Eliot, el Caimán

Acercándose el viernes, los chicos estaban en el patio de Harold, Stu quería alimentar a Eliot, Roci, Emily y Nilo estaban mirando cómo le tiro su alimento hasta donde estaba el animal, pero este no hacía nada.

— es extraño. -Stefan

— sí, un gordo y holgazán lagarto, no se mueve, saldrá en primera plana. —Emilia.

— no, eso no. Mira… —Stefan volvió a tirarle la comida y no hizo nada—

— no, lo siento. No me interesa—Emilia.

— no come nada. — Stefan

— tal vez no tenga hambre. —Rocío

—siempre tiene hambre. —Stefan

— sí, es el Jo de los lagartos —Nilo y todos ríen—

—pero más selectivo. —Emilia.

— sí, ahora que lo dices, ni se mueve. —Rocío

— bueno, no lo culpo, debe ser difícil mover esa boca. Miren esos dientes. —Nilo

— gastara kilómetros en hilo dental. —Emilia.

— me recuerda a alguien. Pero… ¿quién? —Rocío —Se escucha la voz de Harold gritando como siempre—

— ¡¿Cómo que no hay pelotas de tenis? ¿Qué se creen? ¿Qué soy una máquina registradora?… ¡Si quieren pelotas… que se las consigan ellos>! —Harold

— Ah, claro —Rocío

— dicen que las mascotas siempre se parecen a sus dueños. —Stefan.

— Es por eso que Eliot está deprimido, me mataría si tuviera una jaula de este tamaño… Aun que lo tengo… Sí, sí la tengo… —Emilia

— no eres un animal, Emilia. —Stefan

— Oh… ¿Entonces no? —Emilia

Mientras tanto en la oficina de Harold, Devon le entrego su correspondencia y le leía los encabezados; mientras él comía su desayuno.

— Llego una carta del banco —Devon.

— ¿de qué color? —Harold

— Azul —Devon

— ¿es amigable o no? —Harold

—amigable, pero de una forma no tanto. —Devon

— Léemela ya —Harold

— ¿seguro, Harold? sabes lo que dijo el doctor de tu presión sanguínea —Devon.

— Devon, soy un hombre exitoso. Acostumbrado a los vaivenes del mundo comercial, no voy a molestarme simplemente porque recibimos una insignificante carta del banco, léela —Harold

— De acuerdo, “querido, Sr. Duncan” —Devon.

— por ahora va todo bien, por lo menos me dicen querido señor —Harold

— —Devon.

— ¡Bien, ahora no me gusto! ¡Qué intentas hacer Devon! No ves que estoy comiendo, tonto… Va a darme una ulcera. Léeme otra… Y está vez por favor una con buenas noticias. —Harold.

— Está bien. —Devon.

En eso Stu trataba de convencer a los demás y concienciar de que ese tipo de animales no deberían estar así encerrados en cautiverio sino libre en algún pantano o algo así.

— Harold no puede tener a Eliot, así. Debería estar vagando libre por los pantanos haciendo… cosas… que los cocodrilos hacen con otros cocodrilos. —Stefan.

— sí, ¿Cómo qué?.... —Nilo.

— ¿Qué hacen los cocodrilos todo el día? —Rocío

— no lo sé… ellos cazan, se posan en el sol, nadan… —Stefan

—Leen libros, ven películas… —Nilo.

— pueden reírse, pero creo que deberíamos hacer algo por él. Hablare con Harold y le diré que lo deje en libertad… —Stefan,

— claro, lo aceptará de inmediato… dile, Vamos, Stu, seamos realistas —Emilia.

— Tiene razón, Harold nunca lo hará, ama a Eliot. Es lo único que tiene la piel más dura y la sangre más fría que él. —Rocío

Mientras Devon seguía leyendo las cartas de Harold, en eso exclama con sorpresa.

— ¿Qué? —Harold.

— ya sabes una agencia matrimonial ha encontrado a una ex – modelo profesional llamada Jazmín que quiere conocerte… ¿agencia matrimonial? —Devon ríe, como tonto— ¿Contrataste una agencia matrimonial?

— ¿yo? Harold Duncan ¿contratar una agencia matrimonial? Pero, ¿Por quién me tomas Devon? —Harold— mira, este es el club de solteros más exclusivo de Iguazú. ¿Con una modelo, eh? Dame esa foto Mientras en el patio.

— Bueno, entonces, lo resolveremos por nuestros propios medios —Los otros tres se miraron entre sí—Stefan

— ¿que? ¿Resolver? —Emilia.

— ¿Qué medio? —Nilo.

— estamos hablando de una criatura en aprietos. Lo único que debemos hacer, es tómalo por sorpresa. Ponerle un bozal, meterlo en el auto. Llevarlo algún lugar y dejarlo libre… o sea, ¿Qué tan difícil puede ser? ¿Qué dicen, chicos? —Stefan

Cuando volteo se percató de que estaba solo.

— ¿ey? —Stefan.

Más tarde, Devon y Harold estaban jugando mini golf en su cancha exclusiva.

— no, lo siento. Aun no puedo creerlo —Devon

— ¿Qué hay que creer? Sucede que hoy voy a tener una cita con una hermosa mujer. Seleccionada por una computadora por la base de datos con millones de ellas para ser compatible totalmente con mi personalidad —Harold

— sí, lo sé. Es lo que no puedo creer. ¿Quién es? ¿Una asesina en serie? —Devon, Ríe—

— ya veo que hoy estas muy ingenioso. Abre la boca, —Harold metiendo-le una pelota de golf— debí saber que estarías celoso

— ¿yo? —Devon

— Sí, envidia, porque tengo una cita con una chica y tú no —Harold

— Harold —Devon.

—y sería un encuentro tan fantástico y exitoso que esta mujer, ¿Cómo se llama? —Harold

— Jazmín —Devon señalándolo a Harold la pelota en su boca— Harold

— Jazmín. Ella se va a enamorar perdidamente de mí, y… espera un minuto Devon… ¿Qué tal si me odia? ¿Qué tal si es un desastre total? Hace años que no salgo con una mujer ¿Qué debo decir? ¿Qué debo hacer? No me hagas hacer esto, Devon… tienes que ayudarme, te lo suplico… —Harold.

Y lo abrazo tan fuerte que le hizo escupir la pelota que tenía en la boca, y termino por caer en el hoyo de golf.

— Ey hoyo en uno —Devon

— Oh, Devon —Harold

— de acuerdo. Harold, cálmate te ayudaré —Devon

— ¿Vas? ¿Cómo? Sí tú sabes menos de chicas que yo —Harold

— Hmm… yo ya estuve casado 4 veces Harold —Devon

— por eso… cómo alguien como tú va a entender que es lo que sucede en este tipo de situaciones… —Harold.

— entonces, le preguntaré a las chicas, porque ellas entienden de eso. —Devon

— ¿las chicas? ¡Qué estás tratando de hacer Devon! Humillarme frente a mis empleados… bien, muy bien… pero con discreción. —Devon,

— Entendido… —Devon se fue y luego volvió—… ¿Qué situación?

—Harold lo echo a las patadas para que hiciera su trabajo—

Más tarde, Devon visito a las chicas en el bar de la piscina.

— ¿Harold? —Yukii

— ¿una cita? —Emilia

— ¿es broma? —Sofía

— ¿Y la victima? Quiero decir la afortunada, ¿la conocemos? —Yukii

— ¿conocemos a la novia de Frankenstein? —Emilia

— bien, en realidad es una mujer muy inteligente y atractiva. Es por eso que Harold esta tan decidido en hacer las cosas bien esta vez —Devon

— y, ¿Cómo crees que lo hará? Además de enviar a otro en su lugar —Sofía

— ¿Cómo? Muy fácil, ustedes le dirán que hacer —Devon

— ¿Nosotros?, no lo creo Devon —Emilia

— Hace calor —Devon apantallándose un fajo de billetes—

— ¿tienes un bolígrafo? sería bueno que tomaras algunos apuntes —Emilia

Luego Devon le llevo todo lo que las chicas le habían dicho a Harold.

— en resumen, lo que ellas quieren decir que si deseas que te vaya realmente bien con esta dama, tendrás que hacer pequeños cambios personales —Devon

— pequeños ¿Qué tanto? —Harold

— minúsculos. Ropa, cabello, voz, personalidad —Devon

— ¡personalidad! ¿Qué pasa con mi personalidad? —Harold

— Bueno, las chicas tienen algunas sugerencias —Devon saco una lista larguísima—

— dame eso. “Se cálido. Sé ingenioso. Amable. Escucha todo lo que ella te diga.” Esto es ridículo. Parece como si estuvieran hablando de otra persona. –Harold.

— sí. Genial –Devon

— no. No es genial. Esa mujer quiere salir con Harold Duncan, y eso es lo que le daré. Ella quiere conocer al auténtico Harold Duncan, no a un falso, inventado por unos cuantos mocosos —Harold

— no. Ya veo. Tu verdadero gran error. Falso tú. Totalmente vital —Devon

— no ya está decidido. Esta vez escuchare lo que está adentro —Harold su estómago gruño—

— sí, veo que has acumulado muchos sentimientos, Harold—Devon

Mientras los chicos ensayaban los pasos en la habitación de las chicas.

— cinco, seis, siete, ocho… uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho… uno, dos, tres, cuatros… ¡Jordán! ¿Qué haces? —Yukii

Concéntrate quieres.

— Lo siento, es que… no, no importa —Jordán

— ¿Qué? —Yukii

— Es horrible —Jordán

— ¿te diste cuenta que realmente no te gusta el chocolate? —Rocío

— No —Jordán

— ¿te vestiste de pince, y te pusiste los pantalones de Gere, otra vez? —Emilia

— No —Jordán

— ¿otra vez? -Gerardo

— En realidad, solo imaginaba que haría Harold en una cita —Jordán

— eso sí es horrible —Stefan

— tengan miedo, chicos. Tengan mucho miedo -Nilo

— Tal vez, debamos llamar a esa pobre mujer, y decirle en lo que se está metiendo —Emilia

— Él no es un asesino de hacha, Em —Stefan

— ¿Cómo sabes eso? —Emilia

— ¿Por qué alguien quería matar a alguien con un hacha? —Jordán

— ¿tal vez, se vuelva muy dulce y romántico? —Rocío

— Harold, ¿dulce y romántico? Vamos —Yukii

— nunca se sabe. El amor hace cambiar a las personas —Rocío

En eso Harold se encontraba practicando frente al espejo y le decía cosas como

—

Al otro día, Stu trataba de explicárselo a Yukii, a Sofía y a Gere su plan

— de acuerdo, otra vez, pero sin asustarme esta vez —Yukii

— bien, muy simple. Lo único que hay que hacer es que alguien lo distraiga mientras los demás lo sujetamos ponemos espumas alrededor de sus filosos dientes y lo atamos. Así no nos golpeará con su cola. Luego lo llevamos a la campiña y lo dejamos libre. No parece tan difícil, chicos… ¡chicos!

_ “Tranquilo, Eliot. Ellos te han dado la espalda, pero te sacaré de aquí… no sé cuándo no sé cómo, pero lo voy hacer ¿de acuerdo?” —En eso Gere, Roci y Jordán vuelven con Stu para ayudarlo con el plan. —Stefan

— Está bien. Está bien —Gerardo.

— ¿Qué hacemos? —Rocío

Más tarde, estaban practicando algunas ideas que pudieran resultar para sacar a Eliot de su jaula, por supuesto sin Eliot.

— Listo. Con esto bastará. Lo que intentaremos es que Eliot salga de su corral hasta aquí, donde podremos ponerle el bozal y controlarlo hasta el pantano —Stefan

— Eso es fácil. Adiós, chicos —Jordán

— Jordán. Jordán. Es muy seguro, te lo prometo. Ensayemos. De acuerdo, Rocío, serás Eliot —Stefan

— de acuerdo. ¿Cómo? —Rocío

— es fácil, fácil. Solo muestra los dientes, échate boca bajo en el suelo y gruñe como si estuvieras furiosa —Gerardo.

— ¿gruñir? Como que gruñir, los cocodrilos no gruñen —Rocío y fantasía de Eliot Gruñendo— Está bien, está bien, gruñiré.

Al ponerse Roci de cuatro gruño como le habían dicho.

— ¿asusto? —Rocío

— Aterras —Gerardo riendo—

— de acuerdo, Rocío. Ahora entra a la trampa donde hay un lindo señuelo de carne podrida —Stefan

— ¡iugh! No entraré ahí sí hay carne podrida dentro —Rocío

— no lo hay. Estamos ensayando, ¿Recuerdas? —Stefan

— es cierto… Esperen un minuto, ¿no podemos suponer que el señuelo es algo agradable? —Rocío

— ¿Cómo qué? —Gerardo

— una barra de chocolate —Rocío

— No tenemos chocolate —Stefan

— ¿Qué tal una soga sucia? Jordán

— No, gracias —Rocío

— Rocío, solo entra ahí. ¿si? —Stefan

— bien, de acuerdo. Lo hare, pero se los digo como cocodrilo, esto no es nada creíble… —Rocío tenía que entra en un tacho— Está muy oscuro ahí

— Rocío —Gerardo.

— pienso como Eliot —Rocío

— Pero no es posible, el tamaño del cerebro de Eliot es del tamaño de una nuez —Gerardo

— Sí, también el de Rocío —Jordán golpeándole en la cabeza—

— Ja – ja Bien. Espera a que te clave los dientes, bocadillo —Rocío

— ¡¡ROCÍO!! —Stefan

— de acuerdo, de acuerdo. Ya voy —Rocío riendo—

Una vez adentro Gere y Jo le cerraron la tapa del tacho.

— ¿estás bien ahí, Eliot? —Jordán

Cuando quiso abrir la tapa, Roci salió del el gritando y asusto a Jo.

— Les dije que no se metieran con un cocodrilo. Cuando nos provocan somos impredecibles —Rocío riendo—

— ¿Qué te pareció? —Stefan

— horrible. Muy pequeño. Pude haber hecho saltar la tapa con mi cola —Rocío

— ¿volvemos al punto de cero? —Gerardo

— si… tal vez, no —Stefan

Más tarde en el cuarto de los chicos, estaban todos reunidos para escuchar el plan de Stu, esta vez con una pequeña maqueta en la mesa para explicar.

— Bien. Hacemos que el objetivo salga de su corral y pase por estos tubos, y entre a la camioneta de la lavandería. Gere, ¿tienes las llaves? —Stefan

— No hay problema —Gerardo

— genial. Solo falta meter el objetivo a la camioneta, llevarlo al sitio indicado para luego dejarlo libre. Jordán, ¿Qué harás tú? —Stefan

— ¿atarlo con una soga? —Jordán

— Bien, lo repito una vez más —Stefan

— ¡no! —Todos

— no, no, no, está bien. Ya entendimos, ¿cierto, Jo? —Nilo

— Si —Jordán

— Bien… ¿alguna pregunta? —Stefan

— sí, ¿Por qué las tostadas se le pone la mantequilla en la parte superior?... tú solicitaste preguntas —Rocío

— ¿Qué hay de Harold? Tenemos que sacarlo del camino esta tarde —Gerardo

— tienes razón. ¿Alguna idea genial? —Stefan

— Creo que nosotras podríamos aportar algo —Emilia haciendo un saludo con Sofí—

— excelente. La “operación Eliot” está en marcha. Vamos a trabajar —Stefan

— ¿puedo quedarme con el autito? —Jordán agarrando el camión de juguete de la maqueta—

El equipo de Yukii, Emily, Sofí y Nil fueron con Harold y Devon al centro comercial.

— no, lo siento. Todavía no consigo entenderlo. Ahora, díganme, ¿Por qué estamos haciendo esto? —Harold

— Harold, ya te lo dijimos, es una transformación —Emilia

— ¿transformación? ¿Qué hay que transformar? —Harold

— A ti Harold —Sofía

— Tomaremos tu imagen, la romperemos y empezaremos de nuevo… —Yukii

— Ropa, cabello y todo eso —Emilia

— ¿personalidad? —Devon

— Eso será lo más difícil —Nilo

— No sé si necesito esto -Harold

— créenos Harold lo necesitas —Yukii

— Eso te gustará —Emilia

— Y lo más importante a esa dama tan especial también le gustará —Yukii

— después de todo quieres hacerla feliz —Emilia

— ¿quiero? Sí, claro que quiero. Yo solo pienso en su felicidad ¿Cómo se llama esa pollita, Devon? —Harold

Mientras tanto, el otro equipo, el de Stu, Roci, Gere y Jo comenzaban con la operación Eliot. Mientras Gere y Stu acarreaban unos tubos que usarían de túnel para llevar a Eliot del corral a la camioneta; Jo y Roci descansaban sus ojos sobre otros tubos. Gere y Stu los vieron…

— ¡Chicos! ¿Qué hacen? —Gerardo

— ¿Qué? Sí, sí es resistente… Sí —Jordán

En eso, Harold entraba al centro comercial y atemorizado por tantas tiendas.

— Son muchas tiendas —Devon

— Si, demasiada. Esto puede tardar casi una hora —Harold

— ¿una hora? ¿Haces tus compras en una hora? —Emilia

— menos. Por lo general, en 20 minutos, máximo —Harold

— ¿20 minutos? Me voy a desmayar —Emilia

— ¿Por qué más? Entro donde haya una liquidación, encuentro algo de mi talla, compro tres, los meto en una bolsa y me voy. Eso es ir de compras —Harold

— Cielos -Yukii

— te falta aprender, ¿no es cierto, Em? ¿Em? —Yukii se fue, mientras Sofía socorrió a Emily que si se había desmayado de la impresión—

En eso los chicos acomodaban los tubos y Roci los guiaba para que colocaran bien.

— más abajo, más abajo, más abajo… Wow… —Rocío

— ¿Qué pasa? -Jordán

— nada, solo me gusta decir… Wow… —Rocío

— Por favor —Stefan

— y ahora, ¿Qué? —Gerardo

— Ahora abrimos la puerta y Eliot iniciara el camino a su libertad —Stefan

— muy bien, puerta. Camino a la libertad. De acuerdo, lo tengo —Jordán

Mientras el equipo de “cambio de look” entró a su primera tienda con Harold.

— esperen, esperen, este lugar se ve ligeramente costoso, chicas —Harold

— claro que sí, eres Harold Duncan. Exitoso hotelero y dios del amor —Emilia

— Todo lo tuyo es costoso —Yukii

— ¿lo es? —Harold

— Sí, es parte de tu nueva imagen —Emilia mostrándolo a Yukii una corbata—

— Ahuché —Yukii

— Sí, me encanta. —Emilia

En eso aparece el vendedor, amanerado, acostumbrado a tratar con gente de otra categoría.

—Muy buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarlos? —Vendedor

— Si, queremos cambiarle la imagen a este caballero —Emilia

— buena decisión. ¿En qué nueva imagen han pensado? —Vendedor

— Queremos algo elegante pero casual… —Emilia

— Liviano pero pesado -Yukii

— Serio pero frívolo —Sofía

— Sensual —Emilia

— Muy vulnerable —Yukii

— Pero fuerte —Sofía

— y barato, solo un poco —Harold

— de acuerdo, recapitulemos. buscan algo elegante, casual, fuerte, vulnerable, sensual, serio y frívolo. Todo al mismo tiempo —Vendedor

— Preferiblemente en la misma prenda —Emilia

— Y que sea barata, no se olvide —Harold —Silencio, para cambiar la tonada de la conversación—

—ya entiendo, ¿esto es de un programa con cámara oculta? —Vendedor en tono de broma—

—En el shopping Harold probándose ropa, y el equipo 1 actuando—

—En la , el equipo 2—

Luego que terminaron en las tiendas.

— Cielos, Harold, ¿seguro que puedes pagar todo esto? —Devon

— claro, los usare con las etiquetas a dentro y luego lo devolveré. De acuerdo, chicas, vamos a casa. —Harold

— oh, no. Aún no hemos terminado —Emilia

— ¿aún no? ¿Están bromeando? —Harold y Devon

Y siguieron con el salón de belleza.

— esto es ridículo ¿Qué estoy haciendo aquí con toda esta porquería rosa en mi cara? —Harold

— Harold, ¿Cuántas veces debo repetirlo? Para verte joven y fresco, necesitas una exfoliación. ¿No es cierto, Devon? ¿Devon? —Emilia, mientras él durmió y roncaba— ¡Devon!

Cuando ya estaban en la ruta camino hacia un lugar para Eliot, en la camioneta. Gere, quien iba manejando, con Stu a lado, les dice a Roci y Jo que iban atrás con Eliot.

— ¿Está todo bien ahí atrás? —Gerardo

— Sí, estamos bien. Eliot está roncando… Oooo, esperen… es Jordán… —Rocío palmeándole la rosilla— ¡Jordán!

Luego las chicas llevaron a Harold a la depilación con cera, mientras Yukii y Emily se estaban haciendo los pies, Sofí esperaba en la puerta de la sala en donde estaba Harold; y Devon mientras esperaba sentía el dolor por el que pasaba, y aunque Nil había ido a acompañar a las chicas él también sentía el dolor.

— ¿de veras, tiene que hacer eso? —Devon

— Devon, su espalda es tan velluda que podía hacerle transitas, claro que debe depilarse—Yukii

— No le haríamos esto, si no lo consideramos absolutamente necesario —Emilia

Mientras los demás ya estaban llegando al nuevo hogar de Eliot.

— de acuerdo, chicos ya casi llegamos. Ahora busquen un lugar que se parezca al —Stefan

— . Suena muy feo. No quiero que Eliot este en un lugar así. Jordán

— Si, ya me imagino a los vecinos —Gerardo

— ¿Cómo saber si él es bienvenido al ? —Rocío, vieron en un cartel con la frase —

— El país de los cocodrilos. Son tan serviciales aquí —Gerardo

Bueno una vez que llegaron, les toco lo más difícil despedirse de Eliot.

— de acuerdo, Eliot. Esto es todo. tu nuevo hogar, se libre, feliz, se tú mismo. Siempre te recordaremos —Stefan

— Aunque tú no nos recuerdes, amigo —Gerardo

— Vamos—Jordán

— ¿Por qué? Temes ponerte a llorar -Rocío

— no. Tengo hambre. Hace rato que paso la hora de la merienda —Jordán

—Si. Misión cumplida —Stefan

— ¿Cómo les habrá ido a las chicas con Harold? —Gerardo

Entonces, comenzaron a irse y mientras las chicas, Devon, Nil y Harold salían del shopping.

— Fue divertido —Harold

— ¿lo fue? sí, claro lo fue —Sofía

— ¿Qué les parece? ¿Tengo canas? —Harold

— No —Yukii

— bien, ¿debo teñírmelo? Que importa, —Harold— Busquemos un lindo regalo para Jazmín. Nada barato

— Harold, a ver si entendí ¿quieres gastar más dinero? —Emilia

— por supuesto. Qué demonios, como dicen ustedes “nadie se

Lleva el dinero a la tumba” Devon, dame otra tarjeta de crédito —Harold.

— chicas, creo que lo entendió —Emilia

— Si —Sofía

— ¿entender que, de que me perdí? —Nilo

— Oh, Nil —Yukii

Mucho más tarde mientras los chicos entraban a la casa de Harold.

— ¿hicimos bien? Al sacarlo de donde estaba seguro, bien alimentado para llevarlo a un lugar, donde dios sabe que le espera —Stefan

—claro que sí, es un animal salvaje. Le gusta el —Jo

— Sí, pero lo extrañare —Stu

— Sí, nunca creí que diría esto pero, me entristece saber que no volveremos a ver su horrible rostro —Gere

— ¡Eliot! ¿Qué está haciendo? —Rocío

— ey, Devon ven a ver. Eliot supo volver. Quiero decir encontró el camino —Stu

— Sí, que bien —Devon

— ¿Qué significa bien? Es un milagro —Gere

— la verdad no. ¿No se dieron cuenta? Él es un cocodrilo domesticado —Devon

— ¿Qué? —Stu

— sí, suele irse por días, pero luego vuelve a casa. Por eso dejamos siempre la puerta trasera abierta, por si se siente encerrado. Creo que quiere tanto a Harold que no puede dejarlo… lo sé, es extraño pero, es un buen chico… —Devon

Esa tarde las chicas fueron a ver a Harold cómo le fue en la cita. Mientras él salía de su oficina.

— Harold, ¿Cómo te fue? —Emilia

— Horrible, fue un desastre total, de principio a fin —Harold

— oh, no ¿Qué que te salió mal? —Yukii

— ¿yo? no hice nada, pero el problema era ella —Harold

— ¿jazmín? ¿Pero pensé que era todo una muñeca? —Sofía

— sí, una muñeca, como el cerdo que habla. Que mujer tan descuidada, si vieran su vestido, era tan ‘93.y su cabello, pareciera que no conociera el acondicionador; y su piel, las mejillas brillaban tanto que me servían de espejo… “Hola, polvos” —Harold

— ¿Qué hemos hecho? —Yukii

— Hemos creado un monstruo —Sofía

— sí, pero uno con mucho estilo —Emilia riendo

—ey, a propósito, hay una venta especial en Praga 20% de descuento a los compradores habituales —Harold.

Las chicas comenzaron a correr de él

— ¡chicas, chicas, podemos ir de compras! ¡Y luego iremos a almorzar!... —Harold para sí— yo invito