El crimen develado
Ahora me siento como cuando despiertas y hay mucha luz, tanta que deseas cerrar los ojos y volver a la serenidad que puedes llegar a disfrutar luego de que te sumerges en una oscuridad donde nada ocurre.
Es que, al final, mi crimen fue amarla y dejarla ir por ser un egoísta que comenzó a llenarse de desdén; el de ella, ir a determinado lugar en el momento menos oportuno.
Aunque pensándolo bien, mi crimen fue fijarme en ella, haberla seducido; ella no cometió ninguno, con mi indiferencia le tracé la ruta hacia unos cuchillazos y, mientras eso sucedía, diseñé para mí un mapa a ningún lugar.