Brenda y los serbios Parte 2

Scarlett

Pensé que venir a su apartamento significaba que cada uno tendría un lugar para dormir, pensaba que pasaría la noche en el sofá y no me pareció mala idea mientras viajábamos en el auto, aunque poco quedaba de la noche, creo que sería más toda una mañana de sueño reparador más que una noche, de seguro despertaríamos, comeríamos algo, pasaríamos unas horas tratando de pasar el tiempo con cualquier cosa hasta que tuviera que regresar a casa.

En lugar de eso solo me trajo hasta su cuarto y me dijo que me metiera en la cama, no quería estorbar pero él insistió y pensé que se iría al sofá, pero en su lugar solo se metió a la cama junto a mí con solo sus boxers. No es que no estuviera cansada, porque no he dormido para nada bien en días, de hecho en semanas, pero no pude conciliar el sueño con él a mi lado casi desnudo.

Mi cordura se escapó de mí hace mucho tiempo, la noche en que lo vi por primera vez en esa fiesta y pensé que tendría mi primera experiencia romántica con un desconocido y con un hombre que no fuera Jack.

Él durmió como un bebé, sin problemas. Lo que me enfurecía porque yo estaba aquí en esta cama acurrucada de espaldas contra el pecho de mi hermano de verdad, usando solo una blusa ajustada y la parte inferior de mi ropa interior mientras que él me abrazaba en cucharita. Trate de fingir que no es mi hermano, que no es Yuri, incluso trate de imaginarme que era Jack, pero solo conseguí hacerme más consciente de que Yuri es realmente atractivo y siento cosas por él que una hermana no debería sentir.

Cuando por fin me quede dormida gracias al terrible cansancio no tardó mucho para que me despertara violentamente porque alguien estaba sobre mí golpeándome mientras un chillido horrible perforaba mis tímpanos.

Volví en sí y me di cuenta de que una loca estaba sobre mí tratando de arrancarme el cabello así que la patee en el estómago y la lancé lejos de la cama. — ¡Cassy! — Yuri saltó tras ella y trato de levantarla del suelo pero ella lo atacó también. — No es lo que piensas amor, por favor, déjame explicarte.

La chica solo se retorció en sus brazos y se levantó tan histérica como llego. — ¡Maldito bastardo! Dijiste que estabas en Rusia con tu familia. — Salió del cuarto gritando y él la siguió tratando de explicar las cosas.

Diablos.

Mi vida no podía ser más dramática. — Es mi hermana. — Escuche algo romperse y no sabía si vestirme y largarme de aquí o esperar a que todo pasara. — Tus hermanas tienen diez o algo así no soy estúpida, ¡Vete a la mierda Yuri!

— ¡Scarlett! Por favor, dile que eres mi hermana. — No quería salir, este no es mi jodido problema. — ¡Scarlett! — Me asomé porque Yuri sonaba más histérico que ella. — Dile que eres mi hermana. — La sostenía tratando de evitar que abriera la puerta y se fuera. — Soy su hermana.

— Y yo voy a creerme eso, zorra estúpida. — Bien, eso era todo lo que podía tolerar. Me dirigí a mi mochila y tomé los lentes de contacto para luego salir a la sala y separarlos, entonces le propine tal bofetada que retrocedió chocando contra la puerta con fuerza. Ella me miró sorprendida y enojada. — Escucha loca histérica. Deja de patear como una llegue loca y compórtate antes de que te de una jodida paliza.

— ¡Scarlett!

— Tú cállate, idiota. Nadie me golpea y me insulta y sale ileso.

— ¿De verdad van a usar la excusa de que son hermanos solo porque también eres rubia? Ni siquiera te pareces. — Sonreí y abrí uno de los recipientes y me coloque el lente con dificultad, nunca me acostumbraría a estas cosas. Cerré el ojo en el que no puse el otro y deje que lo procesara. Miro de él a mí y un par de minutos después por fin se calmó.

— Dijiste que…

— Dije que tenía tres hermanas, dije que hace poco conocí a una de ellas. ¿Cómo pudiste hacer esto, Cassy?

Negó arrepentida.

— ¿Por qué duermes con tu hermana? Están casi desnudos.

— ¡Porque es mi hermana! Nada pasara entre nosotros ¿Qué tienes en la cabeza?

— Está loca. — Dije mientras me quitaba el lente y lo ponía de vuelta en el recipiente. Yuri no entendía lo que quería decir. — Ya sabes, es una de esas locas histéricas que creen que alguien va a robarles a su novio, que todo el mundo está contra ustedes y que toda mujer en un radio de cuatro estados planea interponerse en la relación para robárselo y eso incluye a las hermanas y madre de su novio.

Odiaba a esta clase de perras.

— Yo no soy…

— No me hables directamente, si vuelves a hablarme dejare de contenerme y voy a darte la paliza que tanto quieres.

Esta mujer solo quiere una pelea con alguna otra, Yuri es demasiado atractivo y cree que debe marcar territorio. Volví al cuarto y me vestí para irme, no me quedaré para soportar la mierda de esta loca, él tendrá que lidiar con esto solo. Conseguiría una habitación de hotel, me daría un baño, buscaría un lugar donde comer algo caliente y volvería al hotel a dormir. Regresar antes fue una buena idea, no quería permanecer en Europa luego del desastre del banco.

Cuando Carter lanzó la granada luego de que las sirenas de la policía se escucharan demasiado cerca pensé que todo había acabado. No sé cómo fue que Salimos todos ilesos y sin que nos atraparan. Estaba cansada de Nikolai, de toda esta mierda pero todas las veces que trate de lanzarlo a la mierda termine cavando hoyos gigantes en la playa con una pala e intentando salir de ellos antes de ahogarme o nadando en una piscina a la intemperie cuando la temperatura estaba varios grados bajo cero o cosas que para algunos podrían parecer un entrenamiento militar de fuerzas especiales de algún país loco como él mismo Estados Unidos o Rusia pero que en realidad eran un castigo por desafiar a Nikolai y cada vez empeoraban.

Ahora que Jack quería arreglar las cosas luego de cagarla tantas veces podía intentar regresar y quedarme con él pero las personas no cambian solo porque dicen que lo harán. De verdad quiero tener una vida tranquila y normal, disfrutar de los años de juventud que me quedan, ser una adolescente normal y recuperar un poco de la niñez que la vida no quiso darme porque le pareció más divertido hacerme sufrir.

— ¿A dónde vas? No pienses en regresar a casa antes porque papa está muy enojado contigo.

— Papa esto, papa aquello. Papa te prohíbe tener un noviazgo y una vida normal, aun cuando ya eres un adulto. Estás en una de las mejores universidades del mundo por tu gran cerebro, pero al parecer no sabes usarlo Yuri, Nikolai lo ha usado por ti todo este tiempo y si no te deshaces de esa loca y buscar una buena chica ella será la siguiente en controlarte por el resto de tu vida.

— No saldrás de aquí, no me importa lo que me digas, no le prestó atención a las tonterías que dices cuando estas enojada, eres igual a…

— ¿A quién? — No dijo nada. — ¿A Nikolai? — Me reí. — No, yo digo la mierda justamente como es, pero no soy una demente controladora que le roba la vida y las ideas a sus propios hijos.

— No te llevaras tus cosas, si quieres salir tendrás que regresar más tarde y te llevaré a casa después. — Tome el celular y lo lance a sus pies, la pantalla se rompió y de seguro quedó prácticamente inservible, ese es el asunto con las cosas caras, nada puede tocarlas porque se rompen con facilidad. — Esto es lo único que me facilitaría aún más un escape, pero con celular fino o sin él encontraré la forma de ir a donde quiera, cuando quiera sin problemas. Pase años sola haciendo todo por mi cuenta, se cuidarme y soy autosuficiente. Eso es mucho más de lo que tú puedes decir, Yuri.

Tome la mochila que ya estaba lista y pase junto a él. — Envía el resto a casa, si no vuelvo es porque encontré la forma de irme yo sola. — Cuando llegue a la puerta él me llamó. — Yo si te amo, pero tú te empeñas en alejarme solo porque odias a Nikolai.

— No se trata de él, Yuri. Tú eres una persona autónoma separada de él, que la mitad de tus cromosomas salieran de los suyos no significa que le debas algo o que tengas que obedecerlo como si fueras una maldita máquina. Pero te empeñas en ser un cuerpo vacío que solo funciona cuando la conciencia de Nikolai toma control de tus facultades. — Mire a la chica antes de abrir y luego solo seguí adelante y me fui de ahí.

La ducha fue rejuvenecedora, el lugar que encontré para comer este algo vacío y parece que el resto del día seguirá así. Cuando Salí del hotel comenzó a nevar, lo que no me agrado para nada, odio eso porque tendré que caminar otra vez mientras la nieve cae. Mientras espero que traigan el bistec con ensalada y papas que pedí miro por la ventana para tratar de adivinar qué tan mal se pondrá.

Un hombre alto y musculoso, realmente ancho, aún más que Marshall, entra en el lugar y escanea el lugar con la mirada. Al verme sonríe con picardía y se dirige hacia la mesa en la que me encuentro. Tiene el cabello castaño claro y se ve como un metalero, su camiseta de Mudvayne sin mangas que muestran sus musculosos brazos tatuados y sus piercings lo hacen un poco más atractivo pero no es como si lo necesitara, el tipo está bastante bien sin ayuda de nada.

— ¿Por qué está sola una chica tan linda?

— ¿Por qué crees que necesito compañía?

Pasa por alto el tono de advertencia en mi voz y se siente mientras sonríe otra vez. Llama al camarero sin quitarme los ojos de encima. Para cuando me doy cuenta el bistec ya se ha terminado y él acabó con su hamburguesa en unos pocos bocados. Lo siguiente que sé es que él abre su puerta de una patada y luego mi espalda choca contra ella luego de cerrarse mientras mis piernas aprietan su cadera y su anatomía hace maravillas con la mía.

Para cuando me doy cuenta de lo que realmente está pasando vamos por el quinto condón y parece que no quiere detenerse. — ¿A dónde vas? — Me siento como en un deja vu y no me refiero a lo que sucedió hoy con Yuri, es como si regresara a cierta noche en cierto hotel de Moscú. — No puedo quedarme aquí.

— No te estoy pidiendo que te vayas, preciosa.

— Pero tengo que, debo viajar esta noche.

— ¿Qué?

Se levanta de la cama sin preocuparse por su desnudez. Termino de vestirme y lo miro a los ojos. — ¿Qué pensabas que sucedería? — Miró a todos lados confundido, pero no por mi pregunta. — No puedes salir de la cama e irte solo así. — Puse los ojos en blanco. — Son ustedes los que se quejan todo el tiempo porque las mujeres inventan toda una historia y vida futura luego del sexo.

— Los hombres también tenemos sentimientos. No puedes solo acostarte con alguien y luego desaparecer. — Dijo casi gritando y levantando sus manos. — Somos adultos, no tenemos que huir y escondernos después del sexo. — Casi me reí pero me contuve. — Tengo quince.

Se puso pálido y tome mi oportunidad para irme. Luego de unos segundos me siguió, lo escuche saltar en una pierna tal vez tratando de ponerse los pantalones. — Oye… oye… oye. — Lo ignore hasta que llegue a la puerta. — La pase increíble, me encanto conocerte pero tengo que irme. Sonreí y luego Salí de ahí mientras él me perseguía sin saber qué decir.

El autobús tardó un poco más de lo previsto debido a la nevada pero por suerte no era muy fuerte. Al llegar supe que no podía ir a ninguno de los lugares habituales así que toque la puerta del único lugar en el que podría quedarme y tener paz por un tiempo. Escuche risas adentro así que tal vez sería más complicado de lo que pensé pero no iba a rendirme. La puerta se abrió y Tyler se sorprendió al verme ahí parada.

— Scarlett.

Miro adentro y luego a mi otra vez. — ¿Qué haces aquí? — Lo pensé bien antes de responder. — ¿Puedo quedarme aquí esta noche?