CAPITULO VII - Entrega del libro en la editorial.

Ring, ring; suena el celular de Jhonny, haciéndolo saltar. Asustado toma su celular y verifica quien lo llama. Era Santiago, recordándole que hoy es el gran día, para presentar su libro a los de la editorial. Jhonny le confirma que va llegar a la reunión sin falta, se despidió, colgó y siguió durmiendo otro rato más.

…

Jhonny se levanta de su cama. Después de unos momentos, abrió la cortina, para alumbrar su habitación y dejar entrar el reflejo de un nuevo día. Procedió a darse un baño tibio y placentero, colocando un poco de música, para alegrar el ambiente al estilo; Imagine Dragons, Avicii, Bruno Mars.

Jhonny sale de su habitación, con rumbo a la cocina, para prepararse un café, con tostadas y huevos revueltos. Se sienta en la mesa de la cocina para desayunar tranquilamente. Decidió leer un poco el periódico, e informarse acerca de las noticias que pasaban por el mundo.

…

Jhonny volvió a estacionarse al lado de la motocicleta de Melissa. Al entrar, ya con dirección a la oficina de la reunión, se encuentra con ella, saludándola con un beso en la mejilla, y deseándole lo mejor con la gran oportunidad de publicar su libro.

–Hola mi Básník, ¿cómo estás? –dijo ella.

–Bien, gracias Melissa–le dijo, con una sonrisa en su rostro y un tanto nervioso.

–Espero que te valla súper en la reunión y aprueben la publicación de tu obra–le dijo, sonriéndole y dándole todo su apoyo.

–Si mi Camel, hoy es el gran día, y Dios quiera que sea el inicio de mi gran sueño como escritor –le dijo, soltando un pequeño suspiro.

Jhonny prosiguió a entrar en la oficina donde lo estaban esperando, y poder dar inicio a la reunión. Saludó a Santiago y a los directivos de la editorial; dado a seguir, tomó asiento. El director saludó a los presentes, e informándoles sobre algunas situaciones de la empresa dio inicio a la reunión.

El director le dió la palabra a Santiago, para que aportara sus ideas, y algunas sugerencias que tenía pendientes por resolver. Jhonny estaba un tanto nervioso, preparando su presentación. Santiago terminó de hablar, y señalando a Jhonny que había terminado, éste prosiguió a presentar su proyecto. Tomó la palabra, e inició la presentación de su libro a los directivos.

Luego se levantó de su asiento, pasando por el puesto de cada uno de los ejecutivos dejando una copia completa del proyecto ya finalizado, e inició con la presentación.

–Bueno, les traigo el proyecto ya terminado, con un fin inesperado, un libro corto, de 160 páginas, dándole a conocer y proponer, ¡que! si llega hacer un éxito, la publicación de este libro, quiero llegar a escribir una segunda parte como ya está determinado.

–Listo señor Jhonny –le dijo el director, interrumpiéndole su presentación y añadió–: Ya leí la copia que nos enseñaste en la primera reunión; y sí, me pareció un poco interesante, entonces ya tendríamos que analizar el resto del libro, para llegar a una conclusión y así, poder aprobar su publicación.

–Sí señor, se lo agradezco mucho, ¿y cuándo me estarían confirmando la fecha de publicación?

–Sí, claro señor Jhonny –le dijo el director–, en 10 días hábiles, a partir de mañana; nos volveremos a reunir para darle una respuesta final a este proyecto.

–Listo, sí señor. Estaré aquí puntual y ansioso de recibir buenas noticias.

Jhonny le agradece al director, estrechándole la mano, y ansioso de la posible oportunidad de la publicación del libro. Santiago también le estrecha la mano al director, dando por terminada la reunión.

Jhonny y Santiago, recogieron sus cosas para ir a celebrar con un almuerzo y poder llamar al Señor Alan, para confirmar una cita con él y poder llegar a un acuerdo con el contrato de trabajo.

Decidieron ir al restaurante que queda a una calle del edificio. Al llegar a la recepción del edificio, se encuentran con Melissa, e invitándola para que almorzara con ellos y así celebrar juntos.

–Hola mi Camel, vamos a ir almorzar aquí cruzando la calle, ¿vienes con nosotros?

–Claro Jhonny, vamos.

…

Los tres salieron del edificio con dirección al restaurante. Al llegar, el mesero los atendió con un gusto bastante respetable, les ofrece una mesa para tres.

Mientras tomaban asiento, el mesero, les entregó la carta con los platos respectivos del día. Escogieron a su gusto el plato de su preferencia, devolviendo las cartas al mesero, para que prosiguiera a traer sus órdenes.

–Bueno mi Básník–dijo ella–, ¡cuéntame! ¿Cómo te fue en la reunión? Que te veo feliz, pero también un poco afligido, y eso es muy notable.

Jhonny, a simple vista, reflejaba en su rostro una tristeza muy profunda, por un motivo, él siempre soñó que este día lo iba a celebrar con su amada; pero no quería que ellos se enteraran de ese dolor y dejó que la felicidad se apoderara de él.

–Sí, al director le gustó mucho la primera parte del libro–dijo Jhonny–, y ya terminado; espero que sea de su agrado, y lo otro… hoy hablaré con el señor Alan, el director de la revista COUST.

–Felicitaciones mi Básník, me alegro mucho por ti –le dijo, dándole un abrazo a Jhonny, por su gran logro y añadió–: Me alegra mucho que estés cumpliendo tu sueño, y que Santiago–le dijo, señalándolo–, te haya brindado de su apoyo; es un gran amigo.

–Gracias mi Camel –le dijo él, mostrándole un rostro más tranquilo y feliz.

Prosiguieron a almorzar tranquilamente, y así poder celebrar del avance de Jhonny.

…

–Gracias chicos, por acompañarme y apoyarme en este momento de mi vida, estoy cumpliendo mi sueño de ser escritor, sé que apenas es el inicio; pero Santiago… –dijo Jhonny, señalándolo y añadió–: todo esto es gracias a ti, por apoyarme y creer en mí, te agradezco que te hayas aparecido en este momento de mi vida, gracias Zeta.

–Gracias a ti Brag–dijo Santiago–, de poder conocer a un gran escritor y saber que él, es mi mejor amigo.

–Bueno, entonces brindemos por este sueño, que mi Básník acaba de iniciar–dijo ella, alzando su copa.

Melissa propuso un brindis. Jhonny y Santiago, también la acompañaron con la misma acción.

–Que los sueños, no se queden solo en sueños; sino que luchemos por el camino a la realidad, y guiarlos hasta su destino–dijo Melissa.

–Que así sea, mi hermosa Camel.

–Salud–dijo Santiago, terminando con el brindis.

Tomaron unas cuantas copas, y un rato después, salieron del restaurante. Jhonny se despidió de Melissa con un beso en la mejilla. Salió del restaurante, y le preguntó a Santiago si lo podía acompañar a una joyería que quedaba, casi al otro lado de la ciudad; pero primero bajarían a su apartamento, para dejar su motocicleta y poder ir en la camioneta de Santiago.

–Santiago ¿me podrías acompañar a una joyería, que queda al otro lado de la ciudad?

–¿Y eso? ¿Le vas a proponer matrimonio a tu Noviecita? –le dijo Santiago, soltando una risa de gracia.

–Ya te dije que ella y yo no somos nada, es para… –dijo Jhonny, con su tono de voz, casi cortante, y dando un suspiro, completó la frase–:para cancelar un obsequio, que le iba a regalar a Sami.

–Vale Brag ¿pero, y tu motocicleta? –dijo Santiago.

–Vamos y me acompañas hasta mi apartamento para guardarla, y nos vamos en tu camioneta, para contarte algunas cosas en el camino. –dijo Jhonny, dirigiéndose a su motocicleta.

– Listo Brag, vamos.

Jhonny se subió a su motocicleta y Santiago en su camioneta, un Audi Q5 2.0Tronic Quattro.

Cita 16

“Dicen que lo bueno tarda en llegar,

y lo justo se disfruta con sabor”.

Jhonny, Básník.

Jhonny sale de su apartamento; se sube a la camioneta de Santiago y colocó su celular en modo de silencio, no quería saber del mundo exterior por el momento.

Jhonny se sorprendió de lo amplio y lo elegante que era la camioneta de Santiago. Le comenta la razón de su obsequio para Sami, y de las otras cosas que creía convenientes hablar con él.

–¡Guau! Sí que es bastante amplia tu camioneta–le dijo observando detalladamente el interior de ella.

–¿Tú crees?–dijo Santiago, sin distraer la mirada, frente al volante.

–Si claro, como para llevar a unas chicas en la parte de atrás y… tal vez ir de paseo –le dijo Jhonny, en sentido figurado, mientras miraba por la ventana.

Los dos empezaron a reírse y siendo conscientes, de que hicieron locuras en su adolescencia.

–Relájate Jhonny, un día de estos salimos los 4, yo tengo una amiga por ahí. Tú llevas a Melissa y alquilamos una cabaña a la orilla del mar.

–Sí, puede ser; ahí miramos para cuando planeamos una salida así–dijo Jhonny y ambos soltaron una risa corta.

Reinó por unos segundos el silencio. Luego Santiago le pregunta sobre el obsequio y así poder saber de qué se trataba.

–Y Jhonny…cuéntame ¿cuál es obsequio que vas a ir a cancelar?¬–dijo Santiago, mirándolo por un segundo y regresando nuevamente la mirada al volante.

–Suspiró–.Sí, respecto a eso; lo que quería hablar contigo era que… este fin de semana, Sami cumple años y quería celebrárselo… pidiéndole matrimonio –brota una lagrima de sus ojos–, también había hecho una reservación para esa misma noche en el restaurante “Mil Soles”, iba a ser inolvidable ese día ¬–dijo con anhelos y ansias de todo lo que hubiera sucedido, simplemente fue un sueño.

–Perdón por lo que te dije hace un momento… sobre Melissa–le dijo Santiago, con un gesto de sentimiento mutuo en su rostro.

¬¬–Tranquilo Zeta; yo también hubiera pensado lo mismo.

–En eso tienes razón –soltó una pequeña risa.

–Pero la verdad, hay algo que me tiene muy pensativo, que me ha sucedido en estos últimos días –dijo Jhonny, colocando su mano sobre su barbilla.

–¿Qué cosas?–le preguntó Santiago, sin perder la vista al volante.

–Tú conoces a… ¿Mónica Yules?

–¿Mónica Yules? Se me hace familiar ese nombre–dijo Santiago, intentando recordar.

–Bueno, ella es la mejor amiga de Sami–dijo Jhonny, afirmando con sus manos.

–Bueno, ¿y qué pasa con ella? –dijo Santiago, demostrando bastante interés con lo que le decía Jhonny.

¬–El día que fue la reunión en el restaurante, con el director de la revista COUT; me encontré con ella y en ese momento llegó Melissa.

–¡Guau! Eso sí que es interesante ¿y ella que te dijo? –dijo Santiago, en un tono cómico.

–El problema no fue lo que me dijo, o lo que allá pensado de Melissa.

–¿Entonces qué fue?–dijo Santiago, con las cejas medio fruncidas.

–Unos aretes que ella tenía puestos; son los preferidos de Sami.

–Pero eso puede ser una coincidencia, si son mejores amigas tal vez a ella le gustaron y también se los compró ¿no crees? –dijo Santiago, haciendo nuevamente el gesto con las cejas medio fruncidas.

–Pues sí, yo también pensé lo mismo; pero esta semana que salí a la playa con Melissa y luego del atardecer, pasé por el lugar de la promesa; por la banqueta donde me conocí con Sami–dijo Jhonny, aclarando la situación –, y me volví a encontrar con Mónica, pero esta vez, tenía puesto los mismos zapatos y con el mismo detalle en el broche que yo le regalé en navidad, se los traje desde Michigan–aclaró.

–Espera… eso significa que… –dijo Santiago, logrando entender, lo que Jhonny quería decir.

–Sí; Sami todavía está aquí en la ciudad.

–Entonces, estas dos últimas semanas ¿ha estado viviendo con Mónica? –dijo Santiago, con las cejas medio levantadas. ¬

–Pues… es lo más probable–dijo Jhonny, no muy entusiasmado.

–¿Y qué piensas hacer?

–La verdad no sé, tal vez ella, ya se allá ido de la ciudad–dijo Jhonny.

–Sí, puede ser, pero si ella tiene esas prendas que tú reconoces a simple vista y que son de Sami; ¡la verdad! Yo creo que está más cerca de lo que imaginas–dijo Santiago, con tal seguridad.

–Y lo que también estaba pensando –dijo Jhonny, con inquietud–: es que, si me vuelvo a encontrarme con Mónica, seria seguirla sin que ella se dé cuenta, para saber dónde se está alojando.

–También sería una buena opción; pero también ponte en la posición de Sami.

–¿Cómo así? –dijo Jhonny, con las cejas medio fruncidas.

–En la carta que ella te dejó, te prometió que iba a volver ¿cierto?

–Si…

–Tal vez, quería darte un espacio y que conocieras a otras personas.

Jhonny se quedó pensando con lo que le estaba diciendo Santiago. Era bastante coherente y razonable de que Sami haya pensado en eso.

–Ponte a pensar –dijo Santiago, con tal seguridad–: te reencontraste con Melissa y estás a un paso de publicar tu primer libro e iniciar con tu sueño.

–Pues si… tienes razón–dijo Jhonny, sin más que decir.

–Obedece al destino–dijo Santiago.

…

Después de unos segundos, llegaron a la joyería. Se bajan de la camioneta e ingresan al almacén. Al entrar, los saluda una señorita, aproximadamente de unos 27 años de edad, 1,72 metros de altura incluyendo la altura de sus zapatillas, piel morena y el pelo rizado al estilo de Nathalie Emmanuel, vestida con su traje, estilo oficina; chaleco y falda. Los atiende amablemente, preguntándole el motivo de su llegada.

–Buenas tardes caballeros, soy Lily –le dijo la asesora–. ¿En qué les puedo colaborar?–preguntó.

–Buenas tardes señorita, vengo a cancelar un pedido de un anillo matrimonial–dijo Jhonny.

–Siga por aquí caballero.

¬–Gracias.

…

–¡Uy Brag!, esa chica está muy bonita –le dijo Santiago, casi susurrándole al oído.

–Ahora no estamos en plan de conquista y esta vez no te voy ayudar con ella–dijo Jhonny, con seriedad, pero también con una risa, recordando cuando le ayudaba con las chicas.

–Tranquilo Brag, solo estoy haciendo un comentario –dijo Santiago, soltando una carcajada.

…

–Señor, me da su nombre por favor–dijo la señorita.

–Jhonny Ruiz.

–Su nombre completo por favor –le repitió.

–Jhonny Ruiz… Nocedal –le dijo Jhonny, casi al susurro, ya que no le gustaba mucho su segundo apellido.

–Listo señor Jhonny, aquí el sistema me informa, que su solicitud fue el pedido: 5242, número 8, estilo matrimonial.

–Si señorita –dijo Jhonny.

–Listo señor Jhonny, entonces ¿usted me informa que va a cancelar el pedido del anillo?–le preguntó la señorita, mirándolo fijamente.

–Si señorita.

–Bueno señor Jhonny, por cuestiones de reglamento de la joyería, usted dejó un abono para poder mandar a pedir el anillo.

–Si señorita.

–La tienda le hace entrega del 90% del dinero abonado, por el cobro de la solicitud del artículo y él envió del mismo.

–Sí, tranquila señorita, el reglamento me lo informaron claramente.

–Listo señor Jhonny, entonces le hago entrega del dinero restante. También le informamos que el artículo permanecerá en el establecimiento, por los cuatro siguientes meses, por si desea llevárselo; solo cancelaría el dinero restante como ya se le había informado anteriormente al inicio de la compra.

–Gracias señorita, es usted muy amable.

–Siempre para servirle señor Jhonny.

…

–¡Oye Brag!–dijo Santiago.

–¿Qué? –dijo Jhonny, mientras guardaba el dinero en su cartera.

–Escuchando a la señorita; si Sami vuelve antes de los 4 meses ¿usted volvería aquí a la joyería por ese anillo?

–Le dijo con una pequeña sonrisa– ¿usted cree que no pensé en eso? La verdad, quiero salir de esta joyería, y solo vivir el presente.

¬–¡Ok!–dijo Santiago, bastante sorprendido por el cambio tan repentino.

¬–Vamos a casa y celebremos–dijo Jhonny, reflejando una alegría en su rostro.

Los dos se dirigieron a la camioneta y tomaron rumbo de regreso a casa.

Jhonny solo se alegró de ver su gran sueño. Por fin se estaba haciendo realidad y que la vida le ha ofrecido otra oportunidad.

Cita 25

“Cuando hacemos realidad nuestros sueños más anhelados, es la mayor alegría que le podemos regalar a nuestro corazón”.

Jhonny, Básník.