que estaba casado con sus dos amores, mejor conversaba sus planes con Luccer antes porque los amaba y no iba a contrariarlos. Un momento de cavilaciones y pensó también…«pero yo soy el gobernante del mundo y no debería pedir nada a nadie o dejaré de ser temido».

Salió de ahí, hizo un gesto mágico y estaba fuera del castillo, camino de un lado a otro frente a las puertas del castillo, sus súbditos y soldados lo veían pensativo cuando desplegó sus enormes alas y voló haciendo a todos volar por los aires por la fuerza que impuso en sus alas.

Llego muy alto y se quedó levitando ahí, pensaba mucho, amaba a sus esposos, en verdad que los amaba, pero también debía regir el mundo con mano dura, como siempre ha sido, no podía dejarse ver como si estuviera debilitándose, pero como lo haría sin ofenderlos o humillarlos, se agarró la cabeza voló más alto gritando

—Maldita sea, maldita sea, ¿qué hago, que hagoooo.?

Lágrimas salían de sus ojos, el amor a sus esposos era tan inmenso que no quería lastimarlos, pero también su carácter, su forma de ser, siempre fue frío, maldito, sádico.

Voló a gran velocidad, paso muy arriba, pero cerca de la casa de los padres de Marietta y lo sintieron, más que todo lo escucharon porque justo grito por ahí

—¿Qué hagoooo?, maldita seaaaa, ¿que hagoooo?, no quiero decidiiiiiir

Se miraron y Marietta dijo a sus padres

—Padres nuestro esposo parece que tiene una crisis vamos a ayudarlo, adiós

Ambos desplegaron sus alas y volaron hacia donde escucharon a su esposo, al llegar alto y volar buscándolo, Lucius lo sintió y dijo que estaba en la montaña a lo lejos, volaron hacia allá y se lo escuchaba gritar

—Noooo, no quiero decidir, los amo, los amo, pero yooo, no puedo cambiar no puedo, no debo, nooo

Y escucharon un rugido tan inmenso e intenso que tembló la montaña.

—¿Qué hagooooo?, maldita sea, ¿qué hagoooo?

A lo lejos lo contemplaron que daba vueltas y vueltas volando agarrándose la cabeza, hasta que por fin aterrizo se sentó y golpeo una enorme roca que la hizo pedazos en un santiamen lo escucharon sollozar, se agachó a llorar ya, entonces aterrizaron cerca de Él.

—Amor, ¿qué te pasa?—dijeron los dos

Drácula se sobresaltó, no los había sentido y los miro con sus ojos llenos de lágrimas y otras que ya habían bajado por sus mejillas

—Amor, ¿qué te pasa?, ¿por qué estás llorando?

Drácula los miraba sin saber que decir, no los esperaba verlos ahí con Él.

—Amor, dinos algo, nos preocupas

—Yooo… eh

—Por favor amor, te conocemos como eres, solamente dinos que pasa

—Está bien—dijo limpiándose las lágrimas

—Ustedes saben que los amo demasiada ¿verdad?

—Si amor sin duda alguna.

—Lo que pasa es que mi naturaleza es ser un maldito desgraciado, sádico, me gusta que me teman, causar y hacer sentir terror y... pues no quisiera exponerlos a eso

Se miraron los dos esposos de Drácula, lo abrazaron y Él a ellos.

—Amor, claro que sabemos que esa es tu verdadera naturaleza. Y nosotros jamás nos interpondremos a eso.

—Pero…

—No amor, tú eres Drácula el gobernante del mundo y siempre has sido lo que eres siempre y nadie va a cambiarte jamás, nosotros somos tus esposos que te aman y respetamos lo que eres tú, así que no pienses que tienes que decidir, no, eso no.

—Por eso los amo, estaba asustado no quiero lastimarlos jamás, pero creo que podemos lidiar con esto.

—Amor, tú sigue siendo quien eres, eres el Rey y nadie cambiara eso.

—jajajaja, con razón soy feliz, tengo a mis amores conmigo, jajaja.

—Te amamos Drácula Rey del mundo.

—Si ese soy yoooo, jajajaja.