Entre racistas y Nazis - Egipcio -
Entre Racistas y Nazis
Me habían ofrecido un mejor empleo, tenía que dejar un proyecto de una empresa privada con YPF en la ciudad de Las Heras y sumarme a otro casi similar en la ciudad de Comodoro Rivadavia, con mejor remuneración y en una ciudad màs grande.
La atención de Schlumberger había sido muy buena con el grupo operativo, la mejor estadìa de Comodoro, Lucania Palazzo Hotel,
Teniamos un compañero de trabajo que le decían “Tarro con piedras” por que le gustaba hablar mucho, habíamos compartido una habitación en ese hotel cinco estrellas,
Para mi era simplemente una construcción, pero a el le gustaba estar bien ubicado, asi que le seguía la corriente, para que tenga en sus anécdotas de asado.
-Y ¿esto como es Fernando?- dije por la tarjeta para abrir la puerta de la habitación.
-Tenès que apoyar la tarjeta, es igual que la puerta de los cajeros automaticos, cuando estè la luz verde se abre.- Explicaba como si hubiera viajado toda la vida a hoteles caros.
-¡Ah!- respondì yo riendo-El entrò a la habitación, eligió su cama y prendió un televisor plasma.- Ah, mirà tiene una heladera- para darle màs letra en los asados.
-Es un minibar- dijo corrijiendome y siguió admirando las cosas-¡Que tal Pascual!, ¡Mirà las batas!, ¿Querès tomar algo Sergio?- ofreció para servir.
-Bueno dale, un whiscacho con coca cola - respondì yo, luego me fui al baño con el vaso, recostado bajo el agua, le grite:
-¡Fernando!
-Si, -dijo el abriendo la puerta- pasame un habano, sacame una foto con el vaso de Whiscacho y fumando para que vean los muchachos del pozo, que no querían que renunciaramos, ¡Eh!, pobre de ellos, “Si nos viera el General” – lo que provocò la risa de ambos.
Luego pasamos al Hotel Austral, era màs chico pero se comìa mejor, hasta que la empresa nos alquilò una casa de acuerdo a los requerimientos de la empresa.
Habia vuelto, después de veintidós años a Kilometro veinte, pero en otras condiciones, Astra había sido vendida a Repsol YPF, el predio y su oficina estaban casi en abandono. Ahora las viejas oficinas era un museo del barrio cedido por los nuevos dueños a la municipalidad, ya no había sirenas que sonaran a las doce y media.
Repsol había hecho unas oficinas nuevas para su personal hacia el lado del viejo ex barrio obrero.
Las casas de los ex dueños de Astra habían sido vendidas en algunos de los casos a particulares, a nosotros nos habían dado una vieja salita medica que no estaba en uso para realizar el proyecto, bien instalada, nos separaba una especie de pasillo vidriado con la una sala de capacitación que se utilizaba muy pocas veces.
Frente a nuestras oficinas había comprado una vivienda un diputado provincial, el lugar era hermoso, todo rodeado de arboles, con césped, sus casas con techos a dos aguas en altura con respecto al nivel de la calle, sus terrenos generosos, con ligustrine o enredaderas en sus frentes.
Un gringo muy bueno y con mundo llamado, Paul Hugues líder del proyecto en la zona, me había dicho una vez que había llegado a la base en tono de broma:
-Sergio, quiero volar con águilas y estoy volando con gansos, mire lo que perdimos este mes- yo lo respetaba por que era tranquilo y humilde con la gente, y aparte había estado en Vietnam, quizás querìa saber su verdad como ex combatiente, pero no encontraba el momento, solo tenia las versiones de las películas, los libros con fotrografias del sindicato, de soldados del vietcong con cabezas de soldados norteamericanos en sus manos, no sabia donde habían sacado esa enciclopedia pero las fotos eran muy chocantes.
Tal vez el hombre tampoco quisiera recordar esas cosas, pero sabia sacar lo mejor de la persona para trabajar e incentivar, también era generoso para festejar los logros y unir el grupo mediante, asados, family day, regalos no necesitaba mucho tampoco por que al conocernos de años el grupo operativo era como una familia.
En ocasiones venían extranjeros para observar nuestra forma de trabajar, venezolanos, mexicanos, franceses, ingleses y brasileros.
Una vez, el le había tratado de presentarme con alegría, a su Jefe que había llegado de norteamerica, pero era un carácter totalmente antagonico uno con otro, mientras Hughes tenia conocimientos y sabiduría pero estaba bajo el mando del otro, que tenía antigüedad y era autocratico, pero se contenía.
Con sus ideas racistas, y el se había ido directamente a hablar con los ingenieros, y geólogos del proyecto. Cuando Hughes le quiso hablar, le llamo la atención en inglès, delante de todos por que estaba ocupado, y este por respeto a su cargo se callò la boca, tal vez no habíamos entendido si fue un improperio o no, pero el hecho no necestaba traducción, era una reprimenda en cualquier idioma.
Luego que termino de saludar a todos, quiso venir a saludarme a mi; por compromiso por que era el único que quedaba.
No me importaba su comportamiento de seleccionar con quien hablar, me había molestado como se había tratado a un compatriota suyo en la Argentina, que lo hiciera en su país era una cosa, pero no le podía permitir que traslade su veneno y resentimiento a mi tierra, por que en definitiva nos había dicho a todos que el era el jefe.
Cuando estuvo a cinco pasos cerca mìo, yo intencionalmente había marcado un numero telefónico para averiguar un stock, dejándolo esperando con una seña de alto, hasta que yo terminara de hablar.
Con la intención de que el gringo me esperara a mi, al ultimo orejon del tarro.
Parado enfrente, cuando yo hablaba, masticándo su rabia mientras yo lo miraba fijo y con la sonrisa complice de su compatriota a su espalda.
Ese dìa después que se habían retirado todos, y una hora antes del horario de salida, había llegado un geólogo a visitarnos, por su forma tan abierta de expresarse y de no establecer competencia entre empresas hacia que fuera muy ameno y divertida su charla.-
-¿Cómo andan muchachos?- dijo con una sonrisa
- Saluti a tutti los cornuti, ma si no es cornutti no saluti, asi tenès que saludar vos ¡papurri!- le había dicho su colega Anibal – podrán imitarme pero igualarme jamàs. Ja ja
-¡Que haces!,!que haces!,Que haces!, tres veces que haces- Le dijo el turco, un ingeniero del Staff levantando su mano derecha desde su escritorio sin dejar de cargar datos en su notebook.
-Hola Marito- dije yo dejando mi escritorio para darle la mano, ya era hora de hacer un break- ¿Cómo andàs?, ¿Querès tomar algo?
A el si lo iba a atender como un buen anfitrion, el me había invitado con su tarjeta corporativa un capuchino en las oficinas de Repsol el dìa que había ido a buscar una documentación, nobleza obligaba a ser consecuente.- Mirà aquí no tenemos la maquina expendedora como ustedes, pero tenemos la heladera, si querès te podemos ofrecer una gaseosa, un café o mate.-
-Una gaseosa esta bien- dijo el
-¿Qué es de tu vida Mario?- preguntò el turco
-Vos Turco , Anibal, ¿quierèn algo?.
-No dejà Sergio yo le voy a hacer unos matungos a este pendejo – dijo Anibal refiriéndose al mate.-
-Yo voy a esperar los mates- respondió el Turco.
-Aquì tenès la gaseosa igual, me parece que te vas a tener que tomar las dos cosas- le dije sonriendo.-
-Y bueno – dijo Mario sonriendo- si me lo piden por las buenas, aquí ando Turco la semana que viene me voy a Mendoza quiero correr una maratón, asi que ando buscando sponsor Repsol me banca la camiseta y los pasajes nada mas.- la conversación se había puesto interesante por que no se hablaba de trabajo.
-y bueno campeón, hacemos una vaquita- respondió Anibal, refiriéndose a una colaboración.
-No, si tengo – respondió el sonriendo – pero vistes que antes las empresas apoyaban el deporte.
-Si- confirmo el turco- recuerdo que YPF tenia hasta equipos de futbol, y eso se perdió todo ahora.
En esos momentos que estábamos teniendo una charla tan amena, había entrado un hombre de cuarenta y nueve años, con una camisa manga corta, bastante sumiso y respetuoso.-
-Buenas tardes- dijo al entrar y detuvo todos esa especie de merienda o copetín ligth que habíamos organizado – yo soy presidente de la unión vecinal, estamos organizando el museo de Astra con los vecinos y queríamos saber si la empresa podía colaborar.-
-Ya le ganaron de mano caballero- respondió Anibal con seriedad a su mentira – recién acaba de llegar aquí el campeón de atletismo de la Patagonia y lo vamos a sponsorear.
-¡Ah!.. bueno – respondió el hombre un poco desilucionado.-
-No maestro- intervino el turco- nosotros solo somos empleados, Usted tiene que ir hasta la base nuestra en el barrio industrial en Comodoro Rivadavia y pedirle a Schlumberger por nota, ¿pero no hay un museo a la salida?
-Si- confirmò el hombre- pero ese es operativo nomàs, perforación, pesca, y producción, este se trata de los legajos y planos de personal en la vieja administración de Astra que Repsol YPF entrego a la Municipalidad, vamos bastante bien.
-¿Es cierto eso que dicen?- interrumpió Mario- ¿que aquí había nazis?.-
Nuestras miradas se habían posado sobre la boca del hombre, esperando la confirmación o no de la pregunta.
-Si- respondió el hombre- Los teléfonos viejos que tenía Astra al principio tenian la esvástica abajo en la base, hay fotos donde están izando la bandera con el brazo levantado.
-Algunos dicen que escondían cosas en los cerros ¿no?- volvió a preguntar Mario para sonsacarle mas datos.
-Si- volvió a confirmar el hombre- dicen que desembarcaban directamente de Alemania, vieron que este cañadón sigue hasta el mar. Pero todo era asi en la forma de trabajar de ellos, todo estaba separado, el barrio de los jefes, el de los obreros y allà lejos el otro barrio de otro tipo de obreros.
Tenìan cine, teatro, hospital, cancha de tenis, el cine de Astra era mejor que el de Comodoro Rivadavia, a veces aquí se estreban películas que alla todavía no pasaban.
El cine tenia butacas para obreros y para la jefatura.
Los obreros no podían caminar por la calle del barrio de los jefes por que lo echaban inmediatamente.
El hombre buscò un espacio en la charla, respirò profundo –bueno… me voy entonces – dijo el hombre para que no le pregunten mas nada.
Ahí había comenzado a entender lo que me había dicho mi compañero a la hora del refrigerio hacia veindos años atrás.
El Egipcio
Un empleado de la empresa Schlumberger que venìa de Egipto nos da un curso de seguridad solamente a tres personas.Ni siquiera era un curso, el se encargaba de la seguridad de las empresas.
Nos habían elegido a tres empleados, y debíamos viajar desde km. 20 al barrio industrial de la empresa en Comodoro Rivadavia, estábamos un poco cansados por que el dìa anterior habíamos viajados varios a velorio de Mario Marquez en Las Heras, había muerto por la enfermedad que tenia.
-Puta como rompen las bolas con estos cursos de capacitación- dijo mi compañero El Turco, al subir las escaleras que daba a la sala, el era jubilado, pero todavía con un estado atlético para su edad - Yo tengo que ir un rato màs a dar clases a la Escuela de Petroleo y voy a llegar tarde.-
Nos largamos a reír entre los tres por su ocurrencia.-
-Alguna otra boludez debe ser- agregó Anibal el geólogo del grupo- Por que no les enseñan a los pendejos mejor.-
En la sala había una mesa, un cañon que proyectaba imágenes sobre la pared, todos los que daban los cursos tenìan la misma característica, ponían su mano en el bolsillo, hablaban sobre la imagen powerpoint o apuntaban con su laser, cierta situación, o escribìan en el pizarrón o las hojas.
En todas las empresas era lo mismo, todo el mundo se encolumnaba atrás de Peter Drucker o Donald Trumph como ejemplo a seguir, en algo que les había servido a ellos.
En las empresas todos querìan ser ricos, el famoso management les había quitado la personalidad de pensar por si mismo, el lavado de cerebro los hacia ir en la cinta transportadora a la picadora de carne como los chicos de Pink Floyd en la película “The Wall”, tendría que usar una mascara plástica para ser un operario correcto.
Recordè que había sucedido un paro gremial de petroleros privados, dos semanas anteriores, en Comodoro Rivadavia, un grupo del Sindicato había ingresado a la empresa Termap violentamente con su delegado llamado Capurro a la cabeza y varios mas encapuchados, golpeando con un hacha en la cabeza a un muchacho de seguridad llamado Fidel Varas.
La camioneta de un operario había querido pasar un piquete en el corte de ruta y la habían prendido fuego, la ciudad estaba sitiada para trabajar, tanto para el sur como para el norte.
Debido a que nuestra oficina estaba en el yacimiento no era aconsejable ir a trabajar, de cualquier manera nosotros habíamos ido por un camino alternativo a buscar unos elementos y armar nuestro bunker de trabajo en la casa que alquilábamos, por otro lado nada teníamos que ver con el piquete por ser de sindicatos diferentes, ellos respondían al sector convencional y nosotros al sindicato jerárquico, pese que algunos de mis compañeros no se habían afiliado, yo si lo había hecho desde la primera hora y apoyaba ese tipo de organización.
El manual de seguridad tenía un puntaje que se iba acotando según el rango de números, viajar de noche le quitaba puntaje, con condiciones adversas también, se tenìan en cuenta otras variables como el estado del vehiculo, horas de descanso etc., si la suma daba por ejemplo quince puntos podíamos viajar, debajo de esa numeración debíamos solicitar autorización a la jefatura.
Por otro lado había un sistema de cubo coloreado, para la seguridad del trabajo, verde normal, amarillo moderado, azul precaución, rojo peligro y negro evacuar al personal del país.
La simulación electrónica del estado de situación sobre el trabajo había marcado el recuadro negro.
El hombre que daba la clase no era igual a los demás, el diò nombres de lugares donde había trabajado, tenía la sensación que nos analizaba a nosotros también.
Se tomaba su tiempo, nos entregò dos hojas y una lapicera para escribir, luego solo pregunto,
-¿Qué ven como actos inseguros?,
-¿Tenemos que poner las condiciones inseguras?- dijo el Turco sarcásticamente- eso nos obligan a ponerlo en el sistema electrónico, son diez reportes por mes y por persona.
-Quiero contarles que yo no soy de seguridad industrial, soy de seguridad empresaria y si algún dìa tenemos que abandonar el país la empresa puede evacuar su grupo de gente, a mi no me interesa si utilizan casco, como se està la indumentaria, si se golpean, si hay incendios, o se lastimas, en realidad si me importa, pero hay gente especializada en eso, yo me dedico a establecer sistema de seguridad del personal- dijo el que daba el curso.
Mi mente comenzaba a asociar cosas .La base había comenzado a cerrar sus portones, debido a que esperaban un grupo de piqueteros a que se posicionaran frente de la entrada a quemar cubiertas viejas por que necesitaban que todos se sumaran a su lucha.
Yo estaba atando cabos, y comprendìa lo que me había dicho el jefe de no haber enviado el cuadro de diagramación en negro para que la Cìa. No se preocupara.
-¿Querès que cambie los números?, los cambio, yo no tengo problema, pero vos le ponès la firma.-
-No, no, tampoco es asi.- dijo tratando de acomodar sus palabras- pero evacuar es una palabra fuerte.
-Vos sabès como està la situación en Santa Cruz y en Chubut con esta gente, ayer le reventaron la cabeza a uno, a otro lo golpearon y lo largaron semidesnudo por el campo, anoche quemaron una camioneta de una empresa que querìa ir a trabajar, hoy ya están frente a los portones de la base, dejalos que vengan que se den cuenta como està la situación por ellos mismos.
Se producido un clik en mi cerebro, (-¿Por qué viene este hombre a mi país?, ¿Por qué quiere evacuar?, ¿Qué cosas no seguras esta viendo?)-, la respuesta estaba en la cantidad de piquetes y manifestaciones que se estaban realizando en la Patagonia, también sabia que su respuesta era una mentira piadosa, que solo evacuarían al personal extranjero y con suerte alguno de la jefatura, pero nosotros en su mayoría por mas que en el grupo hubiera alguno que se creìa de sangre azul, eramos todos sacrificables.
Comencè a volcar todo lo que veìa mal, no ganaba ni perdía con su prescencia. El hombre se quedó con todas nuestras respuestas, inclusive los apuntes que habíamos tomado cuando el hablaba, quizás analizaría y desifraria nuestro pensamiento particular en las respuestas, o tal vez le causarìa gracia el dibujo de Anibal, había alcanzado a ver de reojo un dibujo de una horca y un muñeco con cabeza redonda y cuerpo de palotes.
-¿Qué pensas Turco? – le dije a mi compañero al salir.
-El egipcio este,-respondiò- a andado en la pesada, el sabe.
A estado en Africa, donde todavía hay Apartheid por màs que lo nieguen, ha estado en Colombia, las FARC hacen mierda los oleoductos, en Bolivia han secuestrado un gerente de YPF, en Mexico ordeñan los oleoductos, por algo està aquí, hace un mes que el proyecto està parado, no estamos produciendo para la Cìa. No se perfora, ni se terminan los pozos y muchos menos producción, las operadoras no se saben si se van o se quedan o solo aprovechan la situación, Kirchner lo llamò a Das Neves eso es lo que dicen las radios, el portugués es màs hijo de puta que la mierda, le bajò el pulgar a Gomez, no lo escuchaste hoy que casi lloraba en la grabación, no si lo va a hacer sufrir como un perro por la huelga que se mandò.-
-Y ¿Anibal que pensara?- dije yo refiriéndome a un compañero geólogo.-
-No, a el no lo jodas, no le gustan estas cosas.
Viste que tuvo dos hermanos desaparecidos en la dictadura, pero el gringo debe estar ganando un fangote de guita, para que nosotros le hagamos el trabajo de investigación.
Estos tipos son jodidos, debe haber andado en cosas pesadas, viste que los de medio oriente no andan con chiquitas, no sabès que piensan, siempre se andan cagando a tiros con los moishe, los gringos les declararon la guerra y todavía no la pueden terminar, a nosotros no reventaron la AMIA y todavía no agarraron a nadie .
A los cuatro meses después, se termino el proyecto de la empresa y no quiso volver a renovar en la Argentina, solo llevaban a un solo argentino al exterior, pero decidió quedarse por las condiciones no le agradaban, dos eran enviados a Chile, uno a Ecuador, los extranjeros a su paìs.
El ultimo jefe del proyecto había a pasado a ser un venezolano, un ingeniero nuevo, le dolìa tener que echarnos:
-Hola, Sergio- dijo estirando su mano para saludar- pasa siéntate chamo, ¿tu como estas?
-Bien gracias, Ricardo- respondì al sentarme y apurando las formalidades le di la palabra para que vaya al grano- vos diràs, me mandaste a llamar a la oficina-
-Te llamè,-respirò profundo- Para comentarte que se terminò el proyecto y no hay lugar para nadie màs en la empresa.- dijo con las palmas de sus manos en las rodillas y resoplando con la cabeza gacha.
-“!Pongase firme!” – le dije yo sonriendo, y ayudandolo- ¡saque pecho!, no te hagas problemas Ricardo, yo, he estado en muchas empresas, pagame lo que me debes nomàs, en algún lado voy a ir a parar, aparte me viene bien la indemnización, la pymes que tengo con Domingo mi socio ya tiene varios contratitos, con algunas empresas petroleras, asi que no me quedo sin nada.
El sonrio de nuevo, un poco aliviado, yo me imaginaba que el se había propuesto la tarea de avisarle a todos personalmente-
-¿Costò matar al che?- le pregunte mientras llenaba unos papeles.
-¿Eh?- dijo el, levantando la vista sin entender, yo le había hecho una repesentacion de las ultimas horas del chè Guevara con su verdugo en Bolivia, agradeciéndole la gentileza y la hombría de dar la cara, en un momento tan difícil para tomar deciciones con la gente.