Capitulo XIV. DEVOLVIENDO UN FAVOR

Miguel, se movía con mayor gracia que la propia Marcela, que trataba de seguirle el paso, sin poder lograrlo; mientras Andrés, no le soltaba las manos a Serena, con movimientos sensuales de cintura, ante las sonrisas de ésta. De una salsa, a un merengue, luego a un reggaetón, un rap, pero al llegar u hip hop, Marcela, le solicitó a Miguel, ir a descansar a su mesa, pero él, sentía que su cuerpo aún quería más, así que simplemente le respondió que él continuaría bailando. Marcela, estaba muy cansada y sudorosa, así que desistió de acompañarlo y se fue a sentar, un poco desilusionada. Una, despampanante joven, de unos 19 años, se había fijado en los movimientos de Miguel, así que se le aproximo, sin aviso alguno, a mover su cuerpo junto a él. Miguel, le sonrió.

Maurem:- Hola – le dijo - ¿Es nuevo por estos lados?

Miguel:- Así es - y seguía en giros y brincos

Maurem:- Te he estado observando hace rato y notaba que bailas muy bien

Miguel:- Gracias

Maurem:- ¿Eres casado?

Miguel:- No, no me gusta que me cacen

Maurem:- No, ¿si tienes una esposa? – sonrió ante tal ocurrencia

Miguel:- ¿Son las que usan los policías para atar a los delincuentes? Los he visto en televisión en la isla

Maurem:- No, claro que, no, o sea ¿No tienes compromiso con una mujer?

Miguel:- No ¿Y tú?

Maurem:- No, soy completamente libre

Miguel: Ajá – restándole importancia al dato

Maurem:- Tienes buenas piernas ¿Te lo han dicho?

Miguel:- No

Maurem:- Me imagino que debes tener un pecho algo así, muy salvaje ¿no?

Miguel:- No lo sé

Maurem:- Es que con esa camiseta no ve muy bien, y…

Sin pensarlo dos veces, Miguel, se desprendió de la camiseta.

Miguel: ¿Así está mejor?

Maurem:- ¡Oh, Por dios! ¡Qué cuerpazo! Eres un Hércules

Las demás muchachas alrededor de ellos dos, comenzaron a silbar y a gritar, así como decir todo tipo de piropos a Miguel, mientras éste seguía en su danza, considerando que aquella algarabía era más por su baile que por su cuerpo. Andrés, aplaudía, al mismo tiempo que se alejaba de Serena, quien en todo momento atestiguaba todo lo que estaba ocurriendo a los isleños.

Andrés:- Compadre, que buen ritmo – le gritó a Miguel

Y sin más, se le unió a él, y juntos comenzaron una rutina con la cual deleitaban las fiestas de amigos y familiares en la Isla, con la misma sincronización y coordinación al ritmo del hip hop, mientras parte de la concurrencia en la pista comenzó a cederle espacio a los isleños, ante los aplausos y gritos de todos los presentes. Del otro extremo de la terraza, Marbelly, reunió a sus nuevas amigas para conferenciar sobre la propuesta del Tuerto.

Jade:- ¿Te dio dinero?

Marbelly:- Sí, básicamente para las tres nosotras

Luna:- ¿Y por qué?

Marbelly:- Él es un cliente frecuente del “Mejor Descanso” y me reconoció y al parecer desea agasajar a un par de sujetos amigos de él, y quiere ofrecerles a ellos unas chicas

Jade:- ¿Y qué tendríamos que hacer?

Marbelly:- Es muy fácil. Estar con ellos, dejarlos que beban mucho licor, tal vez, bailar con ellos, platicar

Luna:- ¿Eso sería todo?

Marbelly:- No – le era difícil proseguir – realmente no sería solo eso

Jade:- ¿Qué más entonces?

Marbelly:- Cuando un hombre está bien borracho, algunas veces, desea tener sexo con la acompañante

Luna:- ¿Habría que tener sexo con ellos?

Marbelly:- Sí – mostrando un poco de vergüenza por tratarse de ellas

Jade, luego de meditar un poco miro a su amiga Luna. Ésta sabía visualmente lo que le trataba de decir.

Luna:- Ese dinero lo necesitas para tu hijita – le puso una mano en el hombro

Marbelly:- No, no, más bien pensaba que sería un dinero para ustedes dos

Jade:- ¿Por qué?

Marbelly:- Porque lo van a necesitar para regresar a su Isla; a su hogar ¿No lo creen?

Luna:- ¿Y ésta sería la única manera?

Marbelly:- Las que les puedo ofrecer, si – le dijo acongojada

Jade:- ¿Qué dices Luna?

Marbelly:- Miren, si hacemos que ellos tomen mucho, al final no podrán ni siquiera estar de pie, y lo más seguro no tengamos que llegar a eso

Luna:- Tienes razón, Marbelly, necesitamos el dinero, y no conocemos a nadie más que a ti en esta ciudad, y las dos deseamos regresar a nuestro hogar lo más antes posible, y si ésta es la única alternativa para hacerlo, entonces habrá que hacerlo

Jade:- Pienso lo mismo, también no sabemos si podremos encontrar a mi papá y a Miguel

Marbelly:- Entonces ¿Están de acuerdo?

Luna:- Sí

Jade, solo consintió con su cabeza, y pronto las tres chicas caminaron hacia la mesa donde el Tuerto les había señalado se encontraban los “clientes” que debían atender. Cerca de la puerta de la terraza, una Katia, tímidamente observaba todo el derredor, escuchando la música, pero sin decidirse a continuar avanzando, por lo que pronto su entusiasmo comenzaba a decaer, y comenzó a abrigar la idea de regresar al apartamento de Bernadette, cuando de pronto una voz de un varón de unos 30 años, le saludo.

José:- Hola – le ofreció su mano derecha – me llamó José

Katia:- Mucho gusto, soy Katia

José:- Es la primera vez que la veo en este bailongo

Katia:- Si, es la primera vez que vengo

José:- ¿Vive por aquí cerca?

Katia:- Aquí mismo en el quinto piso, con una amiga

José:- ¡Qué bien! Yo vivo en el segundo piso, así que somos vecinos

Katia:- Parece que sí – le sonrió, aunque miró que era muy joven en comparación con ella

José:- ¿Sabes? Soy divorciado. Tengo una hija de 7 años pero vive con su madre

Katia:- ¿Tienes mujer contigo?

José:- ¿Perdón?

Katia:- Si, dices que tienes una hija de 7 años

José:- Ah, sí, es una mujercita pero no vive conmigo, ella vive con su mamá

Katia:- ¿Por qué?

José:- ¿Por qué, qué?

Katia:- ¿Por qué no estás con tu hijita?

José:- Su madre se la llevo con ella – su tono de voz cambio un poco triste, bebió un poco del contenido de su vaso que sostenía con su mano derecha y prosiguió – ella se llevo a mi hijita, me abandonaron

Katia:- ¿Te comportastes mal con tu mujer?

José:- Ella deseaba más de lo que yo le podía dar – la miró y luego trataba evocar su pasado apartando su mirada de ella – no sé en realidad que quería de mi. Éramos felices al inicio, sabía quién era yo, sobre mi trabajo y lo que yo ganaba, y ella dijo que nada de eso era importante, que estar juntos era más que suficiente, y la pasábamos bien. Luego vino la niña – volvió a tomar un sorbo del líquido, mientras Katia, se sentía incomoda por el relato – y cuando ella crecía, mi mujer, bueno ella se llama Elizabeth, bueno, no importa en realidad, pero ella de un momento a otro comenzó a cambiar y ya nada le era suficiente. Todo era poco para ella. Me pedía cosas muy caras, pero yo se las conseguía, no importaba si eran pieles, zapatos, carteras, joyas, al final, simplemente encontré una simple nota y una casa vacía – a esas alturas su voz se encontraba ahogada y unas lágrimas salían de sus ojos

Katia:- Eres un buen hombre José

José:- No lo creo, Katia, pienso que no fui lo suficientemente bueno para ella, si no ahorita estarían las dos a mi lado

Katia:- No fuistes tú, José – le dijo muy conmovida y colocándole su mano en el hombro - Ella no valoro lo que realmente tenía; simplemente ella se hizo castillos en el aire; quería volar sin tener alas

José:- ¿Crees que algún día ella volverá?

Katia:- No esperes a que suceda, solo ve por ella, y si no desea regresar a ti, sé que en algún lado de este mundo, hay una mujer que desea aprovechar esa oportunidad que Elizabeth, está ahora desperdiciando

José:- Gracias, Katia – le ofreció su mano para estrechársela – gracias por escucharme

Katia:- No, José, gracias a ti por hacerme recapacitar

José:- ¿Deseas bailar, para alejar las cosas tristes?

Katia:- Claro, me gustaría

El Tuerto, seguía con la mirada a las tres chicas que se dirigían hacia la mesa donde se suponía estaban sentados Miguel y Andrés, pero sus ojos se posaron en la nueva pareja que llegaban a un lado de la pista. Vio a Katia, algo realmente diferente, una morena fina, con un cuerpo envidiable para una mujer de su edad, así que se acomodo la corbata, y considerando que siempre tenía suerte con todas las mujeres, caminó hacia ella con un paso de “don Juan”. Al estar al lado de ellos, con una mirada le hizo una seña a José, para que se retirara mientras Katia, giraba en un sensual movimiento. José, quien conocía la reputación del Tuerto, no quiso meterse en problemas, así que sin decirle nada a Katia, se retiró a regañadientes de la pista, mientras el Tuerto, se unió a la danza, ante la mirada atónita de Katia, quien buscaba a José.

Tuerto:- Tranquila, mi amigo, me dijo que había recibido una llamada de su casa

Katia:- Ah, que bien, espero que haya sido su mujer

Tuerto:- Si, lo más seguro fue eso, pero yo te digo que no tengo mujer alguna – le tomo su mano derecha y se la beso como todo un caballero – Mi nombre es Augusto, a su “merced”, señora mía

Katia:- Lo siento, Augusto, pero no soy su señora

Tuerto:- Fue un decir, “moimoselle” – le habló con un tono seductor

Katia:- No soy esa tal, como sea, mi nombre es Katia

Tuerto:- Olvidemos las presentaciones – se desespero - simplemente vine porque me gusto su forma de bailar y me dije que lindo poder tener la oportunidad de bailar con una dama como usted

Katia:- Ah, muchas gracias, Augusto

Como el Tuerto, considero que no había avances, mejor guardo silencio y esperar un poco más de tiempo, así que siguió bailando con Katia, sin decir una palabra más. Mientras, en la mesa donde Marcela, se encontraba sentada, Marbelly, preguntaba por los amigos del Tuerto, por lo que ella no supo responderle porque ignoraba de lo que hablaban. Los chicos que habían bailado con las isleñas, regresaron con unos vasos de cerveza, para invitarlas a seguir danzando.

Luna:- Lo siento chicos, pero ya no podemos seguir con ustedes

Víctor:- ¿Pero, por qué? Estábamos divirtiéndonos bien sabroso

Jade:- Si, pero ahora ya no, andamos en busca de unos hombres mayores

Cocoliso:- ¿Cómo? ¿Nos van a dejar por buscar a unos viejos?

Marbelly:- Oigan, ustedes no entienden así que es mejor que se alejen de nosotras de una vez

Alfonso:- Oye, perra, - reflejando mucha furia - ninguna idiota nos “agua la fiesta” ni a mí ni a mis amigos, así que ahora las tres se vienen con nosotros a bailar

Alfonso, tomo del brazo izquierdo a Luna, lo cual fue su mayor grave error. Las mujeres en la isla, no solo juegan con los varones, a correr o saltar sino que también parte de las jugarretas, son las luchas tipo grecorromanas o lucha libre, así que al sentir Luna, la mano del muchacho, giro rápidamente su cuerpo para colocarse detrás de él y tumbarlo al suelo para hacerle una llave con el mismo brazo, ante el asombro de los amigos. Así, que otro de ellos intento ayudarle al escuchar los gritos por el brazo torcido, y se lanzo sobre Luna, pero fue interceptado por Jade, quien le saltó sobre su espalda, lanzando un grito salvaje, tumbando al chico al suelo. Marbelly, simplemente no sabía como estas frágiles muchachas, eran dos leonas salvajes. Los otros amigos no desearon quedarse en el lugar, y salieron huyendo.

Luna:- ¿Te rindes? – le preguntaba a Alfonso mientras le torcía el brazo

Alfonso:- Si, si, me rindo – le gritó ante tanto dolor

Luna, lo soltó y éste se levanto sobando su brazo y luego salió corriendo del lugar, al igual que el muchacho que había tumbado Jade, quien fue liberado y se fue detrás de sus compañeros, ante el aplauso y risa de las mujeres presente.

Marcela:- Increíble señoritas, si todas pudiéramos hacer eso, no habría ningún bribón que quisiera aprovecharse de las mujeres indefensas como nosotras

Luna:- Pero si pueden, señora, es solo cuestión de aprender

Marbelly:- Estoy asombrada muchachas, me han dejado con la boca abierta, yo solo uso una lata de pimienta para frenar a quien se atreva a meterse conmigo, pero ustedes son unas armas mortales

Las chicas se rieron, cuando de pronto apareció Serena, completamente sola y desanimada.

Marcela:- Hija, ¿Qué te paso? ¿Por qué vienes con esa cara?

Serena:- Parece que me quede sin compañía, él se está divirtiendo solo con su amigo y ni siquiera me vuelve ni a ver

Marcela:- Mamita yo ya estoy muy cansada y estoy vieja para estos trotes, así que mejor nos vamos para la casa ¿Quieres?

Serena:- Si, será mejor, tal vez para otra ocasión consiga a mi príncipe azul

Marcela:- Esos que buscan – le dijo a Marbelly – están por allá bailando solos en la pista

Las tres chicas se dirigieron hasta el sector que les había indicado Marcela, avanzando entre tanta muchedumbre que se habían reunido en el lugar para presenciar el espectáculo que Miguel y Andrés, estaban realizando ellos solos en el bailongo. Al llegar, Luna y Jade, quedaron estupefactas al mirar quienes eran los protagonistas de tal holgorio. Marbelly, se deleito al mirar a los dos hombres que sin camisa, hacían todo tipo de piruetas y movimientos al son de la música caribeña.

Marbelly:- Oigan chicas, esos “clientes” no están nada mal. ¡Qué músculos! Valdrá la pena este trabajo ¿No lo creen?

Jade:- ¿Ellos fueron quienes te pidieron unas muchachas para sexo?

Marbelly:- Bueno, no ellos, pero si un amigo de ellos

En una de las vueltas, Miguel, tuvo contacto visual con Luna, y suspendió el baile para dirigirse con una sonrisa a flor de piel en sus labios.

Miguel:- Luna ¿Aquí estas? – la levantó en sus brazos

Andrés, al mirar que su amigo se había marchado, lo busco con la mirada, y sus ojos se posaron en su hija Jade, y corrió hacia ella.

Jade:- Amor, al fin te encontré – la abrazó cariñosamente

Luna:- ¿Miguel, necesitabas tener sexo con unas desconocidas?

Miguel:- ¿Qué? ¿Cómo? – la bajo delicadamente mientras no entendía la pregunta

Jade:- ¿Y tú papá, ya en unos días olvidastes a mamá?

Andrés:- Claro que no, mi vida ¿Por qué me dices eso?

Marbelly:- ¿Papá? ¿Miguel? – dijo quedamente

Luna:- Sí, amiga, él es la persona de la que te conté

Jade:- Y éste es mi papá

Miguel:- Hola, mucho gusto

Andrés:- ¿Eres amiga de mi hija?

Luna:- No me has contestado, Miguel

Miguel: Pues no se dé que hablas, porque yo no estoy aquí para tener sexo con ninguna desconocida

Luna:- Pero mi amiga dijo que ustedes habían pedido unas mujeres para divertirse esta noche

Los cuatro volvieron a ver a Marbelly.

Marbelly:- No me miren a mí, sino al Tuerto, quien me pidió que los buscara a ustedes dos, con otras muchachas

Miguel:- ¿El Tuerto?

Andrés:- ¿Dónde está ese Tuerto?

Todos comenzaron a buscar visualmente al hombre, cuando de pronto lo vieron que bailaba sensualmente con Katia. Al mirar aquello, la sangre de Andrés, se congeló, su rostro comenzó a desfigurarse de la ira, y apartándose de Jade, avanzo apresuradamente entre la gente para alcanzar a aquella pareja. Katia, sonrió al verlo llegar, pero noto que su actitud no era de alegría sino de enojo. Levanto al diminuto hombrecillo desde los brazos, y en vilo lo sujetaba en el aire. Miguel, corrió a evitar que sucediera una desgracia.

Andrés:- Usted, hombre desalmado, todo esto lo planeo para quitarme a mi mujer

Katia:- No, Andrés, bájalo por favor – le imploraba

Andrés:- No, voy a arrojarlo desde este piso a la calle

Tuerto:- No, por favor, ¿Qué le he hecho?

Andrés:- Y todavía preguntas alimaña, serpiente ponzoñosa – le decía mientras se dirigía al borde de la terraza ante los ojos estupefactos de todos los presentes

Miguel:- Compadre, no lo haga, tranquilo, no tiene que hacer esto

Andrés:- Él me quería quitar a mi mujer

Tuerto:- No, no es cierto, yo no quise hacer nada de eso – suplicaba en el aire

Miguel:- ¿Por qué bailaba con la mujer de Andrés, entonces?

Tuerto:- ¿Yo? – en eso se dio cuenta de lo que ocurría – no, no fue eso, yo sabía que era su mujer, pero ustedes estaban bailando con otras dos, y no quería que ella se diera cuenta de eso

Andrés, miró de repente a Miguel, y le pareció una explicación plausible y lo bajo al suelo.

Andrés:- Entonces, ¿usted quería evitar que Katia me viera?

Tuerto: Si, así era. Yo conozco de estas cosas y se lo celosa y molestas que se ponen las mujeres cuando ven a sus hombres con otras chicas

Miguel:- Él tiene la razón – le dijo a Andrés

Andrés:- Entonces le debo una disculpa – abrazo al Tuerto

Tuerto:- No hay problema, señores, ya las cosas están aclaradas – respiraba con dificultad mientras no dejaba de temblar de los nervios

Miguel:- Aún no, todavía. ¿Por qué le dijo a mi Luna y a la hija de mi compadre que queríamos unas mujeres para divertirnos esta noche?

Luna:- ¿Dijistes mi Luna? – le preguntó sorprendida

Miguel:- Si, amor. Eres mi Luna, mi total reflejo- y se besaron apasionadamente ante el aplauso de los presentes

Jade:- ¡Mamá! – corrió hacia Katia y se abrazaron

Katia:- Hija mía, gracias a dios te encontré, te estuve buscando por todos lados desde que me dejastes – lloraba junto a ella - ¿Por qué lo hicistes amor? No debistes dejarme sola

Jade:- No quería ser una molestia para ti y tu felicidad

Katia:- No seas tonta, amor, si mi felicidad eres tú

Jade:- ¿Me anduvistes buscando?

Katia:- Si, amor, estaba muy desesperada al no saber nada de ti

Jade:- ¿Y William?

Katia:- Él comprendió que tú eras todo ese mundo que yo necesito

Jade:- ¿Solo yo?

Katia:- También lo es tu padre – tímidamente volvió a mirarlo – y sé que con él he tenido todo lo que una mujer necesita para ser feliz, y no deseo nada más. Pero ahora ya no depende de mí, amor – volvió a mirar a su hija

Andrés:- Al final te salistes con la tuya, Katia – ella cerró los ojos porque sabían que esas palabras significaban que seguido venía un reclamo, Andrés se fue aproximando detrás de ella y le dijo – Tú querías conocer el mundo y lo lograstes, hicistes que toda la familia dejara la isla, navegara por el océano y viniera a Tierra Firme, tal y como lo querías – la tomo de los brazos y la acerco a su pecho y la miro tiernamente - ¿Ha sido suficiente para ti, para qué regresemos a casa?

Katia:- Si, amor, ha sido suficiente – y se besaron sellando su reconciliación, ante la algarabía de los presentes

Marbelly:- ¡Qué tierno! Todo ha terminado tan feliz

Alguien gritó entre la muchedumbre que siguiera la fiesta, y la música continuo, y la gente siguió bailando. Mientras los isleños fueron al apartamento de Bernadette, para platicar sobre sus experiencias en los días de Tierra firme, pero fueron seguidos por el Tuerto.

Jade:- Otra vez la familia unida – abrazaba a Katia y Andrés, sentados en un mismo sofá

Miguel:- Y mi “reflejo” y yo, comenzaremos una vida feliz juntos en el “nido” – besó nuevamente a Luna, que la tenía sentada sobre sus piernas en el sillón

Marbelly:- Y si hay un lugar para mí en esa pequeña Isla, me gustaría acompañarlos con mi hija

Luna:- Claro que sí, amiga

Jade:- Te dije serás mi hermana mayor y mi madrina de bodas con Saturnino

Andrés:- ¿Saturnino, qué? – preguntó asombrado

Jade:- Es una larga historia que habrá tiempo que contar en la Isla ¿Si?

Katia:- Si, amor, porque yo también estoy interesada en escucharla

Bernadette:- Pues qué feliz estoy que ustedes se hayan reencontrado y que no hubo nadie herido ni daños que lamentar, eso es algo muy bonito

Tuerto:- Bueno, me alegra que todos estén completamente felices, porque yo no

Miguel: ¿Por qué señor Tuerto?

Andrés:- No le digas señor, solo Tuerto

Miguel: Ah, si es cierto ¿Por qué?

Tuerto:- Porque hoy temprano cuando estuvieron en mi oficina, ¿recuerdan que ustedes dos dijeron que llegado el momento me devolverían el favor que ustedes me debían?

Miguel:- Si, lo recordamos, claro que si

Tuerto:- Pues ha llegado ese momento

Luna:- ¿De qué habla, amor?

Miguel:- Luego te cuento mi vida. ¿Qué necesita de nosotros?

Tuerto:- De los dos, no, solo de ti, Miguel – lo miro seriamente

Miguel:- ¿De mi?

Andrés:- ¿Qué tiene que hacer mi compadre?

Jade:- ¿Papá, qué pasa? ¿No regresaremos mañana a la Isla? – se notaba muy preocupada por la conversación que escuchaba

Tuerto:- Ese es otro buen punto, díganme, ¿Tienen dinero para pagar los costosos pasajes para regresar a su Isla?

Marbelly:- Tal vez ellos no, pero yo sí

Luna:- No, amiga, ese dinero es para tu hijita

Miguel:- Bueno, Tuerto, hablé ¿Qué desea que haga?

Tuerto:- Tranquilo hombre, cálmese, que todos nos veremos beneficiados

Katia:- ¿Todos?

Tuerto:- Miren, mañana antes que nada, todos ustedes, serán mis invitados en mi casa, es más grande, tiene muchos cuartos, y podrán establecerse con sus familiares, así no tendrán que pensar en gastos por hospedaje

Luna:- ¿Puede ir mi amiga Marbelly?

Marbelly:- Tranquila, amiga, yo tengo mi propio cuarto

Tuerto:- ¿La oyó? Ella estará mejor en su propio cuarto, créanme.

Andrés:- ¿Y para qué tendríamos que establecernos en su casa?

Tuerto:- Bueno, aquí viene la parte que Miguel debe hacer para devolverme el favor. Hay un amigo que – miraba a todos los presentes que lo seguían con sumo interés – bueno, - hizo una pausa - que ayuda a los niños pobres

Jade:- ¡oh, qué lindo!

Tuerto:- Si, exactamente, el hombre es una dulzura con los niños, y pues, él necesita recoger dinero para ayudar a esos niños que no tienen ni padre, ni madre, ni un hogar

Luna:- ¡Oh, no! Pobrecitos.

Tuerto:- Si, así es, pobrecitos

Miguel:- ¿Y Cómo le podría ayudar?

Tuerto:- Bueno – se frotaba las manos para continuar con sus mentiras – éste, lo único que debes hacer es ayudar en algunas actividades que permitirán que mi amigo recoja suficiente dinero para esos niños

Jade:- ¿Pero, todos podríamos ayudar?

Luna:- Sí – secundo emocionada

Tuerto:- No, no, no es así

Bernadette:- ¿Y Cómo se llama su amigo? Tal vez yo lo conozco si es que está haciendo alguna obra de caridad

Tuerto:- No, no lo creo – se sonrió, pero se dio cuenta que no era ese el lugar para continuar con la narración de su historia – pero, uf, vean la hora que es, ya es muy tarde, será mejor que hoy mismo se muden a mi casa, porque así no tendrán que ir a dormir a los refugios

Bernadette:- Yo les ofrecí mi hogar, señor

Tuerto:- Si, claro, pero ellos son muchos, y no queremos molestarla señora

Bernadette:- No, si no es mucha molestia, señor

Katia:- No, en realidad, Bernadette, creo que no quisiera que usted se sienta obligada por mí, alojar a todos nosotros

Bernadette:- No, querida, no hay problema y me gustaría conocer a tu hija y a tu esposo un ratito más – la miró con dulzura

Katia:- Sería un placer para mí - miro al tuerto – lo siento señor, pero al menos Andrés, mi hija y yo nos quedaremos aquí

Tuerto:- Ah, bien, no hay problemas ¿Nos vamos Miguel?

Miguel:- ¿Seguro que quieren quedarse, Compadre?

Andrés:- Vaya, tranquilo, Compadre, que mañana nos veremos

Miguel:- Bien, entonces hasta mañana a todos

Luna:- Amiga, estoy muy feliz ahora, pero luego de estar tanto tiempo contigo, me duele separarme de ti – abrazo a Jade

Jade:- Tranquila, que solo será por una noche, amiga

Marbelly:- Ay, como me conmueve ver todo este hermoso cuadro familiar, amigas – y se unió a abrazar a Jade y Luna

Tuerto:- Si, todo es muy bonito, pero se hace muy noche, así que es mejor que nos vayamos ya

Andrés:- Hasta mañana, Compadre

Katia:- Hasta mañana, Compadre

Miguel:- Buenas noches a todos

Luna y Miguel, bajaron por el ascensor hasta el lobby, y de ahí en las afueras tomaron el vehículo del Tuerto, pero esta vez, los dos primeros se subieron en la parte de atrás del mismo, así que mientras el Tuerto, conducía hacia su hogar, Luna, luego de calmarse por la impresión de la primera vez en un automóvil, paso besándose con Miguel, todo el trayecto, lo que ya tenía cansado al Tuerto, de escuchar los sonidos que ellos hacían, además de los bonitos cumplidos que entre ambos se cruzaban. En el departamento de Bernadette, Marbelly, se despidió de su amiga Jade, y se prometieron verse antes de que salieran hacia la Isla.

Jade:- Por favor, piénsalo bien. Si deseas venirte con nosotros, no lo dudes, eres bienvenida en nuestra Isla

Marbelly:- Estaremos en contacto, ya que primero iré a visitar a mi hijita y luego tomare una decisión

Jade:- Dale un beso a tu hijita de mi parte ¿Quieres?

Marbelly:- Gracias, Jade, anoche y hoy, me pasaron buenas cosas contigo y Luna, que jamás olvidare. Han sido cosas que me han abierto los ojos para salir de la vida que llevo y hacer algo mejor para mí y mi hija

Jade:- Así será, amiga

Se abrazaron y luego Marbelly, se fue. Bernadette, le ofreció a Andrés y a Katia, té de manzanilla, para calmar los nervios de las emociones que recién había pasado.

Bernadette:- Bueno, Katia, hija, cuéntame. ¿Así que este es tu guapo esposo?

Katia:- Él es mi guapo hombre, Bernadette

Bernadette:- Y ¿Dónde estaba usted cuándo se perdió mi hija?

Andrés:- ¿Cuándo se perdió mi hija?

Katia:- No, Bernadette, él no lo sabía. Andrés, se encontraba trabajando

Bernadette:- Ah, ya comprendo ¿Y por qué no te acompaño a la delegación de policía para avisar de la desaparición de tu hija?

Katia:- Porque…- no sabía qué decir

Andrés:- Ella me dejo una nota, y vine a buscarla a la policía pero ella ya no estaba

Bernadette:- ¿Y cómo la encontró aquí?

Andrés:- Bueno, porque… - se quedo en blanco

Katia:- Por tus datos, Bernadette, si, recuerda que tu les dejastes a esos inútiles tu número de teléfono y la dirección de tu casa por lo de tu gatita ¿Recuerdas?

Bernadette:- Si, es cierto, ya se me había olvidado

Todos se rieron, mientras Katia, tomaba del brazo a Andrés, para disminuir la tensión. Jade, notaba que sus padres estaban mintiendo en todo, por lo que se levanto molesta de la sala y se fue para la cocina. Andrés, se fue detrás de ella.

Andrés:- Hija, ¿Qué te pasa?

Jade:- ¿Y todavía lo preguntas, papá? – se sentó en una de las cuatro sillas

Andrés:- Si, se cómo te sientes oyéndonos a tu madre y a mí, diciendo mentiras

Jade:- Así es, y nadie está aquí en peligro para justificarlo

Andrés:- Tienes razón, cariño – se sentía muy mal- lo siento

Jade:- Es parte de nuestra identidad papá – se puso de pie y le sujeto suavemente las manos a Andrés – desde que hemos puesto pie en esta ciudad, algo nos ha pasado a todos. Es como si aquí hubiera un espíritu malo que te ensucia todo lo bueno que somos

Andrés:- Si, algo así noté en estos pocos días – la empujo hacia su pecho

Jade:- Allá en la Isla, no habría necesidad de mentir porque nadie te juzga como eres o por lo que haces, porque nadie tiene una alma mala

Andrés:- Si, tienes razón nuevamente hija. Allá en la Isla, mientras no dañes a nadie, vives en armonía con todos – le beso la frente

Jade:- Creo que lo que hizo mamá estuvo mal, pero si queremos salvar algo de nuestros espíritus, de nuestro ser como isleños, no continuemos siendo lo que no somos, porque realmente no pertenecemos a esta cultura, papá – lo abrazó con más fuerza

Andrés:- Me siento el padre más orgulloso de la tierra, con una hija como tú – le correspondió el abrazo – así que vamos afuera y aclaremos las cosas con esa señora

Bernadette:- No hace falta que lo hagan – todos quedaron asombrados cuando de pronto apareció en la cocina, Bernadette, seguido de Katia – ya aquí tu mamá me ha contado todo lo que les paso

Jade:- Señora, realmente ni mi papá ni mi mamá querían mentirles – se adelanto a justificar a sus progenitores

Bernadette:- No hace falta que me digas más hija, que lo entiendo, y créeme que no me estuve tragando toda la historia, soy vieja pero no pendeja – todos se sintieron mal al escucharla pero sonrieron – pero si te diré algo hija, tienes una hermosa familia, así que manténganse unidos