Capítulo 80
Mirelle
Otro día en este lugar, calculo más o menos. Aquí no hay mucha luz, así que no sé cuándo es de noche o de día y ya que no hay ventanas, solo puedo guiarme por instinto. No nos han traído comida o agua hace horas y aunque la avena se ha vuelto asquerosa, es necesaria. Necesitamos algo que mantenga nuestro estómago lleno y con las fuerzas suficientes para salir de esto.
Puedo moverme un poco, pero eso no ayuda, no hay a donde ir. Tolya pasa la mayor parte del tiempo sentado junto a la cama y cuando tiene sueño, se acomoda con un par de edredones y trata de descansar.
Todo es tan tranquilo y silencioso y parece que nada malo sucediera, pero estamos aquí encerrados, en contra de nuestra voluntad y hemos sido golpeados salvajemente.
¿Qué tan lejos de la civilización estamos?
No importa, vamos a morir, no hay forma de escapar, por lo menos no para mí. Creo que algunas heridas se están infectando y también creo que he perdido el olfato, mi nariz debe estar rota y el fuerte golpe debió arruinar mi sentido del olfato.
Todo esto es culpa de Aleksandr. Si él nunca se hubiera acercado a mí. Si sabía que su abuelo y su familia en general son tan malos, él no debió acercarse a mí, nunca. El día en que nos conocimos, debió tratarme como una niñera que contrataron con muchas irregularidades y luego dejarme ir.
Ahora aquí estaba, al borde de la muerte, con mi rostro desfigurado, porque aunque no tengo un espejo, sé que mi rostro está extremadamente hinchado, oscuro debido a los moretones, tan desfigurado que mi nariz no volverá a ser la misma y que, si sobrevivo y escapo, probablemente tendré que someterme a operaciones para reparar mi nariz y mi rostro en general.
Tendré que someterme a cirugías plásticas que nunca necesité o pedí, pero ahora serán necesarias, porque no quiero un rostro desfigurado, aunque no me agrada para nada la idea de operarme, no me quedará opción. Pero moriré aquí.
Si muero, no habrá operaciones, no habrá sufrimiento. No tendré que volver a trabajar para sobrevivir, no tendré que volver a preocuparme que comeré mañana.
Quiero morir, no quiero seguir así. Nunca tuve nada y nunca pedí nada, porque sabía que jamás obtendría nada más que sufrimiento.
Sin poder evitarlo, rompo en llanto y eso solo hace que mi rostro y cuerpo duela más, especialmente mi rostro. Ni siquiera puedo llorar tranquilamente sin sufrir indeciblemente. ¡Odio mi vida! Odio mi vida tan accidentada y llena de dolor.
Tolya se acerca y trata de arrullarme para calmarme, pero solo consigue que todo empeore. Quisiera pedirle que se encargara de terminar este sufrimiento, pero no me entendería. Así que solo lloro, deseando golpearlo y hacerlo a un lado, para que me deje en paz, pero eso no sería justo para él, porque no es culpable de nada, es solo otra víctima de la situación.
En medio de mi drama, la puerta se abre de golpe y el hombre entra gritando cosas en ruso, tomando a Tolya y lanzándolo contra el montón de basura. Se lanza sobre mí y me quita el edredón, trato de luchar de nuevo, pero si antes era difícil, ahora que estoy tan herida, es imposible.
Solo me queda gritar.
Pero escucho más gritos, no solo los míos y los del hombre, Tolya grita y de hecho se lanza hacia el hombre con algo en sus manos. Lo golpea con una vieja silla de madera, que es bastante grande y maciza, termina de romperla en la cabeza del hombre y este cae sobre mí, aun consciente.
Tolya sigue golpeándolo y cuando la madera de la silla se hace añicos, entonces continua golpeándolo con sus manos, de la forma más agresiva que lo he visto actuar. Los gritos siguen confundiéndose, pero pronto disminuyen, pronto solo quedan los míos y los de Tolya, además de un montón de sangre sobre mí, que no es mía.
Cuando Tolya por fin se cansa, se detiene y se queda ahí de pie, llorando. Trato de quitarme al hombre de encima, pero no puedo. ― ¡Tolya! ― Grito con fuerza y parece reaccionar y viene de inmediato a ayudarme.
Cuando me lo quita de encima, me levanto adolorida, veo que estoy cubierta de sangre, no es mía por suerte. La parte de atrás de la cabeza del hombre está hecha trizas y me alegro que sea así, hay sangre por todas partes y sé que está muerto.
Es hora de correr y salir de aquí.
Empujo a Tolya para dirigirnos afuera, mientras acomodaba como podía un par de edredones sobre mí, para cubrirme y Tolya tomaba otros dos para él. El frio nos mataría si no nos cuidábamos. La puerta está abierta, ajustada, pero abierta, así que salimos de la habitación y encontramos una cabaña maltrecha. Hay otra cama, una estufa vieja que es más un horno hecho de piedra empotrado en la misma pared de la cabaña que funciona con madera y una mesa con un par de sillas. Este lugar ni siquiera parece del siglo pasado, parece mucho más viejo.
Nos dirigimos a la siguiente puerta, que debe ser la salida y al abrirla, vemos un auto. Una camioneta vieja, hecha para cualquier terreno. No sé de marcas, pero se ve como una camioneta para terrenos montañosos y está cubierta de barro.
― ¡Tolya, Keys*!
Regresamos adentro y buscamos por todas partes, hasta que solo nos queda volver a la habitación. Me acerco a la cama y rebusco entre los bolsillos del cuerpo muerto. Afortunadamente encontré un juego de llaves en uno de los bolsillos, una era la del candado que aseguraba la cadena fuera de la puerta de este cuarto.
Nos apresuramos a salir otra vez.
Subimos al auto, Tolya se acomodó rápidamente en el asiento del acompañante y lloro, mientras yo me acomodaba en el asiento del conductor y revisaba que todo estuviera en orden. El tanque de gasolina estaba casi lleno, así que no debía preocuparme por eso por ahora.
Puse la llave en el encendedor, con las manos temblorosas y la gire esperando que esta cosa no estuviera congelada y encendiera. Al principio no lo logre, pero luego de unos cuantos intentos, el motor viejo rugió a la vida.
Esta cosa es tan vieja, que tiene caja de cambios y aunque se cómo manejar un auto con cambios, no estoy segura de cómo es la combinación para usar los cambios de esta chatarra, porque nunca he conducido un auto como este.
Así que pongo la reversa como puedo y la cosa funciona, vamos hacia atrás, porque hay algunos árboles que me impiden dar la vuelta, así que tengo que reversar hasta cierto punto y luego dar la vuelta.
El camino rural está cubierto de barro y es obvio que es una zona montañosa, pero no tengo idea de donde estamos. Puede que sean los pirineos o incluso los Alpes, no tengo idea. Si nos sacaron de Francia y nos llevaron muy lejos del país, esto podría incluso ser Suramérica.
Hay mucha luz, lo que no me dice nada, puede significar que es medio día o puede significar que estamos en algún país al norte de Europa, a principios del verano y en un área septentrional que hace que todo el día esté soleado y que no anochezca.
Sigo conduciendo sin pista alguna, pero en algún momento, veo desde la distancia y desde la altura, una carretera, puedo ver el negro del alquitrán y espero que esto signifique que vamos en la dirección correcta y en camino a la civilización. Tal vez estemos lejos de alguna ciudad grande, pero puede que nos encontremos con un pueblo pequeño y encontremos alguna clase de ayuda.
Tolya deja de llorar por un momento y mira a su alrededor. Se da la vuelta y mira la parte trasera de la camioneta, hay basura, envoltorios de comida chatarra, cajas de cigarrillo y botellas de vodka vacías.
En algún momento parece que se le ocurre una idea y se acomoda de nuevo en su asiento, revisando el tablero, para luego dirigir su mirada a la guantera. Abre el compartimento y rebusca entre más basura, hasta que saca algo grande.
¡Es un celular!
Tiene un enorme celular, con apariencia tosca y de color oscuro. Es un celular con botones, pero Tolya se apresura a encenderlo y pronto veo que no solo tiene botones, también tiene una pantalla táctil.
Tolya mueve una cosa en la parte trasera del teléfono y algo como una enorme antena sale por la parte de arriba. Luego dice algo en ruso, mientras aprieta algunos de los botones, para luego llevárselo a la oreja.
― Zvonyu* Romanov. Zvonyu Romanov. Zvonyu Romanov. ¡Ah! Romanov otvetil* ¡Romanov otvetil! Da, zdes'*
― Tolya. What's happening?*
― Aleksandr Romanov. ― Me ofreció el teléfono y pude escuchar los gritos de Aleksandr desde el otro lado. Lo tomé emocionada, por todo lo que había pasado, enojada, triste, contenta, aterrorizada. No sabía que predominaba. Tomé el teléfono y lo puse en mi oreja. ― ¿Hola?
― ¡Mirelle, estas bien, están juntos! ¿Dónde están?
― No lo sé.
― ¿Qué ves?
― Bosques y montañas, una carretera, pero parece secundaria, menos que eso. Pronto llegaré a esa carretera.
― No vayan a colgar, sigan en la línea y sigue conduciendo. ― Dijo mientras llegaba al final de la carretera de tierra y lodo. Tenía que decidir en qué dirección ir.
Me detuve y miré a la derecha y a la izquierda, pero no tenía idea que decisión tomar. Entonces escuche algo detrás de nosotros. Tolya y yo miramos atrás y pudimos ver otra camioneta acercándose.
― ¡Oh dios! ― Grite aterrorizada y Tolya comenzó a llorar y a perder el control.
― ¿Qué pasa, Miri? ¿Qué pasa?
― Vienen tras nosotros. ― Apenas y pude decir.
― Acelera, Miri. Sal de ahí. Sigue conduciendo. ― Aleksandr dijo desesperadamente.
Era hora de tomar una decisión.
Así que hice lo primero que mi cuerpo decidió hacer, porque mi mente no funcionaba. La camioneta tiro hacia el lado izquierdo y solo aceleré y entre en la carretera, pero no podía conducir mientras mantenía el celular junto a mi oído y Tolya lo tiraría si se lo daba.
― Tengo que colgar, no puedo manejar.
― Si, si puedes. No te atrevas a colgar, es un celular satelital, estamos buscando tu señal, pero es difícil. El número está intervenido para que sea difícil encontrarlo. Por favor, hagas lo que hagas, no te atrevas a colgar, sabremos donde están pronto. ¿Ves algo que pueda darnos una pista de dónde están?
Más adelante había un cartel que avisaba que la carretera llegaría a una encrucijada en forma de Y, No reconocí el idioma, no era francés y era seguro que no parecía inglés o español, no sé qué otro jodido idioma podría ser.
― Hay un cartel en la vía, pero no sé qué dice. No reconozco el idioma.
― Tranquila, sigue conduciendo, asegúrate que no los atrapen.
Tolya grito aún más fuerte y un segundo después fuimos golpeados por el otro auto. Casi pierdo el control de la camioneta y dejo caer el celular, pero me las arreglé para mantener ambos.
Llegamos a la encrucijada y tendría que decidir qué lado tomar, pero esta vez no podría detenerme para decidir hacia donde ir y sin tener idea de en qué dirección ir, era difícil decidirlo. Entonces fuimos golpeados por el otro auto otra vez y por poco nos sacan de la carretera y además nos empujaron mucho más cerca de la encrucijada.
En el último momento decidí, que si ya había ido a la izquierda, ahora iría a la derecha y así lo hice. Deje el teléfono entre mis piernas y tirando un volantazo en el último segundo. El auto de atrás derrapo y trastabilló, pero se recuperó rápidamente y siguió persiguiéndonos, aun así, conseguimos alejarnos lo suficiente como para tener una ventaja.
― ¿Están bien? Pronto sabremos donde están, mantén el control, Miri. ― Escuche a Aleksandr gritando a través del teléfono. Volví a tomarlo, pero no sabía que hacer ahora o que decir. ― ¿Sigues ahí?
― Si, aquí estoy.
― La triangulación está funcionando, ya casi los tenemos. Dame un minuto más, Miri, dame un minuto. ― Decía desesperado.
Escuche la voz de Pavel y mucho movimiento, también escuchaba a Roman gritando en alguna parte.
― ¡Marshall te tiene! El maldito te encontró. Ya va la ayuda, Miri.
No sabía que quería decir, pero unos segundos después algo apareció en el cielo, volando a toda velocidad, frente a nosotros, pero acercándose, descendió rápidamente y nos pasó entonces escuchamos ruido detrás de nosotros y supe que eran disparos, luego escuche un gran chirrido y estruendo.
― ¿Qué pasa? ― Grite asustada, queriendo acelerar, pero teniendo miedo de perder el control. ― Sigue conduciendo, Miri. No te preocupes. Ya sabemos dónde estás, el dron es de la empresa de un amigo, estas a salvo. ― Aleksandr parecía más tranquilo ahora.
Decidí bajar un poco la velocidad y mirar hacia atrás, solo vi el auto que venía detrás de nosotros, volcado a un lado de la carretera y la cosa voladora venía detrás de nosotros. ― ¿Un dron? Los drones no hacen eso. ― Dije aún más asustada y bajando la velocidad. ― Es tecnología construida para gobiernos y ejércitos, no es algo hecho para los civiles. Acelera, Miri, sigue conduciendo, aun no estas a salvo, no sabemos si pueden venir más.
Tecnología militar.
Debí adivinar que si él tenía una empresa de ciber seguridad, debía conocer a alguien que trabajara en tecnología militar o algo parecido. Me sorprende que él mismo no trabaje en ese campo.
― Escúchame bien, Miri. Están en las tierras altas escocesas, muy al norte de Escocia. Tenemos un par de aldeas cercanas en diferentes direcciones, pero no estamos seguros de que puedas ir allá, así que tienes que seguir conduciendo, el dron los escoltará el resto del camino. Te diré a donde debes ir en unos minutos, cuando tengamos una ubicación segura, enviaremos a un equipo ahí, mi amigo tiene gente en Inglaterra y les tomará un par de horas llegar hasta donde estás, pero los recogerán en una ubicación segura y los llevaran al centro médico más cercano. ¿Puedes hacer eso?
― Si, puedo hacerlo.
― Está bien, sigue conduciendo, ya estamos buscando un lugar seguro, pronto estarán en casa, amor. ¿Lo entiendes? Estarás a salvo pronto.
― Si.
La pesadilla estaba terminando.