ROJO SANGRE

Advertencia: Este capítulo contiene, contenido violento, lenguaje inapropiado, y agresión sexual, podría perturbar a algunos lectores, por favor preste atención.  

-Padre, Gula me había dicho que quería hablarte sobre algo- Dijo Gaes

-Gaes ve con Gula, dile que lo necesitamos- Dijo Paimon, Gaes lo miro y obedeció  

-¿Y si la protegemos en el plano celestial?- Pregunto Alex

-¿Plano celestial?, ¿Me estas jodiendo?- Contento Paimon

-Es una buena idea, ningún demonio puede pasar a ese lugar.

-¡Exacto ningún demonio!, me incluye a mi y a mi hijo.

-No es mi culpa que Gaes no tenga una pizca de su madre, todo lo sacó de ti, hasta esa horrible sonrisa- Paimon lo miró con una ceja levantada, -La diferencia entre él y Astrid es que ella posee sangre directa de Dios, mientras que Gaes posee una mezcla entre ella y tu, solo el infierno lo aceptara ahora- Paimon lo miró dudando de la situación, -Solo es hasta matar a Jorel, el aroma de Gaes es más débil que el de Astrid, pero aun así se siente eso explicaría porque ese demonio intentó atacar a Gaes a pesar de estar en un balcón fuera de su visión y su alcance, lo lamento pero estar cerca de Astrid solo lo empeorara ya están detrás de ella, Gaes debe estar lejos de su madre.

-Astrid no lo permitirá, además no puedo estar con ambos si están separados.

-Elige a uno de los dos, yo me haré cargo del que quede solo.

-Hacer eso es...

-Irán por él Piamon.

-¿Que?

-Matamos a Avaricia delante de Jorel, Paimon matamos a su hija, irá por Gaes y lo matará delante de ti- Paimon permaneció en silencio mientras que su pulso se había acelerado, -Es un ser que ha sufrido la pérdida por segunda vez, exterminó gran parte de la humanidad hasta que Dios lo encerró, solo piénsalo ¿Qué le hará a quienes le quitaron a su hija?

-Alex, ve con Astrid, llevare a Gaes al infierno y lo mantendré en el castillo del Diablo, convocare a mi ejército para cuidarlo hasta que mate a Jorel.

-Bien, llevaré a Astrid al plano celestial.

-Alex- Alex miró a Paimno, -Por favor cuídala.

-¿Lo dices enserio?- Alex estaba furioso, frunció el ceño y caminó hacia la habitación en la que se encontraba Astrid, -Díselo a tu hijo.

Paimon:

Paimon espero a Ges recordando las palabras de Alex, ´´Es un ser que ha sufrido la pérdida por segunda vez, exterminó gran parte de la humanidad hasta que Dios lo encerró, solo piénsalo ¿Qué le hará a quienes le quitaron a su hija?´´, -¡Demonios!- Paimon sabía que Alex tenia razón, no había error en su lógica solo debían evitar el impacto y eso incluía la separación hasta matar a Jorel, Gaes había vuelto con Gula

-Paimon, ¿Qué necesitas?- Preguntó Gula mientras miraba a Gaes

-Me has estado mirando hace bastante tiempo, ¿Qué demonios quieres?- Preguntó Gaes a Gula

-El parecido que tienes con tu padre es simplemente increíble, también el temperamento- Gula admiraba el rostro y físico de ambos

-Escuche que tu querías decirme algo- Dijo Paimon mirando a Gula

-S-si, Paimon el balance está al borde de colapsar, últimamente los demonios han escapado del infierno sin problemas, matan a los humanos y cazan a los ángeles, varios ángeles se han revelado contra Dios.

-Lo se- Contesto Paimon, Gula lo miro curioso, estaba buscando con la mirada a Alex pero no lo encontraba

-¿Alex no te lo dijo?- Preguntó Gula

Paimon lo miro -¿Decirme que?

-Las reglas cambiaron Paimon, las reglas que rigen los planos cambiaron, no sabemos cuando o porque, el plano celestial está completamente aislado nadie recibirá ayuda de parte de Dios o los ángeles solo podrán entrar aquellos que descienden directamente de Dios, está mañana un cuervo infernal nos advirtió que el Diablo cerrará las fronteras infernales las cosas se están saliendo de control Paimon.

-Apenas llegué ayer.

-Sabes que el tiempo es diferente en los planos.

-¿Y tú qué harás?

-Volveré al infierno, mi tiempo en el plano terrenal expiró, Adhara volvió al plano celestial como orden directa de Dilema.

-¿Y tú hijo?

-Irá al infierno conmigo, le mostraré su nuevo hogar y le servirá al Diablo, ha estado prófugo un largo tiempo y de seguro el Diablo querrá su cabeza, lo volveré un guerrero formidable para que perdone su vida, ¿Y tú hijo?

-Volveremos al infierno también, temo que Jorel intenté vengarse con la vida de mi hijo, Astrid estará en el plano celestial con Alex para evitar que los demonios lleguen a ella.

-Es una estrategia inteligente los demonios no podrán pasarse al plano celestial, no sin ayuda, espero que todo salga bien, Paimon cuenta conmigo y Atem para proteger a tu hijo.

-Gula-, ¿Cómo lograste que Atem te escuché?

-No fui yo, fue su madre ella lo logró- Dijo Gula, miro a Paimon y lo noto pensativo, -¿Que sucede?

-¿Crees que Gaes podrá estar si su madre?- Dijo Paimon mientras miraba como su hijo se recostaba y admiraba el techo de la mansión

-Solo serán unos días.

-¿Y si son más?, ni siquiera yo podría.

-Tómalo con calma, son medidas de seguridad para tu hijo, hay algo que he querido preguntarte.

-¿Que?

-¿Como sabías que Soberbia aún poseía su corazón?

-No lo sabía, Alex lo sabía y me lo dijo así como también me dijo la forma de matarla.

-Y veo, será mejor que volvamos al infierno lo más rápido posible, no sabemos cuál será el movimiento de Jorel, pero de seguro atacará el infierno.

-Claro- Paimon se dirigió hacia Gaes, -Hijo volveremos al infierno.

-Mamá odiara la noticia- Dijo Ces a punto de salir de la habitación.

-Solo tú y yo.

-¿Que?

-Tu madre irá al plano celestial donde será protegida por ángeles.

-¿Ángeles?, ¿Confías en esos idiotas?, podemos protegerla nosotros mismos con el inmenso ejército que tenemos podemos...

-No es tu madre quien está en peligro, eres tu.

-¿Yo?

-Escucha, mate a un demonio que poseía un padre que si la amaba, la maté ante sus ojos, él la vio morir y temo que me quiera quitar a mi hijo es por eso que tu madre está de acuerdo, solo obedece y despídete de tu madre- Dijo Paimon quien se dirigió a la habitación en la que Astrid se encontraba

Alex y Astrid:

Toc, Toc, Alex golpeó la puerta de Astrid para comentarle los siguientes movimientos

-Pasa- Dijo Astrid quien se había cambiado

-Astrid, Paimon y Gaes irán al plano infernal así Gaes estará a salvo, mientras que nosotros iremos al plano celestial así los demonios que atraerás con tu sangre no llegarán a ti, hay una estricta seguridad en ese lugar el balance no ha estado muy estable y lo mejor es dejarlo en manos de los descendientes de Dios por ahora y evitar la muerte de demonios y ángeles que aún obedecen a sus amos.

-Lo entiendo- Dijo Astrid, antes de irnos ¿Podríamos visitar el lugar donde se llevó a cabo la guerra?

Alex la miró curioso pero accedió en ese momento tocaron la puerta, era Paimon

-Astrid, ¿Estas ahí?- Preguntó Paimon, Alex salió de la habitación permitiéndole el paso a  Paimon, -Astrid, supongo que Alex ya te lo dijo pero tendremos que separarnos por un tiempo es por el bien de Gaes.

-Si, lo sé, no te preocupes solo protégelo.

-Lo are, Astrid si algo sucede lo que sea no olvides llamarme- Dijo Paimon y antes de que Astrid lo notara él la había marcado con su sangre, -Sabes como hacerlo.

Astrid lo miró y lo besó por última vez, -Te amo Paimon- Dijo Astrid, -Cuídalo.

-Te amo Astrid, te amo más que a mi propia vida- Esa fue su despedida antes de que Paimon invocará el portal al plano infernal, Gaes abrazo con fuerza a su madre y juró que volvería por ella.

-Alex, dime que no fallarás- Dijo Paimon

-Juro que si vuelves a decirlo mantendré a Astrid en el plano celestial mientras tú te pudres en el infierno.

-Lo tomaré como algo positivo- Dijo Paimon mientras miraba directamente a los ojos a Alex, después de esto caminaron hacia el portal, Gula se había despedido de Astrid mientras Atem caminaba hacia él

-Gula, dime que volveré a ver a mi madre- Dijo Atem

-Claro que lo harás, pero debemos dejar que las cosas se calmen- Dijo Gula

-Confiare en ti- Dijo Atem quien respiró profundamente y cruzó el portal, Gula fue tras se, Gaes soltó a su madre y cruzó el portal, Paimon miraba a Astrid, ella sonreía pero no podía ocultar la tristeza de su rostro, Paimon derramo una lagrima y cruzó el portal el cual se había cerrado, al llegar al plano infernal Paimon podía sentir un fuerte dolor, como si su corazón se partirá en dos

-¿General?- Dijo Mixu, -¡Que alegría verlo!- Mixu fue hacia él, -Esto ha sido un desastre sin ust...- Pero Mixu permaneció en silencio al ver el rostro de Paimon

-¿Que quieres?- Pregunto Paimon

-¿Esta triste?- Preguntó Mixu

Esta pregunta sorprendió a Paimon quien rápidamente dirigió su mano a su rostro y limpio una lagrima que había caído de sus ojos, permaneció en silencio un momento para luego cambiar su rostro rápidamente, estaba furioso y sus venas se marcaban por varias partes de su cara y cuerpo

-Quiero que se organicen para proteger las fronteras infernales de lo contrario les arrancara las bolas de un tiro- Dijo Piamon  

-¿Habrá un ataque?- Pregunto Mixu

-SI- Paimon observó la estrella brillar resplandeciendo hasta las murallas, -¿Como está él?

-Ha estado ocupado, muy ocupado- Dijo Soberbia quien camino hacia Paimon, -Por ende lo que suceda ahora solo lo sabrá mediante sus cuervos- Un cuervo negro de ojos rojos se posiciono en el hombro de Paimon

-Bien, lleven a Gaes a un lugar seguro, Gula te otorgó la primera posición, cuida la puerta de Gaes mientras nos encargamos del resto- Paimon camino hacia Gula, -Estoy confiandote la vida de mi hijo no lo olvides- Paimon miro a Atem, -Tambien ocultalo con Gaes.

-No te preocupes y gracias, Gaes necesito que me sigas- Gula tenía un lugar en mente, uno que solo los hijos directos podían pasar y eso le sería totalmente imposible a Jorel

-¡No!, ¡Padre no puedes hacerme esto, soy un guerrero como tu!- Gaes se alejó de Gula

-No, no lo eres, Gaes aun eres un niño, hijo soltare tu mano cuando me demuestres que eres capas de sobrevivir solo en este mundo hostil, hasta entonces te alejare de todo peligro- Dijo Paimon mientras las trompetas de guerra inundaron el ambiente anunciando el avance del enemigo, -Gaes ve, no te distraigas y no mires atrás- Dijo Paimon, Gula tomo con fuerza a Gaes y las puertas del castillo se cerraron impidiendo que Gaes escapara, los demonios se acercaban cada vez más, podían sentir los pesados pasos que lograban hacer temblar la tierra, Paimon permaneció recto ante los enemigos empuñando sus Daos, esperando al primer ataque mientras que Alex y Astrid en el plano terrenal visitaron la mansión y las tierras donde se había desatado la guerra, aquellas tierras quedaron malditas con la sangre que se había derramando, Astrid camino hacia las catacumbas de la mansión mientras Alex la esperaba ella estaba contenta mientras caminaba hacia él al salir de las ruinas, Alex poseía una marca en la palma de su mano, una marca que simbolizaba la sangre de los hijos de Dios, hijos que tenían el permiso de pasar a su plano, el plano celestial un enorme y hermoso portal se abrió ante ellos permitiéndoles el paso, Astrid por primera vez visitaría el plano celestial al cruzarlo los ojos de Astrid se habían iluminado

-Es increíble lo mucho que se acercaron al cielo- Dijo Alex, un enorme bosque llenos de flores y frutas, campos de entrenamientos para los ejércitos de Dios mientras los  ángeles observaban a quienes debían cuidar en el plano terrenal, pero debido a las restricciones sólo podían observarlos mientras susurraban en los corazones de los humanos, el plano celestial era oscuro pero su cielo estaba lleno de hermosas estrellas mientras las nubes formaban los pisos sobre los que Astrid caminaba

-Es mi primera vez aquí- Dijo Astrid

-Ten cuidado, estos idiotas no te reconocen como la hija legítima de Dios, debido a que tu sangre es una mezcla de la de Dios y él Diablo, pero aun así tienes algunos aliados aquí.

-¿Como lo sabes?

-Yo me encargue de que así fuera- Dijo Alex

-¿Y qué hiciste?

-Pues..., me gane el odio de muchos de ellos pero no importa, lo bueno es que me convertí en un general con varios idiotas que me obedecen así que si necesitas ayuda solo dímelo o a los idiotas y te protegeremos.

-Creí que el cielo sería el lugar ideal para evitar la entrada de los demonios.

-Lo es, pero no son solo demonios quienes están con ellos y no olvides quien es Jorel.

-¿Donde está Jakel?

-Yo no quiero hablar de él ahora, sigamos con el recorrido, te llevare a un lugar seguro hasta que todo esto pase o al menos se estabilice solo es para mantenerte a salvo, tendrás todo lo que quieras, aunque no debes preocuparte mucho por el tiempo en el plano celestial el tiempo vuela, aunque no lo creas- En ese momento las trompetas se hicieron oír, muchos guerreros angelicales corrieron hacia Alex

-Señor Alexander, nos estas invadiendo- Dijo aquel ángel

-¿Quien?- Pregunto Alex

-Desertores, pero aún desconocemos quien los comanda- Los desertores eran los ángeles que hace tiempo atrás le habían jurado lealtad a Dios

-Debe comandarlos Jorel- Dijo Alex, miró a Astrid y a dos ángeles de confianza, -Llévenla a un lugar seguro, si estas aquí no podré concentrarme en el enemigo- Dijo Alex

-Déjame ayudarte- Dijo Astrid

-No.

-Alex, puedo hacerlo, no tienes que preocuparte...

-¡No volveré a perderte!- Dijo Alex, -Llevensela- En ese momento dejo de mirar a Astrid y tomó su espada de fuego mientras escuchaba los aleteos de las alas de aquellos seres, las enormes puertas celestiales comenzaron a quebrarse, -¿Que quieres Jorel?,  deberías estar en el infierno buscando a Gaes, tal vez sepa que Dios aun sigue muy débil, o ¿Se debe a algo más?, tal vez quiere derrocar el plano celestial- Alex no paraba de pensar en las posibilidades hasta que las puertas fueron destruidas completamente y un ser con enormes alas blancas se posó ante ellos

Plano infernal:

Paimon se encontraba luchando contra los demonios rebeldes que intentaban pasar a las tierras del Diablo, varios de ellos ya habían muerto adornando las entradas de la muralla con sus cadáveres y su sangre, el olor de la muerte era insoportable, entre esos seres de muerte una figura iluminaba la muerte del lugar un ángel con enormes alas que caminaba entre los cadáveres, Paimon lo miraba mientras sostenía con su mano derecha a un demonio del cuello al reconocer a ese ser apretó fuertemente el cuello rompiéndolo, arrojó el cuerpo y caminó hacia el ser que mataba a cada demonio que intentaba impedir su paso, Paimon arrojó su Dao impidiendo su avance

-Jorel, debí matarte esa noche- Dijo Paimon

-Si, debiste matarme- Dijo Jorel invocando su espada fue directo a Paimon, quien en un rápido movimiento detuvo el avance así evitar ser dañado por la espada, pero así como Paimon se tomó el tiempo de ser padre, Jorel se tomo el tiempo para ser más fuerte

-No dejaré que lo dañes- Dijo Paimon pateando con fuerza a Jorel alejándolo así del castillo

-Te has vuelto blando demonio- Dijo Jorel, -O tal vez es ¿Por qué sientes lastima por mi?, mataste a mi hija supongo que ahora sabes que es tener un hijo, déjame ayudarte a sentir la pérdida.

-¡No dejaré que lo toque!

-Sabes, valió la pena ayudar a Amon.

Paimon lo miro, Jorel poseía una sonrisa, una sonrisa muy familiar la misma que poseía al estar con Camio, -¿De qué hablas?

-Debes hacer una elección muy difícil Paimon, al menos para ti lo será.

Plano celestial;

-Ha pasado un tiempo Caín- Dijo aquel ser

-E-es él traidor celestial- Dijo un ángel que era parte del ejército de Alex varios ángeles retrocedieron unos pasos, Alex solo frunció el ceño, él estaba furioso

-Me enteré de lo sucedido, la muerte de mi niña.

-Creí que irían por Gaes- Dijo Alex

-Jorel va por él, pero yo voy por quien sugirió matarla.

-Será un poco complicado matarme- Contesto Alex

-Creo que no me explique bien, tu me quitaste algo que amo, solo quiero devolverte el favor.

Alex al escucharlo su corazón comenzó a desesperarse, latía rápidamente, -Astrid- Susurro Alex, Camio sonrió levemente

Plano infernal:

-En este mismo instante debe estar con ella- Dijo Jorel, Paimon lo comprendió en un instante y las palabras de Gula resonaron en su memoria, ¨-¿Como sabías que Soberbia aún poseía su corazón?

-No lo sabía, Alex lo sabía y me lo dijo así como también me dijo la forma de matarla ̈, Entendió que también se vengarian de Alex -Elije general Paimon, tu único hijo o el amor de tu vida- Dijo Jorel mientras caminaba lentamente al castillo infernal

-Si te mato podre salvar a ambos- Dijo Paimon

-¿Estas seguro?- Jorel sonrió, -Sabes el dolor cambia, ¿Quieres comprobarlo?- Jorel fue rápidamente hacia Paimon y le rompió varias costillas mientras clavaba su espada en el pecho de Paimon, él tomó su escopeta intentando detener el avance del arma pero era más difícil de lo que creía, Jorel se había vuelto más fuerte, rompió la pierna de Paimon mientras tomo el brazo de Paimon y comenzó a torcerla solo para escuchar cómo se quebraban sus huesos, -Creo que no podrás salvar a nadie- Dijo Jorel

Paimon apretó los dientes, tomó su escopeta mientras Jorel rompía su brazo izquierdo con el derecho jalo el gatillo destrozando la mano de Jorel, así logró liberarse, su corazón latía con rapidez algo inusual en él, puede que gane contra Jorel pero no era el único en ese lugar los demonios eran cada vez más y las tierras del Diablo estaban llenándose de demonios rebeldes y cadáveres al grado de que los generales comenzaron a caer, Paimon miro mientras muchos abandonaban el infierno y la muerte que les esperaba mientras otros eran tomados como prisioneros o devorados, devorados por retorcidos, su hijo o su amor Paimon había tomado una decisión.

Plano celestial:

Alex estaba luchando junto a su ejército contra los desertores celestiales era una masacre mientras que desde el plano terrenal podían notar los humanos como el cielo se teñía de rojo la sangre de los caídos envolvió el día con muerte la desesperación estaba en cada hogar así como el miedo a la muerte, el cuerpo de Alex estaba bañado en sangre de los ángeles que había matado así como su arma pero aún no se había enfrentado a Camio, los demás ángeles se enfrentaron a los desertores, Alex invoco su arma un mazo bañado en afilados picos y su espada de fuego, Camio trono los dedos y un enorme retorcido al cual le faltaba la mitad de la cabeza uso su olfato para encontrarla dirigiéndose al lugar en el cual ella estaba oculta, Alex giró rápidamente para detenerlo pero unas cadenas envueltas en navajas se envolvieron en su brazo izquierdo arrancándolo de su cuerpo, Camio sonrió mientras camino lentamente a él

-Paimon la abandonó, ¿Aras lo mismo?- Dijo Camio

Los ojos de Alex se volvieron rojos mientras lentamente se regeneraba su brazo, invoco su rifle y apuntó directamente a la cabeza de Camio, pero él con facilidad esquivó el disparo, intentó mirar a Alex pero él ya no estaba, había ido detrás del retorcido para matarlo.

-No podrás salvarla esta vez- Susurro Camio