Preocupación

Me desperté muy temprano al día siguiente, me duché, leí el texto diario y bajé, mamá preparaba el desayuno, como la vi sola me puse a ayudarla, hacía panqueque, yo andaba alegre algo que notó mi madre.

_ ¿A qué se debe tu alegría?

_ El hermano Patricio me dejó muy animado anoche.

_ Qué bueno hijo. Quería decirte que lamento la pequeña discusión de ayer, es que aún pienso que eres mi chiquito, no asimilo que ya eres un hombre.

_ Descuida mamá... Por cierto, ¿tu ayudante de cocina?_ Me refería a Hilary.

_ Se quedó en casa de unas amigas, estaban ensayando unas cosas para la boda.

_ Esta semana va hacer de locos para Hilary y Harold, ya el viernes se casan.

_ Si, es una bendición_ Se puso algo nostálgica así que dije:

_¿Y revelaron donde será la Luna de Miel?

_ Creo que en las Bahamas.

_ Esa degenerada no me dijo nada.

_ Bueno, yo sé porque escuché hablar a Harold con el hermano Carlos, pero Hilary a mí no me ha dicho nada.

_ Entonces, me imagino que hoy no salgo de casa, que la oficina es toda mía?

_ Es así, desde hoy y hasta que Hilary se incorporen, tú serás el administrador y yo tomaré el puesto de Hilary y, me tocó duro, porque como están con el nuevo proyecto hay que comprar de todo y, con la boda de Hilary... Estoy deseando que todo pase rápido para descansar.

_ De saber que sería el administrador duermo hasta tarde.

La oficina la teníamos ahí mismo en la casa, en un anexo en el patio de atrás, me sirvió el desayuno y le dije a mi mamá:

_ Voy a bajar a donde el hermano Jacob, quisiera saber cómo le fue en casa de Rogelia.

  Salí con mi plato lleno con tres panqueque y mermelada de durazno.

Toqué la puerta y no abrió, lo que supuse que todavía dormía, busqué en el manojo de llaves y abrí la puerta, luego la cerré, bajé las escaleras, encendí la luz de la sala-cocina, coloqué el plato en una mesa y me dirijo al cuarto de Jacob, abrí la puerta y pasé.

Ahí lo vi, dormido como un ángel, cerré la puerta, me metí con él en la sábana, él despertó y me dijo:

_ ¿Qué haces aquí?

_ Buenos días, ya amaneció dormilón.

_ Me asustaste, pensé que había pasado algo.

_ Si, pasó algo, que estoy más enamorado de ti que nunca antes.

   Comenzamos a besarnos. Entonces, hablé con él de lo que me contó el hermano Patricio, quedó boquiabierta al igual que yo, compartí mi desayuno con él mientras le narraba los hechos.

_ Tu y yo deberíamos hacer así, dejar de pensar en hacer una revolución e irnos a un lugar donde solo estemos los dos, sin miedos, sin ataduras.

_ Okey, suena lindo, cualquiera le gustaría esa idea, pero, Jacob, esto que está pasando con nosotros no es nuevo, para un ejemplo, el hermano Patricio, deben existir miles de casos de chicos o de chicas dentro de las congregaciones en todo el mundo que viven  este martirio y que sólo callan por miedo, porque está terminantemente prohibido... Debe haber una forma en que podamos ayudar.

_ ¿Cómo? Dime, hacer como todos en el mundo, salir en protestas hasta los ente gubernamentales sin ser escuchados o exponer a los Testigos a ataques de extremistas, las cosas deben seguir su curso, el que juega con fuego se quema.

_ Quiero hacer algo Jacob, no puedo callar esto que siento.

_ Dejemos que Jehová decida, él más que nadie sabrá que hacer.

    Guardé silencio, puede que tenga razón, no hay que exponer a muchos Testigos al odio de la gente por unos tontos enamorados.

Le conté que sería el administrador de la pequeña empresa de la familia Park y que así tendría tiempo para vernos en la noche, él se alegró mucho. Me contó que había quedado con unos hermanos para dar estudios bíblicos en el día y que nos veríamos en la noche.

Después de desayunar se quedó viéndome algo preocupado y me preguntó:

_ Nathan, ¿Desde cuando conoces a Arnold?

_ ¿Arnold? Desde que éramos embriones, creo.

_ Ayer el hermano Nicolás..._ Se detuvo haciendo una pausa, me levanté y me senté al lado de él en la cama, lo tomé de las manos y le dije:

_ Si me vas a hablar de Arnold, continúa no debes parar ahí_ Me vió y continuó.

_ Arnold anda con malas compañías, ya varios hermanos lo han visto fumando y hasta largas horas de la noche en la cancha deportiva del vecindario con chicos y chicas del mundo. Ayer se reunió con nosotros y creemos que puede confesar un pecado grave, y por la actitud que tenía puede que no demuestre arrepentimiento.

   Casi me caí para atrás. Arnold y yo hemos sido amigos desde siempre y no lo veo en ese mundo en el que según anda.

_ ¿Has notado algo raro en él?

_ Sinceramente no, de hecho lo veo tan normal, ayer estuve con él en el salón y hablamos y no me contó nada. ¿Desde cuando anda así?

_ Según me contaron los ancianos, desde hace ya dos meses

_ ¿Qué? Pero, nunca lo vi en algo raro, él predica, da estudios y no falta a las reuniones, no creo que sea tan bueno mintiendo.

_ ¿Él sabe lo tuyo conmigo?_ Me preguntó.

_ Por supuesto que no.

_ Entonces, no es el único bueno mintiendo... Esto solo lo saben los Ancianos con él, y ahora tu, confío en ti, no debes decirle a nadie de esto.

_ Mi papá es Anciano, ¿Él lo sabe?

_ Claro, pero hasta ahora no terminamos de hablar con Arnold así que nadie debe saberlo. Por eso necesito, que como su amigo hables con él y le saques toda la información posible, sabes que es por el bien de él.

_ Bien. Haré todo lo posible para hablar con él hoy.

_ ¿Me contarás todo?_ Me preguntó.

_ Claro.

_ Ya sube. Hoy tienes un día laborioso.

    Salí de ahí sin decir palabras. Es muy raro que Arnold esté en malos pasos y yo no haya notado ni el más mínimo detalle y, desde que conozco a Arnold

se caracteriza por ser muy obvio. Pensé que mi día sería alegre, pero ahora no dejaré de pensar en mi amigo, sí, es cierto, estas últimas semanas no he tenido mucha comunicación con Arnold y es que, se han impuesto muchas cosas, el adaptarme a mi nuevo empleo, la boda de Hilary, la llegada de Jacob, todo eso ocupó el tiempo que pasaba con Arnold, posiblemente ya no me ve como un amigo confiable, y es que en los amigos Testigos pasa lo siguiente: cuando un amigo nos cuenta que cometió un pecado grave, nuestra obligación es aconsejarlo para que él hable con los Ancianos, si no lo hace, uno se ve obligado a hablar con los Ancianos, y ellos hablaran con nuestro amigo, si éste no se arrepiente del pecado cometido se le expulsará de la congregación, y no se le debe tratar por nada del mundo o si no uno se mete en problemas, en pocas palabras, acusamos a nuestro amigo y rompemos lazos de amistad, posiblemente por eso no me contó nada, la misma razón por la que yo no le he contado lo mío con Jacob.

  Estuve intentando llamar a Arnold y no contestaba las llamadas, ni los mensajes. Fui hasta la casa de él y no estaba, su hermana Ann me lo hizo saber, ellos dos vivían juntos desde que sus padres murieron cuando Arnold sólo tenía diez años, ella se encargó de él desde entonces.

Ya estaba llegando la hora en que me vería con Jacob y pues, apartando la preocupación por Arnold me sentía bien ya quería estar con él de nuevo.

Subí mis dibujos al auto, y mis materiales para dibujar, ya no tenía el uniforme del trabajo, me había colocado un Jean negro, una franela azul, y unos zapatos casuales. Desde la mañana no había visto a Jacob, y ya me sentía con la necesidad de verlo otra vez, de tenerlo entre mis brazos.

Mi papá estuvo repicando a mi móvil, obviamente no le contesté, aún siento algo de molestia por su forma retrógrada de ver algunos asuntos.

Recibí un mensaje de Jacob que decía: "Ya te estoy esperando".

Aceleré un poco, me emocionaba saber que lo haríamos de nuevo.

Llegué al lugar, subí casi corriendo, llegué al piso 3 apartamento 10, toqué la puerta, de inmediato él abrió, parecía que estaba esperando detrás de la puerta, como me vio con los materiales acuesta saltó a ayudarme, entramos, colocó las cosas en un rincón, cerró la puerta y me dió un beso apasionado.

_ ¿Que tal tu día?_ Me preguntó.

_ Mal y bien._ Le dije tomando asiento.

_ Explícate.

_ Mal porque no supe en todo el día de Arnold, se está vengando, como no lo tomé en cuenta el fin de semana, y bien porque trabajé mucho.

_ Debes estar más atento con Arnold, él no se encuentra bien de ánimo.

_ Pero, ¿qué hago Jacob? Hoy fui hasta su casa y su hermana me dijo que no se encontraba, lo llamé mil veces, le envié mensajes y nada...

_ Bueno mañana sigues intentando_ Se levantó y se fue a la cocina.

_ Y tu? ¿Trabajaste mucho?

_ Algo, pero me fue bien en el día_ se acercó a mí y me dijo_ Mira lo que tengo aquí_ Mostraba una botella de vino y dos copas.

_ Genial... Pero tenemos prohibido tomar bebidas alcohólicas en exceso.

_ No beberemos en exceso_ Sirvió y me pasó la copa, entonces la de él la chocó con la mía, y dijo_ Aunque tenemos prohibido brindar, esta noche es de esas dónde lo prohibido se vuelve permisivo.

_ Puede que me acostumbre a eso.

  Entrelazamos nuestras manos y bebimos aquel rico vino. Nos besamos de nuevo. Se separó un poco de mis labios y dijo:

_ Desvístete y vienes al cuarto.

Él salió. Yo obedecí.

Temblaba como si fuera la primera vez. Caminé hasta el cuarto, apenas abrí la puerta, él saltó sabré mi y cubrió mis ojos con una venda, sonreí, él dijo:

_ Prepárate. Lo bueno está por comenzar.