Profundo
Escuché abrirse la puerta, cada vez que Jacob estaba cerca, mi corazón latía como un desquiciado. Entró, y se detuvo en la puerta viéndome, yo aún comía el helado y veía la película.
_¿Qué tal tu día?_ Me preguntó.
_ Creo que bien... Compré víveres.
Él se quitó la camisa, se acercó a mí, introdujo su mano en el helado, y esa porción la llevó sensualmente a su boca, entonces me besó esparciendo el helado de su boca en mi boca, era un beso sabor a fresa. Se separó de mí y dijo:
_ Me será imposible separarme de esos besos tuyos, son sinceros y... ricos.
Mordí seductoramente mi labio inferior. Salte a sus fuertes brazos, esos que me infundían pasión, tranquilidad, nos seguimos bensando, queríamos devorarnos mutuamente, volvernos caníbales de amor. Sacó mi camisa llevando mis tetillas a su boca, pasaba su lengua por ellas, luego me arrojó al sofá de un empujón, tomó lo que quedaba del helado y lo esparció en mi pecho, era muy frío, él comenzó a lamer mi pecho dónde se encontraba el helado, sacando gemidos, me quitó mi short llevándose mi pene a su boca, más gemidos comenzaron a salir de mi. Después de un rato, me liberó y me dijo:
_ Quiero hacer algo nuevo.
Me dió un cosquilleo en mi estómago.
_ ¿Qué?_ Pregunté.
_ Ya verás.
Se levantó y me dirigió al pequeño comedor, retiró todo lo que estaba ahí, se acostó boca arriba, y me llamó, me acerqué tímidamente.
_ ¿Qué hago, me subo contigo?_ Pregunté torpemente.
_ No. Acércate_ Él colgó un poco la cabeza del borde del comedor, y dijo ahora_ Debes introducir tu pene en mi boca, hasta el fondo. Lo sacas y lo metes.
_ ¿Te dolerá?_ Pregunté nervioso y curioso.
_ Hagamos la prueba.
Hice lo que me dijo. Introduje mi pene en su boca suavemente, vi que se asfixiaba, así que él me alejó.
_ ¿Te encuentras bien?
_ Perdón, debí tomar más aire y tú ser más rápido.
_ Creo que sufres, mejor hagamos otra cosa.
_ No amor. Es ahora o nunca.
Lo volví a intentar. Esta vez fue más rápido, mi pene se introdujo en toda su boca hasta su garganta, era... ¿Cómo decirlo? Magnífico. Una posición sexual extraordinaria. Mientras lo penetraba le decía:
_ ¡Me gusta!...
De sus ojos salían lágrimas, tal vez por la presión de estar sin aire por tanto tiempo, hacia como para vomitar, se retorcía de placer, yo casi gritaba de placer. Cuando mi pene salía de su boca, él aprovechada para respirar, tomaba bocanadas de aire y luego con sus manos volvía a introducir mi pene en su boca, hasta su garganta, lo deseaba. Después de un rato le dije:
_ Estoy a punto de eyacular.
Él sacó mi pene, respiró y me dijo:
_ Házlo dentro, en mi garganta.
Así hicimos, eyaculé en su garganta. Esto era inexplicable, en los Testigos de Jehová, está prohibido este tipo de sexo; el sexo oral. En los heterosexuales se prohíbe el sexo oral tajantemente, se considera pecado. El que lo práctica puede ser expulsado, si se llegan a enterar de que alguien realiza esa práctica. Es una prohibición absurda, esto es parte del amor, parte de la unión entre dos personas.
Jacob bajó de la mesa y se sentó en el borde de ella, me llevó a sus brazos y me besó, me dijo:
_ Tengo miedo de perderte.
_ No me perderás. Nunca me desprenderé de ti.
_ Siento que no cumplo con mi papel de esposo, y lo lamento, debes entenderme, todo al igual que tú se me hace difícil de comprender, y no sé porqué, pero, en vez de afrontar las consecuencias de mis actos con valentía, como tú, yo sólo huyo, me aislo, y no me di cuenta que ahora estás tú, sé que te he lastimado, que te he dejado solo, por favor, discúlpame, todavía no sé qué me pasa_ me abrazó y comenzó a llorar.
_ Abrázame muy fuerte Jacob, estoy aquí para ayudarte, para que no estés solo.
_ Lo tenía todo, Nathan, era un anciano respetado dentro de la congregación, tenía cientos de amigos aquí en los Estados Unidos, y fuera del país, y ya no tengo nada. Sólo por amor, porque realmente te amo, y te amo demasiado como para dejarte, pero apenas comenzamos y esa transición me está matando, si tú me entendieras un poquito tal vez todo fuera distinto.
_ No te entiendo porque tú te escudas.
_ Vamos a ducharnos, después te contaré algo.
Nos fuimos a bañar.
Después nos pusimos la pijama. Ya en la cama, se sentó a mi lado, tomó mis manos, me veía a los ojos y comenzó hablar, sabía que me iba a contar algo importante y lo quería escuchar.
_ Hace unos años, cuando tenía 16 años, intenté quitarme la vida. Al estar de lleno con los Testigos mi mente estaba colapsada de información bíblica, que me aplastaba constantemente. Mi inclinación homosexual siempre estaba presente, aunque bien oculto. Me gustaba un muchacho del Salón del Reino, se llamaba Alí, él tendría como 25 años, éramos buenos amigos, compartíamos todo, siempre estábamos juntos, entonces un día le confesé lo que sentía, podrás imaginar su reacción, le contó a mis padres y ellos a los Ancianos, varios hermanos se enteraron y me convertí en un raro dentro del Salón del Reino. Aunque me trataban, sentía su rechazo, yo confiaba en él, y y me traicionó.
Un día me lo conseguí en una calle oscura, junto a otros hermanos, se burlaron de mí, nunca me golpearon pero sus palabras dolía más que puñaladas. Y entonces vino el maltrato, me ataron al pie de un poste, en un callejón, y comenzaron a orinar sobre mí, se reían de mí, me escupían, entonces Alí se acercó a mi oído, y me dijo: "Ni que te arrepientas serás perdonado por Dios. Eres una aberración propiedad de Satanás, la gente te verá como un bicho raro, porque yo lo haré posible. Inmundo dice la Biblia que eres". Fueron palabras dolorosas. Desde esa noche mi mundo cambio. Llegué a mi casa bañándome, estrujandome, casi arrancando mi piel, entonces decidí que era mejor dejar de respirar, me tomé un frasco de pastillas, a los días desperté en un hospital, después de eso... comencé a vivir mi martirio. Fueron tortuosos esos días, pero con el apoyo de mis padres, y otros hermanos, conseguir metas dentro del Salón, aunque mi alma seguía destruida. Así que cada vez que me sucede algo que no puedo controlar, me escudo. Cuando te vi por primera vez sentí una alegría especial, pero luego comencé alejarme de ti por miedo a que fueras un Alí más. Pero descubrí que no lo eras, por eso a pesar de los miedos y del trauma, me entregué a ti, decidí que tú serías mi futuro, y no una religión que después de lo que hizo Alí callaron, e hicieron como si nada hubiera pasado. Aquellos hermanos fueron condecorados, él llegó a ser Superintendente de Circuito (esto quiere decir que era un Anciano que velaba por el bienestar no sólo de una congregación, sino de varias congregaciones en un circuito en particular), aún creo que lo es, en cuanto a mí por ser el pervertido, se me dió un curso intensivo de la Biblia para que olvidara la homosexualidad, se me prohibió que viera películas, libros y revistas donde aparecieron chicos provocativos. Estaba esperando una oportunidad para salirme de esta religión, no alejarme de Jehová porque él siempre estará presente en mi corazón, si no alejarme de esa religión tóxica, de sus imposiciones, de sus reglas absurdas que dividen familias, alejan amigos, y quitan vidas. Por eso, agradezco mucho que tú me dieras ese beso aquel día, y te quedarás en mis pensamientos, gracias a eso estoy aquí junto a ti, mi esposo, mi confidente, y mi único amigo.
Estaba esperando a que concluyera para darle un fuerte abrazo y un beso en señal de apoyo.
_ Aquí estoy para ti_ Le dije tomando sus mejillas.
_ Mil veces gracias. Ahora espero que seamos más comprensivos el uno con el otro.
_ Desde luego... Por cierto, ¿Cómo se llama lo que hicimos hace rato?
_ Garganta Profunda.
_ ¿Cómo sabías que existía?
_ He leído un poco. Como no sé mucho acerca del sexo, posiciones y esas cosas, tengo que leer un poquito_ Se acostó en la cama.
_ Interesante_ Dije.
_ Pero, ¿Te gusto o fue muy depravado?
_ Si me gustó, es solo que pienso que hace sufrir, vi que sufrias.
_ Se siente bien. Lo malo es que te deja sin aire, y la reacción natural del cerebro es que si entra un cuerpo extraño en la garganta, él debe expulsarlo de inmediato, por eso dan arcadas, pero del resto me pareció bien, ¿y a ti te gustó?
_ Obvio que si, es maravilloso, una nueva sensación que gusta.
Él jugaba con mis costillas pasando sus dedos por esa zona de vez en cuando, él estaba acostado del lado hacia mí, y yo estaba sentado en la cama. Entonces dijo:
_ Pedí permiso en el trabajo para estar contigo estos tres días a partir de mañana, así que serás mi consentido y tendremos una agenda muy apretada.
_ Si, ¿Y qué haremos?
_ Mañana temprano iremos a un lugar especial.
_ ¿Qué lugar?
_ Es un secreto, lo sabrás mañana.
_ Ya quiero que amanezca.
Nos besamos acurrucandonos, para dormir esa noche. Estoy muy feliz de que Jacob me haya confesado algo tan privado, y tan sensible, la razón de su hermetismo, rompió ese miedo y logró hablar, ¿cómo odiar a alguien así? Pasó por algo igual que yo, algo que muy pronto tendré que contarle, también debo contarle de la existencia de Adrián... que extraño ¿no? hace un rato hablaba de lo misterioso y cerrado que era Jacob, lo hablaba con Adrián, y de pronto Jacob llega contándome todo lo que lo hacía cerrado, se vuelve sospechoso todo aquello. Abracé muy fuerte a Jacob, y dormí a recostado en su pecho.