REENCUENTRO
Despierto luego de varias horas de sueño que reconfortaron en buena medida a mi cuerpo. Desconozco que hora es, pero por la oscuridad en la que esta sumida la habitación, es de noche o tal vez de madrugada. Estiro un poco mis músculos, mi estomago me recuerda que no he comido en horas y que de seguro Sve guardo algo para mí. Paso al sanitario de donde salgo minutos después y salgo de la habitación rumbo a la cocina. Se escuchan voces dispersas que por el volumen deben provenir del jardín, todas ellas masculinas, por lo que supongo que ya Ilya volvió, si estoy en lo cierto, la paz que disfrute en su ausencia, definitivamente se terminó. Considere regresarme, pero la necesidad de comer era mayor, así que sin tanto preámbulo, me lance en busca de comida.
Conforme me fui acercando, las voces se hicieron mas nítidas, era la televisión que estaba a un volumen considerable y algunos de los guardias que custodiaban la casa que comentaban algo que parecía interesante. El personal reunido en el salón, miraba atento la pantalla donde se veía a su jefe dar declaraciones a la prensa en lo que supuse era una rueda de prensa, a su lado, un hombre muy bien parecido de cabello negro y barba de dos días, lo acompañaba, era un agente del FBI, se sabe, por el emblema en su chaqueta. Diviso a Viktor por detrás del grupo y me le acerco sigilosamente para sorprenderlo, pero termino siendo yo la sorprendida cuando se voltea y me atrapa por la cintura levantando mi cuerpo a su altura.
- ¿De verdad piensas que puedes sorprenderme? – me cuestiona serio y con vos ronca.
- Si – respondo secamente mirándolo a los ojos manteniendo una expresión similar a la de él.
- ¡Jamás! – asegura serio acercando su rostro al mío, desafiante.
Nos mantuvimos en esa posición hasta que ya no pudimos contener la risa, termine cruzando mis brazos detrás de su cuello mientras el me plantaba un beso en la mejilla, es el ruso con mas edad en esta casa, trabajo con Iván Petrov desde su adolescencia y ahora lo hace con su hijo, su mayor trabajo es entrenar a los nuevos participantes, incluyéndome, pero en casos mas serios, se encarga de coordinar las acciones a tomar junto a Oleg y Sergei. Es considerado un tipo de temer, hasta yo lo veo así, sin embargo, entre nosotros surgió una bonita relación donde me trataba como una hija. Después de darme unas vueltas en el aire, me deja afirmar mis pies sobre el suelo para continuar la conversación.
- ¿Qué esta pasando Viktor? – pregunto señalando la pantalla de la tv.
- Sucedió algo muy malo en una de las fabricas del centro, oficialmente se trató de un accidente, pero la verdad es que fue un atentado proveniente de los irlandeses – me explica mientras escuchamos la voz de Ilya.
“… tomare todos los recursos disponibles que sean necesarios para devolver la tranquilidad a esta ciudad, pueden estar tranquilos de que hechos como estos no volverán a repetirse en ninguno de los establecimientos que sean de mi propiedad o estén relacionados de alguna manera con mis empresas…”
- Les esta declarando la guerra ¿Cierto? – digo afirmando mas que cuestionando a lo que el ruso a mi lado responde con un asentimiento – Esto se pondrá mas negro que la noche – repito en voz baja lo que Alain solía decir - ¿Dónde están Oleg y Sergei? – continuo con mi interrogatorio.
- Oleg con el jefe, Sergei en una casa de seguridad reuniendo a la tropa – me responde sin darme mayor detalle, Viktor es uno de los hombres más herméticos de esta casa.
- ¿Y ese tipo al lado de tu jefe? – cuestiono curiosa ante la imponente imagen del sujeto.
- Es un agente del FBI que investiga el caso, también se encargo de interrogarnos a todos luego de lo del señor Alain – ante esas palabras volteo a verlo inmediatamente, recordando partes de esa noche.
- ¿Qué se supo sobre eso? – interrogo mientras trato de mantenerme serena.
- No mucho, se piensa que lo asesinaron para provocar a Ilya y que los irlandeses son los responsables – regresa sus ojos a la pantalla por un momento y luego regresa a mi – El señor tuvo que robarse el cuerpo de la morgue para cortar con esa investigación, la policía y el FBI estuvieron casi un mes hurgando entre las propiedades de la familia y sabes que eso no conviene, luego de eso, no se ha removido mas el caso, Ilya solo espera poder vengarse – me responde ya dando por terminada la conversación, ya que recibe una llamada y se aparta para responderla.
Me tomo unos minutos para detallar bien el rostro del agente, a ese es al que debo buscar para aclarar ese asunto de Alain, estoy segura de que su muerte no es asunto de la mafia sino un crimen personal, ese tipo a su lado con las manos llenas de sangre y que presumo fue quien lo mato, era alguien cercano a él, de otro modo no habría podido acercarse tanto hacia su persona, si algo tenía Al entre sus cualidades, era la de ser precavido.
Un escalofrío recorre mi cuerpo, en los años que llevo aquí, la familia solo ha estado en guerra con otra una sola vez, eso fue contra otros rusos que intentaron entrar al país con la intención de posesionarse de los terrenos Petrov, solo duro un mes y medio, pero las perdidas fueron considerables, vi muchos heridos y muertos de corta edad, la mayoría de los hombres son adultos entre 25 y 30 años, pero también hay menores que eso y sigue siendo lamentable ver como una vida tan joven se ve apagada por la violencia.
- ¿Quién sustituyo a Alain? – curioseo pensando en el trabajo que el solía realizar en este tipo de situaciones.
- Lee – responde secamente, ya recuerdo a ese Lee, es un huérfano de origen coreano que Al encontró en la calle hace muchos años y que era asombroso con las computadoras, tan bueno como mi Al.
- Bien, él es bueno – comento dirigiéndome mas hacia lo que deseo realmente preguntar - ¿El equipo de Al… ¿Lo tiene él o lo resguarda alguien más? – cuestiono esperando la que será la mejor respuesta para mí.
- Lee no pudo romper el cifrado de los equipos de Alain, hubo que conseguirle unos nuevos, afortunadamente el jefe tiene las claves de las cuentas y los servidores de las empresas – suspiro aliviada ante esa información, Al era muy celoso con sus equipos, solo yo, aparte de él, conocía las contraseñas de los firewalls que instalo y unas rutas que el mismo creo en caso de que alguien quisiera burlar su seguridad.
- ¿Sabes donde están? – me gano una mirada inquisidora de su parte.
- ¿Para que los quieres? – cuestiona elevando una ceja, gesto que me resulta gracioso.
- Necesito algo de allí, es todo – respondo haciéndome la inocente.
- Hum – se limita a rezongar – Ilya los tiene en su despacho – me informa en voz que solo yo puedo oír – Estaré aquí un rato… tiempo suficiente – entendiendo el mensaje, me retiro del salón sin llamar la atención de sus ocupantes.
Sigilosa, me dirijo hacia el pasillo donde están los despachos Petrov. La primera puerta es la que da acceso al de Ilya, es mucho mas amplio y su mobiliario es sobrio, casi antiguo, hecho en madera y vidrio, incluye un bar que permanece lleno de botellas de vodka y whiskey, sus bebidas favoritas. La segunda puerta lleva al de Alain, organizada de una manera que demuestra la personalidad tan diferente a la de su hermano, la decoración es minimalista, resulta mas acogedor por la pecera que ocupa la totalidad de la pared tras el escritorio que él usaba, fue una de sus excentricidades, allí reposan peces traídos de otros países que no sabría especificar, la luz que ella proyecta, da un aire misterioso cuando las demás luces se apagan, nos gustaba hacer el amor aquí, lo hicimos muchas veces sobre la alfombra y su escritorio, aquí quedaron tantos recuerdos de lo que fue nuestra relación. A un lado esta mi escritorio, es mas pequeño y con detalles más femeninos, allí acostumbraba a hacer mi trabajo de apoyo y también lo utilizaba para estudiar.
Entre primero en el de Ilya, se supone que allí esta la laptop y los accesorios que la complementan, me resulta extraño que la hayan encontrado, Alain la ocultaba en una parte de la casa que solo nosotros conocíamos, recuerdo que la ultima vez que la utilizo fue ese día que fuimos al bar por la invitación de su hermano y se que la guardo en su escondite, ya después averiguare como dieron con ella. El almacenaba allí información sobre la organización y sus manejos, tenia eso cifrado en nubes muy protegidas, también tenía allí información personal, entre esas, la que cuenta la historia de mi vida.
Luego de un rato, acepto que no la encontrare sin la ayuda del propietario de esta casa, pero entonces recuerdo que hay un sitio en el mobiliario de la pared que queda tras la puerta que se remueve y confiere espacio suficiente para esconder algo del tamaño de lo que estoy buscando. ¡Bingo! Exclamo, cuando es positiva mi búsqueda, solo que falta el disco duro externo y las memorias USB. ¡Demonios! Exclamo de nuevo, frustrada porque esa parte tan importante no esta allí. Tomo la laptop y me voy a la oficina de Al, al encenderla, me solicita la clave que perfectamente recuerdo por tratarse de algo conocido, Lasvegas2312, código que resume el lugar y fecha de nuestro matrimonio. Me concede acceso y luego me pide la segunda clave, martes1306, el día que nos conocimos según lo que él me conto, pero creo que mas bien, es el día que llegue a su vida y el me rescato.
Veo en la pantalla el escritorio del equipo que contiene varias carpetas, todas con nombres clave que solo Al y yo guardábamos, pero al fondo de la multitud de iconos, observo una que no conocía. La abro y veo que la fecha de la última vez que la actualizo es del mismo día que falleció y fue creada en horas de la tarde unas horas antes de salir ¿Qué habrá aquí? Me pregunte sin tener la mínima idea de lo que pudo guardar allí.
Me tomo el tiempo para revisar las cuentas que teníamos en bancos extranjeros constatando que todo esta en orden, debo buscar los instrumentos financieros y hacer los cambios pertinentes con la nueva identificación que pronto tendré. Mi intención es que, una vez resuelto el caso, me iré de aquí a donde los Petrov no puedan encontrarme, ese era el sueño de Al, ser libre del estigma familiar y tener una vida normal, todo estaba preparado desde hacía mucho tiempo, solo que Alain retraso sus planes para apoyar a su hermano, pero los meses anteriores a su desaparición física sé que conoció a alguien más con quien renovó sus intenciones de alejarse, yo me iría con él, porque aun cuando nuestra relación había cambiado hacia ya tiempo, me repitió que jamás me dejaría independientemente de con quien estuviera.
Luego de unas horas revisando todo el contenido, le presto atención a esa carpeta que no reconocí al principio, tiene una clave propia de acceso de la que no tengo ni la mas mínima idea. Se que siempre utilizamos cosas que son importantes para nosotros como nombres o fechas, pero la verdad es que con esta, no se me ocurre ninguna. Ya cansada y casi desmayada por el hambre, porque finalmente no comí, decido dejar esto por ahora y pasar por la cocina a ver que encuentro. Una vez allí, paso ronda por el horno, sitio oficial de Svetlana para la comida guardada, para mi fortuna, encuentro varios envases repletos de una comida que mejor olor y aspecto no podrían tener, seguro que la hizo para los hombres que se encuentran en la calle trabajando, pero por un poco que falte no habrá diferencia, ¿No es cierto?
Me sirvo un poco de pollo, vegetales y crema de maíz, es raro ver esa crema en el menú, porque no se trata de un plato típico ruso sino chino, por lo menos esta receta, pero creo que esa es exclusiva para mí, solo Al y yo la comíamos. Perdida entre los sabores de mis sagrados alimentos, me distraigo hasta el punto de que no escucho los pasos que se acercan a mí, solo una voz logra sacarme de mi nirvana culinario al oir que me dice muy cerca de mi oído.
- Por fin la señora Petrova nos permite verla – ese acento extranjero que me ha hecho estremecer infinidad de veces me deja congelada al notar quien ha llegado. Trago grueso sin que este lo note y procuro conservar la postura que tengo evitando ver su cara. Viendo que no le respondo continua – Me preguntaba si alguna vez la volveríamos a ver – dice terminando de rodearme quedando frente a mí.
Abandone la comida que había estado deleitando antes de su llegada, solo me limito a mirarlo a los ojos llena de sentimientos encontrados. Una mezcla de emoción y repudio se apoderan de mi pecho, emoción por volverlo a ver, esos ojos grises tan hermosos que me han fascinado desde que los vi por primera vez y repudio por su atrevimiento la ultima vez que nos vimos, esa donde me beso a la fuerza sin tomar en cuenta mi negativa, pese a que lo deseaba con locura, sentí que falle ante el compromiso que mi esposo y yo habíamos hecho recientemente. Debe notar mi rechazo cuando se aparta de mi en vez de acercarse, no quedamos en muy buenos términos luego de lo que ocurrió, tanto, que incluso evitaba cruzarme con él en esta casa.
- ¿Qué nos cuenta señora Petrova? ¿Qué la trae por aquí luego de casi 6 meses? ¿Recordó que tiene casa y una familia? – me cuestiona con sorna - ¿Acaso necesita algo de nosotros? – toma asiento enfrente de mi sin dejar de mirarme y dispuesto a esperar una respuesta.
- Buenas noches, Ilya – le pregunto esta vez con mi actitud de siempre, una que él llama “desafiante” – Te ves bien en las cámaras, parecías un actor de cine – le comento en tono burlón a lo que el responde con una sonrisa ladeada.
- Me viste – contesta enderezando su postura – Entonces debiste ver al agente que me acompañaba – me cuestiona insinuando algo de lo que no tengo idea.
- Pues no, solo me centre en ti – miento retomando mi cena solo para tener algo que hacer y no mirarlo.
- Si el agente Jackson Ferro ¿Te suena ese nombre? – me cuestiona de nuevo, esta vez mas serio. El ambiente se enfría al punto de sentir ese escalofrío que me sacude cada vez que lo tengo cerca.
- Pues no, no se quien pueda ser – le respondo intentando ignorarlo, lo que repentinamente desata su furia. Lanzando mi plato ce comida al suelo y tomándome por el cuello, me levanta y presiona contra una pared, su rostro esta tan cerca, que puedo aspirar su aliento.
Como puedo, intento soltarme, pero entramos en una lucha que resulto en unos cuantos enceres de la cocina rotos, un estruendo que llamo la atención de todos. Oleg, que recién entra a la casa, trata de contenerlo, pero no lo logra, así que decido salir de la cocina y refugiarme tras alguna puerta con llave, por muy bien que me haya entrenado Viktor, Ilya sigue siendo mas fuerte que yo y no podre derribarlo, así que lo mejor por ahora es esperar a que se calme e intentar conversar. La que se hizo mas cercana fue irónicamente, la de su oficina, viendo lo cerca que esta mi adversario, preferí entrar allí y no arriesgarme a correr hacia la de Al, pero de igual forma, fui alcanzada y apresada entre sus brazos obligándome a prestarle atención.
- ¿En serio pretendes burlarte de mi Sonia Petrova? ¿Me crees tan estúpido como para aceptar que no conoces al agente Ferro cuando llevas meses revolcándote con él? – aumenta su presión sobre mi cuello que ha tomado de vuelta, esta vez restringiendo mi respiración – Eso sin contar que huiste como delincuente y no supimos de ti en meses – escupe con furia – Me debes muchas respuestas Sonia y me las vas a dar – ordena.
- ¡Idiota! ¿Pretendes matarme? – le digo como puedo entre el poco aire que logra llegar a mis pulmones, con mis manos intento separar las suyas, pero es inútil. De pronto recapacita y libera un poco su agarre, dejándome espacio para el oxígeno. En eso, la puerta se abre violentamente y es Oleg quien irrumpe con urgencia.
- Señor… - se limita a decirle, cosa que parece actuar a mi favor ya que Ilya me libera por completo y se aparta.
- Déjanos solos, ella y yo tenemos mucho de que hablar… sin peros Oleg, retírate – le ordena sin perderme de vista. El hombre solo asiente y sale cerrando la puerta.
- ¿Dónde has estado todo este tiempo? ¿Por qué te fuiste sin importarte lo que había pasado con Alain? – habla mientras camina hacia mi como un león cazando a su presa – Desapareciste sin dejar ningún rastro ni dar una explicación, después de años aquí, te comportaste como si no fueras de la familia, incluso quisiste hacerme creer que no me recordabas ¡Farsante! – me grita prácticamente a la cara, de nuevo estamos muy cerca el uno del otro. A pesar de su reclamo, no puedo evitar desear abrazarlo, mis ojos se mueven detallando las facciones de su cara, una a una hasta detenerse en sus labios, esos que ya probe y que me dejaron un inolvidable sabor.
- Te daré respuestas en cuanto las tenga o cuando sea el momento más oportuno, por ahora, hay cosas mas importantes que resolver – le digo ocultando el efecto que su cercanía me produce, ese conflicto entre el deber y el deseo que se genera en mí.
- Es cierto, hay cosas mas importantes que debo manejar, pero necesito saber – habla en voz mas baja y relajando un poco la tensión de sus hombros, ahora es él quien detalla mi cara.
No dejamos de mirarnos, tampoco hablamos, creo que ambos nos quedamos sin palabras ante lo que parece ineludible entre ambos. El tiempo parece haberse detenido, el ambiente se ha cargado con un aura densa, pero nada incomoda, por lo menos no para mí. Su cuerpo esta ya mucho más cerca del mío, tanto, que no hay espacio entre nosotros. Siento una de sus manos acariciar mi cintura, su toque no es suave pero tampoco lastima, mi respiración se vuelve superficial y mi corazón late tan rápido que parece que va en carrera, sé que esto no está bien, pero de nuevo, es el deseo el que me mueve y no la razón. Llevo una de mis manos hasta su rostro, lo miro con la adoración que me producen sus orbes grises, el se deja hacer mientras la mano libre recorre la curvatura de mi cadera hasta posarse en mi trasero. Con un leve movimiento me apega hacia su pelvis, donde su dureza me demuestra que el deseo es completamente correspondido.
Debería romper el contacto, recordarle quien soy y que algo entre nosotros estaría mal, pero en un impulso mando todo al diablo cuando llevo una de mis manos a su cuello y pego mis labios a los de él. Me responde abriendo ligeramente su boca adaptándose a la mía, su lengua acaricia suavemente mis labios solicitando permiso para entrar, el cual le concedo. Nos devoramos mutuamente en un apasionado beso cargado de toda la pasión acumulada durante todo este tiempo que estuvimos alejados. Todo se vuelve mas intenso, cuando me toma del trasero con ambas manos y me levanta del suelo apoyando mi espalda en la pared, siento como sus manos aprietan mi carne al tiempo que aumento el agarre de mis piernas que rodean su cintura. Me lleva hasta el escritorio, donde me descarga sobre la cima y sin dejar de besarnos, vamos desapareciendo la ropa el uno del otro, esparciéndola por el lugar.
Muerde ligeramente mi cuello al tiempo que una de sus manos acuna uno de mis pechos en una caricia intensa, así como es él, intenso y nada suave, rustico, agresivo y a la vez tan cálido que derrumbo todos los muros que había creado para él. Llegado el momento, se posiciona entre mis piernas dejándome saber de su intención de entrar en mí, yo sin reparos, le doy acceso a mi centro donde se cuela en un solo movimiento. Me corta la respiracion por un segundo al evidenciar su tamaño, que es mayor al del hombre con quien he estado durante años. Percibiendo mi reaccion, se toma unos instantes para que mi cuerpo se adapte a su intrusion para luego continuar su cometido. Comienza un estremecedor vaivén que provoca jadeos en mi garganta, por mas que quiero guardar silencio, no puedo evitar gemir de placer, se que siente lo mismo, porque al igual que para mi, el silencio no es una opción, ruge suavemente cada vez que entra cada vez mas profundo.
- Skazhi moye imya (Di mi nombre) – me dice en un claro ruso en mi oído.
- Ilya… - respondo a su petición.
- Skazhi eto (Dilo) – me exige intensificando sus movimientos acercándome al clímax.
- Ilya… - le repito perdida en la lujuria que me ha hecho experimentar.
- Snova (Otra vez) – me pide aumentando la velocidad de sus movimientos.
- Ilya… Ivánovich… Petrov… - finalmente le digo terminando en un grito cuando llego al orgasmo, ese que alcanzamos juntos y que para él termina cuando deja su semilla en mi interior.
Sin soltarme, nos conduce hasta el sillón que se encuentra cerca y se sienta con mi cuerpo en su regazo. Los dos respiramos profundo buscando calmar nuestra agitación por el momento, su cuerpo sudoroso, todavía caliente, se remueve dándome espacio para acomodar el mío, sus brazos no me sueltan ni tampoco se mueven, solo se queda allí conmigo encima, recuperándose. Sumergidos en este cómodo silencio, nos permitimos compartir unos minutos que se vieron interrumpidos por el toque en la puerta.
- Señor… - se escucha decir al otro lado de la puerta.
- Pozzhe (Mas tarde) – les responde en su idioma natal con notorio fastidio. Hago el intento de levantarme, pero ajusta su agarre sobre mi y me mira anhelante – Espera – me dice.
- Es urgente – insisten.
- Debes atender eso, seguro es importante – le digo con suavidad ganándome un suspiro de su parte. Tras unos minutos mas, el hombre decide soltarme no muy conforme.
- Aun no terminamos Sonia – dice serio – Me debes muchas respuestas – me volteo hacia él hasta alcanzar su mejilla con mi mano.
- Te prometo que cuando tenga respuestas para ti, te las daré – me mira con cierta molestia y para nada convencido, por lo que se levanta y me enfrenta, sin embargo, yo logro detenerlo con mi mano en su pecho – Confía en mí, por favor – pronuncio y luego de una pausa de segundos continuo – Por ahora tienes mucho en tu plato y requieren de tu total atención – tocan de nuevo la puerta, otorgándome la razón – Ve con tu gente, ya hablaremos después.
Y sin darle tiempo a replica, me encierro en el sanitario de la oficina para vestirme, mientras escucho voces que hablan en ruso un tanto alteradas. Por lo poco que alcance a oír antes de que todos salieran, ha pasado algo en las bodegas del puerto.
Salgo del baño y voy al despacho de Alain, recojo todo lo que tengo allí y la llevo a mi habitación, en el pasillo me encuentro con Svetlana, quien me saluda con el mismo afecto de siempre, pero con menos afán.
- Señora, no sabía que se había levantado ya, esperaba que lo hiciera para servirle su comida – me dice tan amable y cariñosa como siempre.
- Esa crema de maíz es para mi ¿Cierto? – le pregunto picara – Pues ya comí un poco y estaba suprema como de costumbre, pero te acepto un poco más – le insinúo con mis palabras el hambre que aún conservo.
- La espero en la cocina – me dice antes de retirarse.
Le veo caminar y me tomo un momento para observarla, así como al resto de la casa que puede apreciarse desde aquí, de corazón agradezco todo lo que he tenido en estos años de convivencia, aunque me vaya, esta seguirá siendo mi casa.