Capítulo 32
La decisión de a donde ir ahora fue tomada rápidamente. Se dirigieron al cuartel de cazadores donde Régis le contó la importancia de su objetivo, el cual era recuperar a Charlotte por ser alguien de suma importancia y que podría ser caótico si cae en manos equivocadas.
Buck junto a su equipo se uniría por salvarla. Al parecer ellos buscaban a Oswaldo y estaban de encubiertos para capturarlo por sus ventas y negocios ilegales, incluyendo a la mayoría de sus compradores. Gracias a la información que Morghan y Enzo lograron sacarle completaron sus reportes acerca de uno de los mayores clientes del gordo.
Por lo visto Régis supo al instante las intenciones de Crono al recolectar tantas criaturas. Se estaban preparando y eso significaba que debía apresurarse.
Enzo fue interrogado por Régis para saber los detalles acerca de la relación de los cazadores con Charlotte. No es que le incomodara tener aliados, pero fue descuidado en la manera en que dejo que sucedieran los hechos. Buck se alegró mucho al saber el nombre de su “mudita” y el hecho de que volverían a verla. Extrañamente ella se había ganado el cariño de ambos cazadores.
John de vez en cuando le lanzaba miradas recelosas a Enzo, el cual simplemente lo ignoraba y en ciertos momentos le daba el gusto y casi que volaban chispas cuando se veían. Morghan tenía que interponerse entre ambos para que dejaran sus conflictos territoriales y se enfocaran en el plan.
Todos en el cuartel de Buck se pusieron en alerta máxima al ver a Morghan entrar en el lugar haciendo que ella rodara los ojos en aburrimiento, pero con una simple orden de John todos se calmaron sin dejar de estar atentos a cualquier movimiento sospechoso de la mujer. Admitía que en algunos momentos se divirtió con los cazadores, pero esos tiempos habían acabado hace ya mucho.
La estrategia que habían construido era que al tener a Oswaldo bajo su jurisdicción por quebrantar la ley y quedar bajo condenas múltiples debía ayudarles con el plan y luego verían qué tan flexibles podían ser con el hombre.
Su papel debía ser como si nada fuera ocurrido y entregara su encargo como había quedado con su cliente, pero si llegaba a decir algo no volvería a ver más nunca la luz del sol y esos kilitos extra los terminaría perdiendo qué mal no le caería. Morghan de vez en cuando tenía que aguantarse la risa por las miradas ardientes que el gordo le lanzaba a Enzo, el cual la fulminaba con la mirada haciendo que todos sospecharan de su actitud, pero Régis era el único que se hacía la idea del porque ella reía.
Las horas pasaron junto a los días y la noche tan esperada había llegado. Enzo se sentía ansioso de por fin sacar a Charlotte de allí y Régis contaba cada segundo para sentir nuevamente su vínculo y por fin culminar con aquel ardor interno que sentía al estar lejos de su vinculada.
Nunca desde su primera vinculación había sentido tanto dolor y desesperación por su elegido y eso era más que suficiente para saber que Charlotte no era una sangre pura cualquiera, desde que nació tuvo el presentimiento de que sería única. Lo que sentía con ella era algo nuevo de cierta manera y quería aprender y descubrirá su lado lo que eso significara.
Todos estaban listos y preparados. Buck y John junto a su escuadrón al igual que Régis y sus acompañantes. Se encontraban escondidos observando desde una distancia prudente el almacén donde se realizaría la entrega.
Oswaldo estaba con sus espantosas ropas y abrigos de pieles junto a unas camionetas y sus empleados en los cuales había cazadores encubiertos.
Buck desplego a su gente de una manera estratégica y perfecta rodeando las calles adyacentes, cualquier salida y entrada incluyendo los edificios cercanos. Parecía completamente otro hombre desde la primera vez que Enzo lo conoció.
Era todo un líder.
—Régis cuando entremos allí no te distraigas con más nada que no sea encontrar a Charlotte, si llegas a perderla otra vez te pateare el trasero es a ti —dijo serio Enzo mirándolo fijamente a los ojos.
Régis sonrió ante su intento de advertencia.
—Créeme eso no volverá a suceder.
Ambos asintieron y se fijaron nuevamente en la manteca con pieles que sudaba más que un cerdo en una venta de feria campestre y eso que los cerdos naturalmente no sudan, pero este era la excepción.
La hora que habían acordado llego y unos autos hicieron acto de presencia aparcando a cierta distancia de Oswaldo.
Un hombre de estatura mediana con abrigo marrón hasta sus pies junto a otros con abrigos negros se fue acercando al traficante, el cual los recibió con los brazos abiertos y sonriendo.
—Buenas noches, me alegra volver a verlos.
— ¿Trajiste todo lo que te pedimos? —pregunto el hombre con un semblante inexpresivo y serio.
— ¡Por supuesto que sí! Se trata de mi cliente estrella ¿cómo no complacer sus exigencias?
Oswaldo se acercó a uno de los camiones y le dio unas palmaditas.
—Aquí está todo.
Los empleados de Oswaldo abrieron las maleteras de los camiones y sacos de alimentos sellados se encontraban apilados junto a algunas jaulas medianas con criaturas sedadas dentro de ellas. Realmente Régis se había encargado de adormecerlas sin causarles ningún daño, en unas cuantas horas despertarían, pero todo por mantener la farsa.
El hombre asintió a su personal y se dispusieron a retirar el cargamento para colocarlo en sus propios camiones. Al terminar el desmontaje los hombres agradecieron los servicios de Oswaldo y se dispusieron a retirarse.
Su retirada era el inicio del plan. Los cazadores habían implantado rastreadores en los vehículos y todos se desplazaban persiguiendo los autos desde los techos de los edificios para encontrar su paradero.
Unos minutos de viaje fue lo que transcurrieron para llegar a un edificio en perfectas condiciones, incluso podría decirse que era un lugar de trabajo de oficina común y corriente en la ciudad de Manhattan, pero solo era la fachada.
Los vehículos entraron por un estacionamiento al cual un camión de tal tamaño nunca podría entrar. Tenían un campo de fuerza junto a un glamour que los protegía.
—De acuerdo ya sabemos su localización doy orden a que todos los escuadrones se distribuyan alrededor de un radio de 500 metros y estén atentos a las indicaciones de sus instructores —informó por medio de su intercomunicador para voltearse a verlos a todos.
—Buck necesitamos brujas para que eliminen ese campo de protección —objeto John observándolo serio.
— ¿Acaso Régis es manco o eres ciego? Él puede debilitar el campo, además los rastreadores seguirán funcionando dentro del edificio.
Régis se interpuso en su pequeño debate.
—Lo siento por interrumpirlos, pero en estos momentos no puedo destruir un campo de tal magnitud como ese, pero si conozco a dos personajes que podrían ser de gran ayuda para crear una fractura que alertara a todos dentro causando una leve capa temporal que será fácil de romper.
— ¿Y más o menos esos son…? —pregunto Enzo expectante.
—Ustedes —dijo señalándolos con su dedo.
Ambos se dieron una mirada un poco extrañados.
—Puedo hacer que mis niñas entren sin ningún problema y colarme dentro del edificio sin ser vista, pero… ¿Cómo entrara rompe corazones en el lugar?
Morghan señaló con su pulgar a Enzo.
—Eso es pan comido, él hará lo que mejor sabe hacer y yo me encargaré de crear la fractura para que Buck y su escuadrón puedan entran con facilidad mientras que tú y tus niñas causan caos dentro del lugar.
Todos asintieron en confirmación a la estrategia planteada de Régis mientras que Enzo lo observaba con los ojos entrecerrados.
—Si me quieres decir que voy a ser la carnada solo dilo y ya.
—Es que sonaba feo y tú aura atraerá bastante la atención será… la distracción perfecta, además causaras interferencia con tu energía.
Régis le dio una sonrisa convincente haciendo que Enzo rodara los ojos.
— (Suspiro) Bueno… pero ya no me voy a esperar más así que se apuran y ni se te ocurra dejarme solo —amenazó a Régis colocándose de pie.
—Lo prometo —dijo alzando las manos en rendición.
Estando conforme se dispuso a bajar del techo del edificio donde estaban vigilando y cruzó la calle como si nada. Quedó en frente de las grandes puertas de vidrio del edificio y al observar hacia arriba quedó impresionado, si que era una estructura bonita que triste que ya no lo sería. Dejó salir su aura y no duro mucho para escuchar a las cámaras de seguridad fijarse en él.
Haciéndose el inocente tocó las puertas y saludo a una de las cámaras sonriéndole, pudo ver como una pequeña mancha negra pasaba por encima de la cámara y supo que era una alimaña de Morghan colándose por el cableado eléctrico. Enzo se imaginó a Morghan siendo electrocutada por culpa de una araña curiosa mordiendo un cable, el pensamiento le saco una pequeña sonrisa.
Unas luces se encendieron en la entrada anunciando la llegada de unos guardias de seguridad con sus linternas y armas designadas en su cinturón. Abrieron una de las puertas de vidrio solo un poco para poder hablar y Enzo se hizo a un lado para no obstaculizar el paso.
—El edificio está cerrado a estas horas por favor le pedimos que se retire —informó el hombre.
— ¡Uy! Mira eso sí que está difícil —Enzo negaba con su cabeza —La cosa es que tengo algo pendiente con el jefe del lugar y no me voy a ir hasta que recupere lo que nos pertenece.
El hombre le dio una mirada por el rabillo de su ojo al otro guardia de seguridad haciendo que sacara su arma y tratara de informar algo por su comunicador. Trato de cerrar la puerta de vidrio y Enzo interpuso su bota de cuero evitando que la cerrara.
—Te dije que no me voy sin lo mío, te doy la oportunidad de cooperar o… nos arreglamos por las malas.
Sacando su arma el hombre se dispuso a dispararle a Enzo, pero ya uno había quedado noqueado en el suelo mientras que el otro lo tenía con su brazo rodeando su cuello y su arma posicionada en su cabeza.
—Entonces será por las malas, pero gracias por adelantarme el trabajo.
Un retumbar se sintió en todo el edificio significando solo una cosa, el campo se había fracturado. Alarmas resonaron sutilmente en todo el lugar haciendo que Enzo sonriera y muchos vampiros salieran de la oscuridad para atacarlo.
Flechas y balas de plata volaron hacia ellos dando inicio a la entrada de los cazadores.
Las luces de todo el edificio se encendieron y todos los cazadores que se encontraban a su alrededor siguieron las órdenes de sus instructores guiados por Buck y John.
Régis no se hizo de esperar y se adentró en el estacionamiento destrozando a cualquiera que se le atravesará en el camino. Sus ojos brillaban en un oscuro morado refulgente. El campo había sido fracturado de gravedad y eso era más que suficiente para poder comunicarse con Charlotte.
Morghan hizo acto de presencia dentro de las instalaciones y era prácticamente una fachada.
Solo era una sede para realizar sus transacciones, pero disfrutaría creando el caos. Pasando por algunos corredores donde no era percibida gracias a sus niñas capturó a varios de los vampiros que corrían de un lado a otro para ir al centro del ataque compeliéndolos y haciendo que sus arañas los envenenaran para que estuvieran bajo su control y atacaran a los suyos.
La confusión entre los mismos sirvientes desató un conflicto interno. Se mataban entre sí. Fue haciendo lo mismo en varias secciones del edificio y al haber causado un gran alboroto su trabajo allí había terminado, ahora se reuniría con el resto para apoyarlos y esperar a que salga la abeja reina.
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Una gran explosión se escuchó proveniente de arriba haciendo que todas las criaturas se alborotaran y se asustaran. Charlotte no sabía lo que estaba ocurriendo, pero podía sentir como si al edificio lo fuera partido en dos un terremoto.
Vincent se alarmó al igual que ella colocándose de pie y enfocándose en el alboroto que se estaba formando en el lugar.
— ¿Qué rayos fue eso?—preguntó Charlotte con el ceño fruncido.
—No lo sé, pero no me suena a nada bueno.
Ambos se observaron acordando estar atentos a cualquier movimiento extraño que pudieran realizar sus captores. Charlotte se dispuso a darse la vuelta para sacar el pasador que había escondido noches anteriores poniendo en marcha su plan. Si arriba se estaba formando un caos podría utilizar esa oportunidad para escapar.
Se acercó a la puerta de la celda y dejó a relucir sus brazales de oro brillante haciendo que Vincent la observara asombrado.
— ¿Qué harás?
—Salir de esta cárcel con aspecto de hospital psiquiátrico, por nada hice que nos dieran tiempo al aire libre para memorizar las instalaciones.
Charlotte golpeó con su brazal a la cerradura magnética para hacer que el contacto de la magia que portaba el brazal afectará el sistema de la puerta de algo le sirvió leer ese libro. Su idea funcionó y pudo escuchar un pequeño rechinido. Utilizando el pasador lo incrusto en el lugar exacto donde el metal hacia contacto y volvió a golpear con su brazal abriendo la celda. Comenzó a dar brincos de felicidad lo había logrado. Se acercó a la celda de Vincent y comenzó el mismo proceso.
—No pierdas tiempo huye —le insto tocando su hombro para que ella le diera una dura mirada.
—Tú te vienes conmigo quieras o no, no permitiré que te mantengan encerrado y te sigan utilizando como un títere, te prometí algo y lo cumpliré.
Vincent se quedó callado y dejó que ella continuara con su labor.
Luego de haber liberado a Vincent continúo haciendo lo mismo con las celdas. No tenía el corazón para dejarlos encerrados. –“Charlotte sal de allí, pronto estaré contigo”– aquella voz que retumbó en su cabeza hizo que se detuviera en el acto.
Su guardián había llegado por ella, no se lo podía creer. Lágrimas corrieron inconsciente por sus mejillas.
— ¿Qué sucede? —preguntó Vincent preocupado.
Limpio sus ojos y la emoción junto a la adrenalina recorrían todo su cuerpo.
—Sucede que vinieron por nosotros —dijo mostrando su dentadura feliz haciendo que Vincent la mirara confundido —Después te explico.
Charlotte continuó su labor y se contactó con Régis –“No sabes cuánto me alegra escucharte, pero necesito abrir estas puertas no me iré hasta liberarlos a todos”– se escuchó el sonido magnético y la puerta se abrió dejando salir la criatura para continuar con la siguiente –“¿Sabes acaso cuantas criaturas hay? Son muchas Charlotte tu sola no podrás”– frunció el ceño y observó el gran pasillo, aunque no quería aceptarlo tenía razón –“¿Puedes hacer algo para abrirlas todas?” – espero unos segundos hasta que Régis contesto –“Veré que puedo hacer, pero sal de allí inmediatamente, te encontraré cuando salgas”– asintiendo tomó de la mano a Vincent y corrió a la entrada.
—Escúchenme todos, no tengo ni la menor idea si pueden entenderme o no, pero pronto serán liberados de su confinamiento y allá arriba se encuentran los desgraciados que los mantenían encerrados, así que destrocen lo que quieran y huyan a sus territorios para ser libres de nuevo.
Las criaturas rugían, gruñían y chillaban dando golpes al suelo haciendo tintinear sus cadenas. Afortunadamente ninguna de las que liberó se los había comido así que todo iba bien, ahora solo faltaba salir de allí y buscar a Régis.
— ¿Cómo sabes que se abrirán las puertas?
Vincent observaba a las criaturas alborotadas mientras que Charlotte lidiaba con el cerrojo de la puerta.
Un sonido magnético retumbo y la puerta se abrió.
—Tengo mis contactos, vamos.
Charlotte y Vincent salieron al corredor donde se quedaron pasmados con lo que vieron. Los sirvientes y demás empleados se mataban entre sí mismos no tenían idea del porqué, pero tampoco se quedarían a averiguarlo.
Corriendo al elevador algunos vampiros se abalanzaron hacia ellos y con facilidad Charlotte el golpeo junto a Vincent clavando el pasador en su pecho y Vincent atravesándolos de un solo golpe.
Entraron al elevador cerrando las puertas para recostarse en las paredes.
—Rayos señorita eres fuerte —halago Vincent sacándole una sonrisa a Charlotte.
—Si soy la más buscada debo saber defenderme, por nada casi me dejan sin brazos cuando llegue a la celda.
Observó el tablero de botones, pero… ¿Cómo sabría a qué piso ir?, se había familiarizado con el extraño patio a donde los dejaban tomar aire libre pero seguían con rejas restrictivas. Así que no conocía todas las vías, además debía encontrar su bolsa no se podía ir sin ella, sería para que los gemelos la rosticen viva.
—Debemos ir a los estacionamientos, si todo el edificio está vuelto un caos en la parte principal ir por esa vía sería más factible —aconsejo Vincent indicando unos botones.
—Es un buen plan… pero necesito algo que me arrebataron y no lo puedo dejar en sus manos.
Vincent se le quedó mirando y medito por un momento su urgencia. Debía salir lo más pronto posible, pero si era tan importante como ella decía tenían que buscarlo.
—De acuerdo, lo buscaremos ¿Qué era con exactitud?
—Una bolsa negra mediana de lado.
Charlotte explicaba con detalle el tamaño del objeto mientras que él la observaba sin creerse que todo el rollo era por una simple bolsa.
— ¡No me veas así! No es cualquier bolsa allí están cosas importantes.
—Para toda mujer las cosas de su bolsa son importantes.
Suspirando en frustración paso sus manos por su rostro ¿Por qué todos los hombres dicen lo mismo?
—Vincent ¿crees que soy mujer de andar con bolsos costosos y restregándoselos en la cara a los demás?
—No, más bien pareces de las que les da igual.
— ¡Exacto! —Chasqueo sus dedos dándole la razón —Por eso la bolsa es importante contiene mi arma y también objetos que nos ayudaran a salir de situaciones como esta.
Asintiendo Vincent marco un piso en donde podría estar la preciada bolsa de ella.