CAPITULO 55

- Espero que aun puedas escucharme bien. Todavía tienes mucho que contestar y poco tiempo. Después de todo si he aprendido algo de ti, he aprendido tus horarios, lo que es importante para ti y como funciona tu seguridad. Después de todo yo la inventé. No ha cambiado mucho desde que me fui.

Intento huir, correr a trompicones hacia su escritorio y lo dejé que avanzara unos centímetros antes de dispararle en la pierna derecha. Aun así no se detuvo y siguió arrastrarse hasta llegar a él pero ya estaba a su lado.

- dijiste que tú nunca te arrastrabas, que nunca rogabas. Dijiste muchas mentiras en ese entonces, quiero ver ahora lo que es cierto.

Lo tomé del cuello de su camisa y lo arrastré como pude mientras forcejeaba para defenderse hasta el otro lado del escritorio donde tomé lo que intentaba de conseguir: Un pequeño dispositivo circular de unos 5 centímetros con el que controlaba a Vidra y a su grupo de seguridad.

Lo guardé en mi bolsillo observándolo desde abajo, dejando ver toda la pena que sentía por él.

- aunque me mates no lograras salir con ella de aquí. Si antes no la matan los guardias, el seguro extra que Jack le implantó lo hará. - le aseguró todavía debatiéndose para que lo soltara.

Chasqueé la lengua sin preocupación y le disparé en la pierna haciéndole gritar de dolor.

- El dolor y las amenazas ya no funcionan conmigo, se han asegurado de eso. Pero en cambio, tú no sabes lo que es dolor.

- Gris, por favor. - dijo tratando de retroceder pero lo apunté al pecho haciendo que cediera.

- Dalilah Cortiers. ¿Qué le hiciste?

Me mantuvo la miraba orgulloso antes de que volviera a disparar a su pierna.

- te arrepentirás de esto, no pienso caer en tu juego. Hazlo. Mátame. - ofreció palpándose la sangre en su rodilla izquierda.

Me incliné hacia él mirándolo directamente a los ojos.

- Henry, sabes que lo peor que puedo hacerte no es matarte. Tengo un uso mejor para ti, volverás con Jack y con un mensaje pero antes... Me responderás que has hecho con Dalilah Cortiers y las muchachas de los expedientes 231. Y hazlo rápido antes de que se me agote la paciencia.

Guardó silencio todo lo que pudo manteniéndome la miraba orgulloso pero podía ver cuánto del miedo se filtraba en sus ojos y lo pálido que estaba, pero también podría deberse a la pérdida de sangre. Aunque quisiera hacer tiempo hasta que llegaran los refuerzos, moriría desangrado para entonces.

- me lo debes. - le aseguré, apuntándole de nuevo a la pierna, pero antes de que jalara del gatillo habló:

- no, espera. -pidió con la voz acelerada. - soy un hombre y tengo necesidades, ¿está bien? pero no soy un monstruo que busque forzar nada, esas muchachas sabían en lo que se metían. Ellas querían ser... Puras, perfectas. Yo se los facilitaba a cambio de placer. Todo en esta vida tiene un precio.

- ¿Pero hiciste más que eso con ellas o no?

Se rio sin alegría sujetándose ambas piernas.

- esa debe de ser una lección de tu madre, que el sexo es sucio e inmoral. Solo es una necesi...

Le disparé en la otra pierna interrumpiendo su lección.

- lo siento, pero creo que te desvías un poco. Dalilah Cortiers. Quiero que me digas que paso con ella.

- No creo que tengas mucho tiempo para escuchar esa historia es una larga

- Resúmelo.

- ella no... Buscaba nada, pero podía ofrecer mucho. Trabajo para una de mis unidades, le dimos la oportunidad de ascender y hacerle un regalo a la humanidad pero se negó. Sabes que lo que más odia tu madre es que las personas le nieguen algo. Me la entregó para que la sometiera pe-ro yo no... No imaginé que pudiera pasar lo que pasó.

Guardó silencio dejando caer sus hombros y mirando hacia un punto muerto en el piso.

- ¿que? - presioné el arma sobre su sien, sin tiempo que perder.

- un bebé. Un bebé Lighters tan puro y poderoso que no lo creerías. Jack sabía que ustedes no serían eternas, por eso necesitaba un seguro. Algo que no fuera corrompido por la ciencia como ustedes. El trabajo no se detendrá con Silvanas, ni con El Dorado. Se, sabemos, que podemos mejorarlo y tenerlo de vuelta de toda esa contaminación y caos…Y ellos nos lo aseguraran.

- están... ¿están haciéndole lo mismo que a mí? - Sentía una inmensas ganas de llorar y derrumbarme allí mismo pero no podía hacerlo.

- no, ellos, están a salvo, creciendo bien, sin dolor. oh Gris, en serio no crearías eso ¿verdad? que eras única e irremplazable. No te perseguíamos por eso, mi amor. - levantó una mano ensangrentada hasta mi lentamente como si sintiera pena pero no me dejé someter. - uno solo no hace un gobierno, un país, un sistema. Darte aires de que eras la única que nos mantenía en equilibrio fue un error. Pero todavía hay una solución, baja el arma y regresa conmigo, sabes que puedo influenciar a Jack para que te trate mejor esta vez, un poco más de libertad y... Amor.

- entiendo todo esto... Ellos te han corrompido, pero no pierdas la fe en nosotros. - intentó poner su mano sobre mi pierna pero me alejé instintivamente, disparando hacia su otra mano, que intentaba escabullirse en el bolsillo de su pantalón.

Cerré los ojos un instante y tomé el arma con más fuerza. No era tan tonta para creer en esa promesa era real pero tenía razón en algo. Habían dejado que ellos me corrompieran, tanto que Henry había pasado a ser un brillante Dios a un hombre que sangrada y rogaba por existir.

Y si él lo hacía, entonces Jack también lo haría.

- ¿qué fue de ella? ¿Dalilah? dímelo. – presioné el arma contra su mentón exigiendo una respuesta. Podía ver la irritación en sus ojos, su orgullo.

- era salvaje, nunca, nunca me aceptó o lo que podríamos haber hecho junto de haber colaborado...Yo, agradezco el regalo que nos dio, pero tenía que deshacerme de mi error. Enterrarlo.

- ¿donde? - se alejó un poco temeroso de que le volviera a disparar.

- en una fosa común sin nombre. No podrías intentar llegar a ella aunque lo intentaras. – retrocedí unos pasos sin poder evitar sentirme asqueada de él.

- eres... un monstruo.

- tú no eres mejor que eso. ¿Te olvidas todo lo que has estado haciendo estos años? te lo aseguro Maia. No importa cuánto corras o te escondas, estoy seguro que a cualquier lugar donde vayas todo morirá. – clavó sus ojos en los míos marcando tal promesa, como si conjurara algo que estuviera escrito en fuego.

Estuve tentada a dispararle de nuevo pero ya no tenía fuerzas. No con todo lo que había tenido que soportar escuchar.

- ¿se lo hiciste también a ella? - le pregunté mirando a sus piernas.

- ¿de qué hablas? - le disparé a su otra pierna solo por gusto, despertando una vez toda la rabia dentro de mí.

- ¿se lo hiciste a Vidra también? ¿Tu propia hija? ¿La tocaste?

Henry se veía inundado del más absoluto terror mientras fijaba mis ojos en él rompiendo cada uno de los puntos de dolor en mi cuerpo y sumergiéndolo en una catarsis donde solo pudiera verme a mí y concentrarse en mí, todo lo demás era oscuridad.

- Dime... ¿la tocaste? ¿la envinaste también?

- yo no... Lo juro. Nunca le haría eso. - rogó pero podía sentirlo en su alma, como la mentira se movía y eso me dolió más que nada. Lo dejé ir tratando de lidiar con eso y me alejé unos pasos sintiendo el piso derrumbarse bajo mis pies.

No podía ser, no podía ser.

Ella me lo hubiera contado y juntas hubiéramos buscado una solución.

Pero era su favorita, por eso Henry siempre la tenía tan cerca, tan cuidada. Todo el tiempo pensé que era por sus dones pero siempre fue celoso con ella, con que se acercara a mí.

- Maia. - levanté la miraba y observé a Nick mirarme desde la entrada con el rostro abarrotado de preocupación.

Rodeó los cuerpos de los guardias muertos y se acercó a mi lado.

- esto no era parte del plan. – observó con sorpresa a todos los agujeros en las piernas de Henry.

Inhalé profundo antes de dejar salir todo el aire y tenderle el arma. Me sorprendí a mí misma llegado tan lejos pero no podía disparar una última vez.

- sé dónde está enterrada tu hermana. ¿Quieres terminarlo?

Su miraba viajo del arma en mi mano a mis ojos un par de veces antes de tomarla con firmeza pero con duda en sus ojos.

Y dudó, dudó mucho antes de bajarla.

- Tenemos que irnos. Ahora. Estamos rodeados y el cierre general no durara mucho. - Miró a Henry que seguía nuestra conversación con temor y recelo y se le echó encima golpeándolo en la cara una y otra vez con el arma antes de dejarla caer, con todo el pecho y las manos llenas de sangre. La sangre de mi padre. El que juré un día proteger.

- ¿dónde está Vidra? - no podía quitarle la miraba de encima, ni siquiera cuando Nick me jaló del brazo y me guió hacia la puerta. Acercándose al cuerpo de uno de los guardias y empezando a desvestirlo.

- hay que irnos ahora, rápido. – ignoró mi pregunta, moviéndose rápido y empezándose a vestir con el atuendo de uno de los guardias cuando una gran explosión sacudió todo el edificio seguidas de varias más pequeñas.

Tragué saliva y negué intentando concentrarme. Me acerqué al escritorio de nuevo, pasando a un lado el cuerpo moribundo de Henry para abrir las cámaras del lugar. Había al menos diez autos blindados fuera del edificio y por las cámaras de dentro al menos 50 guardias intentado subir. Pero Nick había utilizado la llave para detener todos los elevadores un piso más abajo y bloqueado para que no pudieran entrar. Mientras tanto desde las cámaras externas se podían ver las docenas de luces de los drones que Lykar nos había conseguido y en este preciso momento Ferz manejaba causando caos y alboroto.

Abrí una línea privada a Lykar y le envíe un mensaje, diciéndole que todo estaba listo y me acerqué a Nick para desvestir a uno de los guardias mujeres.

- ¿dónde está ella? - le exigí saber, sin dejar en trabajar en cambiarme de ropa, lo más rápido que podía.

Negó con la cabeza intentando tomarme del brazo pero no lo dejé.

- ¿donde? – exigí más alto.

- Se ha quedado atrás. No ha querido venir. Hay que irnos ahora. - dijo tomando las claves de seguridad de Darrell y guardándolas en su bolsillo.

Negué rotundamente dirigiéndome a la salida.

- de ninguna manera, no me iré sin ella.

- Hay que irnos. - me jaló del brazo interrumpiendo mi camino y haciéndome verlo.

- no. suéltame. – Luché con él pero me tomó de ambos brazos para que lo enfrentara.

- ¡está muerta! - me gritó para que dejara de luchar. Lo miré a los ojos, hecha piedra. - está muerta. Se ha ido. Lo lamento, no pude hacer nada por ella. Pero ahora tenemos que irnos. No dejaré que te entregues a ello.

Negué rotundamente alejándolo de mí y sacando de la funda de uno de los guardias un arma para apuntarle.

- no, mientes. Quieres alejarme de ella. Tengo que volver. No puede estar muerta. No…- sentí que perdía todas mis fuerzas y caí al piso sin poder reprimir el dolor y las ganas de llorar por esa noticia. - no... Ella no.

Nick se arrodilló a mi lado y puso sus brazos a mí alrededor.

- lo lamento tanto. Ódiame si quieres. Cúlpame por ello, pero por favor tenemos que irnos ahora. No te dejare aquí a ser su esclava... Ella no lo querría.

Levanto mi rostro hasta que estuvo a unos pocos centímetros de él mirándome a los ojos, con sus manos aplacando el dolor e infundiéndome de fuerzas.

- Sé libre Maia. Puedes serlo. - dijo poniéndose de pie y jalándome para que lo siguiera, sin quitarme los ojos de encima.

Respiré profundo, tratando de bloquear todo eso y terminamos de prepararnos, colocándonos una máscara especial en el rostro para pasar desapercibidos.

Volvimos a donde estaba Henry inconsciente, tal vez muerto. Y lo arrastramos hasta la salida entre los dos hasta llegar a la escalera de seguridad que los guardias habían derrumbado con explosivos.

- alto ahí. - nos apuntaron con sus armas.

- háganse a un lado, se desangran. Necesitamos una extracción de inmediato. Código 4586. Muévanse- - les ordeno Nick tan serio y frio que los guardias le abrieron paso mientras buscaba llamar al ascensor.

- ¿son del equipo especial del Maximus? - nos interrogó uno de los guardias. Le lancé la identificación de la muchacha muerta al guardia mientras entrabamos al ascensor.

- ¿Qué crees? esperando por ustedes el ya estaría muerto. Van a pagar caro. - entramos con Henry llevado a cuesta en el ascensor acompañados de seis guardias como escoltas. Al entrar en la planta baja, todo era un pandemónium de Lighters y Smookers sacando gente y asegurando cada salida, era todo un caos. Una camilla llegó pronto a nosotros, y dejamos allí a Henry mientras una docena de guardias lo escoltaba a la salida.

Nick jaló del brazo a uno de los guardias, el que antes lo había detenido para que lo escuchara.

- hay cosas que tenemos que rescatar, cierren toda la manzana, los asesinos deben de estar cerca. - le ordenó, dándose media vuelta y volviéndose de nuevo hacia el ascensor pero nos aseguramos de no llamar mucho la atención y tomamos la salida de emergencia, custodiaba por dos guardias.

- sobrepasaste tu tiempo por 2 minutos Maia.- Me saludo Ferz mientras nos retirabamos. - nadie puede ser tan bueno.

Abrió la puerta para nosotros y salimos al exterior donde una camioneta negra blindaba con las insignia de la SS esperaba.

Lykar se sentó en el asiento del conductor, y Ferz tomo el asiento contiguo dejándonos a los dos en la parte trasera.

Una vez que el auto se puso en marcha y paso por el frente del edificio en llamas, me permití prestarle atención al dolor en mi pecho.

El dolor era tan grande que no reparé en dejarlo fluir, sin importar cuanto podían afectarle a los demás.

- ¿se fue? – Pregunté a nadie en particular mientras observaba como toda la manzana estaba sumida en caos.

Sentí a Nick tomarme la mano y me gire a verlo, con la esperanza de que fuera una despiadada broma.

- lo lamento mucho Maia... – Me jaló hacia su pecho consolándome y grité aferrada a él, deseando hundir en cenizas esta ciudad, hacerles pagar por separarme de ella, acabar la mejor oportunidad que teníamos de progresar.

Ya no me interesada, ya no quería luchar más.