Libro 1: Introduccion
El Basural
-Agarra hasta el cruce de la ruta 3 y los carteles del oleoducto ahi en km.14 y metete a mano derecha por ese camino- le dijo Javier al chofer.
El chofer no hablaba mucho, llego al lugar, puso el guiño del vehiculo y se escuchaba un triki, triky triky se metio por ese camino ancho.
La camioneta comenzo a avanzar por un camino de tierra en un barrio de la zona norte de Comodoro Rivadavia que si bien estaba en la periferia daba aspecto de una pequeña ciudad ,
El calor era insoportable, y la calefaccion no funcionaba , Javier bajo la ventana de su puerta para que ingrese aire y el vientito alivio un poco la temperatura.
subieron una trepada metiendo todos los cambios hasta llegar en primera a la cumbre con el vehiculo ya sin fuerzas,
Las casas se iban perdiendo y empezaban a aparecer las chacras, con sus arboles , los sauces y los alamos descansaban la vista con su verde en todo el desierto patagonico, sus matas eran blancas por el polvillo del camino.
-Cuando llegues a esa casa verde agua dobla a la derecha y dale derecho nomas- volvio a indicar Javier.
El chofer no hablaba, hizo caso y siguio manejando atras de sus anteojos negros.
-Cuando llegues al cruce del Regimiento del 8 dobla a la izquierda-
El chofer no hablaba , y seguia avanzando. hasta que de repente ordeno
- ¡¡Cerra la ventanilla por favor¡¡-
-¿como?- respondio Javier sorprendido.
-Cerra la ventana del vehiculo porque estamos llegando al basural y nos vamos a llenar de moscas-
Javier cerro la ventana y miraba los camiones con volquetes que llegaban, la gente que se abalanzaba a mirar lo que traían, vehiculos que se movian tirando basura o recolectando,
el vehiculo se fue acercando lentamente, y vio un hombre que caminaba amortiguando su caminar a cada paso que daba y era una caracterisca de ser una persona de campo.
-Maestro¡¡ -
-Si- dijo el hombre
-Ud. trabaja aqui?- pregunto Javier
-Si señor¡¡ - respondio el recolector.
-Me contaron que aqui vive un escritor.....-
-Si, pero nosotros no le sabemos el nombre, le decimos el meon, porque cuando se emborracha se orina en los pantalones pero toca la guitarra y canta muy bien, esta por esos lados- y señalo un lugar con que habia humo de las personas que quemaban el plastico de los cables de bronce para sacarlo mas facil y poder venderlo.
-Ah muchas gracias-
El chofer lo vio pero no quizo bajarse , cerro los vidrios y tiro un poco de perfume
La piel de Sergio estaba mas que bronceada, tal vez mas que atezada por el clima, era tan oscura su piel que parecía haberse quemado.
Javier lo vio a lo lejos , con su ropa percudida, su mirada triste y perdida , se habia entregado en la vida, su piel estaba sucia, parecia con grasa y tierra, su ropa estaba sucia de dias sin cambiarse y por toda la inmundicia del ambiente, sin embargo caminaba alegre, bonachon con una sonrisa solidaria,
-Buenas¡¡ soy Javier Chavero ; estoy buscando al escritor Sergio Britos me contaron que tiene una historia y quisiera publicarla- dijo Javier estirando la mano en una tradicion gauchesca.
-¡Soy yo para lo que guste mandar¡- respondio Britos -pero no soy escritor , solo un aprendiz que vuelca sus ideas en un papel, disculpe que lo atienda en este lugar tan triste pero la vida me ha castigado mucho y no tengo otra alternativa que ganarme la vida de esta manera, juntando cobre, plomo, vidrios, cartones etc ud. vio como es esto y a lo que nos han llevado los gobernantes de esta hermosa Argentina, pero no me han quebrado el espinazo todavia, soy como Job peeando con el diablo, confio que Dios me bendiga a manos llenas al final de mis dias.-
-No de preocupe Britos , yo tambien vengo de una familia humilde y no juzgo a las personas por lo que tienen sino por lo que son-
-Ah perfecto entonces es bienvenido- habia nobleza aun en la miseria del basural.
-Dos Sergio ya esta el papeo- dijo un joven que estaba en la misma condicion que Britos refiriendose a la comida medio en secreto para que no escuchara Javier-
-Ah muchisimas gracias ahi vamos- respondio Britos en voz alta y fuerte - Si gusta estamos cocinando unos bifes encebollados, aqui se come muy bien mejor que en un restaurante y gratis-
-¡Si como no¡ agradecido¡ me sumo ¡, "es mejor llegar a tiempo que ser convidao" - respondio para no desairar a Britos y mientras caminaba veia atras de un "bulin" o campamento hecho con heladeras viejas y naylon para refugiarse del viento, una fogata naranja con la madera de unos pallet desarmados se estaban quemando y entre los escombros que hacian de soporte un sarten grande con unos bifes con cebolla casi a punto, se veian exquisitos , Javiero penso en bromatologia , en las fechas de vencimiento, en las sobras que tieraban lso mercados como La Anonima, Carrefour , Coto y en el Banco de Alimentos que no se cumplia, al cual estaba de acuerdo era preferible darle a los comedores escolares que tirarlos de esa manera, si estaba en fecha se podian comer sin enfermar a nadie.
Javier se iba comprando a la gente como si fuera uno mas , sin importarle nada, como si hubiera vivido años en el basural y a la vez pensando "Donde fueres haz lo que vieres", mientras se acercaba mas al fogón.
-¡Sirvase¡ - le dijo Britos a Javier sacando un cuchillo verijero de su cintura, a medida que lo sacaba se vio un giro de muñeca y fue dando vuelta el arma de tal manera de ofrecerle el mango
Javier recibio el cuchillo y bollo de pan, lo corto para hacer un sandwich porque no habia platos y con su uña hizo sonar el gavilán, era un sonido que hacen los gauchos para causar sonrisas ya que es un mensaje imaginario hasta donde puede llegar una puñalada certera, es como un deporte escondido quien sabe "vistear" tiene buena mirada, sangre fria, agilidad, y manejo de muñeca que es una especie de 8 en el escarceo, los que mas saben no matan si no quieren, pueden burlarse del rival haciendolos pasar de largo o dandole "planazos" en la frente con el canto del cuchillo para que se avive, o en la muñeca para que suelte el cuchillo.
-Aaaaaa-haaa¡¡- se escucho un grito de aprobacion de los muchachos
-Y tenemos un vinito tinto en bota - el basural habia desaparecido en esos momentos, era una fabrica , donde los obreros compartian la comida.
Luego de comer le alcanzaron una guitarra española a Britos pero tenia un laqueado verde, el basural se convirtio en un escenario de Cosquin donde habia estado Britos, canto varias canciones folcloricas romanticas de Horacio Guarany , con eso indicaba que el , marcaba los tiempos de la charla y no Javier.
luego de cantar un tema llamado "la Taleñita" Del Chaqueño Palavecino termino la cancion diciendo.-
-Eh Chango¡¡ guardeme la guitarra que ahora voy a hablar con el Señor Javier- entrego su instrumento al muchacho y dijo- Usted dira Don Javier estoy a su disposicion-
-Lo que le comente , quiero publicar su libro- el basural se habia convertido en una oficina.
Britos se paro como un resorte, fue hasta el campamento, corrio un Nylon negro, al rato salio con una bolsa de supermercado.
-Tome¡¡- le dijo a Javier
-Es el bendito libro, lo envie hace años a un concurso de la empresa Carin-
-¿El diario?- pregunto admirado
-Si , tienen un concurso Anual llamado Alfaguara de novelas , lo envie por mail e impreso pero no sali nada-
-y ¿cual es su dolor?- pregunto Javier.
-Creo que me robaron la idea-
- A ver cuenteme-
-La idea original se llamaba "la Grieta en el muro" tenia que ver con un documental que saco CNN en Español de una muestra artististica de Estados Unidos y como veian los mexicanos la injusticia de la frontera con ellos y su su resistencia al muro, pero tambien tenia que ver con un filosofo llamado Foster que bregaba por El pensamiento unico,
-y .... ¿que tiene que ver? - dijo Javier tratando de seguir el hilo del razonamiento.
-Yo tengo los mail con fecha y hora de lo enviado, y en la noche de la premiacion de los Martin Hierros un concurso de la farandulas, un periodista muy famoso de la Argentina, llamado Jorge Lanat gano un premio y dijo levantando la mano -...estamos hablando de LA GRIETA no se olviden que lo dije yo primero- creo que alguien del diario filtro algo de mi libro,....
-Puede Ser..... -
-Yo tengo los email con fecha y hora en correo yahoo .....
- ¡No¡ si yo le creo pero es dificil de probar-
-Ya no importa, se llevaron una oportunidad mia, no quiero volver atras Dios sabe porque hace las cosas, pero se equivocaron terriblemente en la forma de decifrar la frase.-
-A ver.... cuenteme esa parte-
-¡Claro¡ - se acomodo Britos para explicar - Porque el gordo Lanat en un analisis simplista, determina como "La Grieta" a dos posiciones politicas en pugna y lo instala en la sociedad-
-Claro el Kirrchnerismo como partido politico, versus los otros partidos.-
-Pero no es eso lo que queria decir yo-
-y ¿como seria la idea?-
-Para mi la grieta es algo mas profundo, seria terrible tener un pensamiento unico, y en el control de calidad de cada empresa se retira uno cada tantos para hacerle un control.
Si tomamos los millones de personas y apartamos como control de calidad en el pensamiento unico un humano cada tantos y si esa persona estuviera fallada por irreverente, entonces para destruir
la cadena de produccion debemos destruir la matriz ¿y como la destruimos? pasando todos los humanos por una vida o rescribiendo su mente se produciria una revolucion al sistema.
-¿una revolucion del iluso?-
-Correcto , de eso se trata el libro, si todos pasan por mi vida tal vez piensen igual que yo y sean ariscos del sistema, sueño con un mundo revelde.-
-es muy ambicioso su pensamiento-
-No, dicen que para una idea se concrete tiene que pasar por un proceso, si les cuento mi vida el lector llegara a la misma conclusion,, lo mismo pasa con el NOM o el Nuevo Orden Mundial y la pandemia del COVIT quienes estamos en contra de la vacuna somos marginales del sistema, aqui se lo entrego para que haga lo que estime corresponder -
-Asi lo hare, muchisimas gracias -
-Venga cuando quiera -
Se dieron la mano y se alejo del basural con la camioneta rumbo a Comodoro Rivadavia,-
Javier, metió la mano en la bolsa y saco una carpeta, sus hojas de principio y fin estaban amarillas por el tiempo, comenzo a leer y se zambullo en un mundo con una tercera dimension.
Ruta 3
El fuentòn de lata, cayó lentamente en el polvillo del camino, y cuando golpeó en la ruta se aceleró su caída revotando una, dos, tres veces y se perdió en la polvareda desierta de la Patagonia.
Solo un punto en la lontananza y se esfumó mientras el camión Ford modelo `68, de color blanco con guardabarros rojos y caja de madera, seguía avanzando hora tras horas, devorando los kilómetros que los llevarían a destino.
Una risa picara se le escapó a su hermano mayor Juan al que le decían “Poppy” mientras le hacía seña con un dedo en la boca para que no hiciera ruido-
-¡Shhhh! Ahora te toca a vos Negro- Me decía a mí, buscando complicidad. Mi nombre es Sergio Leonardo Britos pero mi madre me había el sobrenombre de Negro y a mi hermano Poppy.
- Pero… ¿Qué tiro?- respondí con un poco de miedo, mientras miraba por la única ventanita que daba a la cabina del camión, adelante viajaban mi tío José que era el que manejaba el camión, mi madre con mi hermana Claudia en brazos porque era bebé; y mi padre sentado en hacia la puerta contraria, solo se escuchaba el ruido del motor del camión y ellos conversaban animadamente, algo que no podíamos entender, pero veíamos sus bocas moverse. .
-No se- Dijo llevándose las manos a los costados de la cara y levantando los hombros con un gesto de no importarle- Yo ya tiré, elegí vos.
Volvimos a levantar la lona que nos hacía de refugio, agarré un colador de fideos y lo lancé con fuerza con una sola mano, mientras que con la otra me agarraba de la lona para no caerme.
-¡Listo!- Le dije con alegría por haber cumplido con la hazaña, el pobre colador también corrió el mismo destino que el fuentòn.
-¡Cobarde!- me dijo mi hermano, - ¡yo tire uno más grande!- agarró un bolso lleno de ropas, caminó con dificultad por el traqueteo y el peso del bolso, para un chico de cinco años, bamboleándose entre un pequeño pasaje de mesa, sillas, camas que mi padre había preparado en nuestra mudanza desde la ciudad de Caleta Olivia en la Provincia de Santa Cruz, a un pueblo llamado El Chocón en la provincia de Neuquén.
Lo vimos caer al bolso, pero quedó congelado en ese momento, en el mismo momento que toca la ruta 3, no revota, no se va a la banquina, nada, de nada, la película se vuelve de color sepia y se corta la cinta en mi memoria, pasan borrosas algunas imágenes.
Veo la mano de mi hermano corriendo como una cortina el toldo de lona que nos hacía de refugio, y se sube a la parva de colchones y frazada donde estaba yo.
Solo recuerdo unas ganas de dormir inaguantables, un sueño, una paz, que con solo pensarlo me dan ganas de dormir.
Al rato, el camión se detiene en Río Colorado para descansar, y se escucha la voz de mi padre comentándole a mi tío.
-Me parece que perdimos cosas José.- decía con el brazo izquierdo levantado y su mano agarrando la madera más alta que alcanzaba de la compuerta.
- ¿Estás seguro?- le respondió mi tío con acento gaucho y frunciendo un poco el seño, con pocas ganas de subir a verificar, porque estaba estirando las piernas del viaje.
-Si- respondió secamente mi padre, mientras en su boca, ponía el labio superior sobre el inferior y pensando.- Recién subí y falta un fuentòn y un bolso con ropas, espero que no hayamos perdido nada mas- entendiendo el cansancio de mi tío, le restó importancia al tema. –No te hagas problemas José, no tenían mucho valor, debe haber sido cuando pasamos esas alcantarillas, un rato más arreglamos la carga de nuevo.
-¿Los Chicos?- interrumpió mi madre pensando que pasaba algo con nosotros - ¿Cómo están los chicos?
-¡Bien chuequita! ¡Bien!- así le decía mi padre cariñosamente a mi madre- ahí están tus buenos- indicándole con el mentón el lugar donde estábamos nosotros con mi hermano –
- despertándose, se ve que duermen como unas marmotas! Hacete unos matecitos! Nosotros mientras estiramos las piernas con José y luego arreglamos la carga nuevamente.
-¡Bueno, si!- pero primero los chicos- respondió mi madre como dando prioridades- yo les preparé unos “sanguchitos”1, de galletitas, salame y queso, un té para ellos y listo, seguimos viaje.
-Bueno dale- respondió mi padre y el recuerdo volvió a cortarse en mi mente, se apagó la luz de mi cine interior, y la última palabra se transformó en un eco, - “dale”, “dale”,”dale”,”dale”- por más que cerrara los ojos y levantara la cabeza como un pianista ciego llamado Steve Wonder, los recuerdos no volvían.
Ese era mi primer recuerdo de niño. ¿Qué habrán sido de esas cosas que tiramos?, a veces me pregunto. El que venía viajando atrás de nuestro camión, “se hizo el dìa”2 con las cosas que iba encontrando a la vera de la ruta o en el medio del camino.
¿Por qué no les dijimos nada a nuestro padres?- Quizás por miedo a sufrir una reprimenda.
Luego las imágenes pasan cortadas, de vez en cuando, por allí un breve sonido.
Ese, es el primer recuerdo en mi mente. ¿Pero de donde vengo?, ¿Qué fui, antes de ser lo que soy?, ¿por qué aparecí así?, preguntas interminables que no tenían respuestas.
El Concurso
Así quería Sergio, empezar a escribir una novela, para competir en un concurso de un diario Argentino llamado “Clarín”, que estaba hacia años en el país, y que junto al diario “La Nación” eran los de mayor venta, pero no lo había pensado bien, y no quería que se pareciera a otras historias de vida, sino a dejar un mensaje, para ello debía invitar a los jurados y los lectores, a que entraran en su mente y que pensaran igual que el.
Sergio no era de hablar mucho, su alegría estaba en sus pensamientos, una vez que alguien cruzaba las termopilas de su mente, se habría un mundo desconocido y fascinante, donde todo era posible.
El no sabía cómo funcionaba el cerebro de los demás, tampoco le importaba, nunca se metía a ningún río donde pasara el conocimiento para transformarse, ¿y si el río estaba seco?.
Para el, las personas no eran una tabla rasa donde el sujeto y objeto sufrìan una modificación, habían si, Sujetos que habían entendido el sistema y encaminaban a otras personas en un laberinto invisible, formándolos a su manera para que no razonen o lo hagan hacia el interés del guiador, el solo querìa ser una hendija en esas paredes invisibles, una cueva de ratòn que haga mirar lo que no se veìa. Había un dique regulado, para el acontecer. Teniamos el mismo rìo filosófico, pero había sufrido un desastre ambiental a través de los años, algunos se habían apoderado de el.
No creía en la pachorra para llegar a conocer algo, el creía que había como rieles imaginarios que pasaban a la velocidad de la luz, hacia arriba, hacia abajo, en diagonales pero que se movían a medida que el avanzaba, y justamente; estaba en el, montarse en esa alfombra voladora para conocer cosas nuevas y nutrirse o no.
Para bajarse de eso, era así de rápido también, como una escalera mecánica que se termina y hay que dar el paso, así, bruscamente; volvía a posición pasiva su cerebro, era bajar aceleración de motores en un segundo.
¿Pero quién ingresaba a sus pensamientos?, solo algunos amigos, o seres queridos que lo aprendían a conocer, y el sabía que se comunicaba mejor escribiendo que hablando.
A veces solo miraba a las personas que le hablaban, quizás ellos pensarían que Sergio era idiota, pero si no le interesaba sus conversaciones, el solo veía bocas moverse, ya se perdía el sonido de sus voces, se empezaba a alejar de su vista, solo estaba la persona que hablaba con la carcasa de su cuerpo, porque su mente ya no estaba, estaba en su mundo, desconectado, desenchufado, en su motor de búsqueda o pensando en cosas más interesantes.
Recordaba cuando había llegado a estudiar fugazmente de grande; a la Universidad.
Una profesora de cuerpo cuidado, de traje pulcro azul gangster a rayas, zapatos negros con tacos de imàn que invitaban a girar la cabeza a su paso, camisa blanca con volados en el pecho, anillos y pulseras, cabello de Cleopatra y años disumalados, dijo golpeando con la tiza el pizarròn:
- ¡Alumnos!- esbozo una sonrisa falsa- ¡Bienvenidos!, Allà- y señalando la ciudad que quedaba al fondo de la Universidad- Queda el conocimiento vulgar, y aquí- incluyo con un circulo a todos – Esta el conocimiento científico y espero sepan aprovecharlo – Ella se había esfumado de la mente de Sergio en esos momentos, su imagen quedó en el aula sin voz y se alejò cuando el separò los vagones que los unìa, su locomotora mental avanzaba llevándolo,
viendo su imagen,
el vagòn,
las vías,
el paisaje,
un punto,
la nada,
Hasta que quedó hablando con sus pensamientos
(- o sea que yo vivía en un mundo vulgar; con los vulgares, en la ciudades habitatada por vulagares, entonces somos todos vulgares y aquí; están los egoístas del conocimiento científico, los que no comparten, y no sirven de guía al pueblo.
(- ¿Quién te dijo vieja de mierda que tu razonamiento es correcto?, la suma mental de quinentos, o mil vulgares tomados a azar en mi ciudad, puede alcanzar tu conocimiento científico-)
Siempre, en sus charlas se referìa a la epistemología, empisteme o epistemológico, y su referente era Immanuel Kant, su boca se transformaba cuando lo nombraba ya que le daba un pronunciamiento ingles y no castellano.
Sergio pensaba que el conocimiento vulgar podía transformarse, en ocasiones en científico, solo tendría que esperar que durmiera el segundo, probarse su vestimenta unos segundos, tomar una carretera de libros o acompañamientos de “nutre-cones” y subir en vuelo supersónico hasta donde querìa, pasar la barrera moral que separaba los dos conocimientos, colocar en su mochila mental todo lo que necesitaba, para volver a caer en picada como un águila antes que despertara o se diera cuenta que podía atraparlo.
Para el, un nutre-con era una persona que aparecía en la vida de un vulgar para moldear su condición, nutriendo de conocimiento su formación.
Estos querìan la unión de la barrera moral, pero lo hacían en complicidad con el vulgar, sin despertar al científico, como una madre que conciente a su hijo.
En cierta ocasión, hubo un paro de docentes en la ciudad, ella estaba hablando, justamente con un docente que era adulto pero querìa capacitarse un poco màs en Ciencias de la Educaciòn, era un cambio de hora. Por lo tanto, para Sergio ya no era la profesora. Era una mujer común y corriente que trataba de acercarse a sus alumnos para conocerlos.
-Està un poco duro el conflicto. –dijo el hombre para amenizar en general, un poco mirando a Sergio y a la profesora.-
-Si. Están buscando, que ganemos el presentismo- dijo ella refiriéndose a un adicional en el sueldo de los trabajadores de ese sector.
-Yo creo…..
-Perdon, ¿es Ud. Docente? – cortò ella, mirándolo con altanerìa, levantando su narìz y sabiendo que Sergio no lo era.
Se produjo un silencio.
Era la respuesta de Sergio. Mientras la miraba pensando (-Sabès que no soy docente vieja agrandada, pero vos, no tenès ni una pizca de conocimientos en gremialismo que te enseña la universidad de la calle, entonces tu epistemología, Kant y todas tus boludeces que te hacen mirar a la gente con desden , no te sirven ni cinco minutos en un conflicto, pero todo mi conocimiento empirico no te sirve en la formulación de tu idea; al menos me hubieras usado-) pero siguió pensando que si respndìa eso, la dejarìa mal parada a la profesora; y no le convenía llevarse mal por que la tendría que aguantar todo un año, solo respondió con una sonrisa.-
-No Sra. – y se retirò a un costado, pensando en Ehrmann, ella sacudió sus plumas epistemológicas satisfechas por haber hecho lo que querìa y continuò con su charla, hasta que desaparaciò por que el se había encontrado con el poema Desiderata,
…”Di tu verdad tranquila y claramente;
Y escucha a los demás,
Incluso al torpe y al ignorante.
Ellos también tienen su historia…”
-¿Qué verdad Max Ehrmann? Si los que están preparados para llevar el mundo adelante no lo quieren hacer. Por lo menos me hubieras refutado con calidad esperando que termine de hablar, ¿Qué ganas de preguntar me quedan a mi?, si su amor, no està en echar luz. Si no hay humildad, solo el regocijo de imponerse.
También sabia, que no debía tener una descortesía con el interlocutor, los cuales se retiraban contentos, quizás por el viejo dicho que decía, “escuchar es parte del dialogo”, y la mecánica de las preguntas los despertaba, con dos o tres respuestas casuales.
Pero la culpa la tenía su madre, porque desde chico le dijo:
-¡Pensà Negro! ¡Pensà!, ¿o no sabès pensar?
-¿Qué es pensar mami?- le pregunté yo mientras dejaba de jugar con mi auto de colección por el piso.
- ja ja ja, - se largó a reír, mientras le entregaba el mate que estaba compartiendo con mi tía María mientras le decía- no sabe lo que es pensar- y volvió a mirarme para decirme – Usà la cabeza.
-¡Mmmhh!- dije yo mientras cerraba los ojos, y hacia fuerza para buscar algo.
-ja ja ja ja- fue la risa a coro de las dos.