47-

Oriente se le atribuy en virtudes afrodisíacas y se asocia con ceremonias de fertilidad, de allí proviene la tradición de usar los granos en fiestas nupciales, tal como en Occidente se usa arroz. En Grecia era la fruta ceremonial en los ritos dionisíacos, junto con uva e higos.

Higo. En la antigua Grecia esta fruta era uno de los alimentos sagrados asociados con la fertilidad y el amor físico. En China se regalaba a los novios y en Europa se considera afrodisíaca por su forma y color; en algunas partes llaman higo a la vulva, en otra a los homosexuales.

Mango. Como tantas otras frutas tropicales, es de olor y sabor intenso. La pulpa anaranjada, rica en vitaminas, es la base de muchos platos en Asia y Polinesia, donde se considera un alimento masculino, por su forma de testículo, asociación algo exagerada, teniendo en cuenta el tamaño de los mangos.

Manzana. Es el símbolo de la tentación.

Y mandó Jehová Dios al hombre diciendo: De todo árbol del huerto podrás

comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

—Génesis 2:16-17

Pero la serpiente convenció a la mujer y esta a su compañero y ambos comieron y ahí empezaron los problemas de la pareja humana. No dice la Biblia, sin embargo, que el fruto fuera una manzana. Se supone que los padres de la Iglesia —célibes y misóginos— escogieron la manzana como el fruto prohibido porque al cortarla por la mitad aparecen las semillas dispuestas en forma de vulva, parte de su anatomía que la malvada Eva usó para tentar al bueno de Adán. Más adelante en la historia la Sulamita le canta a Salomón:

Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas, porque estoy enferma de amor.

—Cantares 2:5

De todos modos, la fama de la manzana en las lides del amor es universal. Se usaba en muchas pociones mágicas filtros y encantamientos. Los licores de manzana, como el calvados y la sidra, son estimulantes y se cree que rejuvenecen.

Membrillo. Junto con la manzana y la granada, es la fruta simbólica de Afrodita, la diosa del éxtasis sexual y la juventud.

Pera. Favorita del arte erótico por su forma de cuerpo femenino, contiene vitaminas y iodina. La ensalada de peras en lonjas finas, berros frescos y nueces peladas es una forma interesante de comenzar una cena amorosa, entre otras cosas, porque puede comerse con los dedos y tiene un olor delicioso.

Uva. Ninguna orgía que se precie de serlo puede carecer de uvas, la fruta asociada con el placer, la fertilidad, Dionisio, Príapo, Baco y cuanto dios alegre existe en todas las tradiciones, porque de la uva se hace el vino y sin vino cualquier intento de orgía se torna en fastidio colectivo.

Pistacho. Es un pequeño fruto muy popular en toda Asia, que se menciona en la Biblia y en escritos persas y árabes. Las mujeres en los harenes consumían con determinación pasteles de almíbar con pistacho para mantener sus formas redondas y sus hoy uelos, que entonces eran apetecibles y hoy lamentablemente son pura grasa y celulitis.

Sé lo que está pensando, abnegado lector o lectora: ¿por qué esta lista interminable? ¿No puede esta mujer acaso resumir en un solo etcétera? No, no puedo. Usted puede saltarse la enumeración, si así lo decide, pero el rigor científico me obliga a ser exhaustiva. Si un día este libro se publica, pretendo alcanzar fama de primera autoridad mundial en afrodisíacos. Vendrán de todos los rincones de la Tierra a consultarme y si me quedo viuda, no me faltarán pretendientes.

Café (Coffea arabica, Coffea liberica, Coffea robusta y otras variedades). Debiera estar entre las hierbas y especias, pero considero que, como el chocolate, merece capítulo aparte. Excita por la cafeína, un alcaloide de efecto poderoso, por eso los mormones —que tampoco beben alcohol— no lo prueban.

En cambio, en muchos países musulmanes, sobre todo entre los árabes, donde el Corán prohíbe el alcohol y otros estimulantes, el café es de rigor. Para quienes padecemos el vicio, antes de la primera dosis matutina no podemos presentarnos a la vida. El valor afrodisíaco del café es dudoso. En Estados Unidos el fanatismo ha llegado al extremo de que proliferan carromatos vendiendo espresso en cada esquina, pero la libido de ese pueblo no es particularmente notable. Tan sofisticado es el negocio del café, que se ha desarrollado un idioma especial, similar al antiguo lenguaje de las flores. Mi preferido es el Cap-grande-decaf- soy-non-fat-wet-cin-choc, nombre que se recita de un solo impulso y que significa: capuccino descafeinado, mitad espuma y mitad leche de soja descremada, con canela y chocolate. Para los italianos, inventores del capuccino, esto es, por supuesto, una herejía.

Té. Se conoce en India y China varios siglos antes de Cristo, primero como medicina y luego como bebida refrescante, pero no llegó a Europa hasta comienzos del siglo XVII, llevado por mercaderes holandeses. En el siglo XVIII era bebida corriente en Inglaterra, donde Thomas Twining empezó a venderlo por peso. Twining de Londres y la costumbre de beber esta infusión a las cinco de la tarde existe hasta el día de boy en ese país. En 1773 los colonos en Norteamérica tiraron al mar cargamentos de té, como protesta contra los impuestos y la falta de garantías políticas, iniciando así la guerra de

independencia de los Estados Unidos contra Inglaterra. Desde entonces los norteamericanos beben poco té (y lo prefieren helado). Se cultiva principalmente en climas calientes y húmedos de Asia y existen innumerables variedades, cuy o valor afrodisíaco depende de la fe del consumidor. Té con especias, leche y mucho azúcar, llamado chai, es popular en India, mientras que en Rusia se bebe

(en vaso, nunca en taza) con limón, azúcar y en invierno un chorro de brandy. La refinada ceremonia del té en japón, cha-noyu, se considera un arte gestual y una

forma de meditación de acuerdo a los principios del Zen: armonía, respeto, pureza y tranquilidad. Estos cuatro principios, en apariencia opuestos a la sensualidad, pueden llegar a ser la esencia de la misma, pero para ello se debe recorrer dos veces el camino completo de los sentidos.

Chocolate. (Theobroma, que quiere decir « fruto de los dioses» ). ¿Quién dijo que el chocolate no es uno de los nutrientes fundamentales en la dieta humana?

A mí me parece más alimenticio que los frijoles y el brócoli, por mencionar

algunos. Era la bebida sagrada de los aztecas, se relacionaba con la diosa de la fertilidad Xochiquetzal y solo lo consumía la nobleza. El cruel conquistador de México, Hernán Cortés, lo probó en la corte del emperador Moctezuma y poco después lo introdujo en España, donde tanta era su fama de afrodisíaco, que las mujeres lo bebían a escondidas. Es tan adictivo y excitante como el café — contiene el alcaloide theobromine— pero además se le atribuy e simbolismo en los ritos del cortejo romántico. ¿Qué mujer no ha visto sus defensas desplomarse ante una caja de chocolates? El sabor, tan popular en Europa y América, no es igualmente apreciado en Asia o África. En un viaje al interior de la India no pude encontrar chocolate y padecí tal tormento de privación, que ahora entiendo el drama de los drogadictos.