Y EL VIAJE CONTINUA

En realidad no sabía lo que estaba ocurriendo, porque aquellos espectros eran más del más allá que del más para acá, y aun insistían en que no eran fantasmas, y la sugerencia que me hacía me dio escalofrío. Si aquellos no eran del mundo de los muertos quienes eran los que venían después de la medianoche. Faltaba dos horas para saber la respuesta y no deseaba quedarme para averiguarlo. Podía ser que buscaban que me fuera antes de la medianoche con esa historia de ultratumba, pero ¿podía fiarme de un fantasma? Fui afuera a tomar aire y buscar a kwark.

Mi amiguito seguía bien dormido y hermosos corceles se encontraban en las afueras amarrados al bramadero. Volví a entrar y había un espectáculo de variedad de cinco hermosas chicas bailando el famoso can-can, me senté en una de las mesas cercana a la pista y el cantinero me llevo, sin pedirlo, una botella de brandi y un plato de maní. Lo agradecí pero en verdad que estaban locos, porque temerme ya que estaban muertos, era completamente un absurdo. Durante el baile, una de las chicas, cabello rojo, ojos pardos y pecosa en todo el rostro no dejaba de mirarme. Cada vez que tomaba su falda para dejar ver sus piernas me miraba con cierta picardía. Yo sonreía, y no dejaba de mirarla.

Cuando terminaron, ella sin tapujos, se vino a mi lado y se sentó sobre mis piernas, y me besó. Sus bellos ojos cerrados la transformaban en una bella princesa de los cuentos ¿Cómo era posible que sus labios pudieran ser tan tibios? Para ese momento todo mi cuerpo se encontraba estimulado ante ese bello gesto.

- ¿cómo? ¿Cómo es posible que te pueda sentir? - le dije quedamente

- Porque soy tan humana como tú – me respondió al oído

- No comprendo – en realidad no lo entendía

- No sé cómo, pero días atrás vine a parar a esta cantina, y me encontré con todo esto. Me hablaron de los fantasmas de la media noche, así que no tenía más elección que seguir sus consejos. Abajo hay un sótano donde me escondo después de la media noche. Cuando te oímos entrar ellos corrieron al espejo, donde viven, y yo bajé, pero luego supe que no eras malo, y salí porque el espectáculo debe continuar.

- Espera ¿Tú también sabías de los colores de la música?

- Así es

- ¿Cómo lo descubriste?

- En un sueño mi abuelita me mostró el camino y sabía que debía venir, por eso entré a la puerta secreta en mi habitación y llegué hasta aquí, no pude volver a encontrar el paraíso de los colores

- Igual me paso – era la chica más bella que no dejaba de mirarla a pesar de toda mi angustia por John - ¿Y vinistes sola?

- No, vine con una amiga, pero desafortunadamente se perdió

- Igual me paso, venía con un amigo, pero antes de llegar, la arena se lo tragó

- Oh! Qué tragedia, cuanto lo siento

No había terminado de decir esa frase, cuando todas las mujeres gritaron y los hombres sacaban sus pistolas. Volví a ver a la entrada y en ella estaba mi pequeño amigo Kwark, despierto.

- Tranquilos, que él viene conmigo – trate de calmar a todos para que no le dispararan

- Con razón dijiste que no habías venido a caballo, parece que te encontraste con una mula – dijo el viejo vaquero al momento que sonreía y todos le hacían coro con la risa

- Ajá, qué chistoso

Me apresure a ver a Kwark, si todo estaba bien.

- ¿Necesitas descansar más?

- No, claro que no, ya fue suficiente. ¿En dónde estamos?

- En una cantina del oeste

- ¿Del oeste de dónde?

- Es difícil de explicar. Solo ven aquí y siéntate – por lo pequeño tuve que ayudarle a sentarse en la silla – mira, ella es una amiga, perdón no escuché tu nombre

- Argentina

- ¿Eres de Argentina?

- No, ese es mi nombre – y se sonrió

- Qué bello nombre! Él es kwark…

- ¿Quién es Kwark? – me preguntó enojado mi amiguito

- Perdóname fue como te bauticé, no he podido preguntarte cómo te llamas

- Listun-forstan-melosden-karwasat

- ¿Te puedo decir solo Listun?

- Claro que no, ese es solo mi nombre, no te he dicho mis apellidos

- ¿Apodos? Sabes en nuestro mundo nos ponemos apodos para ser más cercano y conocerse mejor ¿te parece que te diga kwark como tu apodo, es muy lindo?

- ¿Te complace a ti?

- Sí, claro es porque somos ya más que dos extraños y es costumbre usar un apodo

- ¿Y cuál es el tuyo?

- Gabriel, dime Gabriel, y con eso nos llamaremos entre tú y yo, campeón ¿okay?

- Bien, entonces con apodos será

- Mi nombre no es Gabriel, el mío es…- traté de explicarle a Argentina

- Lo sé, no te preocupes, ya leí el panfleto dónde te buscan

- Pero eso es lo extraño no he cometido crimen alguno, no sé porque aparece mi fotografía ahí, pero te juro que no tengo nada que ver con eso

- Esto también lo se

- ¿En serio?

- Claro, tus ojos no mienten – y de seguido me volvió a besar, pero al abrir uno de mis ojos, miré a Kwark que nos observaba detenidamente, por lo que con cierta discreción deje de besar a la chica

- ¿Qué están haciendo? – me preguntó con interés

- Es un ritual en nuestro mundo para expresar agradecimiento o que se aprecia a la otra persona ¿comprendes?

- ¿tú me aprecias?

- Ah, no, no, no es que no te aprecie, pero esto solo ocurre entre un chico y una chica ¿comprendes?

- No – se notaba confundido

- Bueno, simplemente tú y yo nos damos las manos – le agarré la de él y le di un apretón

- No sentí nada – refutó

- Y será lo único que sentirás – dije en voz baja

- Kwark, tiene hambre – me dijo

- ¿Tienen hambre los dos? Voy a ver que hay en la cocina ya les traeré algo para comer

- No te molestes corazón – le dije a Argentina mientras le sujetaba su mano, en realidad, no quería que se fuera a desaparecer si aquello era un sueño

- No tardare, ya regreso – y se fue detrás de la barra a la cocina

- Bien, yo saldré afuera a comer, luego te veo Gabriel – saldó de la silla y salió por las compuertas

Miré al reloj, y vi que habían transcurrido mucho tiempo y faltaba menos de diez minutos para la medianoche, y fue ahí que detecte que la tapa del órgano del pianista se levantaba levemente. Me incorporé y me dirigí hasta allá. Un pequeño destello sobresalía de su interior. El pianista me sonrió y sin esperar autorización, levanté la tapa. Con asombro, ahí estaba. Cada sonido emitía un color. Las notas venían entre blancas, azules, amarillos, celestes, rosado, fucsia, morado, beige, era increíble. Estaba totalmente emocionado. Al ver venir a Argentina, con un plato, le grité que viniera y le mostré lo que observaba. Ella, al igual, sonrió y me abrazó.

- ¿Les gusta la música, chicos? – nos preguntó el cantinero.

- No tiene idea.

De pronto, las luces se fueron apagando, los destellos ya no eran más intensos, se atenuaron, y la música no se oía. Miré a mi alrededor, y la gente comenzaba a levantarse y a cruzar el espejo, mientras en cámara lenta, miraba la boca del viejo vaquero moverse pero no entendía lo que decía, pero sus ojos denotaban preocupación e indicaba a todos con sus manos que era hora de marcharse. Miré al reloj de la pared y efectivamente, faltaban tres minutos para la medianoche. Vi a Argentina, y ella sabía lo que pensaba y me jaló al sótano, pero recordé a Kwark, que estaba afuera, y corrí a buscarlo. Él inhalaba el aire, cuando lo agarré de la mano izquierda y con mis fuerzas lo llevé hacia adentro a donde Argentina, me señalaba, unas escaleras detrás de una puerta que llevaba al sótano. Fue lo último que miré cuando la última campanada, emitió un fuerte alarido y todo se oscureció.

Aquellos bellos ojos, denotaban miedo, mientras su mano me cubría mi boca para que no dijera nada. Sobre nosotros, se oían pasos, muchos por todos lados y se oían cadenas que se arrastraban o piezas de metal y gemidos, como alguien que se muere. De pronto, golpeaban nuestra puerta. Argentina, se sobrecogió. Yo la abracé y miré a kwark, que como siempre, no mostraba emoción alguna. Eso me aterrorizaba más. Pero no dijo ni una sola palabra.

- ¿Cuánto dura esto? – le pregunté en susurro al oído de ella

- Minutos antes del amanecer

- ¿Más de cinco horas? – no podía creerlo encerrado ahí por mucho tiempo

- Así es, pero no hables mucho que ellos escuchan

- Okay

Las tablas vibraban con el peso de tanta gente que se podía escuchar que ingresaban a la cantina. Se oían el aullar de los lobos a lo lejos y el sonido del viento que soplaba por doquier. Sin duda alguna sentía curiosidad por ver aquellos “fantasmas”, así que le dije a Argentina que se quedara quieta mientras buscaba algún orificio por donde poder mirar hacia el interior de la cantina. Vi apiladas unas bolsas de arroz y unas cajas, y comencé a amontonarlas para hacer una especie de escalera y llegar al nivel de la superficie. Luego de un rato de trabajo, lo conseguí, máximo que había detectado un buen lugar donde había un orificio. Con mucho cuidado escalé hasta allá.

Levante mi cabeza esperando no encontrarme con alguno de los fantasmas detrás del pequeño orificio. ¿Por qué unos fantasmas se asustarían de otros? No tenía sentido. Y al mirar, me di cuenta de todo. En el lugar se reunían, zombis, brujas y hombres lobos. ¿Por qué se juntarían una especie con otra? Mientras buscaba una respuesta, pude observar que una de las bailarinas no había podido llegar a esconderse al espejo, y había sido asediada por las brujas, quienes preparaban en un caldero un brebaje. Una de ellas sostenía una varita que congelaba al espíritu. Ella gritaba pero nadie iría por su ayuda. Las brujas eran caza fantasmas.

Miré hacia abajo donde Argentina, no tenía de lo que estaba pasando, pero había reconocido la voz de su amiga. Miré nuevamente y la bruja que sostenía a la bailarina, miró a la otra compañera, y en un santiamén la hundieron en el líquido del caldero, lo que hizo casi de inmediato derretir a la pobre chica. La primera bruja recogió parte del líquido y se lo dio a uno de los hombres lobos que se convirtió en la bailarina de carne y hueso. Pensé que todo había acabado ahí, hasta que los zombis olieron a la chica y se lanzaron y se la comieron viva. Con horror miré todo aquel espectáculo. Los hombres lobos eran esclavos de su maldición, y fungían como los perros de caza de las brujas que olieron donde estaba escondida la bailarina, luego los convertía en humanos para que sirvan de almuerzo de los zombis. ¿Pero por qué?

Con temor a ser descubierto, bajé y no dije nada, solo abracé a Argentina, que comprendió que su amiga había tenido un final fatal y esperamos a que amaneciera. Los dos nos quedamos dormidos bajo la vigilancia de Kwark, que aún no hacía pregunta de nada, ni del por qué estaba él con nosotros escondidos. Cuando las luces se filtraban por las hendijas, sabíamos que la pesadilla había llegado a su fin. Subimos las escaleras y la cantina estaba vacía. El espejo reflejaba todo, pero no había señales de los fantasmas. Con cuidado explore el lugar esperando no encontrar peligro para nosotros.

- Bien creo que ya se fueron – le dije a mis compañeros

- Y volverán esta noche y la siguiente

- ¿Pero por qué? ¿Por qué buscan venir aquí precisamente?

- No lo sé, pero ha sucedido desde que estoy aquí

- Espera, Argentina, cuando pasaste esa puerta secreta, no tuviste que llegar al edificio de Kwark?

- No

- ¿Llegaste justo aquí?

- Si, ¿por qué?

- Es una historia larga que contar, preciosa, pero si tenemos que buscar la forma de huir de este lugar antes que anochezca nuevamente

- ¿Y dejarlos a ellos? – señaló al espejo

- No podemos hacer nada por ellos, tendrán que cuidarse solos

- Ellos no oyen lo que yo he escuchado de las ancianas que vienen por la noche – se notaba nerviosa y preocupada

- Esas ancianas son brujas – le recalcé como una forma de confirmar nuestra prioridad de salir del lugar

- Lo sé

- ¿Cómo qué lo sabes? ¿Ya las habías visto? Solo decían “fantasmas” pero tú ¿si sabías que eran brujas?

- Déjame explicarte por favor

- Soy todo oídos, créeme que si

- Yo era un fantasma

- ¿Qué? – por unos segundos aquellas palabras ingresaban a mi oído pero no quería escucharlas, le di la espalda y me retiré un poco de ella - ¿a qué te refieres?

- Me dio fiebre, mi abuelita me cuidaba, hizo todo lo posible, pero cedí ante la muerte, y me dormí profundamente. Lo próximo que supe era que estaba en este lugar y conocí a Charlotte, y nos hicimos buenas amigas, pero la primera noche el “coronel”, el que conociste, el vaquero, nos advirtió de las amenazas de esta gente, y nos ocultábamos en el espejo con todos ellos, pero mirábamos como las siguientes semanas, de algún modo, lograron atraer a cada espíritu, como te puedo explicar, en las noches dejaban trampas, y muchos cayeron en ellas, y quedaban congelados y no podían llegar a ocultarse y …

- Una de ellas, fuiste tú, ¿cierto?

- Una linda música sonó un minuto antes de la medianoche, y fui hacia ella y no pude moverme luego, mientras todos se escondían. Charlotte, no quiso dejarme sola así que me acompañó, mientras oímos que todos ellos se acercaban. Nos lanzaron al caldero y me quedé profundamente dormida. Lo que supe luego era que estaba desnuda, frente a esas horribles brujas y a esos muertos vivientes. Mi amiga y yo nos abrazamos cuando ellos vinieron hacia nosotras

- ¿Y cómo es que escapaste?

- Fue ese enano – y señaló a Kwark

- ¿De qué hablas? ¿Kwark, te salvo?

- Uno igual a él, entró por las puertas del salón, lo que permitió que ganáramos segundos mientras todos estaban distraídos, corrí al sótano pero Charlotte, tropezó y me gritó que siguiera, y ¿Qué podía hacer? – y me abrazó llorando – solo oí sus gritos y no pude hacer nada por ella. Desde esa noche no se lo he contado a nadie, siento un gran arrepentimiento por mi cobardía.

- Tranquila – le peinaba el cabello y en realidad le comprendía – ella se sacrificó por ti, sino las dos estuvieran muertas ahora

- Pero sé que ella no está muerta, lo sé, lo presiento

- Espera un segundo, lo que vi anoche, en ese ritual, los espíritus los utilizan para volver humanos a los monstruos esos ¿tú eres uno de ellos?

- Han pasado muchas noches y no me he vuelto uno de ellos

- Se supone que es en luna llena – volví a ver a Kwark – pero lo que me intriga es ¿Qué hacías tú esa noche?

Los ojos de Kwark, se volvieron azules intensos. Me dio la espalda, pero aun así lo perseguí para confrontarlo.

- ¿Tienes algo que ver con esto, kwark, dime?

- Ese no era yo

- ¿Ajá, y entonces otro fantasma idéntico a ti?

- Él era mi hermano

- ¿Tu hermano? Ahora sí que estoy confundido

- Mi hermano salió a ver el mundo, mi familia se enojó mucho y me culparon porque no regresó a casa, así que me destinaron al faro, donde tú llegaste. Pero como hablabas de la desaparición de tu amigo y él regreso luego, sentí que podía encontrarlo a él, así que me uní a ustedes con el objetivo de hallarlo.

- Pero en realidad, él vino a parar aquí, en el momento oportuno cuando se iban a devorar a Argentina ¿No lo ves, tu hermano es un héroe? – se lo dije emocionado para levantar el animo

- Pero él ya no volverá

- Mira si él es tan pesado como tú, no creo que lo quieran las brujas

- ¿A qué te refieres?

- A nada, nada, solo es un decir – fui donde Argentina y la abrace – entonces, crees que en realidad tu amiga está viva

- En el fondo de mi corazón lo se

- Bien, solo hay una manera de saberlo y es buscar a esas brujas

- ¿En serio? ¿Harás eso por mí?

- ¿Por quién más? – vi los ojos de Kwark tan azules que me pareció que me cuestionaban – ah, y al hermano de Kwark, claro está, también lo buscaremos a él y a ambos los salvaremos, no sé cómo, pero lo intentaremos

- Buscare alimentos para el camino – Ella se notaba contenta

- Ahora el asunto es saber hacia adónde

- Si la cantina corresponde al Salvaje Oeste, entonces las brujas estarán en el Salvaje Este - respondió Kwark, lo cual me hizo reír, pero era lógico aunque no teníamos otra pista

No sabía cuánto demoraríamos ni cuantas aventuras nos esperaría, pero sea cual fuere nuestro destino no nos detendríamos hasta hallarlos. Bajo aquel cielo de varios colores iluminados como un atardecer se anunciaban que el viaje aún no había terminado.

Roll up, roll up for the mystery tour

Roll up, roll up for the mystery tour

Roll up and that´s an invitation,

roll up for the mystery tour

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Roll up for the mystery tour

The magical mystery tour is waiting to take you away,

Waiting to take you away.

¿EL FIN?