Capítulo 81
Seguía conduciendo, revisaba la aguja que mostraba el nivel de la gasolina. Todo estaba bien. Tolya estaba cansado y quería parar y salir de la camioneta un rato, pero cada vez que eso sucedía, llamaba a ese número y lo hacía hablar con Aleksandr.
Por suerte para nosotros, siempre lograba calmarlo y evitar que comenzara a gritar y a golpear, evitando así que volcáramos. No podía parar, debía seguir hasta encontrar el lugar que me dijo que sería seguro.
Tendría que conducir horas y horas, pero no había opción. Había una granja, propiedad de un amigo de un amigo o algo así, no tengo idea. Alguien tenía una granja a la que debía llegar, ahí aterrizaría un helicóptero y nos recogerían en cuanto llegáramos. Nos llevarían a un lugar seguro y evitarían que ese viejo maldito nos secuestrara otra vez.
Así que simplemente conduje todo el camino, incluso cuando oscureció. Solo seguí con mi pie en el pedal del acelerador, a una velocidad constante y revisando la gasolina. No había forma que me detuviera en ninguna parte, si tenía que hacerlo, me derrumbaría y no podría continuar o nos encontrarían y nos llevarían a otra parte y esta vez nunca podríamos escapar.
La sangre sobre nosotros se convirtió en costras y sentía que todo mi cuerpo picaba. Si yo estaba tan mal, no me imagino como debía sentirse Tolya. Esto debía ser la peor pesadilla de un autista o algo así. Afortunadamente creo que entendía la gravedad de la situación.
El dron desapareció luego de un rato, pero las indicaciones de Aleksandr venían cada poco tiempo. Imagino que si él pudo rastrear el teléfono, su abuelo también, ya que para empezar, era de uno de los secuestradores, probablemente proporcionado por la familia Demídov.
Cuando un par de autor nos siguieron un rato después de la desaparición del Dron, volví a llamar y Aleksandr envió otro, en cuanto lo vieron, los autos se quedaron atrás y dejaron que avanzáramos. Todo parecía estar bajo control.
Luego de lo que debieron ser cuatro o cinco horas, por fin llegamos al lugar de encuentro. De inmediato vimos a todo un equipo de gente que corrió hacia el auto, parecían médicos o no sé.
Me detuve y en cuanto lo hice, Tolya bajo y lloro aterrorizado. Alguien abrió la puerta de mi lado y aunque sabía que estaba a salvo no pude evitar gritar y forcejear, porque estaba aterrorizada.
Escuche que alguien daba órdenes, escuche un caos total, hasta que sentí un dolor en mi brazo y pronto todo se puso oscuro.
Cuando desperté, había luz de día, pero estaba dentro de un helicóptero, recostada en una camilla y junto a mí, otra camilla, en donde Tolya se encontraba durmiendo y parecía calmado.
Había personas revisándonos, no muchas, pero todo parecía bajo control. El miedo aun persistía, estaba aterrorizada de que esto no fuera un rescate, sino todo lo contrario. No quiero darme cuenta que todo fue un truco del viejo, solo para tener más control sobre mi vida, sobre mi salud, mi libertad.
Todo parecía ir bien, así que traté de hacerme a la idea de que esta no era solo la segunda parte del secuestro y que volvería a vivir una pesadilla muy pronto.
Sentí el cambio en mi estómago cuando comenzamos a descender. Esto debía ser muy diferente a un avión, pero había estado en un avión solo una vez en mi vida, cuando viaje desde Alemania a Francia con Aleksandr, luego del incendio y todo lo demás.
He estado secuestrada dos veces en mi vida. La primera vez no fue una pesadilla, pero sin duda fue estresante. ¿Quién tuvo la culpa aquella vez? El viejo intento secuestrarme, pero Dima me salvó y evito que me llevara, solo para encerrarme él mismo. No me hizo daño, pero aun así fue un secuestro.
Aunque me secuestró, pensaba que estaba protegiéndome y consiguiendo tiempo para conquistarme. Se comportó muy mal, pero me salvo del viejo, Aleksandr no estaba ahí, Aleksandr no evitó que su abuelo tratara de secuestrarme, lo hizo Dima, esta vez tampoco evitó que el viejo me secuestrara, Aleksandr no consiguió protegerme en ninguna ocasión, pero Dima sí. Lo hizo a su retorcida manera, pero me protegió.
¿Por qué Aleksandr no pudo protegerme nunca? Dima si lo hizo y lo desprecie, lo abandone para ir con Aleksandr. Si me hubiera quedado con Dima, esto no habría pasado.
El helicóptero aterriza y escucho como se preparan para el caos siguiente, pero en este momento no se en que pensar. No estoy preparada para regresar al mundo real, no sé qué hacer, a donde ir, no tengo nada ni a nadie, solo a mí. No sé quién es el malo y quien es el bueno. ¿Qué se supone que haga conmigo luego de todo esto?
La camilla llega al suelo y hay un alboroto. Todo esto solo me provoca dolor de cabeza y nauseas. No puedo soportarlo.
― Mi amor, estoy aquí. Ya estoy aquí. ― No puedo más y simplemente termino de derrumbarme. Lloro descontroladamente, aunque eso duele más, la adrenalina ha desaparecido de mi cuerpo y ni siquiera los calmantes ayudan a evitar el dolor. Ya nada importa.
Dimitriy
Yann se redimió. Sigue siendo leal. Cuando llamo para darme la información, por un momento pensé que estaba mintiendo, que era un juego de los Kazakov para despistarme, pero no lo era.
Él me dijo que Mirelle escapo y que ahora estaba en camino a una ubicación segura. Se encontraba en las tierras altas escocesas, pero muy lejos de la civilización, por lo que debía llegar a una zona segura ella misma y luego sería recogida y llevada a Inglaterra.
Me dio la dirección y me dijo que debía apresurarme para llegar primero que los Kazakov, así me aseguraría de llegar a ella primero.
Si lo hacía, ella me vería primero a mí y sería una oportunidad más para hacer a un lado a Kazakov y recuperarla. Si ve que llegue primero, pensará que me importa mucho más de lo que le importa a Kazakov.
Así que me apresuré. Hice lo que tenía que hacer. Tengo documentos falsos por montones, la mitad de las autoridades aeroportuarias en toda Europa están en mi nómina y me responden, la otra mitad van y vienen y solo responden al que más dinero les ofrezca en el momento y siempre ofrezco más.
Tomé todo lo necesario en apenas unos minutos, mientras llamaba a mis contactos para que tuvieran un avión privado listo para salir directo a Inglaterra, al aeropuerto más cercano y en cuanto llegue, el avión ya estaba listo para despegar.
Me di tantán prisa. Corrí lo más rápido que pude en mi Valkyrie, lo que solo me hizo recordar la noche en que nos conocimos y lo asustada que estaba porque corría a toda velocidad en este auto deportivo.
Ella no sabía de lujos y jamás tuvo la oportunidad de subirse a un auto deportivo de lujo. Él idiota de Kazakov tampoco le dio muchos lujos, no los realmente divertidos, parece un adulto aburrido que no está dispuesto a darle diversión a su mujer.
Mirelle se merece mucho más que una vida cuadrada y aburrida, sin lujos divertidos y yo voy a dársela. Ella será bañada en joyas, ropa cara y autos deportivos de lujo, que conduciré mientras ella está sentada sobre mis piernas. Aprenderá lo que es la vida de un multimillonario y se divertirá.
La llevaré de paseo por las costas europeas en yate. Imaginármela en un pequeño y coqueto traje de baño es demasiado así que solo me concentro en llegar a ella primero. Los Kazakov tienen dinero, pero prefieren hacer las cosas de la manera legal, tienen demasiado que perder, yo por otro lado, prefiero usar mi dinero sin importar cuantas leyes pueda romper, ya sobornaré a quien se interponga en mi camino, eso es lo bueno del dinero, puede comprar lo que sea.
El viaje en el avión fue una tortura. Esperaba que el tiempo que hice fuera suficiente para ir por delante de los Kazakov, pero si no es así, no es problema, ya encontraré la manera de distraerlos, Yann lo hará.
Cuando me baje del avión, ya había un auto esperándome, me condujeron al hospital donde atenderían a Mirelle y al retrasado. Espero que nada malo le sucediera a él, no me cae tan mal después de todo.
El auto no avanza tan rápido como me gustaría, pero creo que es solo mi ansiedad queriendo volverme loco. Está bien, no creo que llegaran antes que yo, tardé menos de cuatro horas en llegar aquí, puede que ellos todavía estén esperando en casa, para poder tomar un avión.
Cuando llego al lugar, llamo a Yann y recibo la información que necesito. Todo corre a cuenta de Kazakov, pero Yann me dice con quién debo hablar y cambio el juego rápidamente. No me permiten hacerme cargo por completo, pero recibiré toda información primero, porque mi dinero es suficiente para sobornar a un par de médicos encargados de todo el asunto, además hago unas cuantas promesas de equipo nuevo para el hospital y todo está bien en el mundo. Los Kazakov no estarán a cargo de esto por completo, por lo menos no de Mirelle.
Se me ocurre una idea, así que llamo a Yann rápidamente para que haga los arreglos para traer a Claude y que esté de mi lado. Aleksandr podrá comandar este hospital, pero un padre está por encima de una pareja que todavía no está casada, legalmente tendrán que obedecer a los deseos del padre y si yo le cuento lo que pasa y lo traigo aquí rápidamente, entonces Claude estará de mi lado y hará todo lo que yo diga.
Esto de dejar que se vaya y luego traerlo de vuelta se está haciendo cansado, pero si su influencia legal sobre los asuntos médicos relacionados con su hija me ayuda a tener una ventaja sobre Kazakov, que así sea.
Cuando el hospital rompe en un alboroto, sé que ella está llegando, así que pregunto a donde debo ir para recibirla y voy en esa dirección. Pero cuando estoy en camino, puedo ver por una de las ventanas que la comitiva Kazakov está llegando, con todo un convoy preparado.
El maldito ahora tiene un verdadero ejército de su lado, desde que comenzó a trabajar en todo esto de la seguridad y los guardaespaldas privados, en realidad está contratando exmilitares para proveer a políticos de alto rango, narcos y cualquiera que tenga dinero suficiente, para contratar su propio ejército privado.
Ya tengo uno de esos, conseguir el armamento y los juguetes de última generación no es difícil, lo difícil es conseguir hombres que puedan manejarlos. Debería averiguar de dónde los saca. No me vendrían mal unos cuantos hombres entrenados en lugar de los idiotas con los que tengo que lidiar siempre.
Me apresuro a llegar a la zona de aterrizaje. Llegaran en helicóptero. Salgo del hospital y veo el aparato bajando hacia un prado junto al hospital. En cuando el aparato toca el suelo, yo ya estoy corriendo hacia allá.
Puedo ver a Kazakov, dos de ellos, corriendo desde otra dirección, uno es el de cabello oscuro más joven, el hermano o primo de… bueno que importa, el otro es el peor de todos. Así que me doy prisa para evitar que se adelanten.
Veo como bajan la primera camilla. Sé que es ella, puedo ver un cuerpo pequeño recostado en la estructura. Por suerte logro llegar primero.
― Mi amor, estoy aquí. Ya estoy aquí. ― Digo, acercándome y tomando su mano. No volveré a soltarla. El mundo puede terminarse ahora mismo, pero me iré a la mierda mientras tomo su mano. Ella rompe en llanto desesperadamente, pero no la suelto. ― No te preocupes, estoy aquí ahora. Voy a cuidar de ti, no dejaré que nada vuelva a lastimarte, te lo prometo.
Ella llora aún más y me gustaría poder hacer algo, pero Kazakov llega y me empuja. ― ¡Largo de aquí maldito bastardo! No vuelvas a tocarla o voy a matarte. ― Le regreso el empujón y me voy contra él, listo para romperle la cara.
― ¡Dima! ― Ese grito desgarrador rompe mi corazón y me hace olvidar todo.
Regreso a su lado, porque me necesita. Ella me ha llamado a mí. Gritó mi nombre y yo debo ir a ella, responder a su llamado. No la dejaré.
― Miri, ya estoy aquí, deja que él se vaya, yo…
― Dima, llévame a casa, por favor. ― Dice, interrumpiendo a Kazakov y suplicándome que la lleve a casa, mientras los paramédicos empujar la camilla hacia el hospital.
Ella me ha elegido por encima de él. Esta vez me ha elegido y no permitiré que vuelva a dejarme a cambiarme por él.
― ¿Qué mierda haces aquí? Es hora de que te largues, Soloviev. ― Sonrío. Me detengo y dejo que los paramédicos se la lleven. Me giro hacia él y permito que vea que ha perdido. Esta vez he sido yo el que ha ganado la mano de la dama y conquistado su corazón. Él dejó que la lastimaran y ella se dio cuenta que yo no lo permitiría jamás. Sabe que soy el hombre adecuado y él no.
Ya no soy el primer perdedor.