AQUELLA NOCHE
Celebro mi pequeño triunfo con un par de tragos de vino tinto que guardo para una ocasión especial, solo se que es chileno de muy buena calidad, aunque no se nada sobre cata de licores, igualmente disfruto de su dulce sabor. En la comodidad de mi salón, respiro el aroma del licor pensando en la histeria que debe reinar en la oficina. Seguramente ya mi querido jefe ha deducido que la publicación debió ser echa por el asesino ya que revela datos que nadie mas posee.
Sonrío complacido imaginando sus caras, especialmente la de esa idiota roba novios que debe estar revolcándose en su miseria, ya he decidido que hare con ella, esta todo arreglado, pero aun no es tiempo, primero quiero que sufra un poco mas viendo como todo se hace publico y la imagen de su adorado esposo es expuesta ante los medios. No me reporta ningún beneficio real todo esto mas que hacerla sufrir, debe pagar por haberse cruzado en mi camino tantas veces que deje de contarlas quitándome a su paso todo lo que más me ha importado.
Lo primero fue Rave, el típico chico malo rebelde de la secundaria al que todas querían y para el que yo representaba era solo su compañero de andanzas, era tan atractivo que podía tener a cualquiera fuera hombre o mujer, pero estaba obsesionado con la idiota de la clase, la torpe de Isabelle, que permanecía en su mundo sin mirar a nadie mas que a si misma.
El muy tonto hacia de todo para tener su atención, la molestaba cada vez que podía, tumbaba sus cosas, la hacia caer, le robaba su comida, un régimen de terror en su contra, pero solo sus amigos sabíamos de que venia realmente todo eso, el estaba enamorado de ella y no era correspondido.
Terminada la secundaria, nos fuimos a la universidad, la mayoría de nosotros opto por la local y pese a creer que todo habría acabado y él se fijaría en alguien mas, fui sorprendido por la realidad de que todo seguía igual, el detrás de ella como fantasma y la estúpida sin determinarlo.
Tuve una luz de esperanza en una noche de borrachera cuando nos quedamos solos en la sala de la residencia que compartíamos, todos nuestros amigos dormían, Rave no paraba de hablar de la idiota, que si hoy estaba hermosa, que si ayer le hablo o lo miro, bla bla, solo tonterías. Por lo que para hacerlo callar me abalance sobre el y lo bese. Fue un arrebato, estaba ebrio, pero saborear su boca por un instante fue tocar el paraíso.
Mi amigo no se movió, solo me miraba sorprendido, sin decir si o no, yo preferí pensar en que era un si y volví a besarlo esta vez con mas ímpetu hasta que sus manos me empujaron lejos para luego propinarme un golpe que me lanzo al suelo. Eso no fue lo peor sino su mirada de horror por mi atrevimiento.
Estuvo varios días sin hablarme hasta que lo convencí de que fue un error producto del alcohol y que jamás volvería a pasar, tuve que mentirle y con dolor en mi corazón me quede a su lado obviando mis reales pretensiones con él, incluso fui su cómplice en sus fechorías, la mas dura de ellas fue cuando me persuadió de secundarlo en atacar a Isabelle, otra vez ella, pensé, pero era eso o apartarme de su lado.
Fue horrible aquella noche. La siguió a su salida de la biblioteca, se aprovecho de que ella permanecía sola la mayor parte del tiempo, así que la atrapo y con mi ayuda y la de otros chicos, la llevo a un callejón donde abuso de ella de la peor forma. El fue el primero, luego otro de los chicos, después yo y termino el cuarto. Cuando termino quiso repetir, pero ella estaba inconsciente y el ruido de personas acercándose nos hizo correr.
Luego de eso no supimos mas de ella, Rave casi enloquece al saber que no volvería, se hundió mas en las drogas y el alcohol hasta que termino preso en una redada en la que también cayeron los otros dos. De esa violación nadie supo, no hubo denuncia, ni tomaron algún tipo de acción, Isabelle solo desapareció y no supe mas hasta que la vi años después.
Había decidido cambiar de vida, me dedique a otra cosa, una que nunca creí que podría hacer, me convertí en FBI y fue para ese tiempo que conocí a Alain, un ruso radicado en América desde hacía unos años, administrador de un club reconocido en la ciudad. Pensé que había encontrado el amor, que esta vez sería definitivo, pero a veces la vida puede darte sorpresas muy desagradables, porque luego de unos meses, me confeso que estaba casado. Debió escucharse cuando mi corazón se rompió en pedazos, sin embargo, no me había dicho que no me quería así que albergue esperanzas.
A pesar de que fue enfático al decirme que se quedaría con ella y que todo había terminado entre nosotros, decidí buscarlo una vez mas, hablar con él, arreglar las cosas por lo que fui a buscarlo al club. Esperanzado, espere por él en la barra, sabia que pronto saldría, acostumbraba a hacerlo luego de hacer su trabajo. Fatal para mi fue ver esa imagen de pareja feliz que mis ojos alcanzaron a ver. Alain abrazado a una hermosa mujer que una vez me dijo se llamaba Sonia, pero que el realidad no era otra que Isabelle.
De nuevo la vida se burla de mi poniéndola en mi camino. ¿Qué tiene esa estúpida que todos la aman? Grito para mis adentros, pero esta vez estaba firme en la idea de que no lo dejaría pasar, no volvería a renunciar. Con Rave lo hice porque el no era gay, pero Alain es diferente, con él si hubo noches de pasión en los que llegué a sentir que lo amaba y que me correspondía. Así que iba a luchar.
Camine decidido hasta donde estaban, Al no me había visto, sin embargo, supo de mi presencia al ser alertado por ese guardaespaldas a su lado que lo acompañaba siempre. Al ver mis intenciones, se excusó con la chica y se levantó para encontrarse conmigo, me tomo del brazo con una fuerza que no sabia que tenia y me arrastro al callejón en las afueras del club. Discutimos, le pedí la verdad de porque me dejaba, exigí, grite, hasta que finalmente me confeso que sabia quien era yo, mi verdadero yo y lo que había hecho en el pasado. Sorprendido, le cuestioné sus palabras y fue donde lo entendí todo.
- Devon Mills, ¿reconoces ese nombre? – No pude mas que abrir mis ojos al escuchar ese nombre.
- No se de que hablas – respondí en un vago intento por negarlo todo.
- Te investigue muy a fondo, es algo que hago con cada persona que conozco, tu no fuiste la excepción, pero de todas las personas horribles que he conocido… ¡TU! – hace una pausa mostrando una expresión de asco – has sido el peor de todos.
- No se de que hablas Alain – continue apostando a mi inocencia a sabiendas de que no lo era.
- No entiendo como pudiste, como pudieron, hacerle daño a alguien que no lo merecía – reprocha furioso – Jamás pensé que tu, tan dulce y apasionado, pudieras esconder a un ser tan vil.
- Sigo sin entender Alain – insisto esperando que de una vez por todas me diga lo que sabe.
- Tu y tu amigo Raven junto a dos mas le hicieron daño al ser que mas amo en esta vida – espeta con ira – Atacaron a una chica inocente, le causaron un daño terrible, pero jure protegerla desde que llego a mi vida y he cobrado con sangre lo que le hicieron, solo me faltabas tu – me sonríe maliciosamente, iba a interrumpir, pero vi sus intenciones de continuar hablando y lo deje – Raven, John y Emmet, ¿Reconoces esos nombres?
Por supuesto que los reconocía, ellos y yo formamos aquel grupo que se juntaba para fumar, drogarse y beber alcohol, pero no lo aceptaría, no. Presintiendo que algo malo pasaría, lleve mi mano al bolsillo donde lo guardaba, una vez alcance el objeto, lo empuñe con fuerza.
- He conocido mucha gente mala, he vivido entre asesinos, traficantes y mafiosos, pero jamás a alguien tan podrido con ustedes cuatro, ni siquiera el Torturador ha caído tan bajo como ustedes – El torturador, un conocido mafioso ruso del cual no se conoce su rostro ya que los que lo han visto, han terminado muertos después de haber recibido sus torturas ¿Qué tendrá que ver él con semejante personaje? – Supe lo que le hicieron a Isabelle, ella ahora es mi esposa y por ella he derramado la sangre de tres de los cuatro hombres que la atacaron, solo me faltabas tu – y allí finalmente lo comprendí todo, esa es la razón por la que me dejo.
- ¿Por qué no me has matado también? – no lo negué mas, finalmente acepté que lo hice, el pasado que creí dejar atrás, ahora ha vuelto para cobrármelas todas.
- Porque hasta hace 24 horas, no sabía que habías sido tu, me alejé de ti porque entendí que Isabelle es mi amor, mi futuro y no voy a dejarla ni por ti ni por nadie – sus palabras van llenándome de furia, cada vez aprieto con mas fuerza el puño dentro de mi bolsillo – Aquí nos despedimos tu y yo, ya no volveremos a vernos – toma un poco de distancia antes de continuar hablando – Cuando me di cuenta de que eras un agente del FBI, vi miles de escenarios y en todos ellos pensé que te habías acercado a mi pensando en que pertenezco a la mafia rusa, iba a alejarme, pero pensé que era mejor mantenerte cerca y dejarte actuar, continue investigando, fue horrible para mi lo que descubrí, de verdad me gustabas, hasta pensé en separarme de mi esposa, pero que gran error habría cometido.
- Aun podemos hacerlo, déjala, vente conmigo – dije sinceramente esperando que reconsiderara. Baja la cabeza y niega.
- No podría, no por ti – intento alejarse, pero ya no había vuelta atrás, me delataría o peor, me mataría por vengar a esa idiota, así que deje salir mi verdadero Yo y que saciara su sangre.
- Alain… - alcance a decir cuando tomé su hombro con mi mano libre y lo hice retroceder para luego clavar el puñal en el centro de su abdomen.
Mi dolor era mayor que el suyo, tanto, que lagrimas brotaron de mis ojos sin ningún control, su expresión cada vez que retiraba la hoja del cuchillo y la volvía a hundir no la olvidare jamás, su rostro mostraba dolor, impotencia, certeza de que había perdido. A pesar de ser mas alto y musculoso que yo, no pudo zafarse de mi agarre, me tomo mas de 15 cortes lograr que se rindiera, podía sentir sus manos apretar mis brazos estrujando mi piel, las mismas manos que una vez me hicieron sentir un placer indescriptible, ahora me torturan transmitiendo un dolor que se que no se borrara jamás.
Lo mire a los ojos mientras estos perdían el brillo que los caracterizaba, miraba como la vida iba abandonando su cuerpo cada vez mas fláccido. No pude sostener mas su peso y lo dejé caer. Llore sobre él, grite de dolor, jamás había sentido un ardor tan intenso como este luego de arrancarle la vida a alguien, no podía respirar, negaba con la cabeza desesperado, arrepentido, creo que morir en sus manos habría sido mejor que verlo morir como lo hice y lo peor, que encontró su muerte en mis manos.
En un movimiento inconsciente tome mi móvil, deseaba guardar un ultimo recuerdo suyo, al menos me llevaría esa satisfacción, el haber sido la ultima persona en verlo con vida, el haber sentido aquel aliento escaparse de sus labios, así que lo fotografié, no como lo hice con otros a manera de trofeo, en esta oportunidad la guardaría para contemplar la hermosura de su rostro frio ya sin expresión, que a pesar de haber experimentado una muerte traumática, su semblante era tranquilo y sereno, podría decirse que lleno de paz.
- ¡No! – escucho una voz femenina que grita a unos pocos metros de nosotros, no debí voltear, pero mi insensatez gano y me hizo girar la cabeza hacia el origen de esa voz.
El tiempo se congelo por unos minutos, a pesar de estar poco iluminado, podría jurar que vio mi rostro, no se si pudo reconocerme, pero estoy casi seguro de que podría identificarme. Pensé en ir por ella para no dejar cabos sueltos, pero ella comenzó a gritar de nuevo alertando a todos los presentes en el estacionamiento, así que corrí, lo hice hasta que mis piernas flaquearon y tuve que parar, consciente del riesgo de que me haya visto, considere el pequeño porcentaje de posibilidad de que no pueda identificarme. Lo hecho, hecho estaba.
A lo lejos, escuche las sirenas que supuse se dirigían al club, para no levantar sospechas, oculte como pude mi ropa llena de sangre y guarde de nuevo el cuchillo en mis pantalones. Caminé por horas hasta llegar a mi casa donde pude detenerme. Subí a mi habitación, me duche por casi una hora en la que pase estrujando mi cuerpo queriendo librarme de esa horrible sensación, por primera vez no me sentía orgulloso, este no era mi crimen perfecto como los otros, se que es difícil que me relacionen con todo esto, pero el cadáver que hallaran pertenece al hombre que amaba y tener la certeza de no volver a verlo me hace morir junto con él.
Queme mi ropa, desaparecí toda posible evidencia que pudieran hallar en caso de que revisaran mi casa, solo conserve mi cuchillo y las fotos en mi móvil junto a aquellas tantas que nos tomamos todas esas veces que nos encontramos para hacer el amor, llore viendo cada una de ellas hasta que ya no tuve mas lagrimas que soltar. Mas calmado, pensé en lo que la muerte de Alain representaba, yo no lo vería jamás, pero me di cuenta de que ella tampoco, quizás lo perdí a él, pero logre que ella tampoco lo tuviera mas y eso refrescaba mi alma, así como con Rave, se alejó de mi después de lo que hicimos, pero me quede con la seguridad de que Isabelle tampoco lo tendría. Le había ganado a ella, por segunda vez.