Gabe

La casa olía a musgo y grandes recuerdos que nadie se negaba a soltar, los guardaba tan recelosamente que solo ignoraban que existía y no decían mas nada. Luego de ese encuentro no vi más a Gabe en mi presencia, ni siquiera sentí su mirada rondándome lo que de verdad me aliviaba mucho pues siempre su forma de verme era como la de una cosa mala como si fuera un mal augurio para todos.

El lunes por la mañana fue mi primer día en casa con el señor Rodríguez, mi tutor nuevo en casa. Aquel era muy delgado y larguirucho con un mostacho muy gracioso y cara demasiado pequeña para su cuerpo, su tez era morena y compaginaba bien con su cabello corto y negro que llevaba recelosamente peinado.

Me pareció alguien muy amable y encantador mientras me hablaba sobre la revolución francesa para esperar a que Gabe se dignara de bajar de sus aposentos y cuando al fin se dignó de llegar evito mi mirada por completo.

Ambos tendríamos cuatro horas seguidas de clases con el Señor Rodríguez quien nos explicó con pasión matemática, literatura e historia, hablador y galante incluso se osó a leer un poema que había hecho hace unos años atrás que salió en una revista literaria.

- ¡Oh, tu perfume es como la noche tibia en un día de verano! … Se extendió por un largo rato.

Por unos instantes me sentía pesada como si algo me molestara y vi a Gabe sin quitarme la mirada otra vez, aunque por primera vez lo hacía con un gran descaro e incluso mostros una pequeña abertura en sus labios que dibujaban una apagada sonrisa la cual retribuí con una más grande, pues sabía que se estaba burlando de nuestro tutor de clases.

-Bien, mis pupilos, la hora a terminado. Espero que hoy les sea de provecho todas las clases impartidas.

Tomo su carpeta, la guardo dentro de su maletín, luego lo acompañe a la salida y observe como se iba en su carro gris del 98 tranquilamente.

-Delirantemente, tedioso es Mrs. Rodríguez, -expreso por primera vez con un ligero tono de broma.

- ¿Te pareció angustiante sus palabras? -respondí usando aquellas mismas palabras que usó para su poema.

- ¡No!, solo algo ortodoxas y con carencias de pasión conectiva- termino afirmando.

-No sabía que podías bromear.

-No sabes muchas cosas de mí y de esta casa mi apreciada compañera, Heaven- mordió su labio un momento y recogió sus cuadernos lentamente como si esperara a que cayera en su trama.

- ¿Cómo que cosas?, me atreví a preguntar a pesar de saber su juego. Coloque sobre mi oreja un pedazo de mechón rebelde y tome asiento con brusquedad.

- ¿Querrías saber los secretos oscuros de nuestra casa?- alzo su ceja en alto asombrado por mi cambio y torció sus labios en una extraña mueca.

- ¿Qué más podría desear?

-Tu lo quisiste así. Te advierto que el contenido puede tener escenas fuertes de sexo y violencia, no me hago responsable por mi testimonio que es solo lo que yo presencie en mi larga estadía en esta casa- Hablo como un narrador de televisión con tono de broma.

Solté una carcajada, todavía sorprendida de que el pudiera bromear de esa forma, pero frunció su ceño fuertemente.

- lo siento, no quería burlarme, pero tienes que aceptar que es divertido.

- ¿Qué hacen? -dijo Javier con asombro-¿estas riendo, con Gabe?.

Sus palabras de pronto lo sorprendieron tanto que se rasco su cabeza para poder procesar lo que estaba pasando, esto es...nuevo, nos miró sin saber si reír o llorar.

-¿Qué, porque lo dices?, salió en su defensa-solo porque no quiera compartir con ustedes no quiere decir que me cierre toda posibilidad de socializar con una persona. Cerro su libro verde de historia y subió con grandes pasos por las escaleras.

-Y ya regreso el viejo Gabe, se quejó su hermano mayor. No sé qué le hiciste, pero sigue así Heaven, no sabes lo que me preocupa ese chico, se niega a compartir o hablar con alguien, todo ese dolor que lleva guardado lo va terminar matando.

-Lo entiendo- asentí nerviosa por preguntar algo de más.

-Sabes tu presencia me está haciendo mucho más feliz de lo que pensé, sigue así con Gabe, sácalo a tomar aire puro, hazte su amiga, el necesita mucho una persona que sirva de hombro para llorar, nadie puede aguantarse tanto dolor por mucho tiempo, ni el hombre más fuerte-aseguro poniéndome a pensar en esas palabras.

Podría tener razón, pero también entendía a Gabe, no conseguía a la persona correcta, a alguien que lo comprendiera y no juzgara.

La triste música de Aura invadió toda la casa muy de pronto, era una melodía muy fuerte y tan deprimente que me hacía pensar en cosas grises, prontamente por eso decidí salir a caminar y adentrarme más a los bosques con la esperanza de poder despejarme de aquellos pensamientos turbios y llenos de dolor.

Podría ser que Javier tuviera razón y no podría aguantar por mucho todo lo que sentía, sobre todo la impotencia por no protegerme de las agresiones de Donald y aquellos sueños reales sobre su ultraje estaban latentes y fijos en mi cabeza, no podía tan siquiera cerrar mis ojos pues ahí estaba su cara desfigurada gritándome que me amaba a la vez que me hacía daño.

Los sonidos del bosque eran relajantes una vez que te acostumbrabas a ellos, aunque había unos que te confundían cuando volteabas pensando que algo te seguía, varias veces me di vuelta, pero solo era mi imaginación. Puede que también sea esa marca en mis senos solo sean eso, algo que figure por esa noche agitada, todavía seguía molesta por ese beso que Valentine se dio con Megan ¿pero ¿quién era yo?, era evidente que tenía que seguir su vida, no podía pedirle simplemente que me esperara pues nunca estaría lista para él.

Deslice mis dedos en mi cabello peinándolo suavemente, la sensación de caricias me reconfortaba de cierta manera imaginando que alguien lo hacía por mí.

Desde los arbustos silvestres algo se movió y solté un pequeño brinco entonces divisé un pequeño venado de pelaje plateado que me miraba receloso, parecía una cría menuda y llena de inocencia que me miraba llena de curiosidad. Su hocico rosa lo pegó al suelo olfateando algo con miedo y se acercó muy lentamente a pesar de que estaba como una estatua por miedo a que huyera despavorido de mis movimientos, pero eso no paso pues un estallido al aire se escuchó provocando que todas las aves corrieran junto a ese animalito a la dirección contraria.

En otro momento también hubiera hecho lo mismo pero mi instinto me condujo hacia ese lugar y en menos de lo que me imagine había llegado a una escena dantesca en donde un par de chicos dieron por finalizada la vida de la madre de ese cervatillo. El pobre animal yacía aun con pocos signos de vida que indicaban que sufría, en sus ojos vi el dolor y miedo, pero no por su muerte sino más bien porque desamparo a su pobre criatura.

- ¿Qué haces aquí?- uno de ellos me amenazo con su escopeta y pude reconocer como Ben.

A su lado Kenny y otro chico tenían puesto un gran equipo de caza profesional.

-Déjala en paz, no la asustes cara de idiota, veo que la pobre está conmocionada. Ven, puedes refugiarte en mis brazos- me llevo bruscamente hacia él. Lucho como puedo empujándole, pero es más fuerte, todos parecen serlo, pude sentir de nuevo un deja vu, este se estaba repitiendo al momento que trato de robarme un beso, pero le golpee tan fuertemente que el aire se silenció y el muerto de la vergüenza por esa humillación me la regreso mil veces peor dejándome caer al suelo y colocando su peso en mí, grito y pido a ayuda, pero sus otros amigos solo ríen divertidos por lo que estaba pasando.

- ¡Suéltame!- lo golpeo en la entre pierna y salgo lista para correr, pero Ben se adelanta y me apunta con la pistola lleno de victoria.

-¿Por qué tanta prisa señorita, Heaven?- se relamió sus labios mientras me miraba con deseo. Unos brazos me atrapan y estoy acorralada sin esperanza de salir lisa de esa situación, me doy por vencida y bajo mi cabeza esperando lo peor, quizás si no me oponía todo acabaría mas rápido. Me dejo caer de rodillas hasta que escucho un par de tiros al aire, todos se voltean y entre los árboles la silueta de Gabe se hace corpórea, su traje negro lo hacía parecer un cruel cuervo con poderes vengativos, era tan serio y lucia como mi salvador que no pude evitar sonreír con alivio, el me ayudaría, estaba segura.

-Más te vale que no le hagas daño- amenazó con esa esa pistola mucho más grande que la de ellos.

-Metete en tus asuntos, Gabe. O si quieres podemos compartirla, hay suficiente para todos-Kenny hablo por sus amigos.

-Que la sueltes- acciono otro tiro que le rozo el brazo haciéndole chillar como una niñita asustada- ahora largo de mi propiedad o esta vez le daré en la frente.

Los tres huyeron dejando el cadáver del ciervo solo y desamparado. Agradecida solo corrí hacia Gabe y lo abracé por lo que había hecho, me había salvado del inferno esta vez.

- ¡Mírate!, estas temblando- me dijo recibiéndome sin oposiciones-mejor vamos a casa.

-Pero ella, su hijo está solo- señale a esa madre.

-No podemos hacer nada por ella, ya se ha ido Heaven, será mejor que regresemos a casa, Ulises tenía razón-se dijo para sí mismo.

- ¿A qué te refieres?

-Sus dibujos, el me enseño uno en donde estaba rodeadas de espantosos trolles en el bosque, era algo violento solo para que proviniera de su imaginación-se explicó sin decir más nada.

-¡Gracias, Gabe!, no sé qué fuera sido de mi si no llegaras a tiempo- le digo cuando estábamos cerca de la casa, pero será mejor que no lo digas a nadie, no quiero preocuparlos y mucho menos a Valentine, él se siente responsable de mí y sé que iría molesto a enfrentarlos.

-Nunca le comentaría algo a ese tonto ni en mi lecho de muerte, así que puedes estar tranquila. Limpia un poco mis lágrimas, te ves fatal-confeso.

Realmente me sentía más que fatal, de nuevo mis pesadillas se activaron en mi mente y empecé a temblar simultáneamente sin que pudiera evitarlo, la Cara de Donald y Kenny eran la mismas en mi cabeza. Abracé a Gabe, necesitaba el apoyo de alguien; no impidió mi agarre, pero tampoco me envolvió en sus brazos hasta después de varios segundos como si se estuviera debatiendo en algo peligroso dentro de él, advertí su mirada que era fija, sin nada de brillo estaba perdido en sus pensamientos, pero luego sacudió su cabeza para salir del trance.

-Deberías calmarte antes de entrar- mi cabello lo retiro de mi frente y noto mis raíces doradas, te verías bien de rubia- soltó y luego desvió su mirada avergonzado- será mejor que entres. Mientras, yo me iré por ese lado- señalo el tejado y su ventana- No vagues sola por el bosque, es un sitio muy peligroso para cualquiera- beso mi mejilla rápidamente con mucha timidez y desapareció tan rápido como el viento.