Capítulo 23. Confidente
Isabella conduce el auto de Mateo con él a su lado dirigiéndose a su casa.
-¿Tienes hambre? -Le pregunta Mateo a Isabella.
-Un poco. -Le responde Isabella a Mateo. ¿Nos detenemos en algún lugar para comprar algo?
-Si, es una excelente sugerencia. -Le dice Mateo a Isabella.
Era un buen momento para detenerse a comer algo, así que se detuvieron en el primer lugar que encontraron por el camino (un Mr. Burguer).
-Una hamburguesa con papas? -Le pregunta Isabella a Mateo.
-Si buena idea.-Le dice Mateo a Isabella mientras abre la puerta del auto.
-Espera. -Le dice Isabella a Mateo antes de que salga del auto.
Isabella toma su cartera para buscar dinero.
-¿Qué pasó? -Le pregunta Mateo a Isabella.-¿Qué buscas?
-Dinero, para comprar -Le dice Isabella a Mateo mientras busca en su bolso su billetera.
-Yo te pregunte si tenias hambre.-Le responde Mateo a Isabella.-No te pregunte si tenias dinero.
-Estás seguro?. -Le pregunta Isabella a Mateo antes de que salga del auto.
-Si esperame que ya vengo -Le responde Mateo a Isabella mientras sale del auto.
Mateo se dirige al del Mr. Burguer, antes de entrar saluda a un hombre con disfraz de hombre hamburguesa el cual le da un abrazo como si fueran viejos amigos.
Cuando Mateo entra al lugar va a la fila y ve en la cartelera las hamburguesas y sonríe al ver las triples.
Esas son las que le llaman la atención a Mateo, en ese momento recuerda la primera vez que fue solo a un Mr Burguer, ese día era 2 de diciembre y en ese momento tenía sus 19 años. Esa vez se cruzó con la misma persona que acabo de saludar, con la notable diferencia que en ese momento esa persona era un indigente. En ese momento esa persona tenía una larga barba y cabello blanco que lo hacían verse muy parecido a Santa Claus, él estaba en silencio sentado con una lata junto a él donde las personas ponen su limosna.
Cuando Mateo entró al lugar aquella vez ordenó dos hamburguesas con papas y gaseosa (uno de los pedidos para llevar). El estaba tan emocionado, pero toda esa emoción se le fue al abrir la caja para ver la hamburguesa su expresión cambió a una de profunda decepción.
En las fotos las hamburguesas se ven jugosas, apetitosas, bien rellenas y la carne bastante gruesa. En cambio la hamburguesa que tomo en sus manos se ve asquerosa, seca y la carne parece una miserable medalla o una moneda de lo delgada que es.
-Quieren que me muera de hambre? -Se pregunta Mateo a sí mismo.-Esta medallita seca y miserable no se parece en nada a las hamburguesas de las fotos.
Este recuerdo hizo sonreír levemente a Mateo, era una sonrisa incómoda de una mezcla entre pena ajena y gracia. No le parecía bien pagar y más la cantidad tan grande que cuestan esas hamburguesas siendo que comprando carne molida podría hacer el mismo varias más gruesas, más ricas y más baratas. Era simplemente tirar dinero a la basura, pero las hamburguesas triples en ese momento estaban bien aunque no valían su precio pero no le gustaba preocuparse por esas cosas.
El pensaba simplemente que cuando ahí se tiene que aprovechar y cuando no hay simplemente no hay, pensamiento que lo hizo volver a recordar la primera vez que fue al Mr Burguer, al salir salió con el pedido que compró para llevar y se lo dejo a un lado al hombre quien se sorprendió y le agradeció dándole la mano.
Más tarde Isabella vio desde el auto que Mateo al salir le dejó una caja con su pedido se despidió del hombre vestido de hombre hamburguesa y fue hacia el auto. Mateo se movía con cuidado para que no se cayeran las bebidas así que Isabella salió del auto para ayudarlo.
Isabella ayudó a Mateo a llevar el pedido al auto donde se preparaban para comer lo que Mateo había comprado. (Dos hamburguesas triples con papas fritas y gaseosas para cada uno).
-Conoces al señor disfrazado de hamburguesa? -Le pregunta Isabella a Mateo mientras se come una papa frita.
Mateo toma una hamburguesa y responde:
-Si, me alegra que esté bien.-Le responde Mateo a Isabella.-Se lo merece, ese pobre hombre sufrió demasiado.
-Si? -Le pregunta Isabella a Mateo mientras toma ella también una hamburguesa.-¿Porque?
-Es que él vivía en la calle. -Le responde Mateo a Isabella.-Cuando lo vi estaba sentado afuera de este mismo local asi que le compre algo de comer.
-Vaya que generoso -Le dice Isabella antes de darle una mordida a su hamburguesa.
-No lo soy, pero hay muchos bastardos que molestan e insisten para que alguien les de algo a pesar de que les dicen que no, casi es un asalto -Le responde Mateo a Isabella.-Cuando yo era niño no teníamos para comer muchas veces y mis padres molestaron a nadie, ellos decían que cuando hay se entiende que hay y cuando no hay se tiene que entender que no hay.
Isabella traga la comida que tenía en la boca y toma un sorbo del vaso de gaseosa:
-Te educaron bien y tenían razón con eso.
Mateo muerde su hamburguesa y asiente con su cabeza.
-Es raro encontrar a alguien así. -Le dice Isabella a Mateo.-Los niños de hoy en día más bien hacen lo que quieren.
Mateo vuelve a asentir con.su cabeza y espera a tragar antes de responder ya que le había dado otras dos mordidas a su hamburguesa.
-Tienes razón y eso es culpa de los padres. -Le responde Mateo a Isabella.-porque en vez de ponerle sus límites a sus hijos defienden y aplauden sus estupideces.
-Y es lo peor.-Le dice Isabella a Mateo.-Mi madre por suerte me crió con límites desde pequeña pero hay que tener en cuenta que eran tiempos diferentes.
-No lo son, el que diga que es anticuado el respeto es un idiota que no educaron bien. -Le responde Mateo a Isabella terminando una de sus dos hamburguesas- porque tanto la gente respetuosa como los idiotas hipocritas existieron desde siempre.
-En eso tienes razón. -Le dice Mateo a Isabella.-Como esa hembra que vimos el otro día.
Mateo toma su segunda hamburguesa mientras Isabella termina su primera hamburguesa y toma el vaso de gaseosa.
-La única diferencia es que ahora quieren normalizar la estupidez para que puedan seguir cagandose en los demás y que no les den el castigo que se merecen.-Le dice Mateo a Isabella.
-Hoy en día la regla es aprovecharse de los demás y después hacerse la víctima cuando les pasa a ellos. -Le responde Isabella a Mateo luego de terminar el vaso de gaseosa.
Se hacen las victimas y hay que tenerles piedad.-Le responde Mateo a Isabella.-Lo gracioso es cuando alguien sufre peor que ellos se ríen y les dicen llorones.
-Yo conoci muchas falsas feministas asi-Le responde Isabella a Mateo.
-Ellas se reían cuando a un hombre le pasaba algo o dicen que a una mujer no debe importarle eso, que deben luchar los hombres por ellos y nosotras por nosotras.
-Osea que según su lógica a nosotros nos tiene que importar cuando a una mujer le pasa algo pero cuando nos pasa a nosotros ellos nos pasan por al lado? -Le pregunta Mateo a Isabella sorprendido.
-¿Te imaginas? Pero nosotras no luchamos por protagonismo ni por ser el centro del mundo, nosotras luchamos por un trato igualitario.-Le pregunta Isabella a Mateo.-Las hembras como ellas que dicen ser feministas nos dan mala fama.
-Nadie tiene una vida fácil, la diferencia es que algunos no buscan empeorar la vida de los demás para volver la suya más tolerable.-Le responde Mateo a Isabella mientras señala al hombre disfrazado.-Yo le compre comida a él porque él solo estaba sentado y si la gente podía o quería ayudarlo lo hacía, él porque él no molestaba a nadie.
-¿Y cómo es que llegó a ser hombre hamburguesa? -Le preguntó Isabella a Mateo con curiosidad.
-Es que como él es parecido a Santa Claus y eso lo ayudó a conseguir trabajo primero de Santa y así.-Le responde Mateo a Isabella.- Todo comenzó el mismo mes de diciembre que yo comparto lo poco que tenía con él y ahora ya tiene su propia casa y lo llaman de todos lados para hacer publicidad.
-Hizo su sueño realidad. -Dice Isabella mientras ve al hombre.-Va no se cual sea su sueño pero son buenas noticias.
-¿Y tu sueño se hizo realidad? -Le pregunta Mateo a Isabella.
Isabella sonríe y asiente con su cabeza para luego voltear a verlo con brillo en sus ojos para responderle:
-Ayer compré un lugar, así que ya tengo todo listo para poner mi local. -Le responde Isabella a Mateo.
-Genial. -Le responde Mateo a Isabella. ¿Cuál es el siguiente paso?
-El siguiente paso es llenar el local, eso lo haré en la semana.-Le responde Isabella a Mateo.-Tengo que hacer que todo esté listo antes de ir a Estados Unidos.
-¿Por qué a Estados Unidos? .-Le pregunta Mateo a Isabella.
-Presentaré mi línea de invierno.-Le responde Isabella a Mateo.-Antes de irme esperaba resolver algo más pero...
Isabella se queda en silencio, un triste silencio que ensombreció su mirada.
-¿Hay algo que te impida hacerlo? -Le pregunta Daniel a Isabella.
-Podríamos decir que sí.-Le responde Isabella a Mateo.
-¿Y tiene que ver con el James Bond jirafa? -Le pregunta Mateo a Isabella.
-Nuestro amigo Dany.
-¿Qué tiene Dany? -Le pregunta Isabella a Mateo.
-Tu sabes lo que tiene y no creo que sea la paca de superman porque en ese caso yo estaría detrás de él. -Le responde Mateo a Isabella en tono bromista.
Isabella se pone algo nerviosa pensando cómo responder.
-N-No estoy detrás de él. -Isabella le dice a Mateo. Es..., él es... bueno, él es un buen amigo.
-Estas mentiras. -Le responde Mateo a Isabella mientras asiente con su cabeza. Hay algo entre ustedes
-¿El te dijo algo? -Le pregunta Isabella a Mateo.
-No es necesario tu acabas de confirmarlo.-Le responde Mateo a Isabella.-Lo sospeche desde el incendio, la forma en la que ambos se miraban y se hablaban con tanto cariño..., no lo tomes a mal pero ninguno de los dos sabe o mejor dicho no pueden disimular lo que sienten.
-Tan obvio es? -Le pregunta Isabella a Mateo.
-Demasiado.-Le responde Mateo.-Un segundo.
Ya terminaron de comer así que Mateo junta las cajas y vasos vacíos acomodandolos sobre sus piernas, luego sale del auto para ponerlos en el cubo de basura. Antes de volver al auto sacude sus manos y las limpia sobre sus pantalones.
-Ahora si. -Le dice Isabella a Mateo luego de entrar al auto.-¿Que me decias?
-Que no se que hacer. -Le dice Isabella a Daniel mientras pone sus manos sobre el volante.-Estoy confundida.
-Pero ¿Tu amas a Daniel o no? -Le pregunta Mateo a Isabella.
Isabella hace una mueca y dice en un susurro "lo quiero..." pero antes de que termine de hablar Mateo la interrumpe diciendo:
-No pregunte si lo quieres, pregunté si lo amas. -Le dice Mateo a Isabella.-Aunque en realidad tampoco lo pregunté; lo afirme y eso es diferente.
-¿Cómo estás tan seguro? -Le pregunta Isabella a Mateo.
-Me di cuenta del incendio. -Le responde Mateo a Isabella.-Ambos se observan con cariño y eso no se puede ocultar.
-Esta bien, lo confieso. -Le dice Isabella a Mateo.-Si, lo amo, pero no puedo estar con él..
-¿Por qué no? -Le pregunta Mateo a Isabella.-Si dos personas se aman ¿no es lógico que estén juntas?
-El no es bueno para mi ni para mi vida -Le responde Isabella a Mateo.-Yo no quería estar en las fuerzas especiales lo hice por él y por el me quede y retrase mi sueño mucho tiempo.
-Y ¿porque tendrías que hacerlo? -Le pregunta Mateo a Isabella.
-Para estar con él, pero ya no puedo hacerlo y él parecía empecinado en arrastrarme a ese mundo insistiendo que me quede. -Le responde Isabella a Mateo. Por suerte desde que pasó esto con Roberto el dejo de insistir pero yo no puedo dejar de lado lo que me gusta y abandonar mi sueño para darle gusto a él.
-Te entiendo, es algo complicado. -Le responde Mateo a Isabella.-Ninguno tiene que abandonar sus sueños al contrario tienen que vivirlo y compartirlo uno con el otro.
-Exacto y por eso es complicado, yo en dos meses me voy a ir a Estados Unidos y tal vez tomarme este tiempo para pensar.-Le responde Isabella a Mateo.-Tal vez ese tiempo lejos nos haga bien y nos ayude a tomar cada quien nuestro camino por más doloroso que sea.
-Esto que te voy a decir eso mismo le diría a Dany, estás chiflada y no solo tu, los dos están chiflados. -Le dice Mateo a Isabella.-No es imposible, sólo deben intentarlo y esforzarse un poco.
-Tu no sabes de lo que hablas.-Le responde Isabella a Mateo.
-Si lo se, yo estuve casi en el mismo lugar, casi en el mismo lugar de ambos. -Le dice Mateo a Isabella
-Como en el mismo lugar? -Le pregunta Isabella a Mateo.
La mirada y el rostro de Mateo se llenan de una profunda tristeza y nostalgia mientras dice:
-Había una chica que fue y es muy importante para mi y yo cometí el gran error de dejarla ir. -Le dice Mateo a Isabella.-Aún están a tiempo, solo tienen que hablarlo y encontrar el equilibrio.
Isabella piensa en lo que Mateo acaba de decirle.